TPP, la guerra económica entre
Asia y Latinoamérica
Por Ulises Noyola Rodríguez
[23.11.2015]-
Actualización 11:30 pm de Cuba
El final de las negociaciones
sobre los puntos principales del
Acuerdo Transpacífico de
Cooperación Económica (TPP, por
sus siglas en inglés) tras seis
años de negociación y dos años
adicionales para su completa
consolidación marca una nueva
configuración de las zonas de
libre comercio en 2015.
Las zonas de libre comercio
actualmente en proceso de
negociación no consistirán
solamente en la eliminación de
barreras comerciales sino
representan guerras económicas
entre las grandes potencias
lideradas por Estados Unidos y
China que definirán el nuevo
orden mundial.
Los estrategas norteamericanos
avanzaron en la contención
económica de China en
Asia-Pacífico al excluirlo de
las negociaciones del TPP que se
convertirá en la mayor zona de
libre comercio con los mayores
flujos de comercio e inversión
internacionales.
El apoyo de los aliados
estratégicos de Washington en el
sudeste asiático fue decisivo
para finalizar las negociaciones
del TPP, pero el precio a pagar
por los estrategas
estadounidenses fue ceder parte
del mercado norteamericano a los
países asiáticos abriendo una
contienda económica entre Asia y
Latinoamérica.
De esta manera, los países
miembros de la Alianza del
Pacífico que integran el TPP
serán los principales
competidores en la nueva
contienda económica con los
países asiáticos al dominar
porciones significativas del
mercado norteamericano.
La estrategia de los miembros de
la Alianza del Pacífico fue
entrar al TPP con miras a
defender los mercados
estadounidenses dominados por
sus empresas transnacionales, de
tal suerte que el impacto sobre
su crecimiento económico será
demasiado débil al situarse en
un rango entre 0.8 y 1.5%
durante los primeros años.
La batalla económica que se
precipita por el mercado
norteamericano intimida a las
empresas transnacionales de la
Alianza del Pacífico dada la
fortaleza económica de las
corporaciones asiáticas y su
relación estratégica que
mantienen con China.
Las empresas asiáticas poseen
recursos naturales estratégicos
producidos por empresas
estatales bien administradas por
las autoridades asiáticas,
factor que las convierte en
serios rivales para disputar
nuevos mercados.
En consecuencia, los países
miembros de la Alianza del
Pacífico demandaron la supresión
de los subsidios de exportación,
los créditos preferenciales y
las ayudas estatales con el fin
de debilitar a las empresas
pertenecientes a los estados
asiáticos[1].
La respuesta de los miembros
asiáticos fue que podrían llevar
a cabo la eliminación de los
apoyos estatales en los sectores
no estratégicos por lo que
pidieron que sus empresas
estatales con mayores niveles de
competitividad e ingresos
permanecieran fuera de las
reglas implementadas del TPP.
El discurso de los negociadores
latinoamericanos tiene una doble
cara ya que presionan por
imponer derechos de propiedad
intelectual sobre varios
sectores (farmacéutico,
biológico, agroquímico) con el
fin de contrarrestar la
competencia que enfrentan sus
grandes empresas en la creación
de innovaciones tecnológicas[2].
El resultado de las
negociaciones sobre los derechos
de propiedad intelectual tomaron
en cuenta las demandas de los
negociadores asiáticos que
aspiraron a obtener períodos de
transición antes de la
aplicación de las medidas
vinculadas a la protección de
las tecnologías de las empresas
multinacionales.
Los períodos de transición en
los derechos de propiedad
intelectual permitirán a los
miembros asiáticos realizar
cuantiosas inversiones en sus
sectores estratégicos que
reforzarán sus innovaciones
tecnológicas antes de empezar a
competir con las empresas
transnacionales de la Alianza
del Pacífico[3].
Los miembros de la Alianza del
Pacífico preparan una
contraofensiva a las
innovaciones tecnológicas puesto
que podrán implementar
procedimientos para acortar los
períodos de transición y
aplicación de los derechos de
propiedad con lo cual atacarán a
las empresas asiáticas sin
mecanismos de defensa y
protección.
Por otra parte, las potentes
inversiones de China que
beneficiarán a las corporaciones
asiáticas serán el arma
desplegada para derrotar
definitivamente a la Alianza del
Pacífico bajo las iniciativas
financieras regionales del Banco
Asiático de Inversiones y el
Banco de Desarrollo del BRICS.
Las inversiones provenientes de
las iniciativas financieras
regionales se centrarán en la
construcción de grandes obras de
infraestructura que fortalezcan
las cadenas de valor del
continente asiático por lo que
terminarán por estrechar aún más
las relaciones económicas de los
países asiáticos con China.
La profundización de la
integración asiática asegurará
una alta competitividad de las
exportaciones de los miembros
asiáticos dado que los bienes
producidos utilizan una gran
variedad de insumos provenientes
de China con costos
extremadamente bajos.
No obstante, las reglas de
origen vigentes en los tratados
de libre comercio de Estados
Unidos favorecen a la Alianza
del Pacífico ya que estipulan
que las preferencias
arancelarias son aplicadas a los
productos compuestos únicamente
por insumos de los países
integrantes de las zonas de
libre comercio.
La ofensiva de los miembros
asiáticos no se hizo esperar por
lo que exigieron que el marco
institucional del TPP funcione
de acuerdo a un nuevo principio
comercial que acepte insumos de
socios comerciales fuera de la
comunidad económica pero demande
un porcentaje mínimo de
contenido regional sobre los
bienes producidos[4].
La respuesta de los países
latinoamericanos fue incrementar
los porcentajes mínimos de
contenido regional para resistir
la competitividad de los
productos provenientes de China,
pero terminaron dejando fuera a
sus sectores que importan una
enorme cantidad de productos.
Por otro lado, la desventaja de
los miembros asiáticos radica en
que las inversiones de China no
superarán las fronteras
regionales de Asia para arribar
a los mercados europeos por
medio de la construcción de la
ruta marítima de China a Europa
pasando por los países del
sudeste asiático debido a las
disputas territoriales contra el
gigante asiático.
Los países miembros de la
Alianza del Pacífico estarán
forzados a encontrar nuevos
mercados ante la situación de
desventaja de los países
asiáticos pero su conquista
demandará mayores inversiones
bajo condiciones diferentes a
las recibidas en sus tratados de
libre comercio.
El mayor financiamiento
provendrá de Estados Unidos que
mantiene una relación
estratégica con los miembros de
la Alianza del Pacífico como
principal inversor internacional
pero terminará por aniquilar su
soberanía nacional en el plano
económico y financiero.
Las nuevas reglas referentes a
los flujos de inversión entre
los países miembros del TPP no
permitirán realizar políticas
públicas que apoyen el
crecimiento económico, regulen
las principales actividades
económicas y estimulen la
creación de empleos con
sanciones económicas altamente
costosas aplicadas por
tribunales internacionales[5].
Los intereses de las firmas
extranjeras de Washington se
concentran en la mayor
extracción de ganancias en las
grandes empresas de la Alianza
del Pacífico, factor que no es
compatible con el impulso de la
competitividad de los sectores
estratégicos y poder disputar
mercados a las corporaciones
asiáticas.
En contrapartida, la política
exterior de China apunta a
promover el desarrollo
industrial de los países
asiáticos firmando acuerdos de
libre comercio bilaterales,
pactos de financiamiento
conjunto de infraestructura,
convenios de libre movilidad de
la fuerza de trabajo para
convencerlos de fortalecer sus
relaciones con el gigante
asiático.
Por añadidura, las fuentes de
financiamiento de los países
asiáticos estarán diversificadas
con las inversiones de China que
rivalizarán con las inversiones
de Estados Unidos y fijarán una
zona de influencia a fin de
contrarrestar los ataques de los
tribunales internacionales
manipulados por Washington.
La ausencia de aliados
estratégicos por parte de los
miembros de la Alianza del
Pacífico facilita la embestida
de las empresas norteamericanas
que aprovecharán la posición
desfavorable de negociación de
los países latinoamericanos
contra los fallos de los
tribunales internacionales.
La fuerza de trabajo de las
empresas de la Alianza del
Pacífico perderá mayores
posiciones laborales en sus
niveles de salarios,
prestaciones sociales,
protecciones estatales para
promover su competitividad
internacional y apuntalar su
rentabilidad con la posible
pérdida de mercados en Estados
Unidos.
Por otra parte, los países
asiáticos del TPP también
cuentan con un centro financiero
basado en Singapur que canaliza
las inversiones provenientes de
las economías avanzadas para
invertirlas masivamente en las
economías emergentes asiáticas.
Los préstamos de los bancos
asiáticos se multiplican
exponencialmente en la región
Asia-Pacífico creando varios
frentes de cooperación con el
impulso de proyectos de
infraestructura, la promoción
del uso de las monedas locales y
la aplicación de regulaciones
financieras regionalmente[6].
Por el contrario, los miembros
de la Alianza del Pacífico
continúan situándose en una
estructura financiera altamente
dependiente al estar dominada
por bancos transnacionales,
anclada al dólar para financiar
sus proyectos de inversión y
desregulada al optar por la
aplicación de las normas
financieras internacionales.
La aspiración estadounidense de
regir los flujos de inversión al
sector financiero de los
miembros del TPP bajo la
dominación del dólar y las
normas de desregulación
financiera desaparecería la
fortaleza financiera de los
miembros asiáticos dándole la
oportunidad a la Alianza del
Pacífico de desmantelar su
infraestructura financiera.
En resumen, la ausencia
significativa de mecanismos
regulatorios en la zona de libre
comercio del TPP avizora una
batalla económica que tendrá
como desenlace la aniquilación
de los sectores productivos
menos competitivos y más
vulnerables ante el uso de armas
potencialmente destructivas
entre Asia y Latinoamérica.
- Ulises Noyola Rodríguez es
colaborador en la División de
Estudios de Posgrado de Economía
en la UNAM.
________________________________________
[1] Congressional Research
Service. The Trans-Pacific
Partnership (TPP) Negotiations.
Fecha de publicación:
20/03/2015.
[2] Wikileaks. Intellectual
Property Rights Chapter. Fecha
de Publicación: Mayo, 2015.
[3] Public Citizen. TPP
Transition Periods on
Pharmaceutical Intellectual
Property Rules. Fecha de
publicación: 09/10/2015.
[4] New Zealand Foreign Affairs
& Trade. Rules of origin and
Origin procedures of TPP. Fecha
de Publicación: Noviembre, 2015.
[5] Wikileaks. Analysis of
Leaked Trans-Pacific Partnership
Investment Text. Fecha de
publicación: 25/03/2015.
[6] Banco Internacional de
Pagos. The rise of regional
banking in Asia and the Pacific.
Fecha de Publicación:
Septiembre, 2015.
http://www.alainet.org/es/articulo/173599
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