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Reflexiones sobre el impacto medio ambiental de la producción de envases de papel en Cuba
Por Ing. Julia Carmenatti Torres

[12.07.2015]- Actualización 1:30 pm de Cuba

INTRODUCCIÓN

La situación ambiental de Cuba no puede dejar de enmarcarse dentro del proceso histórico, económico y social por el que se ha transitado y por su vínculo y efectos producidos sobre el medio ambiente. Resulta por tanto, un deber, el reconocimiento de sus principales logros, a lo largo de los últimos 56 años, así como las dificultades que aún subsisten.

La Revolución hereda una estructura económica deformada, de base agropecuaria atrasada, con un escaso desarrollo industrial, concentrado principalmente en la industria azucarera y un medio ambiente negativamente impactado. (Estrategia Nacional Ambiental, 2010).

Las profundas transformaciones económicas y sociales logradas por el proceso revolucionario, condujeron a cambios favorables en las condiciones de vida de la población y consecuentemente un incremento en las acciones en la protección y conservación de los recursos naturales, los que son considerados como patrimonio de todo el pueblo.

Según asevera la Estrategia Nacional Ambiental (2010) el balance de la actividad ambiental de la Revolución en estos 56 años es, francamente positivo. La erradicación de la pobreza extrema y sus secuelas en términos de salud y educación, las mejoras de las condiciones ambientales y de la calidad de vida en un marco de equidad, el incremento de la superficie boscosa nacional, la declaración de un conjunto de áreas protegidas y la propuesta de integración en un sistema nacional, el trabajo sistemático de ordenamiento territorial y de evaluación ambiental de las inversiones priorizadas, el uso de las capacidades científicas en el diagnóstico y el desarrollo de tecnologías para la solución de muchos problemas del medio ambiente, el proceso de introducción paulatina de la dimensión ambiental en el Sistema Nacional de Educación y el fortalecimiento creciente de la gestión ambiental nacional, son algunos de los logros alcanzados.

Paralelo a estos logros han existido errores y deficiencias, dados fundamentalmente por la insuficiente conciencia, conocimientos y educación ambiental, la carencia de una mayor exigencia en la gestión, la limitada introducción y generalización de los resultados de la ciencia y tecnología, la aún insuficiente incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes y programas de desarrollo y la ausencia de un sistema jurídico lo suficientemente integrador y coherente. Por otra parte, la carencia de recursos materiales y financieros ha impedido alcanzar niveles superiores de protección ambiental, lo que se ha agudizado en los últimos años por la situación económica en la que se ha visto inmersa el país, debido al sostenido e incrementado bloqueo económico de Estados Unidos (Estrategia Nacional Ambiental, 2010).

Para continuar perfeccionando el trabajo ambiental, además de solucionar los errores y deficiencias presentadas hasta la fecha, resulta imprescindible proyectarlo bajo las nuevas condiciones económicas que se vienen operando. La sostenida recuperación económica que experimenta el país, unido a los cambios institucionales que tienen lugar, proporcionan una base sólida que permite avanzar con optimismo en el establecimiento de una política ambiental cuyas pautas conducen un estadio superior en la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales.

Es necesario entonces, programar una política que implique la sostenibilidad como premisa para la protección del medio ambiente con una concepción integral de desarrollo sostenible, entendido como un proceso donde las políticas de desarrollo económico, científica-tecnológica, fiscales, de comercio, energía, agricultura, industria, de preparación del país para la defensa y otras, se entrelacen con las exigencias de la protección del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales, en un marco de justicia y equidad social. (Gómez, 1999).

Por tanto, se impone para Cuba la incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes, proyectos, programas y demás acciones que realice el organismo, en correspondencia con el desarrollo económico y social sostenible, cumplir con las disposiciones y medidas que deriven de la política ambiental nacional y a ese fin, dictar las disposiciones que correspondan, dentro del marco de su competencia, y controlar su cumplimiento. Es importante resaltar que el Estado cubano realiza extraordinarios esfuerzos para revertir las situaciones ambientales negativas.

El mundo actual le plantea nuevos desafíos a la sociedad: la globalización, los cambios tecnológicos, los fenómenos medioambientales, la crisis estructural del capitalismo generan escenarios complejos, de grandes incertidumbres para la toma de decisiones estratégicas, donde un error puede traer como resultado consecuencias muy significativas.

Un objetivo fundamental de la política industrial cubana de nuestros días es “el fomento de las exportaciones y la reducción de los costos, especialmente, de su componente importado”. En este contexto, según ha sido identificado recientemente por la alta dirección del país, el problema de los envases constituye un asunto estratégico, en el que se han invertido históricamente sumas millonarias, ya que es imposible exportar y garantizar internamente la transportación de la producciones si no se cuenta con envases adecuados para ello(Granma, 2013).

Adicionalmente, es preciso destacar que el producto y el envase conforman una unidad de marketing sólida y atractiva. Los avances productivos e industriales han permitido que esta dualidad rebase el límite de lo específicamente técnico y lo humanamente agradable. Para cualquier promotor y productor el envase no es solo darle vida y cuerpo al producto, es entender el espíritu del cliente: “envasar no solo productos, sino también sueños”. El envase es indispensable en la sociedad moderna, permite que una diversidad de productos llegue a las manos del consumidor intactos, en condiciones higiénicas correctas, con informaciones sobre la composición del producto, condiciones de conservación y almacenamiento, entre otros aspectos.

Primo (2008) indicó que las industrias del papel y de las artes gráficas tienen una estrecha relación con el medio ambiente tanto en las actividades que les dan origen como las que resultan de las que producen. Demanda un grupo importante de recursos naturales entre los que están los árboles (12-17 árboles por tonelada de papel) y el agua (100-300 litros por tonelada de papel(Martin, 2005).

Las personas tienen un contacto diario y frecuente con los envases, de forma general, independientemente del tipo que se trate, ya sea en las populares “jabitas de nylon”, como en las cajitas o blíster donde se encuentran los medicamentos, por citar solo dos ejemplos. La información sobre el impacto medio ambiental en el proceso productivo de estos envases, está más bien dispersa, es bastante escasa y la percepción sobre el impacto ambiental de su producción, es bastante baja. Teniendo en cuenta este antecedente y la política estatal cubana en materia de protección ambiental se propone como objetivo del presente trabajo reflexionar sobre el impacto medio ambiental de la producción de envases en las condiciones de Cuba.

Principales problemas ambientales y sus causas

El medio ambiente es el sistema de factores abióticos (tierra, aire y agua), bióticos (flora y fauna) que conforman el medio físico y socioeconómicos (medio socioeconómico) con los que interactúa el hombre en un proceso de adaptación, transformación y utilización del mismo para satisfacer sus necesidades en el proceso histórico social. En esta definición puede incluirse también las unidades de paisaje, el medio perceptual y lo construido por el hombre (Gómez, 1999).

Para la jerarquización de los principales problemas ambientales del país, se consideraron como criterios, la afectación significativa que los mismos producen sobre:

- La salud y calidad de vida de la población

- Actividades económicas priorizadas

- Extensiones considerables del territorio nacional

- Ecosistemas de alta fragilidad e importancia económica y social

Con el objetivo de implementar la dimensión ambiental en los procesos productivos, Cuba se vale de documentos rectores, tales como la Ley 81 de Medio Ambiente, Estrategia Nacional Ambiental, la Resolución 139/2009 sobre Evaluación de Impacto Ambiental, en los Lineamientos del VI Congreso del PCC, entre otros.

La identificación de los principales problemas ambientales del país se hayan descritos en la Estrategia Nacional Ambiental (2010) y su definición permite jerarquizar su atención, dirigiendo hacia ellos los principales esfuerzos de la gestión ambiental, dentro del universo de problemas existentes. Sin que su presentación implique un orden de prioridad, los mismos son:

Degradación de los suelos

Deterioro del saneamiento y las condiciones ambientales en asentamientos humanos.

Deforestación

Pérdida de diversidad biológica

Contaminación de las aguas terrestres y marinas.

La producción de envases influye directamente sobre la deforestación (por la necesidad de la pulpa proveniente de los árboles) y ya como desechos sobre el deterioro del saneamiento y las condiciones ambientales en asentamientos humanos y la contaminación de las aguas terrestres.

Para enfrentar la gestión ambiental hay que considerar la evaluación de impacto ambiental. Esta ha sido definida como el procedimiento que tiene por objeto evitar o mitigar la generación de efectos ambientales indeseables, que serían la consecuencia de planes, programas y proyectos de obras o actividades, mediante la estimación previa de las modificaciones del medio ambiente que traerían consigo tales obras o actividades y, según proceda, la denegación de la licencia necesaria para realizarlos o su concesión bajo ciertas condiciones. Incluye una información detallada sobre el sistema de monitoreo y control para asegurar su cumplimiento y las medidas de mitigación que deben ser consideradas (Res. 139/2009 CITMA).

Consecuentemente, la Licencia Ambiental, también descrita en el documento antes citado, es el documento oficial, que sin perjuicio de otras licencias, permisos y autorizaciones que de conformidad con la legislación vigente corresponda conceder a otros órganos y organismos estatales, es otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente para ejercer el debido control al efecto del cumplimiento de lo establecido en la legislación ambiental vigente y que contiene la autorización que permite realizar una obra o actividad.

El estudio de Impacto Ambiental, a su vez, es la recopilación y valoración de informes sobre las características físicas, ecológicas, económicas y sociales de un área o región específica, sobre la base de lo cual se identifican, ponderan y valoran los posibles impactos ambientales de un programa, obra o proyecto. También incluye la propuesta de medidas correctoras, preventivas y de mitigación, así como planes de monitoreo, entre otros aspectos. Es el método que permitirá conocer los posibles impactos negativos sobre un ecosistemas, y declarar las medidas manejo para su mitigación (Res. 139/2009 CITMA).

Para el perfeccionamiento del trabajo ambiental, además de solucionar los errores y deficiencias presentadas hasta la fecha, es necesario realizar estudios de impacto ambiental resulta imprescindible proyectarlo bajo las nuevas condiciones económicas que se vienen operando. La Evaluación de Impacto Ambiental se exige en la Res. 139/2009 CITMA y tiene el propósito primordial de proteger el medio ambiente y, a ese fin, debe valorar y proporcionar la información de los probables efectos ambientales a los encargados de tomar decisiones, de forma tal que permita, de ser necesario, aprobar condicionadamente o denegar la ejecución de un proyecto de obra o actividad, estableciendo los procedimientos adecuados a esos fines, en atención a lo cual, tendrá los objetivos siguientes:

Asegurar que los problemas potenciales a ocasionar al medio ambiente, sean debidamente previstos e identificados en una etapa temprana del diseño y planificación del proyecto, presentando opciones para la toma de decisiones; examinar en qué forma el proyecto puede causar daños a la población, a las comunidades, a otros proyectos de desarrollo social y al medio ambiente en general.

Identificar las medidas para prevenir, mitigar, controlar, rehabilitar y compensar los posibles impactos negativos y realzar los posibles impactos positivos, según proceda, estableciendo las vías para mejorar la conformación del proyecto de obra o actividad.
Propiciar la evaluación y valoración económica de los efectos ambientales previstos y el costo de su reducción.

La evaluación de Impacto Ambiental es exigible en los casos de:

Los nuevos proyectos de obras o actividades.

La expansión o modificación de proyectos de obras o actividades existentes que así lo requieran y en caso de reanimación productiva de actividades actualmente detenidas que abarcan los cambios tecnológicos en procesos ya existentes, en cuanto al empleo de materias primas o fuentes de energía y, en general, todo lo que signifique una variación de tal naturaleza que pueda ocasionar un impacto ambiental.

Las obras o actividades en curso que aun cuando no se ajustan a lo dispuesto en el inciso anterior, generen un impacto negativo de significación.

Para el estudio de impacto ambiental es necesario determinar en qué sistema ambiental se encuentra el objeto de análisis, así como un conjunto de indicadores que posibiliten el trabajo.

Molerio (2003) expuso que la descripción de un sistema ambiental consiste en un listado de los diferentes indicadores y llama así, a un grupo selecto de componentes. En este sentido, el indicador es un término que depende estrictamente del observador pero, ello no significa una completa subjetividad por parte de éste, ya que muchas componentes del sistema se cuantifican en ciertas unidades aceptadas universalmente.

Por ejemplo, existen normas, estándares y regulaciones, que expresan los límites tolerables o admisibles de un cierto componente para el medio o el hombre. En ciertos casos, el estándar puede ser cero, para indicar que un componente particular no debe estar presente, o también puede ser el valor de un cierto indicador con el cual deben compararse otros valores. Los índices relacionan el indicador para un cierto componente con el estándar establecido para él. Expresa, por tanto, cuán deseable o no es tal componente para el hombre y el medio.

El hombre suele ser el componente dominante de muchos sistemas ambientales. En no pocos de ellos, originalmente fue un componente insignificante. Sin embargo, ha logrado penetrar componentes de las que no formaba parte y ha extendido su influencia importando componentes creadas o modificadas por él. En la actualidad, ya sea por su presencia activa o por su influencia, el hombre es parte de la mayoría de los sistemas ambientales (Salewski et al., 1997).

Los sistemas ambientales se basan, todos, en las interacciones entre los componentes físicos y geológicos. La energía solar, como energía importada, reacciona con las componentes físicas y geomorfológicas de una reacción para crear el clima local y este reacciona con los elementos geológicos para formar los materiales básicos que dan lugar al suelo. Por ello, el clima, la morfología y la geología forman el Subsistema Físico Químico básico. En conjunción con las componentes biológicas, se desarrolla el suelo y este, con la cubierta vegetal, desarrolla el Subsistema Biológico que incluye, también, las componentes faunísticas. Ambos subsistemas se integran para formar el Subsistema Ecológico (Antigüedad et al., 1997).

Estos mismos autores refieren que en tiempos prehistóricos, el hombre fue uno más entre otros componentes faunísticos. Lentamente desarrolló habilidades que le permitieron competir con mayor éxito con otros elementos de la fauna, reemplazarlos y, finalmente, tomar ventaja de los elementos productivos del ecosistema para su propio beneficio. Eso fue logrado mediante el cultivo de plantas alimenticias y domesticando ciertas especies de animales. Al desarrollar las prácticas agrícolas, el hombre encontró necesario sustituir la vegetación natural por las plantas que deseaba cultivar.

Cuando la producción de alimentos sobrepasó las necesidades individuales y se desarrollaron otras habilidades, como el trabajo con los metales o con la madera y la construcción se tornó más especializada, los alimentos y otros bienes fueron canjeados o comercializados. Se desarrolló así un sistema económico y pronto el medio natural fue objeto de una manipulación y explotación por el hombre, destinada a producir bienestar en forma diferente. Mediante sus nuevas capacidades y, ante sus propios ojos, transformó los subsistemas ecológicos en Subsistemas Económicos. Por ello, la economía es la integración de todos los impactos y las medidas de control del hombre sobre la naturaleza (Molerio, 2003).

El incremento de la población y los hábitos gregarios del hombre, creando comunidades cada vez mayores, lo forzaron a desarrollar medidas de control para las interacciones entre y dentro de los grupos de población. Estas medidas indican el grado de importancia de la situación ecológica, así como la situación económica. Muestran, asimismo, el grado e influencia de las reacciones de retroalimentación desde fuentes sociales o económicas hacia el subsistema ecológico (Salewski et al., 1997).

Finalmente, el sistema humano, para garantizar su existencia, requiere de un sistema espiritual integrado por muchos componentes para regular las acciones, potenciales y reacciones de la sociedad y la naturaleza, integrada en la cultura mundial. La cultura, así como los requerimientos sociales y las necesidades económicas, deseos y demandas son, en la actualidad, las fuerzas que gobiernan y manipulan los potenciales de producción de la componente biológica o biótica. La explotación de los recursos no puede ser ilimitada y, por ello, no todos los componentes pueden ser utilizados en tanto otros son destruidos o disminuyen sus disponibilidades (Molerio, 2003).

Ese mismo autor significó que estas limitaciones conducen a que la manipulación de las componentes tiene que ser controladas dentro de ciertos límites. Así, se establecen reglas para el manejo del entorno encaminadas, ante todo, a regular la utilización de sus componentes. Tales regulaciones son las que conducen, inexorablemente, al concepto de desarrollo sustentable, tan en boga en estos tiempos y es bueno destacar que tales regulaciones deben ser válidas para aquellos componentes que, se usen o no, posean un papel importante dentro del sistema. Por ello, deben ser cuantificados respecto a su utilidad y en términos de localizar dónde se produce un cambio directo o indirecto en cantidad, calidad o la dirección del flujo y, en cualquier caso, es imprescindible el establecimiento de regulaciones.

El consumo per cápita anual de envases es considerado también como un indicador de desarrollo, donde se ha señalado un gran contraste al comparar el consumo entre los países desarrollados como EE.UU. (400 USD), Europa (385 USD) Japón (450 USD) en relación con Brasil (62USD), un país emergente de gran extensión territorial.

Los principales problemas ambientales se han visto influenciados por una falta de conciencia y educación ambiental en un por ciento considerable de la población, que han traído como consecuencia en muchas ocasiones, su agravamiento. El desarrollo de estos elementos, que inciden directamente en la manera de actuar del ser humano sobre el medio ambiente, no ha estado a la altura de otras obras colosales llevadas a cabo por la Revolución, y de ahí que constituya un factor esencial de trabajo a corto y mediano plazo, para lograr resultados positivos en la implementación de la política ambiental y una gestión eficiente. Por tanto se puede resumir que en Cuba la incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes, proyectos, programas y demás acciones es un hecho y la producción de envases y sus desechos no es una excepción.

Valoración del impacto ambiental de la producción de envases

2.1. Breve reseña de la producción de envases y embalajes de papel y cartón en Cuba

La industria de envases comenzó a ser reconocida y diagnosticada como un sector estratégico para la sociedad y la economía, desde mediados del pasado siglo, ya entonces representaba un mercado a escala mundial de unos 500 billones de USD, compuesto por unas 100 mil empresas que generaban más de 5 millones de empleos.

Los envases, considerados como fenómeno natural en sus orígenes, han experimentado un desarrollo sostenido a través de los últimos dos siglos. Son hoy una vertiente artificial, derroche de ingeniería e ingenio, creados por el hombre, en respuesta a la demanda del comercio. Se ha evolucionado del clásico Catauro1 a envases múltiples, que con diferentes formatos, impresiones y superficies trasmiten de igual modo sensación de naturalidad y calidez. Resulta notable la evolución que ha sufrido el envase a lo largo de la historia, aunque siempre se emplearon envases para contener y proteger a los productos, los actuales son más sofisticados y complejos que en cualquier otro momento de la historia y en su concepto están contemplados los desempeños de transportar y distribuir los productos(Ortiz, 1985).

El empleo de materiales celulósicos presenta gran popularidad en nuestros días, ya que se hace latente la preocupación por el medio ambiente y las características de estos materiales los colocan por encima de otros no degradables. Los materiales que mayoritariamente se emplean para la confección de envases plegables y corrugados son el papel y los cartoncillos. Son conglomerados de fibras de celulosas dispuestas irregular pero fuertemente adheridas entre si en una superficie plana. La celulosa constituye la materia prima básica para la fabricación de estos materiales y su mayor calidad lo garantiza el porciento de fibras primarias o vírgenes que tenga en su composición (Nuez, 2010).

La tradición de la Industria Gráfica Cubana en la producción de envases es de más de 100 años, surge con la necesidad de asegurar la protección, presentación y almacenamiento de las producciones industriales fundamentalmente las tabacaleras.

Aunque el primer programa económico aprobado en el I Congreso del PCC, fue lanzado en medio de una profunda crisis económica, se previó aumentar la producción de papel mejorando su calidad, ampliando sus capacidades para producir 60 mil toneladas de pulpa y 80 mil de papel. Lo que posibilitó que la producción de cajas de cartón corrugado superara en el quinquenio 1980-85 la producción alcanzada en 1975 en un 60%. En ese periodo, se incrementó la capacidad al construirse dos nuevas plantas para la producción de 120,0 millones de cajas y la planta de cartón y cartulina de Santa cruz del Norte (Castro, 1985).

Carmenatti (2013) refiere que a partir de la década de los 90 el país, se vio obligado a prescindir de gran parte de ellos, lo que provocó ruptura de la secuencia de desarrollo de esta industria, una importante y grave afectación a los productos fabricados y comercializados dentro y fuera de Cuba, fundamentalmente los vinculados a los productos alimenticios e industriales. Mejor suerte tuvo la industria tabacalera y médico farmacéutica donde el programa biotecnológico priorizado en el país y las exigencias para la manipulación y consumo de los medicamentos impuso requerimientos de estricto cumplimiento para la exportación, lo que impidió la pérdida total de la cultura del envase.

En gran medida se ha podido rescatar institucionalmente la importancia y necesidad del envase, no obstante existen productos en el mercado que se mantienen carentes de ellos. A finales de la década de los 90 se crearon dos empresas mixtas, Durero Caribe y Compacto Caribe, subordinadas a la Unión Poligráfica para la fabricación de estuches plegables y cajas de cartón corrugado respectivamente, las que en cierta medida ayudaron a aliviar la situación existente.

Existe dispersión en la producción de un mismo tipo de envases dentro y por varios organismos, se producen como se dijo con anterioridad envases de papel y cartón en entidades del Ministerio de Energía Minas (MINEM), del Grupo Empresarial del Azúcar (AZCUBA), el Grupo Empresarial de la FAR (GAE), la Unión Poligráfica, en este último caso más de ocho entidades participan de estas producciones.

La infraestructura industrial dedicada a este tipo de producciones tiene una marcada obsolescencia tecnológica, lo cual influye negativamente en los costos de producción en el nivel de calidad del producto final, causa fundamental de la marcada insatisfacción de la demanda y que se importe un volumen importante en el país. Expertos coinciden en que los procesos de reorganización desarrollados a finales de los 90 afectaron sustancialmente la producción de envases de papel y cartón, al perderse la integralidad que se había logrado. Todo esto igualmente ocurría unido a la desarticulación del Centro Nacional de Envases y Embalajes y un acelerado proceso de innovación y reconversión tecnológica del sector (Carmenatti, 2013).

Expertos coinciden que los procesos de reorganización desarrollados a finales de los 90 afectó sustancialmente la producción de envases de papel y cartón, perdiéndose la integralidad que se había logrado


Es importante entonces, seguir de cerca las tendencias de evolución de los envases a escala mundial y de las normativas prevalecientes en los principales países, resulta esencial para evaluar con objetividad las potencialidades de su producción en el país, con la finalidad de promover la sustitución de importaciones y la exportación a nuevos mercados, de manera sostenible. Todo lo que quedó reflejado en la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y sus lineamientos, aprobados en el VI Congreso del Partido.
2.2. Valoración del impacto ambiental de la producción de envases de papel

Aproximadamente el 12 % de la producción mundial de madera se destina a la fabricación de papel. El material hecho con fibras vírgenes es generalmente más blanco y presenta una estructura de superficie más lisa, lo cual lo hace más funcional para prestaciones alimentarías. Los materiales que presentan buena composición de fibras vírgenes presentan mayor rigidez con menor peso y por consiguiente reducen considerablemente el peso del envase. Como las fibras provienen de la madera son más consistentes y rígidas (Carmenatti, 2013).

El consumo medio mundial de papel es de unos 36 kg por habitante al año, aunque las cantidades varían según el grado de desarrollo de los países. Si se reciclara la mitad del papel consumido, se podría satisfacer el 75% de las necesidades de fibra para papel nuevo y así se evitaría la destrucción de ocho millones de hectáreas de bosque. Además, por cada tonelada que se recicla de papel se ahorran 100.000 litros de agua, se evita el llenado de 3,57 m3 de un vertedero, se impide la liberación de 2,5 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, se salvan 17 árboles y se ahorra suficiente energía para calentar una casa media durante seis meses. Se estima que se recicla a escala mundial, casi un tercio del papel utilizado, aunque hay países, en los que esa cifra asciende hasta casi el 50%, mientras que en otros, apenas alcanzan un 2 o un 9%, respectivamente (Casal, 2009).

Las naciones industrializadas han tomado durante años, diferentes políticas para tratar con el impacto ambiental. Algunos autores plantean que el impacto ambiental es tratado de diferentes formas: ignorando el problema; diluyendo o dispersando la contaminación para que sus efectos sean menos perjudiciales o evidentes; controlando la contaminación utilizando tratamiento “al final del tubo” y prever la contaminación y los residuos en la fuente a través de un enfoque de Producción Más Limpia (PML) (Blazej y Nederes, 1998).

Uno de los impactos ambientales en la producción de envases de papel radica en el proceso productivos, aquí están implicado, sobre todo las materias primas, procedentes de árboles talados. No obstante hay variantes que pueden aplicarse para tratar de disminuir este negativo impacto sobre la flora terrestre. Por ejemplo, los envases de fibras de madera, bagazo de caña, pulpa de henequén, paja de arroz y fécula de maíz poseen cualidades que los hacen adecuados para la producción de envases, pueden ser sometidos a bajas y altas temperaturas; permiten hasta 11 manipulaciones en dependencia de la calidad de las materias primas con que se fabriquen, el 100% puede ser reutilizable y reciclable hasta 6 o 7 veces sin perder sus condiciones iníciales.

En los últimos 30 años son innumerables los aportes que desde la Innovación estas dos industrias han aportado al medio ambiente; la industria gráfica con los procesos digitales reduce sustancialmente los consumos de agua y de papel. El reciclaje de los envases y la recuperación de sus desechos, reducen la tala de árboles, además de otros beneficios colaterales pues un producto que se ha envasado adecuadamente para el transporte, almacenamiento y venta está ahorrando energía y trabajo. Los productos protegidos por envases y embalajes evitan su deterioro, cuando se elige un cartoncillo que tiene una buena rigidez al plegado, se reduce el peso total del envase. Esto naturalmente se traduce en un impacto menor al medio ambiente.

Silgado (2000) expresó que comparado con otros sectores, el impacto ambiental de la producción gráfica es relativamente moderado y en cada uno de los procesos es posible establecer un alto potencial de recuperación de materias primas e insumos contaminantes. Además, los principales factores de riesgo ambiental están claramente identificados, por lo que el establecimiento de planes de mejoramiento no resulta difícil una vez que la ley o la convicción llevan a implantarlo, aspecto que puede y debe ser puesto en práctica en Cuba, sobre l base de los documentos rectores en materia de medio ambiente que aquí rigen.

Los problemas medioambientales en las industrias deben resolverse a partir de la gestión de su tecnología. Aunque la situación actual en ciertas localizaciones industriales puede ignorar el marco ambiental, al analizar las opciones de PML (Producción Más Limpia), hay que tener en cuenta todos los costos, presentes y previsibles, al incluir los que resultan de la internalización de costos ambientales, para tomar decisiones útiles a largo plazo, por lo que las opciones de PML siempre se someten a un análisis económico.

Se considera que hay cuatro formas de gestionar la tecnología para enfrentar el problema ambiental, referidas en orden creciente de interés (Castillo, 2000):

Remedio de los daños ambientales producidos.

Tratamiento de contaminantes al final del proceso.

Aplicación de sistemas ecológicamente sostenibles.

Prevención de la contaminación en el origen: dentro de este concepto se puede incluir los conceptos de PMLo la valorización de subproductos.

La PML refleja una filosofía proactiva, “anticipar y prevenir”. La prevención es siempre mejor que la cura, puede ser alcanzada de varias formas, la más importante es: cambiando actitudes (Blazej y Nederes, 1998).

Otro aspecto, de gran impacto en el medio ambiente son los envases cuando son desechados. La lógica más elemental indica que un proceso de recuperación orgánico y bien estructurado pudiera ser una simple solución a este problema. No obstante en las condiciones de Cuba, esto no resulta así.

Resultan bajas las cifras de recuperación abajo reflejadas, las que corresponden a la Unión Poligráfica, entidad de mayor consumidora de papel y cartón en el país, solo entre un 7 y 9% del consumo anual, entregas muy por debajo de otros que desempeñan esta actividad productiva 30 al 50 % . Este es un aspecto importante que posee un impacto directo sobre el medio ambiente, sobre la base de este análisis se impone la necesidad de su mejora inmediata.

En Cuba una sola entidad, la Unión de Empresa de Recuperación y Materias Primas (UERPM), tiene la exclusividad para la recuperación y el tratamiento de los desechos, lo cual no favorece el proceso, dadas algunas irregularidades que vale la pena enunciar (Carmenatti, 2013):

Falta de desempeño en la gestión comercial de la UERPM, insuficiente concertación, contratación y organización.

Insuficiente infraestructura y carencia de medios tecnológicos para su actividad productiva.

Demoras en la evacuación de los desechos, ocasionando su contaminación afectando su comercialización.

Desventajosas tarifas para la facturación $15/ton (moneda nacional), que impiden a las empresas reformulaciones financieras para enfrentar los sucesivos incrementos de precios de las materias primas, precios que contrastan con los de algunas exportaciones (valores entre $70/ton y $200/ton, en moneda libremente convertible)

Las exportaciones directas solo se les permiten a las empresas mixtas lo que constituye una barrera en las negociaciones con los principales proveedores.

Insuficiente cultura ambiental en las industrias y la población.

Enfoque de esta actividad solo desde la perspectiva del desecho y no de los costos.

En los últimos años se le ha asignado a un grupo de Organismos de la Administración Central del Estado (OACE) a partir de las políticas respecto a las producciones más limpias coordinar las entregas de materias primas.

Por último, vale subrayar que en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución se dedica especial atención a la protección del medio ambiente y su importancia en la actualización del modelo económico cubano, como fundamento de la proyección de desarrollo económico y social y como garantía del funcionamiento eficiente del país. También los Lineamientos establecen la prioridad que le concede el estado cubano al desarrollo de la producción de envases y embalajes por su impacto en la producción de bienes, la necesaria sustitución de importaciones y el fomento de fondos exportables. Tanto la producción, como la disposición de sus desechos son procesos susceptibles de ser mejorados desde el punto de vista tecnológico, de manera tal que impliquen un impacto mínimo al medio ambiente.

CONCLUSIONES

En Cuba la incorporación de la dimensión ambiental en las políticas, planes, proyectos, programas y demás acciones es un hecho. La producción de envases y sus desechos no es una excepción.

Es importante seguir de cerca las tendencias de evolución de los envases a escala mundial en los principales países, para evaluar con objetividad las potencialidades de su producción en el país, con la finalidad de promover la sustitución de importaciones y la exportación a nuevos mercados, de manera sostenible.

El impacto ambiental de la producción gráfica es relativamente moderado y en cada uno de los procesos es posible establecer un alto potencial de recuperación de materias primas e insumos contaminantes, aspecto que debe ser puesto en práctica en Cuba.

Existen diferencias importantes entre el consumo y recuperación de papel y cartón, sobre la base del ejemplo de la Unión Poligráfica, elemento que demanda una mejora inmediata en el futuro.

RECOMENDACIONES

Promover una relación adecuada entre las empresas productoras y la de Materias primas a fin de atender la recirculación y el reciclaje de los envases y reducir el impacto sobre el medio ambiente de los desechos que se generen.

Introducir en el país el sistema de clasificación de los desechos para aceleradamente iniciar los procesos de reciclaje de papel y cartón con conceptos nuevos, que incorpore a toda la población e incluya programas educacionales en los diferentes niveles existentes.

Revisar las relaciones económica mercantiles entre las empresas productoras de envases - embalajes y de Materia Prima y proponer alternativas que promuevan la recuperación de desechos con adecuados mecanismos financieros.

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1 Catauro: En las Antillas, especie de cesto formado de yaguas, y muy usado para transportar frutas, carne y otros productos

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