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Acelerar las reformas es la única manera de hacer frente al TPP
Por Li Wei

[30.10.2015]-
Actualización 11:30 pm de Cuba

Pekin.- Después de cinco años de negociaciones, este martes y en Atlanta, los EE.UU. junto a otros 11 países de la Cuenca del Pacífico finalmente sellaron un acuerdo sobre la Asociación Trans-Pacífico (TPP). El pacto de libre comercio reducirá significativamente las barreras a los bienes y servicios que compran y venden los países miembros y creará nuevas reglas de negocio para las 11 economías que representan el 40 por ciento del PIB mundial. El TPP, que excluye a China, le plantea un serio desafío. El reto no puede llegar por el impacto de una posible pérdida de alrededor de 100 mil millones de dólares que el TPP podría traer a China, debido a que las reglas del TPP tienen como objetivo ser el talón de Aquiles de China. Como resultado de todo ello, China se sentiría constreñida en sus futuros compromisos económicos con el mundo y su panorama comercial estaría lleno de obstáculos. 

En concreto, en comparación con otros acuerdos de libre comercio, el TPP es único. Los retos que impone a Chinase reflejan en los siguientes aspectos. En primer lugar, el TPP establece por primera vez el mecanismo de Solución de Controversias Inversionista-Estado (ISDS) bajo un marco multilateral. A diferencia de la OMC, que se jacta de un mecanismo de solución de comercio peroel gran ausente es un mecanismo de protección de los inversores,el ISDS permite a las empresas transnacionales demandar a los países miembros del TPP. Eso significa que las empresas pueden reclamar una indemnización a los estados miembros por cualquier pérdida resultante del cambio de política en estos países. Mediante el uso de estas herramientas legales se proteger de manera significativa la seguridad de las inversiones en el extranjero, pero también se plantea un desafío a la soberanía de los Estados miembros. 

En segundo lugar, el TPP establece las reglas para las operaciones transfronterizas de las empresas de propiedad estatal (EPE). Los EE.UU. siempre han creído que China ha ido ganando injusta ventaja al ofrecer subsidios a sus empresas estatales y que éstas se han expandido agresivamente por todo el mundo porque confían en el apoyo del gobierno chino, irrumpiendo en el orden económico mundial. El TPP, por primera vez, ofreció una respuesta integral a la conducta en el mercado de las empresas de propiedad estatal, exigiendo que los Estados miembros privaticen sus empresas estatales y obliguen a las empresas estatales que mantengan a seguir las reglas del mercado. Eso significa que las empresas estatales chinas pueden enfrentar restricciones en sus operaciones internacionales futuras. 

En tercer lugar, el TPP también mantendrá estrictas disposiciones para proteger los derechos laborales y el medio ambiente. Se requiere que los Estados miembros salvaguarden los derechos laborales. Por ejemplo, se exige a Vietnam que establezca sindicatos independientes y a Malasia que prohíba la trata de personas. Por otra parte, el TPP pide a los Estados miembros proteger el medio ambiente por encima del desarrollo económico. Estas disposiciones no sólo ayudan a hacer cumplir el marco conceptual de la protección de los derechos humanos que preconiza los EE.UU. ", sino también asegura que el TPP gane terreno moral. Sin embargo, estas disposiciones no son favorables a China, que se mantiene en las primeras etapas del desarrollo económico. La competitividad de la economía China ha sido posible gracias a los costos de mano de obra y en detrimento del medio ambiente. ¿Cómo mejorar el tratamiento de la fuerza laboral en China y proteger el medio ambiente sin socavar la competitividad internacional de la empresa china? Demostrar esto será una gran prueba. 

En cuarto lugar, el TPP ha hecho otro gran avance en la formulación de un régimen más estricto para la protección de los derechos de la propiedad intelectual (DPI). El pacto, si se ratifica, ejercería una gran presión sobre China, que durante mucho tiempo ha sido percibido como carente de suficientes garantías de respeto al DPI. 

Muchas empresas chinas se han acostumbrado a ganarse la vida mediante la “emulación” o incluso la copia directa a otros. Y así, China se ha convertido en la parte superior del reino de la "imitación" mundial. Cuando el TPP entre en vigor, estos productos “de imitación” serán completamente bloqueados en los mercados de los 12 Estados miembros. En consecuencia, las empresas que los produzcan irán a la quiebra. 

En quinto lugar, el TPP también establece normas para el libre intercambio de información, lo que plantea un desafío a la tradicional mentalidad china sobre el manejo de la seguridad de la información y el bloqueo de información. Aún más, el acuerdo comercial del TPP -liderado por Estados Unidos- será una gran ayuda para las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos en busca de otro gran acuerdo comercial :el Comercio Trans-Atlántico y la Sociedad de Inversiones (TTIP). Existe la posibilidad de que las negociaciones TTIP puedan lograr acuerdo por la vía rápida. Mientras tanto, Japón también está intensificando los esfuerzos para impulsar el Acuerdo de Asociación Económica (AAE). Todo esto significa que en un futuro próximo, los EE.UU., la UE y Japón establecerán conjuntamente un mercado gigante bajo reglas unificadas. Por el contrario, China, la segunda economía del mundo, podría ser aislada de este mercado unificado. Obviamente, esto tendrá un impacto negativo sobre el crecimiento económico de China. 

A pesar de la presión, China no debe responder al TPP con quejas y autoaislamiento. Tampoco simplemente lanzar una ola de diatribas ideológicas contra el tratado y su reglamento, que sin duda, representan la tendencia futura del desarrollo económico del mundo. Lo que China tiene que hacer es acelerar el ritmo de las negociaciones para consolidar una red mundial de acuerdos de libre comercio, incluido un tratado bilateral de inversiones entre China y los EE.UU. China también tiene que reunir el coraje y la determinación, como lo hizo en la década del 90 antes de unirse a la OMC, para superar los obstáculos erigidos por los intereses creados y acelerar sus propias reformas. Sólo de esta manera puede la economía de China alejarse, lo antes posible, del crecimiento económico básico y cambiar hacia una senda de crecimiento saludable con una economía de mercado y en el marco de un Estado de Derecho.

El autor es profesor asociado de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Renmin de China. También es investigador de la Academia Nacional de Desarrollo y Estrategia de la Universidad Renmin de China.

Tomado de El Pueblo en Línea

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