Dinero
Secreto
Por Frei Betto
[29.04.2016]-
Actualización 9:20 pm de Cuba
Panama
Papers (Los Papeles de
Panamá) es un escándalo que
involucra a una firma de
abogados de ese país y a
reconocidas personalidades
de varias partes del mundo.
Todo lo
que sucede en casa, dice el
Evangelio, será proclamado
desde los tejados. Eso está
pasando ahora con 11.5
millones de cuentas secretas
guardadas durante 40 años en
las oficinas de la compañía
de abogados Mossack-Fonseca,
en Panamá. Es el escándalo
conocido como Panamá Papers.
Son
cuentas de offshore, que
significa, en traducción
libre, “negocios fuera”.
Offshore es una empresa
constituida legalmente fuera
del país de quien ha
invertido su capital. Por
tanto, tener cuentas
offshore no constituye un
delito.
Lo que
suscita sospechas es el
hecho, en general, de que la
offshore se ubica en
paraísos fiscales o en
países que no cobran
impuestos. De ese modo se
garantiza el anonimato en
cuanto a la nacionalidad de
los cuentahabientes, que no
necesitan declarar esa
cantidad a la entidad
correspondiente de sus
países.
La
divulgación de las cuentas
permite que se pueda
comparar la fortuna guardada
en Panamá con las fuentes de
esas cantidades y con el
patrimonio de sus dueños,
quienes deberán demostrar
que esas cuentas no esconden
negocios ilícitos o evasión
fiscal.
Es
evidente que se queda uno
con la mosca detrás de la
oreja. ¿Por qué una persona
coloca su dinero fuera del
país y además en lugares que
le aseguran anonimato y
exención de impuestos?
En la
lista de Panamá Papers
aparecen 57 brasileños,
entre ellos Eduardo Cunha,
presidente de la Cámara de
Diputados; Edison Lobao,
exministro de Minas y
Energía; y el cantante
Roberto Carlos. De otros
países los más conocidos
son: Putin, presidente de
Rusia (por intermedio de
sus socios); Bachar
al-Assad, presidente de
Siria; Gunnlaugsson, primer
ministro de Islandia (que,
avergonzado, ya renunció);
Mauricio Macri, presidente
de Argentina; Abdulaziz, rey
de Arabia Saudita;
Proshenko, presidente de
Ucrania; y Messi, jugador
argentino.
Algo que
intriga es el que los tres
principales diarios de los
EE.UU. (New York Times, Wall
Street Journal y Washington
Post) no han dado
importancia a la noticia de
esas fortunas secretas.
Todo
indica que el gobierno de
los EE.UU. está por detrás
de la publicación de los
Panamá Papers, a fin de
desmoralizar a enemigos como
Putin y Bachar al-Assad, y
así reconfigurar el orden
económico internacional. Ese
orden que es, de hecho, un
desorden. En enero de este
año la Oxfam, ONG británica,
reveló en Davos que apenas
62 personas en el planeta
tienen una entrada
equivalente a la de 3,600
millones de personas, o sea
la mitad de la población
mundial. Esos
multimillonarios esconden en
paraísos fiscales 7,600
millones de dólares y 26 mil
millones de euros.
Lo que
preocupa a los magos del
capitalismo es que, mientras
esa fortuna queda guardada
en cuentas secretas, los
chinos amplían sus
inversiones y ganan cada vez
más espacio en los cinco
continentes. Las crecientes
desigualdades sociales en la
mayoría de países, antes
tomadas como meros efectos
de la “mano invisible” del
mercado, ahora son vistas
con preocupación pues
requieren fuertes gastos en
redes de protección social y
estimulan todo tipo de
violencia, incluyendo el
terrorismo.
Sin
hacernos la ilusión de que
el capitalismo llegue a
admitir que necesita ser un
poco más humano, el hecho es
que semejante acumulación de
riqueza en cajas secretas
reduce los niveles de
inversiones y puede amenazar
con el colapso del sistema
financiero internacional. De
las 200 empresas que
participan anualmente en el
Foro Económico Mundial en
Davos, de cada diez, según
Oxfam, nueve guardan
fortunas en paraísos
fiscales de los EE.UU. o de
Europa.
Un
proyecto que está planeando
el gobierno de los EE.UU. es
acabar con el dinero físico,
el papel moneda, y utilizar
sólo dinero virtual, como
tarjetas de crédito y
transacciones por internet.
Eso haría las transacciones
más fácilmente controlables
por los bancos y los
gobiernos. Como advierte el
periodista cubano Luis
Manuel Arce, sería parecido
a que cada ciudadano llevase
un microchip bajo la piel.
Tomado de
Cubadebate