De mal en
peor
Por Rodolfo Bueno
[10.11.2015]-
Actualización 9:20 pm de Cuba
Antes de que
Obama fuera electo presidente se
consideraba que habría una
hecatombe financiera si la deuda
de EEUU llegaba a 10 billones de
dólares; eso ya pasó y nada
sucedió. Es más, durante su
administración la deuda se
incrementó de 10.6 a 18.5
billones de dólares y se
planifica que para el año 2017
llegue hasta los 20 billones de
dólares. ¿Cómo va a pagar ese
país esta deuda? Pues
contrayendo más deuda. Como no
tienen con qué pagar, imprimen
más dólares y pagan. ¡Qué
suerte!
Cada vez que
el presupuesto de EEUU tiene
déficit, en lugar de devengar el
salario con el sudor de la
frente, como hace todo país
honrado del planeta, el banco
privado de la Reserva Federal,
FED, emite dólares que presta al
Gobierno de EEUU, que a su vez
le paga con bonos del Tesoro,
que la FED coloca en la banca
mundial donde invierten muchos
países de manera casi
obligatoria, por lo que esta
deuda crece aparentemente sin
fin y sin que nunca pueda ser
pagada; amén de que muchos
países guardan sus reservas en
dólares y, además, a nadie le
interesa que la economía de EEUU
colapse, porque no tendría
adonde exportar mercancías. Se
cumple así la ley de la
infamia.
Se trata de
un país donde todos, incluido el
Estado, gastan más de lo que
ganan, aunque la lógica indique
que tal sistema esté condenado
al fracaso. ¿Cuándo? No se sabe,
pero todos ruegan que el colapso
se dé cuando no estén vivos para
contar el cuento. Y como un
problema que no se resuelve se
complica, el mundo vive al filo
de la navaja. ¿Hasta cuándo,
padre Almeida? ¡Hasta que el
mundo soporte o reviente! Por
algo Putin los acusó de tener
una economía parasitaria.
Los problemas
actuales son más complejos que
los que generaron la crisis
financiera del 2008, cuando la
FED intervino y la embarró. La
directora del FMI, Christine
Lagarde, le preguntó sobre esto
a la presidenta de la FED, Janet
Yellen, quien respondió que
“incluso después de que se
introdujeran las restricciones
legislativas se conserva la
probabilidad de que la situación
se salga del control, sin que
nos demos cuenta. Eso será un
gran problema para nosotros y no
está claro qué hacer con ello”.
En otras palabras, desconocen
cómo resolver el problema y,
según Jack Lew, encargado del
Departamento del Tesoro de EEUU:
“Un incumplimiento de pagos no
tendría precedentes y
constituiría una catástrofe en
potencia... los efectos
indirectos negativos podrían
repercutir en todo el mundo”.
Por lo que este ministerio, para
no sobrepasar el techo de la
deuda, opera bajo “medidas
extraordinarias”. Pese a ello,
expertos de la revista Financial
Times sostienen que el techo de
la deuda “amenaza potencialmente
con un default en EEUU”. Como
sólo el Congreso puede modificar
el techo de la deuda, Jack Lew
pidió a sus representantes
incrementarlo “lo más pronto
posible”, porque “EEUU no será
capaz por primera vez en su
historia de cumplir con todas
sus obligaciones” y “la
solvencia de Estados Unidos no
es una ficha para negociar y el
Congreso debería abordar este
tema sin controversias”.
Lo antedicho
es una copia del cuento del
Gallo pelón.
Tomado de
Rebelión
Rebelión ha
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