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COOPERATIVAS NO AGROPECUARIAS
Las buenas y malas caras de una misma moneda

Por Onaisys Fonticoba, Yunay Castro Morales y Eduardo Palomares Calderón
Aunque las cifras revelan la aceptación de la nueva forma de gestión no estatal y el empeño por parte del Estado de fomentar su desarrollo y con ello dinamizar la economía nacional, su funcionamiento se ha visto limitado por diversos factores

[18.08.2014]- Actualización 10:30 pm de Cuba

Desde que en diciembre del 2012 se anunció la creación gradual y experimental de las cooperativas no agropecuarias (CNA), la nueva forma de gestión gozó de buena acogida.

Según informó en la última sesión del Parlamento el miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, hasta el momento se han constituido 249 asociaciones de ese tipo, de las 498 en proceso. El 68 % de ellas, apuntó, fueron creadas por los gobiernos provinciales.

Aunque las cifras revelan la aceptación de la nueva forma de gestión no estatal y el empeño por parte del Estado de fomentar su desarrollo y con ello dinamizar la economía nacional, su funcionamiento se ha visto limitado por diversos factores.

En la misma sesión de la Asamblea Nacional, la Comisión de Atención a los Ser­vicios analizó algunas de esas dificultades, identificadas a partir de acciones de control realizadas por los parlamentarios durante el primer semestre del 2014.

Entre ellas señalaron: las relaciones económico-financieras y de contratación entre las entidades estatales y las cooperativas, el establecimiento de exigencias no previstas en las normas jurídicas, como el caso de las regulaciones específicas en sectores como el Turismo, limitaciones para acceder a la compra de insumos mayoristas, y el desconocimiento general sobre el tema.

Partiendo de esas premisas, y de preocupaciones de nuestros lectores, Granma realizó un recorrido por varios municipios del país donde constató la experiencia de algunas cooperativas no agropecuarias, sus resultados y dificultades.

EL SECTOR DEL TURISMO: DOS EXPERIENCIAS A menos de un año de haberse aprobado la constitución de las CNA, Carlos Castillo, presidente de la cooperativa para la reparación y mantenimiento de boleras Kastle, escribió a la Dirección de este diario:

“¿Cómo es posible que siendo la creación de las cooperativas no agropecuarias una prioridad máxima para nuestro país (…), el Ministerio de Turismo (MINTUR) no haya implementado aún su cumplimiento? A estas alturas, una cooperativa no agropecuaria no puede contratar productos y servicios con ninguna organización o entidad que pertenezca a dicho Ministerio, a pesar de tener una alta necesidad de los mismos”.

La situación descrita en la misiva, que data del 9 de octubre del 2013, continúa siendo similar. Así lo demuestran otras experiencias como la de la cooperativa de la construcción Cinco de Diciembre Cosic. Su presidente, Luis M. Gómez, nos comentó:

“Sabemos que el MINTUR emitió la Resolución 145 del 2013 para la contratación de trabajadores por cuenta propia. Sin embargo nosotros no podemos establecer relaciones con ellos. Somos tan empresarios como las empresas estatales”.

Al respecto Sabino Pardo, asesor del ministro de Turismo, explicó que ese organismo posee un proyecto de Resolución para el establecimiento de relaciones contractuales entre las CNA y las entidades del MINTUR, que debe ser evaluado próximamente.

Apuntó que ??la demora se ha debido a que la Resolución redactada inicialmente con ese fin debió ajustarse, en consecuencia con el proceso de perfeccionamiento empresarial que desarrolla ese Ministerio”. No obstante, señaló que entidades como Ecotur, Havanatur y Cubanacan sí han efectuado contratos con cooperativas no agropecuarias.

Pero ¿por qué debe esperarse a una disposición específica para estas asociaciones?

Pardo señaló, además, que hasta el mo­mento están aprobadas 20 cooperativas no agropecuarias en el sector del Turismo, conformadas en locales que eran administrados por el Grupo Extrahotelero Palmares; unido a otra que era gestionada por la cadena hotelera Gaviota.

En sentido general, dijo, se aprecia una extensión de los horarios de apertura, mejor acondicionamiento de los locales, rediseño de las cartas de menú, y un aumento de los niveles de ingresos para los cooperativistas.

El funcionamiento de una de estas entidades extrahoteleras devenidas en cooperativa fue constatado por nuestro diario en la provincia de Santiago de Cuba.

Ante todo, comenta Argelio Enrique Oliu Sarguera, presidente de la CNA Zunzún, dedicada al servicio de restaurantes “nos dimos a la tarea de garantizar la más amplia gama de proveedores; de ahí que hoy tengamos un mayor y más fresco surtido de carnes, viandas y frutas.

“También hicimos estudios de ofertas y precios que nos han permitido brindar mayor variedad de platos y paquetes a precios inferiores a Palmares; rebajamos el precio para refrescos en estas instalaciones; agregamos en coctelería el cuarto trago gratis, entre otras iniciativas.

“Todo eso sin afectación alguna en nuestra categoría Tres Tenedores, otorgada por el MINTUR, pues preservamos el servicio al turismo internacional a través de agencias de viajes, y a nuestro pueblo, que ahora tiene igualmente la opción de consumir en moneda nacional”.

No obstante el esfuerzo y entusiasmo del colectivo, reducido de 11 trabajadores con que contaba en su forma estatal a 9 cooperativistas, los ingresos —debido a incumplimientos de contrato de diversas entidades— no se corresponden con las necesidades del pago de arrendamiento de la instalación, del salario y la adquisición de productos e insumos.

“El problema mayor —precisó Oliu Sarguera—, ha sido la falta de seriedad de las Agencias de Viajes Cubatur, Havanatur y Cubanacán, con las cuales firmamos contrato y se determinó por el MINTUR que debían seguir trayendo turistas a nuestra instalación”, sin embargo, no se ha cumplido.

Otro escollo, dijo, radica en la adquisición del gas licuado para la cocción. Palmares lo pagaba a la empresa mixta ELF Gas a partir de CL (Carta de Liquidez, con la cual se identifican los CUC que tienen respaldo en divisas), pero la cooperativa no puede hacerlo legal ni materialmente. Además, la Empresa Comercializadora de Combustible (Cupet) no tiene capacidad para suministrarlo a nuevos clientes, ni autoriza a comprar el liberado en los puntos de venta.

“Nosotros esperamos que esos inconvenientes tengan solución —expresó Oliu Sarguera—, pero lejos de cruzarnos de brazos seguimos firmando contratos con instituciones ajenas al turismo y abriendo ofertas, como una en el patio a menor precio que en los salones climatizados, y el servicio a bodas y otras celebraciones”.

El incumplimiento de los contratos con la Cooperativa Zunzún, la ha puesto en una difícil situación que no permite el desarrollo pleno de esta experiencia. Foto: Eduardo Palomares EL ABASTECIMIENTO, OTRA DIFICULTAD Aunque en la última sesión de la Asamblea Nacional la viceministra primera del Minis­terio de Comercio Interior (MINCIN), Odalys Escandel, subrayó que se continúa reordenando la comercialización mayorista en el país, las CNA deben sortear múltiples tropiezos en aras de llevar adelante la actividad que decidieron emprender.

En esa oportunidad, la viceministra reconoció que el MINCIN había comprobado problemas existentes en el acceso de los cooperativistas a la compra de insumos en las comercializadoras mayoristas, situación que prevén resolver en el 2015 con la nominalización de un grupo de productos que se pondrán a disposición de las cooperativas no agropecuarias.

Pero este año, la situación es compleja. Según Luis M. Gómez, adquirir en la red de comercio mayorista herramientas de mano y medios de protección ha resultado imposible para su cooperativa.

“En los almacenes de la Comercializadora Escambray no hemos encontrado ningún surtido de esta índole, y las tiendas minoristas no constituyen una alternativa real, pues las herramientas expendidas allí no tienen la calidad requerida para el uso profesional”.

Con ánimo de ofrecer algunas razones, Félix Torres Viamontes, jefe comercial de la Unidad Comercializadora Territorial Habana, subordinada a la Empresa Nacional Es­cam­bray, explicó que de marzo a junio se habían firmado 15 contratos con las CNA, a través de los cuales se vendieron niveles importantes de mantas impermeables, juegos sanitarios, pinturas y brochas.

Coincidentemente con el momento de nuestra visita —dijoTorres Viamontes— comenzaban a recibir algunos surtidos entre los que figuraban herramientas manuales y otras eléctricas. Sin embargo, los almacenes apenas mostraban ciertos niveles de palas y picos.

Aún los insumos y suministros para el funcionamiento de las cooperativas constituyen una barrera a superar. Foto: Ismael Batista Pero el desabastecimiento no abarca solo a esta unidad capitalina, sino a la totalidad de las filiales distribuidas por todo el país, reconoció Nildo Simón, especialista principal de la Dirección de Logística de la Casa Matriz de la Comercializadora.

“Es real que la disponibilidad de los recursos demandados por las CNA en materia de construcción ha sido muy baja, debido a la inestabilidad en los suministros, resultado —entre otras cuestiones— de los límites del marco financiero aprobado para las importaciones”.

Téngase en cuenta, afirmó el especialista, que “durante el 2013 no pudimos cerrar prácticamente ninguna compra en el exterior y la mayoría de los contratos pasaron para el 2014, donde recibimos un monto de cuatro millones para satisfacer una demanda muy superior”.

“Hoy está entrando mercancía fundamentalmente en la capital, pero en cantidades muy pequeñas. Hablamos de unos 100 taladros, 60 esmeriladoras…” A juzgar por las necesidades de los clientes dichos números resultan casi irrisorios.

De cara al 2015, añadió, ya se trabaja en la demanda —incluye el incremento estimado de la gestión de las CNA— la cual no está condicionada solo por los intereses de los usuarios sino que también contempla estudios de mercado y comportamiento de las inversiones. Ahora lo importante es disponer de financiamiento.

En cuanto a la relación con las cooperativas no agropecuarias, Nildo Simón insiste en explicitar que “no hay diferencias respecto a las empresas estatales. Solo que, tal vez por desconocimiento, las CNA no presentan sus demandas tal como lo hacen las demás entidades, en aras de poder negociar mejores ofertas. Ese mecanismo aún está por desarrollarse”.

¿LA FÓRMULA DEL ÉXITO? Aunque la experiencia de las cooperativas no agropecuarias en el país es sumamente joven y, de hecho, se halla en una etapa experimental que dará pie al perfeccionamiento de esa forma de gestión; la tradición cooperativista en el sector agropecuario es bien conocida en la Isla.

Cierto es que su desarrollo ha transitado por varios desaciertos organizativos, de planificación, control…, hasta llegar en el 2013 a la concepción de nuevas medidas para mejorar el funcionamiento de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa que ya dan sus primeros resultados.

En el mismo momento que se anunció la constitución de las CNA se aludió, precisamente, a la importancia de revisar los estudios y el tránsito del cooperativismo en Cuba. No obstante a ello y a la voluntad por echar a andar esta nueva forma de gestión, su desempeño se ve minado en muchas ocasiones por los “viejos fantasmas” de la falta de organización, preparación y de abas­te­ci­miento. La realización de un diagnóstico a 29 cooperativas en las provincias de La Habana y Artemisa, —lo que representaba el 12,9% de las 224 constituidas hasta febrero del 2014, momento en que comenzó el estudio— por parte de funcionarios de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, estudiantes de la maestría de gestión en cooperativas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y profesores del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), corroboró dichas problemáticas.

Pese a esto Camila Piñeiro, especialista del CEEC y coordinadora del proyecto, insistió en que la constitución de CNA está sucediendo de modo diferente al de sus “antecesoras”. Por ejemplo, dijo, cuentan con mayor autonomía, espacio e iniciativa para su creación.

Mientras el presidente de la Sociedad de Cooperativas de La Habana, Doctor en Ciencias Económicas Jesús Cruz, refirió que el concepto de cooperativa y de cómo se crea no cambió.

“No hay alguna modernización cuando comenzamos a fomentarlas fuera de la agricultura. El cambio consiste en que comenzamos a aprovechar su capacidad para conducir actividades económicas cuyo manejo no requiere de enormes recursos nacionales o internacionales, que su escala productiva puede ser desarrollada localmente, y donde el factor humano desempeña un papel todavía más importante en la solución de ciertos problemas materiales, productivos”.

A su juicio, la noción de “experimental” debe ser entendida en cómo aprender a fomentar esta organización, a articularlas con la comunidad y con otras cooperativas.

“Desde la academia creemos que se requiere de una mayor labor cultural y de capacitación en torno a los principios sobre los cuales se asientan las CNA. Debemos asegurar que el paso al mundo cooperativo sea totalmente consciente de lo que sobrevendrá para cada persona”.

Las vivencias constatadas por Granma reflejan que no en todos los lugares se han asumido las mejores prácticas de las cooperativas agropecuarias y que hay algunas como el abastecimiento, vital para que se desarrolle plenamente esta nueva forma de organización de la producción de bienes y servicios. No obstante la persistencia de prejuicios y el desconocimiento en torno a las posibilidades que ofrecen, modos de operar, etc., la experiencia se abre paso y ha logrado la aceptación de la población y quienes reciben sus beneficios; de ahí la importancia de desatar las trabas y aligerar el camino.

El cuerpo legal que regula el desarrollo de las cooperativas no agropecuarias está conformado por los Decretos-Ley del Consejo de Estado No. 305 y No. 306, del 15 y 17 de noviembre del 2012, respectivamente; el Decreto No. 309 del Consejo de Ministros, del 28 de noviembre del 2012; la Resolución No. 427/2012 del Ministerio de Finanzas y Precios y la Resolución No. 570/2012 del Ministerio de Economía y Planificación.

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