Estados Unidos: el dinero, un
importante elector
Por Luis Beatón *
[21.12.2015]-
Actualización 11:00 pm de Cuba
La Habana.- Don dinero es el
principal elector en Estados
Unidos, donde 158 familias, por
supuesto multimillonarias, son
los principales donantes en la
actual campaña de demócratas y
republicanos para ganar la
Casa Blanca en 2016.
Recientemente Juan Williams, un
analista político de Fox News
Channel, en el título de un
artículo, "Política, un deporte
para multimillonarios", recoge
la imagen que ilustra la actual
puja por el gobierno.
Según Tom Perkins, un
capitalista multimillonario
republicano, usted paga un
millón de dólares en impuestos y
obtiene un millón de votos.
Williams amplía en su comentario
que desde 2010 solo 195
individuos y sus cónyuges dieron
casi el 60 por ciento de los mil
millones de dólares canalizados
a super-PAC.
Esto es algo posible luego que
la Corte Suprema estadounidense
dictaminó que las contribuciones
ilimitadas están protegidas por
el secreto, por un problema de
libertad de expresión.
El propio puntero en las
encuestas entre los aspirantes
republicanos, Donald Trump,
estima que ese dinero que llega
a los candidatos a través de
grupos de apoyo es una estafa.
Hasta ahora el dinero carcome al
sistema político estadounidense,
a la vez que viola la ley y los
derechos de millones de personas
que buscan ser representadas por
políticos honestos, algo raro en
el país.
En Iowa, la aspirante y favorita
entre el electorado demócrata,
Hillary Clinton, lanzó una
advertencia: ""Haré todo lo que
pueda para nombrar a los jueces
del Tribunal Supremo que
protejan el derecho a votar y no
protejan el derecho de los
multimillonarios para comprar
elecciones".
El papel del dinero en los
comicios es recurrente en los
medios de prensa
estadounidenses, en cuyos
artículos son asiduos
protagonistas magnates como los
hermanos Charles y David Koch.
Los Koch son dueños de una
amplia fortuna que impulsa a
candidatos republicanos tanto
para la presidencia como para
todo cargo electivo en las
elecciones de noviembre.
Según sostuvo Williams en su
comentario sobre el deporte de
los millonarios, el problema es
una tormenta a punto de
estallar.
Un articulo del diario The
Washington Post señala que las
grandes donaciones de los super-ricos
tienen el potencial de deformar
el sistema político, entre otras
cosas porque son personas que
verían afectados sus capitales
por gobiernos que no respondan a
ellos y quieren tener "hacedores
de políticas" que los
representen.
De los candidatos republicanos,
el que presuntamente tiene más
dinero es Trump, quien califica
de "títeres" a sus contrarios
que buscan el apoyo de los Koch,
entre otros grandes donantes.
Una investigación de Pew
Research encontró que ahora el
uno por ciento de las personas
controla más del 80 por ciento
de la riqueza nacional y muchos
ponen ese capital en función de
protegerse y ampliar sus
fortunas.
Mientras, encuestas de 2012
mostraron que los votantes con
ingresos anuales familiares
menores de 51 mil dólares,
pobres y de clase media,
componen el 41 por ciento del
electorado del país y sufragaron
por el presidente Barack Obama
un 22 por ciento más que por el
republicano Mitt Romney.
Eso lógicamente preocupa a los
republicanos y a grandes
familias de esa filiación
política, que no escatiman
recursos para darle un vuelco a
la situación.
Documentos fiscales muestran
cómo el dinero secreto infecta
las campañas de ambos lados,
republicanos y demócratas, según
comentarios de prensa.
Dichos documentos confirman que
operadores políticos continúan
utilizando falsas organizaciones
de bienestar social para bombear
decenas de millones de dólares
anónimos en las elecciones.
Algunas fuentes señalan que el
secreto del gasto hace más
difícil que los funcionarios
electos rindan cuentas al
interés público y respondan a
los votantes en lugar de a los
donantes de campaña que sólo
conocen ellos.
En este acápite destacan los
mencionados hermanos Koch,
quienes a través de un
sofisticado entramado se
preparan para pasar cerca de 889
millones de dólares y favorecer
intereses en las batallas
políticas hasta noviembre de
2016, usando organizaciones
independientes no sujetas a las
leyes como los comité de los
partidos.
La misma configuración del
proceso electivo en Estados
Unidos es algo que favorece
estas prácticas, pues obliga a
los candidatos a buscar dinero
para poder avanzar en su empeño.
Para estar en las boletas
electorales de cada estado, un
candidato enfrenta una tarea
"costosa y compleja" pues
algunas demarcaciones requieren
miles de firmas a fin de
calificar y otros cobran decenas
de miles de dólares.
A nivel nacional, el precio para
el acceso a la boleta puede
elevarse mucho más allá de un
millón de dólares.
No hay duda de que los
republicanos de primer nivel con
grandes operaciones de dinero,
Jeb Bush, Marco Rubio, Ben
Carson, Ted Cruz y Donald Trump,
estarán en la boleta electoral
en todo el país.
Pero para todos los demás,
incluyendo Chris Christie, John
Kasich y Rand Paul, el acceso al
voto es un desafío costoso.
Si bien los candidatos no tienen
que competir en todos los
estados para ganar la
nominación, la realidad política
es que cada fracaso en aparecer
en una boleta socava la
credibilidad de un candidato
como una figura nacional.
En este escenario revuelto, los
que más tienen salen a pescar y
el pescado se vende al mejor
postor.
*Periodista de la Redacción
Norteamérica de Prensa Latina.
Tomado de
PL
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