Las coordenadas de la crisis que
viene
Por Michel Husson - Viento Sur
[08.12.2015]-
Actualización 6:00 pm de Cuba
Mientras que la zona euro esboza
una fase de recuperación muy
moderada, los pronósticos
alarmistas respecto a la
trayectoria general de la
economía mundial se multiplican:
por ejemplo, Le Monde del 20 de
octubre titulaba "El crecimiento
chino se ralentiza, la economía
mundial sufre". Christine
Lagarde/1 enumera las "razones
para estar inquietos en torno a
la situación económica" y
Jacques Attali/2 anuncia que "el
mundo se acerca a una gran
catástrofe económica".
Comencemos trazando un breve
panorama de la coyuntura: el
crecimiento mundial se
ralentiza, principalmente en los
países emergentes, salvo en
India. Esta tendencia se
retroalimenta con la caída de
los precios de las materias
primas y se transmite a los
países avanzados. El comercio
internacional también se
ralentiza, al mismo ritmo que el
PIB mundial, como si la
globalización productiva hubiera
tocado techo. La zona euro
registra una recuperación muy
tímida y desigual.
Estados Unidos y el Reino unido,
siguen aprovechándose de las
circunstancias (se benefician un
poco) pero el crecimiento tiende
a ralentizarse en un caso y en
el otro resulta artificial.
En el campo de la "esfera
financiera", el quantitative
easing (flexibilidad monetaria)
alimenta la burbuja de activos
en lugar de alimentar la
inversión productiva, que se
estanca. Y la única perspectiva
-hasta ahora retrasada- de un
repunte del tipo de interés del
FED (Banco Central de EE UU)
pesa como una espada de Damocles
hasta el punto de desestabilizar
las monedas y los mercados
financieros de numerosos países.
En fin, "la incertidumbre y las
fuerzas complejas pesan sobre el
crecimiento mundial" para
retomar la fórmula del FMI en
sus últimas perspectivas/3.
De este cuadro puntilloso, se
pueden extraer las tres
características fundamentales de
la coyuntura actual:
• La persistencia de las
"secuelas de la crisis
financiera mundial";
• Las perturbaciones de la
economía mundial;
• La perspectiva de un
"estancamiento secular".
Las secuelas de la crisis
financiera mundial
La flexibilización monetaria
permite a un Banco Central la
compra de títulos. De ese modo
crea moneda que, inyectada en la
economía, debería hacerle
despegar. Admitamos que eso haya
podido funcionar durante un
tiempo en Estados Unidos. Pero
el hecho nuevo es que se
comienza a tomar conciencia de
que este tipo de medidas tiene
efectos colaterales
preocupantes.
El presidente del Banco federal
de Dallas, Richard Fisher (de
poco peso en el seno del FED),
resume de esta manera su
escepticismo: "el dinero que
hemos impreso no se ha
distribuido tan bien como lo
hubiéramos deseados. Un gran
cantidad ha servido para la
especulación corrupta o, con más
exactitud, corrosiva"/4. Durante
esa conferencia, llegó incluso a
citar un poema de Jonathan
Swift, fechado en 1735: "El
dinero, la sangre vital de la
nación/ Se estanca e infecta en
las venas/Al menos que una buena
circulación/garantice su
movimiento y su calor"/5.
La ineficacia a largo plazo de
las políticas monetarias se
explica en función de varios
mecanismos o de los efectos
secundarios que pesan en la
coyuntura actual. De entrada, la
inyección de moneda se hace a
ciegas y nada garantiza que la
liquidez se vaya a utilizar para
favorecer las inversiones. Por
el contrario, termina por
alimentar la especulación y
provocar un incremento del
precio de los activos que no
beneficia más que a los ricos y
conduce a la formación de
burbujas [financieras].
Tipos de interés
históricamente bajos
La flexibilidad monetaria
conduce simultáneamente a una
reducción de los tipos de
interés (ver gráfico 1). También
podría contribuir a la
recuperación de las inversiones
en vivienda y sobre todo en las
inversiones productivas, puras y
simples. La recuperación de las
inversiones es, por otra parte,
la cuestión clave para toda
recuperación. Ahora bien, nos
encontramos con que esta
recuperación no llega porque las
empresas, a falta de mercados
y/o de beneficios, no invierten.
Restablecen sus márgenes hacen
caja, multiplican las fusiones y
adquisiciones, distribuyen
dividendos, pero sus inversiones
no avanzan.

Gráfico 1
Tipo de interés real 1972-2014
Tipos de interés de referencia
de los bancos centrales (media
ponderada de Alemania, EE UU,
Japón). Fuente : BIS-BRI/6
Al mismo tiempo, es verdad que
la inyección de moneda conduce a
la inflación de activos, pero no
a la inflación pura y simple, la
de los precios. Tipos de interés
bajos e inflación débil se
combinan entonces de tal forma
que los tipos de interés reales
(descontada la inflación) no
pueden devenir altamente
negativos. Los tipos de interés
nominales llevan a lo que los
economistas americanos denominan
ZLB (zero lower bound): cero
como tipo base. Este límite es
para algunos, como Lawrence
Summers/7, el resultado del
estancamiento secular,
caracterizado por elevadas tasas
de ahorro, una aversión al
riesgo y una débil disposición a
invertir. Para restablecer la
situación, serían necesarios
tipos de interés reales
negativos para relanzar la
actividad, lo que está fuera de
toda perspectiva. Esta
interpretación es muy discutible
porque no tiene en cuenta
determinantes más estructurales
del eventual estancamiento
secular/8.
Sin embargo, Summers tiene razón
en un punto cuando pone de
manifiesto su temor de que "si
se produce una recesión, las
autoridades monetarias no
tendrían instrumentos para
hacerle frente. No existe más
margen para una flexibilización
[monetaria]". La misma
preocupación la expresa Claudio
Borio/9, economista del BRI
(Banco de Pagos Internacional,
con sede en Basilea), en la
presentación de su informe
anual: "Los tipos de interés han
sido extraordinariamente bajos
durante un tiempo
extraordinariamente largo.
Reflejan la respuesta de los
bancos centrales y de los
actores del mercado a una
recuperación post-crisis
inhabitualmente débil, como si
estuvieran tanteando a ciegas
para encontrar nuevas
certitudes". Dicho de otro modo,
a la política monetaria se le ha
pedido más de la cuenta para
relanzar el crecimiento.
Acumulación de deudas
El resultado es una enorme
acumulación de deudas privadas y
públicas. Según un estudio del
McKinsey Global Institute/10,
representan casi 200 billones de
dólares a escala mundial; es
decir el 286 % del PIB mundial,
contra el 269 % en 2007, antes
del estallido de la crisis. Esta
progresión resulta
particularmente neta para la
deuda de los Estados, pero
también para la de las empresas
(gráfico 2)

Gráfico 2
Deudas mundiales acumuladas
Fuente: McKinsey Global
Institute
Esta tendencia concierne
especialmente a la deuda de las
empresas no financieras de los
países emergentes, que se ha
cuadruplicado entre 2004 y 2014.
El FMI se pregunta si hay que
inquietarse por ello /11 y
recomienda prepararse para el
endurecimiento de las
condiciones para la
financiación. Como las economías
financieras van "a normalizar
sus políticas monetarias, los
mercados emergentes deberían
prepararse para un incremento de
quiebras de empresas".
Por tanto, este panorama conduce
a dos escenarios de cara al
desencadenamiento de la próxima
crisis. El primero fue descrito
por François Morin en su último
libro/12. Su punto de partida es
la existencia de burbujas
financieras en torno a las
deudas públicas pero, también,
en los mercados financieros
drogados por tipos de interés
muy bajos. El elemento
desencadenante podría ser la
quiebra de un banco sistémico,
con reacción en cadena sobre
otros grandes bancos.
El segundo escenario nos remite
a las inquietudes del FMI en
relación a los países
emergentes. El elemento
desencadenante sería entonces,
un incremento del tipo de
interés del FED de Estados
Unidos; el endurecimiento de las
condiciones financieras evocadas
por el FMI. Esto conduciría a
una explosión de las burbujas,
comenzando por los países
emergentes y, evidentemente, con
repercusiones sobre el conjunto
de las finanzas mundiales.
En resumen, actualmente están
reunidos los factores de riesgo
en torno a esta contradicción:
de un lado, las políticas de
flexibilización monetaria no
repercuten en la economía real,
alimentan las burbujas y sitúan
a las finanzas mundiales en una
trayectoria que no puede
continuar así sine die. Pero el
incremento de los tipos de
interés provocaría la explosión
incontrolada de las burbujas, en
un contexto en el que los
Estados apenas tienen munición
para salvar de nuevo a los
bancos.
En defensa del capital
ficticio
Así pues, Christine Lagarde
tiene razón cuando habla de las
"secuelas de la crisis
financiera mundial". Más en
concreto, el esquema global es
el siguiente: el periodo
precedente de la crisis se
caracterizó por una enorme
acumulación de capital ficticio;
dicho de otro modo, de derecho
adquiridos sobre la plusvalía
producida por la explotación del
trabajo asalariado. Para que el
capitalismo despegue de nuevo
sobre bases sanas, hubiera sido
necesario destruir ese capital
ficticio (y también, sin duda,
una parte del capital
productivo). Ha habido pérdidas,
pero las políticas desarrolladas
en todo el mundo han estado
guiadas por un principio básico:
preservar el capital ficticio y
los derechos adquiridos que
representan. Esto se ha hecho de
dos maneras: de una parte, a
través de convertir las deudas
privadas en deudas públicas y
mediante una punción sobre el
plus valor a través de las
medidas de austeridad; de otra
parte, por la inyección masiva
de liquidez. En el primer caso,
se puede decir que el
capitalismo respeta la ley del
valor porque busca ajustar la
ratio capital
ficticio/plus-valía aumentando
la plus-valía. En el segundo,
por el contrario, trata de negar
o contornear la ley del valor
operando sobre el numerador. Por
tanto, en su sentido más
profundo, la próxima crisis se
podrá interpretar como una
severo recuerdo de la
[existencia de la] ley del
valor.
Incluso si privilegia la
austeridad a través de "reformas
estructurales", la Europa
capitalista se vuelve, con
cierto atraso, hacia soluciones
artificiales. Existe
laflexibilización monetaria al
estilo Juncker que patina tanto
como en Estados Unidos. Pero hay
más: la última gran idea de la
Comisión europea fue la de
lanzar una "iniciativa para la
titularización"/13 como parte de
un proyecto más amplio de "unión
de mercados de capitales". Bajo
la cobertura de su
reglamentación, el objetivo real
es el de relanzar la
titularización/14pero esta vez
"con seguridad total", para
obtener por esa vía "más de 100
mil millones de euros de
financiación suplementaria"; es
decir, la mitad de los niveles
anteriores a la crisis. No hay
que olvidar que este objetivo
también lo fue del FMI en…
octubre del 2009, cuando
intentaba "discernir cómo la
titularización podría contribuir
positivamente a la estabilidad
financiera y al crecimiento
económico durable"/15. He aquí
un ejemplo terrible de la
voluntad del sistema para
favorecer el crecimiento del
capital ficticio.
La inestabilidad de la
economía mundial
Antes de la crisis, la economía
mundial estaba estructurada en
torno al eje China-Estados
Unidos, a menudo bautizada como
"Chinamérica"/16. Este eje está
camino de deshilacharse y es,
sin duda, uno de los elementos
fundamentales de la remodelación
de la economía mundial.
El fin de la Chinamérica
La desinversión es simétrica: de
un lado, el modelo
estadounidense se aleja de su
funcionamiento anterior a la
crisis -crecimiento a base de
crédito- debido a la
recuperación de la capacidad de
ahorro de los hogares y de una
menor dependencia energética.
Estos dos factores reducen el
papel de motor de la economía
mundial otorgado hasta entonces
a EE UU.
Por su parte China había entrado
en una fase de transición, es
verdad que dura y difícil, hacia
un modelo centrado en la demanda
interior. Y en todo caso alejada
del crecimiento basado en las
exportaciones: su participación
en el PIB chino ha pasado del 36
% en 2006 al 26 % actualmente.
La complementariedad entre las
dos grandes economías se reduce
y esta retracción, con sus
efectos colaterales en los
países emergentes y Europa,
desequilibra toda la economía
mundial.
Esta reorientación de la
economía china se manifiesta a
través de un cambio en la
estructura de su comercio
exterior/17, que también
contribuye a la ralentización
del comercio mundial. Lo que
constituye otro elemento
inquietante para los economistas
que se interrogan sobre sus
causas y se plantean si se trata
de un fenómeno pasajero o más
estructural. Todo hace pensar
que se trata de un cambio de
tendencia a largo plazo/18, que
se corresponde con la
ralentización del
fraccionamiento de las cadenas
de valor.
Esta organización de la
producción, a caballo entre
diferentes zonas de la economía
mundial, característica de la
globalización contemporánea,
está a punto de alcanzar su
límite, al igual que el
crecimiento del comercio mundial
a un ritmo más rápido que el PIB
que había impulsado. Este
fenómeno afecta fundamentalmente
a China, pero también a EE UU,
Corea y Japón, lo que confirma
que el eje China-EE UU está a
punto de deshacerse.
Desincronización y
volatilidad
La inestabilidad de la economía
mundial se agrava aún mas debido
a la desincronización de las
coyunturas entre EE UU y la zona
euro. Un estudio minucioso del
FMI/19 muestra que estas
divergencias tienen efectos
colaterales (spillovers)
importantes. Ahí también, los
autores ponen de relieve su
inquietud, planteándose "si el
despegue de EE UU no sólo podría
reforzar el dólar frente al euro
sino también incrementar los
tipos de interés en la zona
euro, o si la flexibilización
monetaria en la zona euro podría
no solo debilitar al euro, sino
continuar presionando a la baja
en los rendimientos de EE UU".
El mismo documento arroja una
luz interesante en lo que
concierne a los países
emergentes. Sus autores
distinguen dos canales de
transmisión. El canal
"tradicional" es que los
capitales van hacia la zona (EE
UU o zona euro) aprovechando un
repunte del crecimiento, que
tendrá por efecto una
apreciación de la moneda de la
zona que se beneficie de esta
afluencia de capitales. Pero
también identifican otro canal,
originado por la atracción del
riesgo (risk-appetite): los
capitales anticipan la
recuperación en los países
emergentes provocada por la de
la zona del "centro" (EE UU o
zona euro). Este flujo de
capitales en los países
emergentes conducirá a una
apreciación de su moneda.
Estos análisis muestran que el
funcionamiento de la economía
mundial escapa a cualquier
regulación y que los países
emergentes están expuestos a
movimientos de capitales que,
salgan o entren, tienen efectos
desestabilizadores. El período
actual se caracteriza
precisamente por un incremento
de la volatilidad de estos
movimientos de capitales.
El agotamiento de los
incrementos de productividad
Durante la presentación de las
últimas previsiones de la OCDE,
su economista-jefe, Catherine
Mann, subrayó que "la
ralentización del crecimiento
potencial en los países
avanzados es una preocupación
permanente"/20. Christine
Legarde, por el FMI, hizo
referencia a la "nueva
mediocridad" o, dicho de otro
modo, "al riesgo de un
persistente crecimiento débil "
que, según ella, se acerca.
Como base de estas afirmaciones
está el agotamiento de los
incrementos de productividad.
Esta tendencia no es nueva,
porque se desencadenó en los
países avanzados a mediados de
los años 1980, con fluctuaciones
fuertes en el caso de EE UU.
Pero, al final, los países
emergentes tomaron el relevo y
los incrementos de productividad
que lograron pudieron ser
captados en gran parte por los
"viejos países capitalistas".
Al inicio de la crisis, los
países emergentes sostuvieron el
crecimiento mundial. Pero puede
ser que esta gran transformación
de la economía mundial haya
llegado a un punto de inflexión:
en efecto, los datos más
recientes del Conference Board
muestran que el crecimiento de
la productividad horaria del
trabajo ha retrocedido de forma
neta en los países emergentes
desde el inicio de la crisis
(ver gráfico 3)

Gráfico 3
Tendencia del crecimiento de la
productividad del trabajo
Fuente : The Conference Board/21
Ahora bien, la productividad y,
más en concreto, la
productividad global de los
factores es un elemento
fundamental en la dinámica de la
tasa de beneficio. Sin embargo,
esta última se ha recuperado en
los principales países
capitalistas a pesar del
agotamiento de la
productividad/22. Esta proeza
sólo ha sido posible por la
puesta en pie de toda una serie
de dispositivos:
financiarización, endeudamiento,
desigualdades, reducción de las
rentas salariales, etc. Al mismo
tiempo, la rarificación de las
oportunidades para inversiones
rentables ha conducido a un
estancamiento de las tasas de
inversión productiva.
Discrepancias en las tasas de
beneficio
El capitalismo no tiene otra
alternativa que encarrilar el
modelo neoliberal intentando,
para ello, reducir los factores
de desequilibrio.
Evidentemente, en esta búsqueda
de una salida para la crisis, la
cuestión clave es la
recuperación de la tasa de
beneficio que, fundamentalmente,
no puede pasar más que por el
incremento de la tasa de
explotación. Ahora bien, lo que
resulta chocante es la
dispersión de los panoramas.
Entre los países avanzados,
asistimos a un desmembramiento
de las tasas de beneficio, a la
vez entre EE UU y la zona euro y
en el interior de ésta última
(ver gráfico 4). Este fenómeno
implica un endurecimiento de la
competencia entre las
multinacionales, que es
susceptible de derivar en un
repliegue general de la tasas de
beneficio. En todo caso, es lo
que anuncia el Instituto
McKinsey/23, que prevé que los
beneficios de las
transnacionales (global
corporate profit) pasen del 9,8
% mundial en 2013 al 7,9 % en
2025, situándose más o menos al
nivel de 1980.

Gráfico 4
Tasa de beneficio 2007-2015
Base 100 en 2007. Fuente : Ameco,
‘Net returns on net capital
stock: total economy’. * ver el
infográfico mas detallado .
No hay beneficios, no hay
recuperación
Estas divergencias se pueden
ilustrar a través de un análisis
más detallado de la coyuntura en
la zona euro. Este ejercicio lo
ha llevado a cabo recientemente
la Comisión europea/24: en él se
comprara la tímida
"recuperación" actual con otros
episodios de la recuperación.
Los resultados de este estudio
están ilustrados en el gráfico
5, que compara el ciclo
2002-2015 con el precedente de
1996-1999. En ambos casos, el
año de referencia es el año que
precede al punto más bajo (1992
y 2008, respectivamente). Se
examinan dos variantes claves en
la dinámica del capitalismo: las
inversiones y la parte de los
salarios. En los dos casos, el
beneficio es comparable en lo
que respecta a la fase del ciclo
que precede a la recesión. Pero
lo que ocurre después nos lleva
a dos historias muy diferentes.
Tras la recesión de 1993, la
inversión cae, pero se
restablece progresivamente y, al
cabo de seis años, recupera el
nivel previo a la crisis. La
participación salarial [en la
renta nacional] , que comenzó a
aumentar ligeramente a partir de
su punto más bajo en 1989,
vuelve a una inexorable
tendencia a la baja y retrocede
casi cuatro punto del PIB entre
1992 y 1999. Se trataba de una
buena salida de la recesión para
el capitalismo, con una mejora
de la rentabilidad y una
recuperación de la acumulación.
Pero lo que acontece tras el
estallido de la última crisis no
tiene que ver con un ciclo
clásico. La parte salarial
aumentó fuerte en 2009, después
bajó y hoy en día está
estabilizada en un nivel
superior en dos puntos del PIB a
su nivel previo a la crisis.
Dicho de otro modo, no se ha
restablecido la rentabilidad del
capital. Y vemos los efectos
sobre la inversión: comenzó a
repuntar en 2011, siguiendo el
perfil de la precedente
recesión. Después, la
intensificación de las políticas
de austeridad condujo a la caída
doble (double dip) del
crecimiento y la inversión
retrocedió de nuevo antes de
recuperarse en 2014. Pero
actualmente continúa siendo
inferior en un punto y medio del
PIB en relación a su nivel
previo a la crisis.

Gráfico 5
Dos episodios de la recesión en
la zona euro
Causas financieras y efectos
reales
Comprender como interactúan la
finanza y la producción es una
tarea fundamental pero difícil.
Un reciente estudio de los
economistas del BRI/25 (Banco de
pagos internacional) permite
aclarar esta cuestión a partir
de un modelo que relaciona las
"causas financieras" y sus
"efectos reales". Los autores
construyen un índice a partir de
lo que contribuye el reparto
sectorial del empleo al
crecimiento medio de la
productividad.
Después muestran que este índice
está significativamente
correlacionado (negativamente) a
los booms financieros. Dicho de
otro modo, cuando el crédito
aumenta más rápido que el PIB,
el empleo se desplaza hacia
sectores con una productividad
inferior. También muestran que
el valor de este índice antes de
una crisis financiera determina
la trayectoria posterior de la
productividad. Y ese mecanismo
se retroalimenta porque el
recurso al crédito alimenta [la
tendencia] que estaría tratando
de contrarrestar; a saber, la
ralentización de la
productividad. Esta modelización
de la relación entre la eficacia
productiva y las derivas
financieras parece especialmente
pertinente para analizar la
crisis de la zona Euro.
La crisis que viene
Después de este análisis somero
una cosa es segura: la "Gran
recesión" ha abierto un período
de "regulación caótica" a escala
mundial. Hoy en día la
perspectiva de una nueva crisis
parece casi inevitable y es
difícil discernir donde se dará
el punto de ruptura (¿la bolsa,
la banca, la deuda, el tipo de
cambio?), pero este episodio
será en todo caso la expresión
de profundas contradicciones
estructurales.
Hoy en día el capitalismo
mundial se encuentra sometido a
una tensión fundamental. De un
lado, la gestión de la crisis
que estalló en 2008 se abordó
según dos principios
fundamentales: no arreglar las
cuentas (sus "secuelas"), y
reconstituir el modelo
neoliberal previo a la crisis
tratando de controlar sus
efectos más nocivos. En la
práctica se trata de garantizar
los derecho adquiridos por el "1
%" y la libertad de acción de
los bancos y las
multinacionales. Pero,
actualmente, el mecanismo
fundamental del dinamismo del
capitalismo, a saber los
incrementos de productividad,
está agotándose.
Esta configuración conduce a
interacciones complejas entre
las evoluciones que se dan en el
seno de la esfera productiva y
el manejo de los instrumentos
financieros y monetarios. Por
ello, como en 2007-2008, el
punto de desencadenamiento de la
próxima crisis no bastará para
sacar a la luz sus causas
profundas.
23/10/2015
http://alencontre.org/laune/economi...
Traducción VIENTO SUR
Notas
1/ Christine Lagarde, "Gérer la
transition vers une économie
mondiale plus saine",
30/09/2015.
2/ Jacques Attali, "La crise,
Acte 2", 17/08/2015.
3/ FMI, Uncertainty, Complex
Forces Weigh on Global Growth,
World Economic Outlook, octubre
6, 2015.
4/ Richard Fisher, "Monetary
Policy and the Maginot Line”,
julio 16, 2014.
5/ Money, the life-blood of the
nation / Corrupts and stagnates
in the veins / Unless a proper
circulation/ Its motion and its
heat maintains.
6/ BIS, 85th Annual Report,
junio 2015.
7/ Lawrence Summers, “The global
economy is in serious danger”,
The Washington Post, octubre 7,
2015.
8/ Michel Husson, "Estancamiento
secular: un capitalismo
empantanado?" enVIENTO SUR,
junio 2015
9/ Claudio Borio, Media briefing
on the BIS Annual Report 2015,
24/06/2015.
10/ McKinsey Global Institute,
Debt and (not much) deleveraging,
febrero 2015.
11/ FMI, Global Financial
Stability Report, October 2015.
Capítulo 3 : “Corporate leverage
in emerging markets—a concern?”.
12/ François Morin, L’hydre
mondiale : l’oligopole bancaire,
Lux, 2015 ; ver este vídeo del
autor.
13/ Comisión europea, Initiative
sur la titrisation, septiembre
2015.
14/ Comisión europea, Capital
Markets Union, flyer, septiembre
2015.
15/ FMI, Global Financial
Stability Report, October 2009.
Capítulo 2 : “Restarting
Securitization Markets: Policy
Proposals and Pitfalls”.
16/ Michel Husson, "Chine-USA.
Les lendemains incertains de la
crise" Nouveaux Cahiers
Socialistes n° 2, Montréal,
septiembre 2009 ; "Etats-Unis :
la fin d’un modèle", La Brèche
n° 3, 2008.
17/ Michel Husson, "La fin de
l’émergence du Sud?", A
l’encontre, 22/03/2015.
18/ Sébastien Jean, "Le
ralentissement du commerce
mondial annonce un changement de
tendance", La lettre du Cepii n°
356, septiembre 2015.
19/ “Big Players Out of Synch:
Spillovers Implications of US
and Euro Area Shocks", IMF
Working Paper, septiembre 2015.
20/ Catherine Mann, “Puzzles and
uncertainties”, OECD Interim
Economic Outlook, septiembre
2015.
21/ The Conference Board,
“Productivity Brief 2015”.
22/ Michel Husson, "Los límites
del keynesianismo" en VIENTO
SUR, febrero 2015.
23/ McKinsey Global Institute,
The new global competition for
corporate profits, septiembre
2015.
24/ “The euro area recovery in
perspective”, European
Commission, Quarterly Report on
the Euro Area, n° 3, 2015.
25/ Claudio Borio et al., “Labor
Reallocation and Productivity
Dynamics: Financial Causes, Real
Consequences”, BIS, mayo 2015.
Fuente original:
http://www.vientosur.info/spip.php?article10680
Tomado de Rebelión