México en el
giro de tuerca mundial: Zonas
Económicas Especiales
Por
Mateo Crossa
[23.11.2015]-
Actualización 11:30 pm de Cuba
Como respuesta a la creciente
importancia que tiene China en
el rompecabezas global, Estados
Unidos se encuentra redefiniendo
su dominio a través del control
de comercio de bienes y
servicios a nivel mundial. Si
bien es cierto que no hay un
consenso entre los analistas
sobre el grado de tensión que
existe entre EU y el país
asiático, se acepta de forma
general el hecho de que las
contradicciones entre ambos
países aumentan debido a la
motivación norteamericana por
impedir
la proyección ampliada que China
opera más allá de sus fronteras.
EU está prendiendo todos sus
motores para reordenar el mundo
y evitar, desde ahora, la
posibilidad de que China y sus
vínculos más cercanos como Rusia
se conviertan en un poder mayor.
Para enfrentar dicho problema,
podemos observar y seguiremos
observando en los años venideros
que EU le da un giro a la tuerca
de su dominio y decide reordenar
el sistema mundial capitalista
impulsando una renovada
estrategia de control global a
través de los dos acuerdos
económicos más grandes de su
historia: Acuerdo Transpacífico
(TPP),
Acuerdo Transatlántico (TTIP).
El fin último de este movimiento
monumental es rearticular el
mercado mundial a favor de las
grandes empresas y el poder
político de EUA. Todos los
motores de EU están puestos en
esa dirección y a cualquier
parte del mundo donde pongamos
nuestra vista podemos observar
el interés del país
norteamericano por renovar la
correlación de fuerzas del mundo
a su favor y desarticular la
economía expansiva de oriente.
El TPP aprobado por EU con el
mecanismo antidemocrático por
excelencia llamado Trade
Promotion Authority (también
conocido como
Fast Track)
busca transgredir y desarticular
el corazón del dominio comercial
china en el Mar del Sur de China
y el Mar de China Oriental por
medio de la inclusión al TPP de
Vietnam, Malasia, Singapur y
Japón, mares que necesitaría
China para proyectar su poder
económico y político a nivel
regional. Por otro lado, también
existe un hostigamiento militar
de EU hacia China por el control
del
mar del
sur chino
y una revitalizada
tensión
entre Corea del Sur y Norte
provocada por EU para que China
no logre un diálogo entre ambas
Coreas (MAPA). Incluso es
posible que en los próximos dos
años veamos la integración de la
regionalmente importante
economía de
Indonesia
al TPP y posiblemente la de
Corea del
Sur.
Todo esto con el fin de ahorcar
el dominio chino en la región y
obligarle a mantenerse
estrictamente obediente al mando
estadounidense.
A la par, se
negocia el TTIP que si bien su
aprobación no está resuelta,
tiene el objetivo final de
deslabonar el mercado Europeo de
la economía rusa y china y
frenar la proyección conjunta
que estos dos países visualizan
en la región europea a través de
Banco Asiático de Inversiones en
Infraestructura. A través del
TTIP, los grandes capitales
estadounidenses y europeos
buscar frenar la creciente
fuerza económica de China y
Rusia en Europa. Junto a esto,
promueven la destrucción y
descomposición de países
estratégicamente vinculados con
Rusia en el Medio Oriente (Siria
y Libia) mientras que generan
alianzas con Irán para quitarle
a Rusia la proveeduría
energética de Europa.
En América
Latina, EU se cuelga de una
coyuntura económica negativa
para los países sureños
provocada, de una parte, por la
caída en los precios
internacionales de las
commodities y, de otra parte,
por el impulso desesperado de
las clases dominantes de América
Latina por querer insertarse al
nuevo teatro de la economía
mundial gestado desde
Washington, viendo que ahí
encontrarán mayor rentabilidad
en sus negocios. No sólo están
pasando por una caída en la tasa
de ganancia de sus negocios,
sino que están viendo que EU
articula un nuevo orden
comercial al que, afanosamente
tratarán de articularse. Por
supuesto que esa posibilidad
está condicionada a profundizar
políticas económicas de
liberalización que ya golpean a
buena parte de la población en
la región, desde aquellas
promovidas por llamados
gobiernos progresistas, que
comienzan a aplicar paquetes de
reformas neoliberales que
precarizarán y desarticularán el
mercado nacional, hasta
gobiernos llamados neoliberales
que profundizan la política de
saqueo y privatizan aún más la
economía. En el contexto de la
guerra, América Latina es
pensada por EU como parte de su
Homeland Security (Territorio de
Seguridad Nacional)1
de manera que busca y seguirá
buscando controlar, conquistar y
reconquistar los territorios
para asegurar su poder económico
y político en el campo de la
competencia mundial.
Zonas
Económicas Especiales: Llevando
el orden y el progreso al sur
México toma la delantera en
cuanto a la obediencia de los
intereses y ordenes decretados
por EU. La clase política y los
grupos empresariales del país
preparan a México para ser el
mejor portado en la nueva
configuración económica mundial.
Para cumplir con esta tarea, el
aparato estatal tiene el mandato
de despojar violentamente las
tierras de campesinos e
indígenas, así como precarizar
la vida de los trabajadores para
ofrecer al capital extranjero un
territorio puesto al mejor
servicio para la inversión
extranjera. La clase política y
los empresarios repiten una y
otra vez a los capitales
multinacionales que México está
preparado para lo que viene y
ofrece una combinación de dos
ventajas competitivas que
ninguna economía del mundo
tiene: Ser frontera con el
mercado más grande y dinámico
del mundo y tener la mano de
obra más
barata
de América Latina. En este
contexto, se lanza hoy en México
la iniciativa de las Zonas
Económicas Especiales, zonas
francas en el sur del país con
excepcionalidad arancelaria. Es
decir, enclaves económicos de
exportación a gusto del capital
trasnacional. Territorios
libres, según la cosmovisión
empresarial.
Hace 155
años, en diciembre de 1859, el
entonces presidente de EU James
Buchanan impulsaba el afán
expansionista estadounidense en
territorio mexicano a través del
Tratado McLane-Ocampo el cuál le
habría otorgado a perpetuidad el
derecho a EU de transitar por el
istmo de Tehuantepec a cambio de
un préstamo de 2 millones de
dólares. El acuerdo se trancó
porque la Guerra Civil en EU
estalló poco tiempo después y la
puesta en marcha del McLane-Ocampo
hubiera beneficiado a los
Confederados. Desde esas fechas
ya era clara la inspiración
estadounidense por controlar el
istmo de Tehuantepec como
espacio estrecho de tránsito
entre los mares atlántico y
pacífico.
155 años han pasado desde que se
firmó el acuerdo McLane-Ocampo y
hoy, en voz de Peña Nieto, se
renueva el interés de EU por
controlar el movimiento
económico y político en el istmo
mexicano a través de lo que hace
poco se ha anunciado como Zonas
Económicas Especiales(ZEE).
Estas fueron
advertidas
hace poco más de un año por Peña
Nieta a días de haber sucedido
el asesinato y desaparición de
estudiantes normalistas de
Ayotzinapa. A un año de esta
tragedia que se mantiene en la
impunidad, Peña Nieto volvió a
anunciar
las ZEE, ahora como iniciativa
de ley que actualmente se
discute en el congreso. Es
decir, se monta perversamente
sobre una tragedia que él mismo
encabeza, para justificar un
proyecto de transnacionalización
y venta del territorio nacional.
El proyecto de ZEE se discute
como
iniciativa
de ley
presidencial en el Congreso sin
ningún indicio mínimo de que sea
rechazada o cuestionada. Toda la
clase política, partidos
políticos, medios de
comunicación, mundo empresarial,
asociaciones civiles e
intelectuales
se encuentran festejando el
hecho, sin que haya algún tipo
de crítica al respecto. Se
aprobará la ley de Zonas
Económicas Especiales con el
argumento tan usado de llevar
progreso y desarrollo al sur
subdesarrollado de México y
crear empleo en esa zona
marginada del país donde, según
su perspectiva, existe un rezago
estructural de la productividad.
En todos los medios de
comunicación se repite esta
misma receta de palabras,
empresarios
y
funcionarios
en México y
EU
hablan una y otra vez sobre el
escaso crecimiento del sur
mexicano y la grandiosa labor
que las ZEE significarán para
esta región. Sin embargo, la
iniciativa de ley está lejos de
tener una motivación de
construcción de soberanía que
busque brindar condiciones de
bienestar al sur. Pensar esto
sería dejar de lado las
transformaciones que ocurren a
nivel global. La iniciativa de
las ZEE ocurre en medio de un
contexto mundial en el que EU
está redoblando su dominio
comercial en el mundo y las
regiones estrechas de del istmo
mexicano se convertirán en
espacios estratégicos para la
nueva arquitectura económica que
Norteamérica impulsa en el mundo
a través del TPP y del TTIP.
Anunciar esto públicamente sería
dejar caer el circo entero, pero
para comprender el escenario con
mayor amplitud y percibir el
motivo detrás de esta ley, basta
con mirar la proyección
estadounidense en el mundo y su
interés por controlar el
comercio entre el atlántico y
pacífico. El discurso sobre el
rezago del sur es pura ideología
estatal para ganar cotos mínimos
de absurda legitimidad. ¿Qué
diría Justo Sierra si volviera a
nacer? Seguramente repetiría las
mismas palabras que utilizó para
describir el Tratado McLane
Ocampo: “no es defendible y
representa la constitución de
una servidumbre interminable”.
México se suma de lleno y sin
mucho titubeo al renovado
impulso dominador que Estados
Unidos gesta a nivel mundial.
Jugará un papel importante no
sólo por ser frontera de EUA,
sino por representar un espacio
geográfico importante en el
comercio entre el atlántico y el
pacífico. Habrá un mayor flujo
de bienes entre ambos océanos y
toda la franja del istmo
centroamericano hasta
Tehuantepec serán un espacio
preciado en el juego
geoeconómico y político de EU,
como lo ha sido siempre, pero
ahora de forma revitalizada. No
es casualidad, por ejemplo, que
a la par de aprobarse las ZEE,
se esté llevando a cabo el
proyecto de Zonas de Empleo y
Desarrollo Económico de Honduras
(ZEDEs)
que también significarán zonas
comerciales e industriales
estratégicos para el dominio
estadounidense en el marco del
TPP y TTIP. En este contexto, el
istmo centroamericano y el de
Tehuantepec se piensan como
territorios de seguridad
nacional para EU.
El proyecto de las ZEE no es una
iniciativa de Peña Nieto. Viene
gestándose desde círculos
académicos de instituciones
universitarias estadounidenses
como
Harvard,
particularmente el Center for
International Development
dirigido por Ricardo Hausman, de
quién ya he referido en
otros
escritos, también ha sido
promovida por el
Banco
Mundial
y bendecida por su presidente
Jim Yong
Kim,
ha sido delineada por la
OCDE,
y promovida por el Banco
Interamericano de Desarrollo. No
es un plan cortoplacista de Peña
Nieto ni de un grupo de
gobernadores, senadores o
diputados. La iniciativa se está
gestando desde EU y pensada a
largo plazo, en el marco de la
reconversión comercial que el
país norteamericano impulsa a
nivel mundial. Por supuesto, el
presidente, gobernadores,
senadores y diputados aprovechan
esta coyuntura y promueven un
discurso desarrollista de
bienestar y empleo para el sur
del país con el fin de parchar
la deslegitimidad profunda desde
la cual gobiernan.
La
ley de ZEE
fue firmada en
Tapachula,
Chiapas, por Peña Nieta el 29 de
septiembre, mismo día en que fue
enviada a la Cámara de Diputado.
El documento comienza con una
justificación de la ley donde se
pone énfasis en el bajo
crecimiento y baja productividad
de la región sur del país en
comparación con el norte. La ley
lo expone de la siguiente
manera:
“Los estados
de la región Sur de nuestro país
presentan barreras estructurales
que inhiben el desarrollo de
actividades económicas de
elevada productividad. Entre
estos obstáculos destacan i) un
ambiente de negocios débil que
genera incertidumbre sobre el
retorno de las inversiones ii)
carencia de infraestructura que
limitan el acceso a mercados de
tamaño relevante y elevan los
costos de transacción iii)
menores niveles de capital
humano que reducen la
productividad laboral y
dificultan el desarrollo de
actividades económicas más
sofisticadas iv) escasa
innovación que limita el
escalamiento productivo de las
empresas v) ausencia de empresas
en sectores altamente
productivos (…) vi) una baja
integración a la economía
mundial”
El documento está empecinado en
insistir que el sur mexicano no
es productivo como si lo es el
norte. ¿Qué obsesión tienen
ahora por hablar de
productividad en el país cuando
existe una
dependencia tecnológica
como nunca antes provocada por
la apertura económica con el
TLCAN? Con qué insistencia
hablan de productividad después
de haber aprobado la reforma
energética que deja en manos
extranjeras el proyecto
energético del país y la reforma
laboral que impide la
capacitación de la mano de obra
y promueve mayor precarización
del trabajo para ofertar
salarios bajos a las
multinacionales. En julio de
este año, la OCDE y el gobierno
mexicano organizaron
Cumbre
Internacional de Productividad
donde Peña Nieto, en una
intervención de media hora,
delineó algunas iniciativas de
su gobierno, entre las cuales
estaban las ZEE. Para justificar
tales medidas mencionó que la
prioridad de su gobierno es la
productividad y que todos los
esfuerzos se harán para
“aumentar la productividad del
país”. La productividad, según
él y la OCDE, nos salvará de
todo mal y nos llevará a las
filas del desarrollo y progreso.
La pregunta que nos debemos
hacer es ¿qué entienden por
productividad?
Existen sólo dos maneras de
aumentar la productividad. La
primera es con avances
científicos y tecnológicos que
permitan producir más en menos
tiempo. Para ello se requiere de
un proyecto de educación que
califique mano de obra e
invierta en investigación,
tecnología y ciencia. Sin
embargo este no es el caso
mexicano que solo
contribuye
con 0.82% de la propiedad
intelectual a nivel mundial y
tiene un
grandísimo
rezago
en innovación tecnológica y
científica. La segunda manera de
aumentar la productividad es
superexplotando la fuerza de
trabajo, es decir, aumentando la
producción sin aumentar los
costos de producción. Esta
manera de aumentar la
productividad es la que
conocemos en México desde los
años ochenta y particularmente
en los noventa después de la
firma del TLCAN. Para el norte
de México, región a la que el
gobierno mexicano llama
“altamente productiva” por estar
integrada al mercado mundial, la
productividad no significó otra
cosa más que la generalización
del modelo maquiladora. En
términos generales, la maquila
es el aumento de la producción
mediante la venta barata de mano
de obra. Eso es lo que nos ha
enseñado la experiencia de
Ciudad Juárez, donde se integró
una mano de obra barata y
femenina para redoblar la
explotación y aumentar las
ganancias de los empresarios.
Eso es para ellos un ejemplo de
productividad aunque mucho se
sepa sobre el grado de
descomposición social en esta
ciudad. En Ciudad Juárez, la
industria maquiladora “altamente
productiva” ha significado la
generalización de la
pobreza,
la
militarización
y el crecimiento exponencial de
la delincuencia. Es el epicentro
de la descomposición social, el
epicentro de la
violencia
contra las mujeres,
el
epicentro
del control laboral
y el epicentro de la vida sin
derechos. Según ellos, ese es el
mundo de la productividad que
buscan promover de manera
renovada en el sur de México con
las ZEE. Ese ese el norte
productivo que no solo es Ciudad
Juárez, sino todas las ciudades
y regiones industriales de este
país que están encadenadas a la
economía global por medio de
industrias maquiladoras de
exportación.
Entre los
elementos más importantes de ser
subrayados sobre la ley, está el
tema de la expropiación de
tierras. El despojo de tierras
será una condición intrínseca
del proyecto. La nueva
iniciativa de ley menciona que
las ZEE son territorios de
interés público y las regiones
donde se consideren apropiadas
para ser instaladas, serán
expropiadas.
“La presente
iniciativa de Ley califica a la
construcción mantenimiento,
ampliación y desarrollo de la
Zona, como causas de utilidad
pública, lo cual tiene efectos
para la eventual aplicación de
las medidas previstas en la Ley
de Expropiación, cuando así se
requiere para promover bienes o
servicios para tales
actividades”.
El Ejecutivo
es quién declara un territorio
como zona de utilidad pública y
el Ejecutivo es quien expide el
decreto de expropiación de ese
territorio. Lo único que le
queda a las regiones afectadas
es esperar la indemnización. Así
lo prueba el hecho de que Peña
Nieto ha anunciado tres zonas
económicas especiales y nadie
está enterado cómo funcionará,
de qué se tratarán, para quién,
cómo, cuándo, dónde. Se va a
aprobar la ley y nadie tiene
información, sólo los círculos
cerrados de la clase política
mexicana e instituciones
internacionales como OCDE, Banco
Mundial, Banco Interamericano de
Desarrollo, etc. Esta falta de
información demuestra que
aquello que aparece como
“interés público”, es todo lo
contrario. Entre menos se sepa,
mejor.
La
excepcionalidad arancelaria será
también una condición de las ZEE.
Las empresas que decidan
invertir en las Zonas Económicas
Especiales estarán exoneradas de
pagar impuestos arancelarios de
importación y exportación. Esta
ya es una historia conocida en
México que se volvió normal con
el TLCAN y hoy se renueva con
esta ley:
“El Ejecutivo
deberá establecer los beneficios
fiscales en materia de
contribución que se consideren
necesarios para impulsar el
establecimiento y desarrollo de
las zonas (…) Los beneficios que
otorgue el Ejecutivo Federal en
los términos del presente
artículo deberán tener como
mínimo una duración de ocho
años”.
Las empresas
que operen en las ZEE no pagarán
impuestos ni tampoco aranceles
por los productos importados. En
pocas palabras, se retoma
nuevamente el modelo maquilador
que ensambla productos
importados para ser rápidamente
exportados del país sin tener
que pagar agregados por esa
maniobra. Territorios tomados
por el gran capital, enclaves de
exportación.
Hasta la fecha se ha anunciado
la creación de tres zonas
económicas. De acuerdo a
comunicaciones
oficiales,
se construirá el Corredor
Industrial Inter-Oceánico, el
Puerto Lázaro Cárdenas y el
Puerto Chiapas. Antes de que
sepamos qué actividades
productivas, extractivas o
comerciales se lleven a cabo de
las zonas, el Estado tiene que
hacerse cargo de preparar la
región para que las empresas
tengan la infraestructura
necesaria para operar. Hasta
ahora lo que sabemos, de acuerdo
con información oficial, es que
se construirán tres ZEE que
tendrán a grandes rasgos las
siguientes características:
1.- Corredor
Industrial Inter-Océanico en el
Istmo de Tehuantepec
que
conectará al Océano Pacífico con
el Golfo de México. En esta zona
se promoverá la creación de un
gasoducto Transoceánico de
Coatzacoalcos en Veracruz a
Salina Cruz en Oaxaca. Se
promoverá también la
rehabilitación del Ferrocarril
del Istmo, un trazo que,
históricamente, ha sido muy
valioso en el desarrollo
productivo de esta región del
país. Para apoyar esta
conectividad también se
impulsará la Carretera Trans-ístmica.
2.- Puerto
Lázaro Cárdenas
y
municipios colindantes. Se
emprenderán diversas obras de
infraestructura, equipamiento y
modernización de Puerto Lázaro
Cárdenas en Michoacán. Los
municipios colindantes de la
Costa Grande de Guerrero también
serán beneficiados con la
ampliación e inversión que se
proyectan en Lázaro Cárdenas.
3.- Puerto
Chiapas:
Su importancia radica en que
detonaría el desarrollo en la
zona fronteriza del estado de
Chiapas. Se impulsará el
gasoducto Salina Cruz-Puerto
Chiapas- Guatemala con lo que
Puerto Chiapas acompañaría el
impulso generado por el Corredor
Trans-ístmico.
Estas han sido las zonas
económicas especiales anunciadas
por el presidente y mientras se
discute la ley de ZEE en el
congreso, se va preparando el
terreno. Existe un proyecto de
infraestructura que se está
llevando a cabo para que en un
futuro no tan lejano puedan
operar las empresas
trasnacionales. Estos proyectos
de infraestructura son parte del
programa
nacional de infraestructura
2014-2018
que también se puede llamar
Programa Nacional de Despojo.
A pesar de
que la ley de Zonas Económicas
Especiales menciona que los
proyectos se harán sobre la base
de consultas de pueblos
indígenas de la región, ya
podemos ver algunos casos de
infraestructura relacionada con
las ZEE que está siendo
construida sin el consentimiento
de los pueblos:-
El gasoducto Salina Cruz- Puerto
Chiapas-Guatemala anunciado como
parte de la infraestructura que
abastecerá de gas a la Zona
Económica Especial de Puerto
Chiapas comenzó a realizarse
desde 2014. Este gasoducto
transportará gas natural desde
Salina Cruz hasta Guatemala y
tendrá una longitud de 600
kilómetros. El proyecto forma
parte de una estrategia de
encadenamiento regional que
involucra a México y los países
del Triángulo Norte de
Centroamérica. Cuenta con la
asesoría y apoyo financiero del
Banco
Interamericano de Desarrollo
así como del Departamento de
Estado de EU, a través de
Buró de
Recursos Energéticos.
Para el caso de la Zona
Económica Especial Corredor
Industrial Transoceánico, se
anunció el inicio de la
construcción de gasoductos que
atravesarán 14 municipios de
Veracruz y 13 de Oaxaca con una
extensión de 381 kilómetros de
largo. El proyecto llamado
Cinturón Transoceánico se
anunció en agosto del 2015 y
consiste
"en la construcción de dos
gasoductos en la región del
Istmo de Tehuantepec, para
transportar gas LP de Pajaritos,
Verac
- See more
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