La Economía Política y la
Cultura de la Economía en las
transformaciones económicas
actuales
Por José Luis Rodríguez
[08.12.2015]-
Actualización 6:00 pm de Cuba
Uno de los problemas más
complejos a resolver en la
implementación del nuevo modelo
económico cubano, consiste en
alcanzar un adecuado nivel de
cultura económica para acompañar
debidamente las transformaciones
indispensables.
El tema muchas veces se reduce a
la necesidad de un cambio de
mentalidad, sin tomar en cuenta
que este se deriva de una
interacción diferente del
individuo con la sociedad y –por
tanto- es el resultado de la
acción de una serie de factores
y no una acción volitiva
individual. Precisamente para
tener éxito en la consolidación
de una nueva forma de gestión de
la economía cubana, debe
partirse de un nivel de cultura
económica indispensable para
ello.
La cultura económica puede
definirse como el conjunto de
conocimientos que permiten
interpretar adecuadamente la
evolución de la economía y debe
–por tanto- permitir la
comprensión del sentido y los
objetivos de la política
económica y social a todos los
miembros de la sociedad, tomando
en cuenta la diferente posición
que ocupan en la misma y su
correspondencia con las
relaciones sociales de
producción que están presentes
en la construcción del
socialismo. Adicionalmente, la
cultura económica que requerimos
debe lograrse en un momento de
profundos cambios, que abarcan
desde las relaciones de
propiedad hasta modificaciones
en la distribución y consumo de
los valores creados, lo que
incorpora una complejidad mayor
al logro de la misma.
Examinando el tema en su
secuencia lógica se deduce que
el punto de partida para conocer
las políticas en curso es contar
con la información en cantidad y
calidad necesarias para ello.
Sin embargo, cuando se observa
lo que se publica en los medios
de comunicación, puede
concluirse que muy poco se
informa sobre los temas que
pueden dar respuesta a la
orientación y objetivos de los
cambios en curso. En tal sentido
recién se ha publicado un
trabajo en Cubadebate que aborda
uno de los ángulos del problema
cuando se plantea en relación a
los avisos a la población por
parte de empresas y organismos:
“El saber comunicar a tiempo y
bien, constituye una de las
claves por excelencia para tener
buenos resultados. Sin embargo,
no siempre es tenido en cuenta
por las instituciones en nuestro
país, que relegan muchas veces
la comunicación al acto final
irremediable.”
No obstante, se trata aquí de
informaciones elementales que
son indispensables para brindar
un servicio público, o para
realizar una gestión. Pero para
comprender las decisiones más
complejas en el ámbito de la
política económica, como pueden
ser de qué forma se divide el
Producto Interno Bruto en fondo
para inversiones o fondo de
consumo; por qué a nivel social
un aumento salarial tiene que
venir acompañado de un
incremento superior de la
productividad del trabajo; o
cuáles son las soluciones a
corto plazo a las que se dirigen
los Lineamientos aprobados en
abril de 2011, es indispensable
ir más allá de la información.
En efecto, en relación al último
aspecto la mayor cantidad de
información disponible se
refiere a diversos asuntos
relativos a los 313 lineamientos
aprobados, pero poco se ha dicho
acerca de hacia qué tipo de
soluciones se encamina la
política aprobada cuando se
señala: “Soluciones a corto
plazo, encaminadas a eliminar el
déficit de la balanza de pagos,
que potencien la generación de
ingresos externos y la
sustitución de importaciones y,
a su vez, den respuesta a los
problemas de mayor impacto
inmediato en la eficiencia
económica, la motivación por el
trabajo y la distribución del
ingreso, y creen las necesarias
condiciones infraestructurales y
productivas que permitan el
tránsito a una etapa superior de
desarrollo.”
Se destaca aquí la necesidad de
atender el desequilibrio
financiero externo para dar
respuesta a problemas de mayor
impacto en la eficiencia
económica, en lo que resulta
decisiva la motivación por el
trabajo, la distribución del
ingreso y la creación de
condiciones infraestructurales y
productivas para avanzar. En
síntesis, el país debe a corto
plazo –en primer término-
eliminar el desequilibrio que
existe entre los ingresos en
moneda libremente convertible
proveniente de nuestras
exportaciones y las erogaciones
que se requieren para importar,
lo que a su vez resulta
indispensable para incrementar
los factores que elevan la
eficiencia económica,
especialmente el aumento del
nivel de las inversiones como la
vía más importante para elevar
la productividad del trabajo y
lograr así incrementar la
motivación por el trabajo y la
distribución del ingreso, al
tiempo que se crean las
condiciones infraestructurales y
productivas necesarias para
hacer sostenible esa trayectoria
de crecimiento.
Si el análisis de estos aspectos
no precede cualquier explicación
más detallada de los
lineamientos aprobados, se corre
el peligro de que las
expectativas de la población no
se correspondan con lo que es
posible y necesario hacer
previamente para satisfacerlas.
Condición necesaria, pero no
suficiente
A pesar de la importancia que
tiene contar con la información
indispensable para comprender
los problemas de nuestra
economía, puede decirse que la
misma es condición necesaria
pero no suficiente para ese
objetivo.
En efecto, una misma información
puede ser interpretada de muy
diversa manera según el enfoque
conceptual conque la misma se
evalúe. De ahí la importancia
que tiene la formación teórica
para que los miembros de la
sociedad socialista participen
conscientemente en la misma.
Sin embargo, una de las más
nefastas consecuencias el
derrumbe del socialismo en
Europa fue el rechazo abierto o
la subestimación al análisis
conceptual de los fenómenos
económicos contemporáneos con un
enfoque marxista. Al producirse
la desaparición de los países
socialistas en Europa, la tesis
del fin de la historia de
Francis Fukuyama proclamada en
1989, pareció colocar para
muchos una lápida sobre el
socialismo y toda la teoría
marxista que sustentaba su
desarrollo.
Ciertamente muchas elaboraciones
teóricas del llamado socialismo
real adolecieron de una alta
dosis de esquematismo y enfoques
alejados del verdadero
pensamiento revolucionario, que
se manifestaron en las políticas
erróneas aplicadas por los
países europeos, pero sobre todo
en los manuales de Economía
Política empleados para la
enseñanza superior entre los
años 60 y 80 del pasado siglo.
La crítica de estos enfoques se
hizo ya entre nosotros desde muy
temprano partiendo de posiciones
marxistas y un ejemplo de ellas
se encuentra en el libro de
Ernesto Che Guevara “Apuntes
críticos a la Economía Política”
publicado en Cuba en el 2006.
De este modo, en los últimos 25
años se mezclaron las críticas
válidas a la Economía Política
del socialismo, hechas desde
posiciones revolucionarias, con
la ofensiva ideológica que
encontró su punto de apoyo en la
desaparición del socialismo en
Europa Oriental y la antigua
URSS para descalificarlo como
alternativa válida frente al
capitalismo neoliberal.
La resultante ha sido que el
enfrentamiento a los múltiples
desafíos de la construcción
socialista en la época más
reciente no ha encontrado el
soporte conceptual y teórico
indispensable, dando pie a
enfoques supuestamente más
adecuados que se apoyan en un
pragmatismo que tiende a
rechazar la elaboración teórica
marxista al considerarla
superada en las nuevas
condiciones.
Como manifestación colateral de
esta tendencia negativa, en
nuestro país a lo largo del
período post soviético se
produjo el cierre de la
especialidad de Economía
Política en las universidades,
con lo que se eliminó la
formación más completa de
profesores de esta importante
disciplina; se produjo la
reducción de las horas lectivas
dedicadas al estudio de la
asignatura; se evidenció el
estancamiento de las
investigaciones teóricas sobre
Economía Política del socialismo
y se generaron algunas
estructuras de la organización
docente en las universidades,
donde en la mayoría de los casos
los departamentos de Economía
Política desaparecieron, junto a
departamentos de planificación y
otras asignaturas afines,
perdiéndose la identidad de las
mismas.
Desde ya hace 10 años el
Comandante en Jefe advertía el
17 de noviembre de 2005 en la
Universidad de La Habana sobre
la urgencia de atender muchos de
los problemas conceptuales de la
construcción socialista, cuando
afirmaba: “Una conclusión que he
sacado al cabo de muchos años:
entre los muchos errores que
hemos cometido todos, el más
importante error era creer que
alguien sabía de socialismo, o
que alguien sabía de cómo se
construye el socialismo.”
El rechazo a conceptos e ideas
que partieron de premisas falsas
y que condujeron a los errores
referidos por Fidel tiene que
servir de acicate para la
revalorización de la teoría
económica marxista. No se trata
de que el conocimiento de
nuestra historia económica, así
como la de los restantes países
que emprendieron el camino al
socialismo, junto a los
principios básicos de la
Economía Política marxista,
sirva únicamente para saciar una
curiosidad intelectual, sin un
vínculo esencial con la práctica
social, pues esa teoría –como
refleja nuestra propia historia-
debe ser sometida
permanentemente a un escrutinio,
para validar sus postulados.
No debemos pasar por alto que la
transición al socialismo
requiere una transformación
raigal en las relaciones
sociales de producción, donde la
construcción consciente de la
nueva sociedad demanda un
conocimiento superior para
comprender las regularidades del
desarrollo económico y social y
sus complejidades, con el
objetivo de actuar en
consecuencia. De la competencia
más feroz y el individualismo
que durante siglos han
caracterizado el desarrollo del
capitalismo, debe pasarse a la
conciliación de los intereses
entre todos los miembros de la
sociedad y al desarrollo de la
solidaridad humana, mediante una
gestión consensuada,
participativa y planificada que
no descanse en los avatares del
mercado, para la cual el
conocimiento de la Economía
Política como base de la cultura
económica resulta indispensable.
Ese conocimiento es la única
base posible para lograr la
participación consciente de los
trabajadores en la gestión
económica y enfrentar a aquellos
que pretenden demostrar el
fracaso histórico del socialismo
como alternativa al capitalismo
y la vigencia universal de este.
No es ciertamente, tarea fácil.
Se requiere hacer un análisis
objetivo del complejo entramado
de relaciones socioeconómicas
que están presentes en la Cuba
de hoy y generar las
formulaciones conceptuales
correspondientes acordes con los
principios generales del
pensamiento revolucionario, en
una coyuntura en la que abordar
la estrategia apropiada para
lograr un desarrollo
autosostenible a corto plazo es
una tarea vital.
Todo ello debe enfrentar –al
mismo tiempo- el desafío que
supone el proceso de
normalización de relaciones con
Estados Unidos, que ha cambiado
el método, pero no el objetivo
de provocar un cambio en el
sistema político de nuestro
país.
(Tomado de
Cuba Contemporánea)
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