ELECCIONES EN NICARAGUA
La economía en tiempos de
Daniel Ortega
Por
Lucia
Converti / CELAG
[08.09.2016]-
Actualización 11:00 pm de Cuba
El
próximo 6 de noviembre,
Nicaragua celebrará
elecciones presidenciales.
De cara a esta cita
electoral es interesante
analizar cuál ha sido el
desempeño de la economía del
país centroamericano durante
la última década, misma que
coincide con el mandato
presidencial de Daniel
Ortega.
En medio
de un escenario económico
desfavorable a nivel
mundial, Nicaragua se ha
destacado por mantener un
nivel de crecimiento
superior al promedio de los
países de América Latina y
el Caribe. Para 2011, el
país centroamericano alcanzó
un récord al expandir su
Producto Interno Bruto un
6,2 %[1]. A partir de esa
fecha, pese a registrar una
leve desaceleración del
crecimiento, mantiene un
dinamismo que si bien no es
óptimo, le ha permitido
enfrentar las turbulencias
económicas derivadas de la
crisis económica y
financiera que sigue
golpeando al mundo de forma
sostenida. Un hecho clave
han sido las alianzas
construidas durante la
gestión del presidente
Daniel Ortega en el marco
del ALBA, muchas de ellas
vitales para lograr un
crecimiento económico
promedio del 5,2%[2] en el
último lustro, promedio
alcanzado solamente por 5
países en toda la región.
Puede
atribuirse esta expansión al
crecimiento de las
exportaciones y de la
inversión. Las primeras
tuvieron a finales de 2015
una participación 10,3 veces
mayor en el PBI con que lo
que representaban en el año
2006[3]. Este crecimiento
fue promovido por la
exportación de carne vacuna
y de oro, y referido tanto
por el aumento del volumen
exportado como por el precio
de los estos productos.
La
inversión incrementó su
participación un 9%[4]
también con respecto a 2006,
llegando a registrar una
participación del 31%[5] en
el año 2015. Asimismo
aumentó la participación de
la inversión extranjera
directa llegando a alcanzar
un 9,6% del PBI en 2011 y un
6,6% promedio en la década,
significando un gran alivio
en la balanza de pagos.
Además
del crecimiento en la
actividad interna del país,
se muestra una reducción en
los niveles de endeudamiento
externo. La deuda externa
respecto al PBI pasó del
66,7% en 2006 al 40,1% en el
año 2015. Pero los
indicadores macroeconómicos
no son los únicos que
evidencian mejoras
considerables en los últimos
nueve años. Las diversas
medidas que ha adoptado el
gobierno nicaragüense y que
han hecho florecer su
economía, también han estado
enfocados en aportar
beneficios sociales a través
de políticas públicas que
han priorizado la inversión
social.
Se
destaca el Plan Techo, que
se basa en la entrega de
insumos básicos para mejorar
las viviendas de las
familias más vulnerables y
pretende llegar a las zonas
rurales a nivel nacional. En
2015 el programa benefició a
121 mil 500 familias, y al
finalizar el año 2016 prevén
haber entregado 750 mil
planes techo en todos los
departamentos del país.
Desde el 2007 existe el
programa de microcrédito
Usura Cero, destinado a
familias en situación de
extrema pobreza en las áreas
urbanas. Éste ofrece acceso
a microcréditos y programas
de capacitación para
mujeres, con la meta de
crear unas 95 mil pequeñas
empresas de calidad que
permitan contribuir a
mejorar las condiciones de
vida de sus beneficiarias.
Desde su creación el
programa ha atendido a 193
mil mujeres.
Entre
tanto, uno de los planes
sociales más importantes es
el denominado Hambre Cero,
que se suma a los esfuerzos
del gobierno para reducir la
pobreza, principal flagelo
que aqueja al país. En este
sentido, busca cubrir las 75
mil familias rurales que
viven en extrema pobreza. Su
transferencia se percibe en
la entrega directa de un
bono productivo alimentario
en especie, asistencia
técnica para las familias
que no cuentan con tierra
adecuada para criar animales
y un bono de patio
incondicional para aumentar
la producción de comida para
la auto subsistencia que
consiste en la entrega de
bienes en especie
equivalentes a los 146
dólares. La combinación de
estos programas sociales ha
permitido reducir la pobreza
de un 42,5% en 2009 a un 30%
el 2014.
Como
puede observarse el gobierno
de Daniel Ortega se centró
en priorizar la distribución
hacia las grandes mayorías
rezagadas del país,
potenciando el consumo
interno al mismo tiempo que
disminuye la cantidad de
gente en situación de
indigencia y pobreza. Quedan
grandes esfuerzos por hacer
en materia productiva y
laboral pero no hay como
hacer esto sin antes
reconstruir una base social,
algo que ha sabido trabajar
este gobierno.
Notas:
[1]
Fuente: CEPAL
[2]
Fuente: CEPAL
[3]
Fuente CEPAL
[4]
Fuente: CEPAL
[5]
Fuente: CEPAL