|
Tras la
coartada antiterrorista, la guerra del gas
en el levante
Por Thierry Meyssan
Si bien cualquiera puede estar de acuerdo
con el discurso antiterrorista de Washington
y sus aliados del Golfo, todo el mundo se da
cuenta de que sólo es la justificación
oratoria de una guerra que en realidad
persigue otros fines. Estados Unidos dice
querer destruir el Emirato Islámico
–organización que él mismo creó y que
realiza, precisamente para Estados Unidos,
la limpieza étnica necesaria para concretar
el plan de rediseño del «Medio Oriente
ampliado». Más contradictorio aún, Estados
Unidos dice querer combatir en Siria del
lado de la oposición, supuestamente
moderada, de la que forman parte los mismos
yihadistas del Emirato Islámico. Y, para
terminar, Estados Unidos ha destruido en
Raqqa edificios que el Emirato Islámico
había abandonado 2 días antes de los
bombardeos estadounidenses. Thierry Meyssan
estima que, tras esas aparentes
contradicciones, estamos viendo la
continuación de la guerra del gas
[03.10.2014]-
Actualización
5:00 pm de Cuba
RED VOLTAIRE - La campaña de bombardeos
aéreos de Estados Unidos en Irak y en Siria
resulta sorprendente en la medida en que es
imposible destruir un grupo terrorista
solamente con bombardeos aéreos. En Irak,
Estados Unidos y el Consejo de Cooperación
del Golfo (CCG) han sincronizado sus
bombardeos con las acciones de las fuerzas
terrestres iraquíes o kurdas. Pero en Siria
no disponen de ninguna fuerza terrestre
realmente capaz de luchar contra el Emirato
Islámico. Y aunque la tuviesen, «esos
bombardeos no pueden afectar las capacidades
del Emirato Islámico ni sus operaciones en
otras regiones de Irak o de Siria», según el
general William Mayville, jefe de
operaciones del estado mayor estadounidense.
En todo caso, y a pesar de las declaraciones
oficiales, el Emirato Islámico es una
creación de Estados Unidos y del Consejo de
Cooperación del Golfo. Y esa criatura sirve
a los intereses de sus creadores, tarea que
está cumpliendo al pie de la letra:
- En mayo de 2013, el senador estadounidense
John McCain entraba ilegalmente en
territorio sitio para reunirse allí con el
estado mayor del Ejército Libre Sirio
(moderado), estado mayor del que formaba
parte Abu Yussef, alias Abu Du’a, alias
Ibrahim al-Baghdadi, el actual califa
Ibrahim (jefe de los extremistas del Emirato
Islámico). - En enero de 2014, la agencia de
prensa Reuters revelaba que el presidente
Obama había convocado a una sesión secreta
del Congreso en la que los congresistas
decidieron armar y financiar a los
«rebeldes» que operan en Siria, entre los
que se incluye el Emirato Islámico, hasta
septiembre de 2014. No se trataba de una
sesión a puertas cerradas sino de una sesión
secreta que la prensa estadounidense nunca
mencionó, en estricta aplicación de la orden
de censura que había recibido. - Orgullosa
de este reconocimiento, la televisión
pública de Arabia Saudita proclamó que el
Emirato Islámico obedece a las órdenes del
príncipe saudita Abdul Rahman al-Faisal. -
Por su parte, el jefe de la inteligencia
militar de Israel, general Aviv Kochavi,
lanzaba una advertencia ante un aumento del
número de combatientes antisirios y revelaba
que los miembros de al-Qaeda –entre ellos el
Emirato Islámico, que todavía no se había
divorciado de Al-Qaeda– estaban entrenándose
(bajo control de la OTAN) en Turquía, más
exactamente en 3 campamentos situados en
Sanliurfa, Osmaniye y Karaman. - En mayo de
2014, Arabia Saudita entregó al Emirato
Islámico armamento pesado nuevo comprado en
Ucrania y grandes cantidades de vehículos de
la marca Toyota, también nuevos, para
invadir Irak. Para el transporte de todo ese
material se utilizó un tren especial
contratado por los servicios secretos de
Turquía. - El 27 de mayo, el presidente del
gobierno regional kurdo de Irak, Masud
Barzani, viajaba a Amman, la capital de
Jordania, para coordinar la invasión de Irak
entre los kurdos iraquíes y el Emirato
Islámico. El 1º de junio tuvo lugar otra
reunión, también en Amman, con numerosos
cómplices sunnitas. - A principios de junio,
el Emirato Islámico y el gobierno regional
del Kurdistán pasaban al ataque. En
cumplimiento de su misión, el Emirato
Islámico sembraba el terror al realizar la
limpieza étnica que el ejército de Estados
Unidos no pudo hacer en 2003. De esa manera
se concreta el plan del estado mayor
estadounidense para el rediseño del «Medio
Oriente ampliado», adoptado desde el año
2001.
No hay por lo tanto razón alguna para que
Estados Unidos se esfuerce por destruir el
Emirato Islámico, aparte de las muertes
ampliamente divulgadas por los medios –y
altamente sospechosas– de 3 ciudadanos
estadounidenses, pero esos crímenes no
justifican por sí solos el diluvio de fuego
estadounidense.
Si bien es evidente que el principal blanco
de la campaña de bombardeos no es el
anunciado, nadie dice con precisión qué es
lo que se quiere destruir. Lo que sí se sabe
es que hasta el momento Estados Unidos y sus
aliados del Consejo de Cooperación del Golfo
han estado bombardeando edificios vacios en
Raqqa –de donde el Emirato Islámico se había
retirado 2 días antes– y una docena de
refinerías en el este de Siria.
La aviación estadounidense bombardea una
refinería en Siria el 24 de septiembre de
2014. Las refinerías de petróleo están entre
las inversiones industriales más costosas de
cualquier país.
¿Qué tienen que ver estas refinerías con una
supuesta guerra contra el terrorismo? Según
el Pentágono, esas instalaciones estaban
bajo control del Emirato Islámico y le
reportaban grandes ganancias.
Pero se trata de otra justificación falsa.
Cuando países sometidos a embargos tratan de
vender gas o petróleo en el mercado
internacional simplemente no logran hacerlo.
Pero el Emirato Islámico sí logra vender el
petróleo robado, a pesar de las resoluciones
1373 y 2170 adoptadas respectivamente en
2011 y 2014 por el Consejo de Seguridad de
la ONU. Es de público conocimiento que el
Emirato Islámico está robando hidrocarburos
en Irak y Siria y que los envía a través de
los oleoductos existentes hasta el puerto
turco de Ceyhan, de donde son transportados
por barco hasta Israel por los tanqueros de
la Palmali Shipping & Agency JSC, la
compañía del millonario turco-azerí Mubariz
Gurbanoglu. Ya en el puerto israelí de
Ascalón, las autoridades de Israel
“blanquean” el petróleo robado
proporcionando certificados falsos, como si
viniera del yacimiento de Eilat. El petróleo
robado por el Emirato Islámico es exportado
entonces hacia la Unión Europea, cuyos
miembros fingen creer que se trata de
petróleo israelí.
Es importante señalar que por esa misma vía
también se exportan el gas y el petróleo
robados por el gobierno regional del
Kurdistán iraquí. O sea, si Estados Unidos y
el Consejo de Cooperación del Golfo actuasen
conforme a las resoluciones 1373 y 2170 del
Consejo de Seguridad de la ONU también
tendrían que bombardear el Kurdistán iraquí.
Pero lo que hacen es respaldarlo, no en
contra del Emirato Islámico sino en contra
del gobierno central de Irak.
En resumen, lo que se busca con los
bombardeos contra las refinerías situadas en
territorio sirio es privar a la República
Árabe Siria de sus posibilidades de refinar
su propio petróleo si recupera esas
instalaciones.
Cualquiera es capaz de notar que en todo
este asunto Estados Unidos se apoya en las
monarquías del Consejo de Cooperación del
Golfo, sobre todo en Arabia Saudita. Es
evidente que los aviones de Arabia Saudita
no despegan desde su propio suelo. Según la
prensa iraní están operando desde Israel, lo
cual, aunque no está comprobado, es muy
probable.
A menudo hemos señalado que uno de los
principales objetivos de la guerra contra
Siria es el control de sus gigantescas
reservas de gas natural y del territorio
sirio por donde podría pasar un pipeline
proveniente de Catar y Arabia Saudita… o de
Irán, rival de esas dos monarquías.
Pero, a partir del inicio de la resistencia
de la Novorossia y del respaldo que Rusia le
aporta, la Unión Europea está tratando de
reducir su dependencia del gas ruso. De ahí
la idea del gobierno iraní de proponer su
propio gas a ese mercado, como anunció el
viceministro iraní del Petróleo, Ali Majedi,
el 9 de agosto de 2014. Para Irán, eso sería
una alternativa ante el hecho que el Emirato
Islámico le ha cortado el camino hacia Siria
a través de Irak.
Esa opción, que defiende los intereses de
Irán como Estado pero abandona el combate
antiimperialista iniciado por el presidente
Ahmadinejad, podría obtener el aval de
Washington en el marco de un acuerdo más
amplio durante las negociaciones 5+1. Irán
aceptaría renunciar a sus investigaciones
revolucionarias sobre un modo de producción
de energía nuclear capaz de liberar el
Tercer Mundo de su dependencia del petróleo
mientras que los «occidentales» levantarían
sus sanciones contra Irán.
Pero ese viraje, si tuviese lugar,
modificaría profundamente todo el equilibrio
regional. Y sería difícil obtener su
aceptación por parte de la misma Rusia que
acaba de acoger a Irán en el seno de la
Organización de Shanghai. Por otro lado, eso
exigiría una inversión de 8 500 millones de
dólares para la construcción de 1 800
kilómetros de tubería y conectar los campos
petrolíferos iraníes al sistema Nabucco. El
gas iraní transitaría entonces por
Azerbaiyán y Turquía antes de hacerlo a
través de Bulgaria, Rumania y Hungría para
ser finalmente distribuido en la Unión
Europea a partir de Austria. Así lo confirmó
el ayatola Hassan Rohani al presidente
austriaco Hans Fischer en un encuentro al
margen de la Asamblea General de la ONU.
La resurrección del sistema Nabucco sería un
excelente negocio para Azerbaiyán, que
podría entonces exportar más fácilmente la
producción de su yacimiento de gas de Shah
Deniz. Y al mismo tiempo Bakú se alejaría de
Moscú para acercarse a Washington, lo que
quizás explica sus inesperadas compras de
armas a Israel.
Desde el punto de vista sirio, un viraje de
la política energética iraní no sería
necesariamente algo negativo ya que la
mayoría de los enemigos de Siria –con
excepción de Israel– ya no tendrían así
razones para continuar la guerra. Por otro
lado, el alejamiento de Irán fortalecería la
utilidad de Siria para Rusia. Ante ese tipo
de acuerdo, Washington seguiría estimulando
la inestabilidad en la región sunnita de
Irak para mantener la separación territorial
entre Teherán y Damasco, y seguramente
apoyaría la permanencia del Emirato Islámico
en la región siria de Deir ez-Zor, pero
dejaría tranquilo el resto de Siria. |