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Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (I y II)
Por José Luis Rodríguez

[06.09.2015]- Actualización 9:00 am de Cuba

El 29 de agosto de 1990 se informaba mediante una nota oficial publicada en la prensa cubana la necesidad de comenzar a aplicar un conjunto de medidas restrictivas en la esfera del consumo de combustible y la electricidad, así como la paralización de importantes inversiones, incluidas la refinería de Cienfuegos y la fábrica de níquel Che Guevara, lo cual reducía proporcionalmente la producción de cemento y materiales de construcción.

El documento concluía señalando que “…como las afectaciones en los suministros que procedían de la URSS y otros países del Este de Europa no se limitan exclusivamente al combustible, frente a cada situación concreta se adoptarán e informarán a la población las decisiones que resulten pertinentes".

Indicaba, además, que “estos hechos que se vienen sucediendo comienzan a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un período especial en época de paz. Hay que estar preparados para ello". Comenzaba así una crisis que llevaría a que los niveles del PIB alcanzados en 1989 no se pudieran recuperar hasta 2004, lo que literalmente costaría al país 15 años de su proceso de desarrollo en medio de grandes penalidades y sacrificios, cuyas consecuencias marcan a la sociedad cubana en diversos aspectos aun 25 años después.

La causa fundamental de esta crisis sería el derrumbe del socialismo en Europa, proceso que se inició en agosto de 1989 cuando sucumbió el socialismo en Polonia y que culminaría con la desaparición de la propia Unión Soviética como estado el 25 de diciembre de 1991. Las consecuencias para Cuba de este proceso -producto de un complejo proceso histórico que llevó al alejamiento de los principios esenciales de la construcción de la nueva sociedad en Europa oriental y la URSS- serían enormes.

Sin embargo, estos graves acontecimientos no tomaron por sorpresa a la dirección cubana, que, aun cuando reconoció el enorme apoyo material recibido de la comunidad socialista, siempre basó el desarrollo del país y consolidó su identidad propia a partir de una base político-social asentada en la defensa de la soberanía e independencia nacional.

Esa reserva moral fue la que le permitió continuar adelante desde mucho antes, cuando se hizo evidente un cambio sustancial en la posición política de la URSS en relación con nuestro país y fue reiterada por el presidente Fidel Castro en su discurso del 26 de julio de 1989, cuando planteó que Cuba continuaría la construcción del socialismo aunque desapareciera la Unión Soviética.

Tomando en cuenta la situación que se veía venir en esos momentos, cobró particular importancia el análisis de una etapa prevista en la estrategia de la Guerra de Todo el Pueblo que se había comenzado a implementar desde inicios de los años 80, como parte de los preparativos del país ante la creciente amenaza de una agresión directa de Estados Unidos.

El Período especial en la guerra se concebía como una etapa en que los vínculos económicos de Cuba con el exterior fueran cortados como consecuencia de un bloqueo naval y aéreo y el país quedara a merced de sus propios recursos solamente.

La posibilidad de que desaparecieran los vínculos económicos con los países socialistas europeos y la URSS llevó a una nueva definición del Período especial, la cual sería formulada en noviembre de 1989 por el líder cubano al expresar: “A lo mejor un día tenemos que aplicar los conceptos de la guerra de todo el pueblo para la supervivencia de la Revolución y el país. Sí, esos conceptos, eso que llamamos Período especial, porque nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico pueden sobrevenir".

Este tema sería retomado posteriormente en el discurso del 28 de enero de 1990, al plantearse la creciente inseguridad prevaleciente en torno a los vínculos con los países de Europa Oriental, que ya se adentraban en la aplicación de una política de corte neoliberal para transitar al capitalismo.

En ese propio discurso hay una explicación del concepto del Período especial bajo las nuevas circunstancias. “¿Qué significa Período especial en tiempo de paz? Que los problemas fueran tan serios en el orden económico por las relaciones con los países de Europa oriental o pudieran, por determinados factores o procesos en la Unión Soviética, ser tan graves, que nuestro país tuviera que afrontar una situación de abastecimiento sumamente difícil (…) Debemos prever cuál es la peor situación a que puede verse sometido el país en un Período especial en tiempo de paz, y qué debemos hacer en ese caso. Bajo esas premisas se está trabajando intensamente".

Desde enero de 1990 se habían registrado demoras en los embarques soviéticos de cereales, productos alimenticios y materias primas que obligaron a compras emergentes en moneda convertible por parte de Cuba para atenuar las afectaciones que se producían. Adicionalmente, durante el segundo semestre de 1990 se presentó una situación aun más compleja por los déficits en los embarques soviéticos de combustible, con una reducción en el año del 23% en relación con 1989.

La situación alcanzaría un punto de máxima tensión en el verano de 1990, cuando el gobierno soviético adoptó unilateralmente decisiones que colocarían a Cuba en una posición crítica en 1991 al decidirse que a partir de enero del siguiente año todas las transacciones comerciales con los países miembros del CAME se realizarían sobre la base de los precios del mercado mundial y en moneda convertible.

Por la gravedad de esta decisión, Fidel envió el 22 de agosto de 1990 una extensa carta a Gorbachov, en la que se exponían los criterios de Cuba sobre esta medida y las graves consecuencias que tendría para la economía cubana.

No obstante las gestiones realizadas, las respuestas soviéticas no ofrecieron la seguridad indispensable para continuar normalmente la vida del país.

Había comenzado el Período especial.

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II
Las causas de fondo que llevaron a la crisis del Período especial fueron el derrumbe del socialismo en Europa y la desaparición de la URSS; el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos y las propias insuficiencias de la economía cubana.

De este modo, las razones que llevaron al estallido de la crisis y a la proclamación del Período especial incluyeron aspectos internos y externos a la economía cubana. En torno a la influencia mayor o menor de estos aspectos ha girado una interesante polémica a lo largo de más de veinte años.

Dejando a un lado el análisis de la posición de un grupo de autores para los que el elemento explicativo fundamental de la crisis radica en deficiencias insalvables del modelo socialista cubano, y que abogan de una u otra forma por la transición al capitalismo en Cuba, existen otros análisis en los que se atribuye el mayor peso a las dificultades ya presentes en la economía a finales de la década de 1980.

Asimismo, es posible encontrar otras valoraciones que consideran el Periodo especial en el contexto de las deficiencias e insuficiencias de la construcción del socialismo que llevaron al proceso de rectificación de errores y tendencias negativas y, como tal, ven sus causas en factores internos, pero con una perspectiva metodológicamente diferente.

En este sentido, cabe señalar ciertamente la existencia de elementos que mostraban la necesidad de introducir cambios en el modelo económico vigente en los años previos al Período especial, lo que permite hablar de serias insuficiencias del modelo existente. Pero esta conclusión no debe llevar a que se interprete la desaparición abrupta del socialismo en Europa como una mera profundización del agotamiento del modelo anterior, ni resulta válido situar el inicio de la crisis de los años 90 a la altura de 1985.

Al respecto, no puede obviarse que con la desintegración del modelo económico cubano existente hasta 1990, al desaparecer el sistema económico del socialismo a escala mundial, se produjo un cambio radical que abarcó por completo el sistema de reproducción de la economía nacional, lo que condujo al país a una crisis económica y social de incalculables consecuencias.

Si se toman en cuenta estas observaciones, resulta evidente que en la valoración de las causales que llevarían a la necesidad de implantar el Período especial, más que las fallas y errores domésticos, tuvieron un peso determinante los factores externos.

Vale la pena recordar que la elevada dependencia externa de la economía cubana a finales de los años 80 obedecía a un conjunto de factores seculares vinculados a la deformada estructura económica heredada, la reducida extensión territorial y la relativa escasez de recursos naturales del país, lo que conllevaba que en un proceso de desarrollo, ante la demanda de elevados volúmenes de maquinaria y equipos, materias primas y combustible, estos tuvieran que obtenerse únicamente a través del comercio exterior. A ello se sumaba que la tecnología disponible, mayormente originaria de los países socialistas, adolecía de un elevado índice de consumo material y energético. De tal modo, el coeficiente importado de la demanda interna alcanzaría un valor aproximado del 51% en la década de 1980.

Por otro lado, el bloqueo económico norteamericano y el desequilibrio financiero externo en moneda convertible llevaron a un alto nivel de concentración del comercio exterior con los países socialistas, como única alternativa posible. Los países miembros del CAME absorbieron el 63% de las exportaciones cubanas de azúcar, el 73% de las de níquel y el 95% de las de cítricos, entre los rubros fundamentales, en tanto que en las importaciones de ese origen cubrieron el 98% de los combustibles y lubricantes, el 86% de las materias primas, el 63% de los alimentos y el 80% de maquinarias y equipos.

No menos importante es el hecho de que -a pesar de las dificultades que comenzaron a surgir en las relaciones con la URSS y otros países socialistas a partir de 1986- los efectos de una reducida pero aún favorable relación de intercambio y el financiamiento compensatorio recibido propiciaron que el ingreso nacional disponible superara en un 28% al ingreso creado durante los años 80.

La desaparición abrupta y sin compensación de estos vínculos con los países socialistas creó una crisis imposible de paliar a corto plazo, lo que -unido a la contracción de las importaciones en moneda convertible-, hacía prácticamente inevitable pasar a una economía de emergencia bajo las premisas establecidas para el Período especial en la estrategia defensiva del país.

Por último, la hostilidad norteamericana contra Cuba aumentó notablemente en estas circunstancias, con el objetivo de destruir el modelo político en medio del Período especial, al incrementar adicionalmente las medidas asociadas al bloqueo económico que debía enfrentar el país.

Ya desde 1988 se habían instrumentado en el Congreso norteamericano un conjunto de acciones con el objetivo de endurecer el bloqueo contra Cuba. Entre 1989 y 1990 se presentó la Enmienda Mack en el órgano legislativo, la cual estaba dirigida a retrotraer las disposiciones del bloqueo a lo existente hasta 1981, cuando se autorizó el comercio de Cuba con filiales norteamericanas radicadas en terceros países, con vistas a su prohibición nuevamente.

Aunque esta enmienda no avanzó entre los legisladores, sus objetivos fueron alcanzados al aprobarse la Ley para la Democracia en Cuba, conocida como Ley Torricelli, en octubre de 1992. Esta prohibió nuevamente el comercio de las subsidiarias de compañías norteamericanas establecidas en otros países con Cuba; prohibió a los barcos que entraran a puertos cubanos, con propósitos comerciales, tocar puertos en Estados Unidos o en sus posesiones durante los 180 días siguientes a haber abandonado el puerto cubano, y estableció sanciones a los países que brindaran asistencia a Cuba, según las penalidades previstas en la Ley de Comercio con el Enemigo.

Ante este conjunto de circunstancias adversas, es conveniente examinar los factores que potencialmente permitirían enfrentar los desafíos del Período especial.

(Continuará)
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