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VILLA CLARA
Créditos que facilitan la comercialización
Por Ángel Freddy Pérez Cabrera
Agilizar el pago a los productores agrícolas es un paso esencial que contribuirá a rebajar los precios y a enfrentar el desvío de la comida que necesita el pueblo

[27.04.2016]- Actualización 8:40 am de Cuba

VILLA CLARA.—Se ha dicho, y con razón, que para bajar los altos precios de los productos agropecuarios, lo fundamental es incrementar la producción, sin embargo, como ha sido demostrado muchas veces eso solo no basta, porque urge buscar, además, mecanismos que frenen el desvío de lo producido hacia otros destinos que únicamente buscan el enriquecimiento personal.

Entre los pasos dados en los últimos meses para lograr ese objetivo, figura el fortalecimiento de las estructuras de acopio, encargadas de contratar y comercializar la mayor cantidad posible de alimentos, lo cual pudiera aplacar en parte el accionar de los revendedores y especuladores.

Un complemento importante a esa decisión, ha sido agilizar el pago a los productores, en lo cual ha desempeñado un importante papel el Banco de Crédito y Comercio (Bandec), entidad que aprobó el financiamiento para la compra directa de sus producciones agrícolas a los campesinos, un paso esencial que contribuirá a rebajar los precios y a enfrentar el desvío de la comida que necesita el pueblo.

En el caso de Villa Clara, la medida ha tenido una favorable acogida por parte de las diferentes formas productivas, lo cual ha constituido un estímulo más para incrementar la producción, precisó a Granma Emelina Báez Abrahantes, directora de Bandec en el territorio.

Se trata, dijo, de una estrategia encaminada a facilitar el pago inmediato a los productores, lo cual constituye asimismo un incentivo adicional para que estos entreguen al Estado la mayor parte de lo producido, en lugar de vendérselo a esos intermediarios que tanto abundan en nuestros campos, señaló la directiva.

Al parecer, y según sondeos realizados por nuestro diario en la zona de Vueltas y Camajuaní, lugares por donde comenzó a aplicarse la experiencia, en los últimos meses se observa una tendencia a la disminución de los precios en los mercados agropecuarios estatales (MAE).

Así por ejemplo, Juan Ferrer Falcón, presidente del Consejo Popular de Vueltas, reconoció el mejor abastecimiento en sus MAE, los cuales muestran un rostro diferente, que la gente aprecia con beneplácito, algo corroborado por su administrador Dionisio García, quien habla de un renacer en la comercialización.

En el mercado El Pepino, algunos precios mostraban una disminución, como por ejemplo, el de la carne de cerdo a 17 el pernil y la paleta, y el tomate a 3.00; mucho más baratos que los establecidos por los carretilleros y vendedores particulares.

En Camajuaní, también pudimos comprobar la tendencia a la baja. Sara Domínguez, ama de casa, compró en su placita tomates a dos pesos la libra, un precio inferior al normado, porque al no ser de primera calidad, el administrador había tomado la decisión de bajar su importe de venta en un peso.

Alfredo Díaz, jubilado, también piensa, que aunque todavía algunos productos resultan inalcanzables para su bolsillo, como el ñame, que está a cuatro pesos la libra, sí hay otros como el tomate que se pueden adquirir.

EL CRÉDITO POR DENTRO

Mayelín García Vargas, la jefa del Departamento de la Banca Agropecuaria en Bandec, explicó la manera en que la iniciativa ha venido extendiéndose por toda la provincia, ante las facilidades creadas a las cooperativas para implementar el propósito.

“Comenzamos por la CCS Menelao Mora, de Camajuaní, y en estos momentos suman 24 las formas productivas acogidas en la provincia a esta modalidad de créditos, extendida hoy también a los municipios de Quemado de Güines, Encrucijada, Placetas, Ranchuelo y Manicaragua”, expresó la funcionaria.

En un inicio, hubo cierta resistencia a acceder a los créditos para la comercialización de productos agropecuarios por parte de los asociados, quienes de manera infundada pensaron que el pago del interés los perjudicaría, sin embargo al explicarles los beneficios de esta variante, comenzaron a cambiar de parecer, señala Mayelín.

El interés a pagar por la CCS o CPA es muy bajo, solo de un 5 %, y se desembolsa a partir de la cantidad de dinero ejecutado, no por la totalidad del monto aprobado, atendiendo a que se trata de una línea de crédito revolvente, es decir capaz de reproducirse de manera constante, explica la jefa de la banca agropecuaria, quien añade que en la medida en que la cooperativa sea capaz de comercializar mayor cantidad de productos, va amortizando la deuda y vuelve a recibir más dinero para continuar comprando, es decir nunca queda sin dinero.

Entre las ventajas de esta forma de compra, la directora de Bandec en Villa Clara, Emelina Báez, menciona la inmediatez en el desembolso, contrario a como se hacía cuando la forma productiva entrega la producción a acopio; este conciliaba y luego realizaba el pago en un término que muchas veces llegó a oscilar entre los 30 y los 40 días, lo cual no resultaba estimulante para el campesino, necesitado de ese dinero para continuar produciendo.

Este es un proceso muy transparente, que transcurre de manera muy simple. Cuando el campesino entrega la producción a la cooperativa, esta le paga en tiempo real; luego lo recolectado es entregado a acopio, que salda a su vez el compromiso con la forma productiva y con ese dinero se amortiza la deuda contraída con el banco, explica Emelina.

CAMAJUANÍ CIERRA EL CAMINO A LOS INTERMEDIARIOS

La CCS Menelao Mora, de Camajuaní, fue la pionera en Villa Clara en acogerse a los créditos para la compra de los productos agropecuarios a los campesinos, de lo cual no se arrepienten, según narra Mileidy Manso González, económica de la entidad por más de 20 años.

Inicialmente hubo cierta resistencia de las formas productivas, atendiendo al gasto fi­nanciero en el que podían incurrir, sobre todo por el pago del interés. Sin embargo, la vida demostró que no era así, porque el importe a pagar al banco es mínimo, en relación con los beneficios reportados para la cooperativa, señala la mujer.

Lo más importante es que evita el acoso de los intermediarios a los campesinos y que la producción toma el destino requerido, ya sea los puntos de venta o los mercados y encargos estatales como hospitales, escuelas y hogares de ancianos, entre otros, refiere Mileidy.

Al respecto, José Luis Valladares, presidente de la ANAP en Camajuaní, reconoce que ha sido de gran impacto la aprobación de esta modalidad de financiamiento, porque hay una realidad, para producir el campesino ne­cesita dinero para invertir, razón por la cual muchas veces vendía a quien primero pagaba, y ese ahora es el Estado.

Añade, que la mayoría de los que han probado esta forma de venta están muy contentos, porque saben que sus producciones van a parar a manos del pueblo, y no como muchas veces ocurría, a personas inescrupulosas que querían ganar más que quien cultiva la tierra.

Otra ventaja, según Valladares, es la mejora del margen comercial ingresado al fondo de las cooperativas, las cuales ven incrementar sus ingresos, porque mientras más venden, mayores ganancias obtienen.
Ana Bárbara Valdés Borroto, directora de la Sucursal de Bandec 4121 en Camajuaní, reconoce que en los avances de la idea ha sido decisivo el vínculo directo de sus especialistas con las formas productivas y los asociados, a quienes se les explica las ventajas de ese proceder.

Una muestra del impacto de la implementación de los créditos para la comercialización de productos agropecuarios es el incremento del acopio a las diferentes formas productivas. Así por ejemplo, solo entre febrero y la primera quincena del mes de marzo en Camajuaní se acopiaron 6 183 quintales de productos, una cifra que casi duplica lo recolectado en los meses anteriores, según refirió Noidy Pedraza Contino, funcionaria de la Empresa de Acopio en ese municipio.

Tal aumento, también influyó en la rebaja paulatina experimentada por algunos precios, los cuales, si bien aún no están al alcance de muchos bolsillos, muestran una tendencia al decrecimiento, significó Noidy.

Sobre el tema, los labriegos Ángel Berto León Orozco, dedicado a los cultivos varios; Alberto Martínez Rodríguez, que siembra frutas y hortalizas; e Isaín Rodríguez Bacallao, dueño de un gran campo de frutas en la CCS Menelao Mora, reconocieron las bondades de esta nueva forma de pago y su relación con la calidad de los productos acopiados, que ahora llegan frescos a su destino, a partir de la rapidez del trámite.

“Antes los productos se metían varios días en la finca hasta que acopio pudiera venir a buscarlos, en cambio, ahora todo sale en un santiamén”, refiere Ángel Berto.

Por su parte, Isaín reconoce los beneficios que han recibido los vecinos de los edificios Vueltas, donde la cooperativa tiene un punto en el que vende productos más baratos y de mejor calidad.

En tanto, el guajiro Alberto Martínez dice en un lenguaje campechano. “Esos créditos no son el único remedio para resolver los problemas de la comida que necesita el pueblo y los altos precios, pero puede estar seguro que es una buena idea que ayudará a solucionarlo”.

Tomado de Granma

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