El
yuan camino al trono
Por Nestor Núñez
Luego de asumir el liderazgo
económico global, China avanza
para internacionalizar su
moneda...
[10.11.2015]-
Actualización 9:20 pm de Cuba
Ha sido paso
a paso, con esa paciencia y
tenacidad asiáticas que llega a
asombrar, y que hizo que el
propio Napoleón Bonaparte
advirtiera en su tiempo a las
sociedades occidentales sobre el
“poderío chino” una vez que “el
gigante despertase”.
Y en los
últimos tiempos, para bien del
mundo multipolar y equilibrado
al que aspiran los seres humanos
sensatos, Beijing viene ganando
terreno en espacios planetarios
vitales, con una política que
privilegia el respeto por los
demás y la colaboración
mutuamente ventajosa.
De hecho, si
hace apenas unos días un tanque
pensante norteamericano como
Craig Roberts, ex asesor del
neoconservador presidente Ronald
Reagan, daba por perdidas las
aspiraciones de hegemonismo
mundial de los Estados Unidos
luego del inicio de los ataques
de Rusia contra el terrorista
Estado Islámico en Siria, con
anterioridad otros personajes de
similar escala e influencia, ya
habían decretado la primacía
global de China en materia
económica y su conversión en el
mayor receptor internacional de
inversiones.
La llegada de
Beijing al pináculo económico
mundial fue confirmada por los
expertos hace más de un año a
partir del producto interno
bruto y el despliegue comercial
del gigante asiático, superiores
a los índices de la primera
potencia capitalista.
Mientras, la
acumulación de inversiones en su
territorio lograda por China en
2014, con un monto de 128 mil
millones de dólares, dejó bien
atrás al sumado por los Estados
Unidos, que para aquellos días
decreció un dos tercios y no
logró sobrepasar los 86 mil
millones de dólares.
Como lógico
resultado y complemento, parece
haber llegado el turno a las
monedas de ambos países.
Se trata de
la reivindicación del yuan como
medio de pago internacional, un
paso totalmente lógico si se
toma en cuenta que la unidad
monetaria del gigante asiático
es a la vez el medio de cambio
de la primera potencia económica
global, respaldado en
consecuencia por fuertes
crecimientos anuales y por una
estabilidad productiva,
comercial y financiera superior
a la que puede exhibir los
Estados Unidos.
De hecho,
Beijing ya ha establecido
importantes pasos monetarios en
su región colindante, de manera
que decisivas transacciones
comerciales se ejecutan en el
área mediante el uso exclusivo
del yuan.
La moneda
china ha desembarcado además en
Europa, y hasta complacientes
aliados regionales de los
Estados Unidos en sus aventuras
expansionistas, como es el caso
de Gran Bretaña, han obviado
tales lazos políticos y bélicos
de orden “entrañable” para- en
el universo económico- sumarse a
la promoción del yuan como nueva
alternativa monetaria global.
Más allá de
preferencias ideológicas –se
dicen algunos en el Viejo
Continente- lo cierto es que
China y buena parte del espacio
asiático resultan un posible
asidero para los veteranos
imperios venidos a menos, y
carcomidos desde hace casi una
década por una crisis económica
galopante contraída -como virus
maligno- del apego irresponsable
y excesivo a los dictados del
socio mayor, no menos enfermo y
errático.
De hecho, y
es un asunto que destacan los
analistas, no es raro entonces
que la añeja City de Londres,
que aún concentra una elevada
influencia en el mercado
monetario global, sea la
responsable de la mitad de las
operaciones financieras que
realiza Europa en yuanes.
Y es que,
resulta evidente, por encima de
los lazos con Washington están
los intereses comerciales y
financieros propios, y en
consecuencia sería de ilusos
despreciar el codearse con un
gigante responsable hoy del 25
por ciento del producto interno
bruto global.
Un paso
importante en el paciente
ascenso del yuan resultaría
también su presencia en la
dominada canasta de los Derechos
Especiales de Giro, DEG, creada
por el Fondo Monetario
Internacional a fines de los
años sesenta del pasado siglo, y
en la que actualmente se agrupan
el dólar norteamericano, el
euro, la libra esterlina y el
yen japonés.
Según el
analista Ariel Noyola en
reciente artículo aparecido en
la Red Voltaire, con la
materialización de ese paso “la
demanda global del la moneda
china se incrementará en un
equivalente de 500 mil millones
de dólares, y, por lo tanto,
será almacenado en las reserva
de los bancos centrales en una
proporción de aproximadamente
cinco por ciento muy por encima
de los dólares australiano y
canadiense, aunque todavía muy
por debajo del euro y el dólar
estadounidense”.
Resultado que
seguramente los líderes chinos
ya han evaluado debidamente, y
que asumen con la sabia
filosofía de que una gota de
agua, cayendo día a día sobre
una piedra, termina por
horadarla.
Tomado de
Cubahora