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Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba (III)
Por José Luis Rodríguez

[30.10.2015]- Actualización 11:30 pm de Cuba

Las perspectivas de inversión extranjera en Cuba deben examinarse primeramente en el contexto de las tendencias mundiales de la misma. 

En tal sentido debe apuntarse que -según datos de la CEPAL-1, desde el 2011 está presente una reducción de los flujos de inversión que acumula a nivel mundial una contracción del 21,5% hasta 2014. Esta tendencia se manifestó más tarde en nuestra región al registrar una reducción del 16,4% en 2014 en relación al año anterior, luego de una recuperación sostenida en los últimos cinco años. 

Durante el presente año no se avizora una modificación de esta tendencia en América Latina y el Caribe, tomando en cuenta que se pronostica una contracción de 0,3% en el PIB de la región y un débil crecimiento de solo 0,7% para 2016, lo que supone un clima poco propicio para desarrollar nuevas inversiones. 

Un análisis más refinado de los principales socios comerciales y financieros de Cuba muestra una tendencia igualmente recesiva. Según la CEPAL, la economía de Venezuela se contraerá 6,7% este año y 7,0% en 2016, mientras que Brasil se estima decrecerá 2,8% este año y 1% el próximo. Por otro lado, el FMI pronostica que China desacelera su crecimiento con cifras de 6,8% y 6,3% en 2015 y 2016; España muestra una ligera recuperación con crecimientos de 3,1% este año y 2,8% en 2016, y Canadá incrementará su PIB solo 1% en 2015 y 1,7% el año entrante. 

En términos de las perspectivas de negocio, a partir de los precios de los principales productos de exportación de Cuba, la situación en el futuro próximo muestra precios para el níquel que permanecerán sin cambios visibles en los próximos cinco años; los precios del azúcar se espera aumenten 15%, mientras que los de los derivados del petróleo que Cuba exporta deben seguir la tendencia al aumento de solo 21,4% en el WTI en ese período. 

De tal modo, las mayores expectativas de crecimiento se encuentran en la expansión del turismo, que ya registra un crecimiento de  18,6% hasta agosto de 2015, con un impacto estimado de incremento en los ingresos de unos 400 millones de dólares en un año y donde se pronostica un aumento de 1,5 millones de turistas anuales desde EE.UU. cuando desaparezcan las restricciones actuales. Esta expansión supone un efecto de arrastre importante para otros sectores de la economía nacional. 

Por otro lado, no se puede desconocer el nuevo escenario a partir del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y el inicio de un previsiblemente largo proceso de normalización de los vínculos entre los dos países. Este proceso tiene efectos directos e indirectos, pero sin dudas la mayor importancia radica en estos últimos, lo que se expresa en la manifiesta voluntad de incrementar la presencia en Cuba de negocios ya afincados en nuestra economía, especialmente de países como España, México y Brasil, así  como en las mejores condiciones para el refinanciamiento de la deuda externa, evidente en el caso del Club de París, que ya se encuentra en proceso de discusión en estos momentos. 

Adicionalmente, cabe apuntar que las perspectivas de crecimiento de la economía cubana para los próximos cinco años se muestran favorables, ya que según los estimados más recientes de The Economist Intelligence Unit (EIU), se espera una tasa promedio de incremento del 5,3% en el PIB para ese período, con un aumento de dos puntos porcentuales por año una vez que se levante el bloqueo norteamericano a Cuba, que se estima ocurra a la altura de 2018. 

Finalmente, debe señalarse que las valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba han sido múltiples y de diferente naturaleza. Solamente, a modo de ejemplo, se expondrán breves comentarios sobre unos pocos trabajos que pueden considerarse en el grupo de aquellos que han intentado un abordaje más serio del tema, descartando muchos que parten de la premisa del tránsito a una economía capitalista como requisito indispensable para el avance económico del país.  

En este sentido se ha enfatizando especialmente en aquellos aspectos que se consideran limitaciones para la inversión extranjera, partiendo de que se reconocen los potenciales ya identificados en otra parte de este artículo y que se admiten las posibilidades de ejecutar transformaciones en los marcos de una economía socialista. 

De este modo, el enfoque de CEPAL en el trabajo ya citado señala como limitantes para la inversión extranjera la aprobación de cada proyecto caso a caso y la demora que ello conlleva; considera que la cartera de oportunidad de negocios supone un enfoque restrictivo en relación con otras áreas de inversión y valora como inapropiado el sistema de contratación de fuerza de trabajo, aspecto este en que coinciden todos los estudios revisados. 

Por su parte, el economista Fulton Amstrong, de la American University,2 centra su atención en lo que considera limitaciones para la capacidad de absorción de la inversión extranjera en Cuba, identificando entre los obstáculos limitados y lentos cambios de la legislación; el sistema de contratación de la fuerza de trabajo; la dualidad monetaria; la forma de organización del proceso de aprobación para los proyectos; la no existencia de licencias para el comercio exterior a actores no estatales; la no viabilidad del sistema financiero; la pobre infraestructura de informática y telecomunicaciones; la débil infraestructura de transporte y de la industria de la construcción; la desindustrialización existente y el carácter burocrático de la gestión estatal. También coincide con otros autores al identificar al turismo como el sector de mayores potencialidades e igualmente a la biotecnología, a lo que añade el pequeño sector privado. 

Finalmente, este analista identifica el obstáculo que representa el bloqueo norteamericano y la necesidad de eliminarlo, al tiempo que destaca la importancia de no forzar la marcha por parte de los medios de negocio norteamericanos y de avanzar más rápido en las transformaciones por la parte cubana, otorgando a ambos aspectos un rol decisivo en la velocidad del proceso de normalización de las relaciones entre los dos países. 

Otros analistas, como la firma consultora europea Euler-Hermes, han publicado interesantes proyecciones sobre el desempeño de la economía cubana hasta el 2020, asumiendo una expansión notable del comercio exterior, el financiamiento externo y la inversión extranjera, con cifras de crecimiento globales en un entorno similar a las del EIU. 

Todos estos análisis identifican mayormente potencialidades y limitaciones a los que merece la pena prestar atención, aunque si no desaparece el bloqueo económico norteamericano, que constituye la principal limitante externa para el desarrollo del país, muchos de los problemas que puedan resolverse por nuestro país resultaran insuficientes frente a ese obstáculo mayor. 

1 CEPAL, La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2015, Santiago de Chile, junio de 2015. 

2 Ver Fulton Amstrong, “Cuba’s Limited Absortive Capacity Will Slow Normalization”, Cuba Initiative Policy Brief Nº 3 October 20, 2015, en http://www.american.edu/clals/cuba_initiative-policy_briefs.cfm. 

Tomado de Cubacontemporánea

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