¿Está
muerto el TTIP? ¡La clave
está en el...
[08.09.2016]-
Actualización 11:00 pm de Cuba
El
Gobierno francés ha
informado de que solicitará
en la Cumbre informal de
Ministros de Comercio de la
Unión Europea en Bratislava
(22-23 de septiembre) la
interrupción –temporal– de
las negociaciones con
Estados Unidos del Tratado
Transatlántico de Comercio e
Inversión (TTIP). Antes, el
vicecanciller alemán,
ministro de Economía y líder
del Partido Socialdemócrata
(SPD), Sigmar Gabriel, dijo
que las negociaciones del
TTIP han “fracasado de
facto”. Estas palabras han
tenido un impacto mediático
mundial.
En 2017
se celebran elecciones en
Alemania y Francia, comicios
que cobran mayor relevancia
tras el Brexit y ante el
auge de la extrema derecha.
El equipo de campaña de
François Hollande piensa en
esta parada temporal del
TTIP para recuperar la
confianza perdida de los
sindicatos tras la reforma
laboral. No en vano, la
racista Marine Le Pen del
Frente Nacional lleva tiempo
alzando hipócritamente la
bandera en “defensa de la
agricultura francesa” contra
el TTIP.
Los
representantes de Francia y
Alemania son conscientes de
que aprobar ahora el TTIP
sería un suicidio electoral.
Corroboran que nunca antes
ha existido una oposición a
la política comercial y de
inversión de la UE como con
este tratado. Más de 1.800
gobiernos municipales y
regionales, pymes y figuras
de la cultura integran un
movimiento contra tratados
como TTIP, CETA y TiSA con
un impacto político cada vez
mayor.
No es la
primera vez que Francia se
muestra crítica con las
negociaciones del TTIP. Sin
embargo, en junio, al igual
que el resto de Estados de
la UE, reiteró su apoyo al
mandato que se dio en 2013 a
la Comisión Europea para
negociar el acuerdo. Un
ejemplo más de la hipocresía
del Gobierno galo.
La
novedad es que el Gobierno
francés pone fecha y lugar.
Aunque no debemos fiarnos.
La cumbre de Bratislava es
una reunión informal, es
probable que no se produzca
votación y, sin que el
Consejo Europeo adopte una
decisión de retirar o
modificar el mandato, el
anuncio de Francia no tiene
efectos vinculantes. Sólo si
es capaz de sumar a otros
países para tomar una
decisión en el Consejo
Europeo del 13 y 18 de
octubre veríamos si el
Gobierno francés va en serio
o no.
Sigmar
Gabriel, sin embargo, ya ha
dado pasos atrás. Después de
recibir duras críticas de
representantes del poder
económico y financiero como
la Federación Alemana de
Industrias, dijo que después
de las elecciones en Estados
Unidos, el TTIP podría
“volver al orden del día”.
EL
PELIGRO DEL CETA
Lo que
une a Gabriel, a la
socialdemocracia francesa y
a la Comisión Europea es el
elogio al Acuerdo Económico
y Comercial Global (CETA,
por sus siglas en inglés),
el macroacuerdo negociado
entre la UE y Canadá. El
secretario de Estado francés
de Comercio, Matthias Fekl,
dijo el martes que “Francia
apoya este acuerdo” y que el
CETA “es un anti-TTIP”. En
el flanco liberal, la ex
vicepresidenta de la
Comisión Europea Viviane
Reding pidió que Luxemburgo
ponga fin al TTIP y defienda
al CETA como modelo. El
director general de Comercio
de la Comisión Europea
aseguró recientemente que si
el CETA no pasa, la política
comercial de la UE estaría
“cerca de la muerte”.
La
socialdemocracia europea usa
sus ataques al TTIP como una
cortina de humo para tapar
el creciente malestar con la
aprobación del acuerdo con
Canadá. Actas confidenciales
de las reuniones del Comité
de Política Comercial del
Consejo Europeo confirman el
apoyo decidido de los
ejecutivos de Berlín y París
al CETA, y que sólo Bélgica
se mantiene, por el momento,
en el ‘no’.
En
Alemania, más de 125.000
personas han firmado una
querella de las
organizaciones Foodwatch,
Campact y Mehr Demokratie
ante el Tribunal
Constitucional que hoy se
presenta en Karlsruhe. Según
los demandantes, el CETA
contraviene la Constitución
alemana en cuatro puntos. En
Baviera se han recogido
suficientes firmas para
obligar a celebrar un
referéndum sobre el acuerdo
con Canadá, y esto está
abriendo el debate sobre la
posible no ratificación del
acuerdo.
Con sus
reproches a Estados Unidos,
el vicecanciller alemán ha
querido acallar las críticas
entre las filas de su
partido, que celebra un
congreso el 19 de
septiembre. De ese congreso
tiene que salir la postura
sobre el CETA. Una parte
significante del SPD está en
contra porque cruza muchas
de sus ‘líneas rojas’.
Además, está la fuerte
presión de sindicatos,
organizaciones de
consumidores, agricultores,
ecologistas, etc. La
dirección del SPD maniobra
para aprobar una resolución
para que ministros,
europarlamentarios y
diputados del SPD puedan
votar a favor del CETA.
Los
próximos meses serán clave.
La firma del CETA por el
Consejo Europeo está
prevista para octubre. Más
adelante, el Parlamento
Europeo decidirá sobre el
tratado que abriría la
puerta a más
privatizaciones, incluye
cláusulas que impiden la
remunicipalización de
servicios públicos y limita
la regulación sobre el
sistema financiero. El CETA
también contempla la
creación de tribunales
privados de arbitraje, algo
que socava la democracia y
crea un sistema de justicia
paralelo.
Si el
Europarlamento diese su
visto bueno, el CETA se
aplicaría provisionalmente
en el primer semestre de
2017. La posterior
ratificación en los
diferentes parlamentos
nacionales y regionales en
los Estados miembros y puede
durar años. El cálculo de
Gabriel y Fekl es que estas
ratificaciones no comenzarán
antes de sus respectivas
elecciones. Esperan que para
entonces el estado de ánimo
negativo contra CETA y TTIP
haya cesado.
Para
evitar ese escenario, la
ciudadanía de toda Europa
tomará las calles en
septiembre y octubre. El
movimiento europeo contra
CETA/TTIP ha convocado un
“otoño de resistencia” con
movilizaciones en varios
países para impedir la firma
del CETA y exigir el fin de
las negociaciones del TTIP.
En el Estado español la
semana de movilizaciones
será del 8 al 15 de octubre.
En Madrid, entre otras
ciudades, se convoca una
manifestación para el 15 de
octubre.
Expresar
dudas en medios de
comunicación por razones
electoralistas no es
suficiente para revertir la
grave crisis de legitimidad
de la socialdemocracia. El
Gobierno francés tiene que
convertir sus palabras en
acción y detener
irreversiblemente las
negociaciones del TTIP y,
sobre todo, no ratificar el
CETA.
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/muerto-TTIP-clave-tratado-Canada_6_554404575.html