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DÍA DEL ECONOMISTA Y CONTADOR EN CUBA
Un homenaje a los economistas y al aniversario 70 de la ONU
Por Yirian García de la Torre

[23.11.2015]- Actualización 11:30 pm de Cuba

Se nombra Martha Beatriz Nicanovich Cingolani, es master y escribió con todo el saber de una estudiosa mujer, un serio y apasionado libro - inédito aun, pero concursante, en resumen, por los 70 años de la Organización de Naciones Unidas (ONU) (2015) y presentado también a economistas, tema que pretexta Radio Rebelde para aproximarnos al 26 de Noviembre, Día del economista y del contador - cuando fue nombrado el Comandante Ernesto Che Guevara como Presidente del Banco Nacional de Cuba (1959). Ella es parte de la Asociación de Economistas de Cuba (ANEC), donde también colabora como profesora.

Además, coincide en la historia, itinerario y geografía con el Che, también porque nació en Rosario, Argentina, otro de los pretextos.

Son dos volúmenes titulados: “La Crisis Económica Mundial, el Desarrollo y el Rol de las Naciones Unidas: Realidades y Desafíos del Centro de Comercio Internacional y de Otras Agencias Especializadas”, en uno tiene el fundamento de sus estudios, en otro los documentos que le amparan.

Egresada de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (1975), cursó estudios de posgrado en Suiza y obtuvo el master (1985).

En ese país fue Asistente de Investigación en el “Centro de Comercio Internacional (CNUCED-GATT), Asociada de Promoción Comercial y Analista de Mercado en el “Centro de Comercio Internacional”, de las Naciones Unidas, Ginebra, Suiza (1985-1992).

Fue consultora, analista de mercado, ya en Rosario, Argentina; directora, periodista y agregada; incluso colaboradora de la “Nunciatura Apostólica de la Santa Sede” (Embajada del Vaticano en Cuba) (2007-2008). Conoce un perfecto inglés y francés.

Según la autora, escribió el libro guiada en el amor a los estudiantes universitarios, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, MINREX, y de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana sedientos de esas temáticas abordadas en lo que ella llama: “Mi Compendio”. Igual asegura que es un regalo a personas de espíritu inquieto e indagador de, a su parecer, el meollo de la problemática mundial”.

Según el eximio economista cubano, Dr. Ernesto Molina Molina, prologuista del libro, (Profesor Titular Consultante del Instituto mencionado y miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba), este libro, refiere en qué consiste la gravedad de la crisis mundial actual, su impacto sobre los pueblos menos desarrollados a escala global, qué debe ser considerado realmente desarrollo económico y social cuando depende impulsarlo desde las Naciones Unidas y sus Agencias Especializadas en ayuda al desarrollo, que rol llevaría la ONU y que pudiera hacer desde sus centros especializados, sin caer en la competitividad y comparaciones.

Para el titular, además de un libro de consulta, avalado por sus años de experiencia de la autora, “Lo valioso reside en que presenta la Historia Económica Mundial de la última mitad del siglo XX e inicios del XXI, tomando como centro todas estas instituciones surgidas a partir del Sistema de Bretton Woods; con énfasis en el sistema de comercio mundial; y en (… la ayuda para el desarrollo”)…

La apasionada investigadora confiesa el deseo de una mejor síntesis, seguir estudiando e insistir en el tema, pues el libro resultó de un grupo de discusión sobre temas internacionales y se gestó al rigor científico y rol del Centro de Comercio Internacional dentro de la Política de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en lo operacional y normativa. Una vez evaluado asumió nuevas búsquedas hasta tener 1.275 páginas.

Con reconocimiento entre otros trabajos por el cumpleaños 70 de la ONU, también fue presentado al Concurso Nacional de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC). Su mayor premio fue participar, estudiar, culminar una obra desde la creatividad y la lucidez de un estudio minucioso que pudiera servir de consulta.

Para Martha Beatriz, ser reconocida como cubana es un aliento de vida, ahora cubana y argentina. Agradece a las personas que le rodean o siente consigo, facilitadores de sus horas de investigación y empeño. También, lo dedica a Cuba, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Uruguay, para ella en proyectos sociales de avanzada.

Según la autora las páginas del compendio muestran la utilidad de las Naciones Unidas y de sus 21 Agencias Especializadas, aunque solo estudia 13 de ellas con preeminencia al Centro de Comercio Internacional (ITC), Suiza, desde la experiencia personal de conocer de cerca su enorme potencial en la cooperación (no asistencia) con los países beneficiarios en proyectos de promoción del comercio.

Contribuyen también, así lo muestra su estudio, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) tienen que ver con el comercio. La única excepción la constituye la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que brinda al desarrollo sostenible y sustentable de los pueblos, pero no tiene nada que ver con el comercio.

A su modo de ver se hace necesaria una mayor coordinación entre las agencias del Sistema de las Naciones Unidas (SNU) para evitar duplicación y superposición de funciones.

Tal como expresara el Doctor Muller (Suiza, 1981), dice la master: “Necesitamos soñadores para la Humanidad”. Necesitamos funcionarios de las Naciones Unidas que fomenten en este mundo justicia, paz, bienestar económico y social (artículos 1 y 55 de la Carta), valores que reinen sobre todos, cualquiera sea nuestra raza, nacionalidad, ideología, religión. Sin embargo, hay que pensar con los pies puestos en la tierra, ver la realidad.

Se apropia del poema: “Soneto del sembrador de ideas”, escrito por Fermín Estrella Gutiérrez: “Hunde tu pala en esta tierra dura/ pon en el surco abierto la simiente/ y deja que el tiempo obre, lentamente/ la planta nacerá y cobrará altura. /Así es tu idea, nace de tu hondura / viene de tu pasado y tu presente, /luego la echas a andar en la corriente / y sin saberlo en otro ser madura”. Con él evalúa las Naciones Unidas en su labor, estos 70 años, en la actividad de sus Agencias Especializadas vinculadas a la asistencia técnica regidas por la Resolución 200 (III) con un tenor en lo que hace al comercio.

“Es muy difícil pensar en un mundo sin las Naciones Unidas, alega igual al ex Secretario General de la UNCTAD, Manuel Pérez Guerrero: “Si la UNCTAD no existiese, tendría que ser creada”, lo mismo puede ser dicho en relación con la ONU en general” fundamenta.

Nicanovich Cingolani sostiene la importancia de un mismo hilo conductor, como su visión de la parte económica, y sobre todo comercial, del mundo convulsionado en que vivimos.

Ofrece recomendaciones a gobiernos e instituciones multilaterales para que la acción de las Agencias Especializadas pueda ser aprovechada mejor y más eficientemente. Propone el recalibraje para responder a la creciente diversidad de voces, y sostener el progreso del desarrollo integral y sostenible a largo plazo. Con este fin en mente, y siguiendo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), alienta a las instituciones multilaterales actuales para que recalibren su representación y principios orientadores, en áreas como: tener una voz efectiva en los asuntos globales que les competen y se tiendan puentes en la organización para facilitar la producción multisectorial.

Alienta a líderes mundiales, ya sean estatales o no, a ejercer su liderazgo para ayudar a la comunidad internacional cuando ciertas cuestiones se vean atascadas en un punto muerto de la política mundial y los problemas cobren dimensiones críticas. Defiende las organizaciones existentes a nivel regional donde se trata eficientemente problemáticas económico-políticas de gran envergadura para el desarrollo armónico de la región.

Apoya el respaldo a los países pobres del Sur para que participen de manera más eficaz en la gobernanza mundial mediante un mejor acceso a la información, a la asistencia técnica y al financiamiento, para paliar la deficiencia de la presente arquitectura financiera internacional en su función de financiar el desarrollo de los países necesitados.

Analiza la labor encomiable del Foro Social Mundial y, en particular, del Foro de San Paulo, con su accionar progresista que manifiesta el avance de la postura de los movimientos de izquierda en la región suramericana y caribeña.

Y fundamenta como retos futuros de las Naciones Unidas continuar trabajando a fin de transformar este mundo en un hábitat más justo y pacífico para la humanidad, donde se busque el bienestar económico y social de los pueblos que la integran, a pesar de los diferentes niveles de desarrollo de los países que componen el Sistema de las Naciones Unidas (SNU), con pleno respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos como, también, tener un papel protagónico en la cooperación internacional en los diferentes ámbitos de acción (económico, social, cultural o humanitario). En el marco de las Naciones Unidas. Ésta debe vencer retos y desafíos que se le presentan en este mundo convulsionado por una gran mega crisis sistémico-estructural propia del sistema capitalista (crisis institucional, financiera, alimentaria, energética y ecológica o medioambiental).

Llama a no ver a la ONU como impenetrablemente remota e intangible sino como la extensión universal de nuestro comportamiento nacional. Como es visto en Cuba, en la que cada cual es ciudadano de las Naciones Unidas con tanto o más responsabilidad por ella que la que ningún gobierno parece haber comprendido o que la mayoría asume.

En su experiencia, Martha Beatriz considera maravilloso el que funcionarios de diferentes nacionalidades, que perciben los problemas mundiales en forma diversa desde diferentes prismas culturales y aun pensando en diferentes lenguas, pueden trabajar juntos, diariamente, en el SNU para alcanzar metas comunes y enfrentar grandes desafíos.

La “ayuda” no puede ser nunca el medio para permitir a las tres cuartas partes de la humanidad a batallar contra la pobreza con las que han tenido que comenzar su independencia post-colonial. Es la cooperación al desarrollo genuino la que ocupa el lugar esencial. Pero los mayores países desarrollados rechazan formular políticas macroeconómicas en el seno de la ONU o incluso seguir las recomendaciones de los diferentes organismos de las Naciones Unidas.

Es necesario luchar por construir una organización más democrática para hacer este mundo seguro, justo y sustentable para todos nuestros hijos. Entre los retos a enfrentar están la reforma del SNU a nivel de la arquitectura financiera internacional (Instituciones de Bretton Woods: FMI y BM) asegurar una mejor financiación al desarrollo, en particular, de los países del Sur, que estas organizaciones se humanicen, dejen de ser meramente economicistas y tengan en cuenta las necesidades sociales de los pueblos a los que brinda ayuda financiera.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) que reemplaza al antiguo Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), también debe ser reformada haciéndose más democrática, incluyendo reformas en la toma de decisiones. Desencanta que la famosa Ronda Doha de Negociaciones Comerciales Multilaterales, también llamada “Ronda del Desarrollo” no alcance a su fin ni tenga en cuenta las necesidades que tienen los países menos desarrollados de un tratamiento más preferencial para mejorar su inserción en el comercio internacional.

Es otro reto la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, en lo que hace al eliminar el derecho a veto y a asegurar una representación más firme de los países del Sur entre los miembros no permanentes, en particular países africanos, para mejorar la eficacia de su intervención en la solución de problemas políticos internacionales.

El Secretario General de la ONU debe ser elegido, no por su carrera política ni su experiencia diplomática sino por su capacidad de negociación y su experiencia como negociador en los grandes conflictos que azotan a la humanidad, y es de esperar que la igualdad de género impere en el momento de la toma de decisiones, pues, hasta ahora, nunca una mujer ha ocupado ese importante puesto.

Es necesario hacer frente a reformas de fondo y no sólo “cosméticas” de carácter institucional. El ITC, junto con otras agencias de las Naciones Unidas, como la FAO, el PMA, el PNUD, el PNUMA, la ONUDI, y en forma más somera la AIEA y la OIT tendrán un rol preponderante para hacer frente a los serios desafíos que impone la problemática mundial y la severísima mega crisis sistémico-estructural, todo lo cual exige la puesta en práctica de la política de la ONU para el desarrollo.

Deben solucionarse los permanentes problemas de “coordinación” entre las diferentes agencias especializadas que forman las Naciones Unidas, para evitar duplicación y superposición inútiles de funciones compartidas. Ellas tienen programas separados por países y varias de ellas trabajan en el mismo ámbito pero con pequeña o ninguna coordinación.

Es de esperar que mucho se logre después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) que se realizó en Bogotá (agosto del 2014), con las presencia de alcaldes líderes políticos y representantes de 25 países de Europa, Asia, África y América, que pusieron en marcha Diálogos de Alto Nivel en un hito importante. Paralelamente, se ofrecieron conferencias especiales sobre planeación urbana, ciudades verdes, cambio climático, gestión de residuos, experiencias de transporte urbano sostenible, revitalización de centros históricos y competitividad. Y se aspiró a generar un esquema de políticas públicas referentes para las ciudades del mundo, en pro de un desarrollo sostenible que es otro desafío a alcanzar.

Se necesita corregir la inversión tecnológica excesiva para el consumo y la poca para resolver problemas pendientes de la humanidad; podría generar formas inteligentes y rentables de reutilización, re funcionalización y reciclado; podría mejorar la eficiencia energética de las ciudades. La diversificación productiva da amplísimas posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que proteger el ambiente y crear más fuentes de trabajo.

La especialista confía en esa creatividad capaz de hacer florecer nuevamente la nobleza del ser humano, tanto más es digno usar la inteligencia, con audacia y responsabilidad, para encontrar formas de desarrollo sostenible y equitativo, en el marco de una noción más amplia de lo que es la calidad y menos creativo insistir en crear formas de expolio de la naturaleza sólo para ofrecer nuevas posibilidades de consumo y de réditos inmediatos. Ese camino de desarrollo productivo mejor orientado puede y debe ser dado a los países a través de las agencias especializadas de las Naciones Unidas.

La ONU tiene un largo camino por recorrer y siempre habrá necesidades nuevas que hacer frente, pero la master Marta Beatriz Nicanovich Cingolani se muestra optimista de que las mismas podrán solucionar muchos problemas que aquejan y seguirán aquejando a este convulsionado planeta Tierra.

Tomado de Radio Rebelde

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