Crisis
financiera y estancamiento
en el capitalismo
Por Alejandro Nadal*
[12.09.2016]-
Actualización 6:00 pm de Cuba
La
economía mundial se
encuentra atrapada entre las
fuerzas que conducen al
estancamiento y las que
llevan a un interminable
proceso de crisis crónicas.
Para entender esta
oscilación entre
estancamiento y crisis es
necesario considerar las
relaciones entre el sector
financiero y el capitalismo
no financiero.
Ayer en
la facultad de Economía de
la UNAM se presentó el libro
de Jan Toporowski, Crédito y
crisis: de Marx a Minsky.
Este texto aborda esta
problemática y su evolución
en la historia de la teoría
económica heterodoxa.
Toporowski es un destacado
economista de la Universidad
de Londres.
El hilo
conductor de la reflexión de
Toporowski es el siguiente:
el sector financiero se
desenvuelve en una primera
instancia para servir al
capitalismo industrial, pero
en una segunda instancia el
sector financiero termina
modificando al propio
capitalismo. Es decir, en
una primera etapa el sector
financiero comienza a hacer
frente a las necesidades de
financiamiento del
capitalismo industrial (que
se incrementan y que
requieren de horizontes de
tiempo más largos para la
amortización). En una
segunda etapa, los mercados
financieros se transforman
de simples agentes
subsidiarios para el
financiamiento en entidades
que modifican el
funcionamiento del
capitalismo real (no
financiero).
¿CÓMO SE
LLEVA A CABO ESTA EVOLUCIÓN?
De
entrada hay que señalar que
la teoría económica
dominante (neoclásico) tiene
muy poco que aportar a esta
pregunta. Su análisis del
mercado, de la empresa y
teoría monetaria, son
insuficientes para arrojar
luz sobre el fenómeno que
comentamos. Su teoría del
mercado sigue hermanada con
el dogma de los mercados
estables en los que no hay
crisis posible. Su teoría de
la empresa se mantiene en la
fábula de que no existen las
economías de escala. Y su
teoría monetaria sigue
casada con la absurda visión
del mercado de fondos
prestables.
En
contraste con la esterilidad
de la teoría dominante,
Toporowski encuentra
fructíferas líneas de
investigación a partir de
los textos de Marx, Rosa
Luxemburgo, Hilferding,
algunos pasajes de Ralph
Hawtrey, Keynes, Kalecki,
Joseph Steindl y Hyman
Minsky. La clave de la
reflexión de Toporowski se
concentra en las
transformaciones que llevan
a la empresa capitalista a
ver en sus hojas de balance
una fuente de liquidez y de
ganancias a corto plazo.
Inspirado en Steindl, es lo
que Toporowski llama la
teoría microeconómica del
estancamiento.
Son
variados los fenómenos
macroeconómicos que permiten
acercarnos a una explicación
sobre el dominio de la
esfera financiera y el
proceso de estancamiento.
Por un lado está la
transición de la fase
competitiva del capitalismo
temprano a estructuras
monopólicas del capitalismo
avanzado hacia el último
tercio del siglo XIX. Esto
condujo en la mitad del
siglo XX a la expansión de
estructuras oligopólicas y a
la proliferación de grandes
empresas multinacionales.
Por otra
parte nos encontramos con la
evolución desfavorable de la
tasa de ganancia que
comienza en la década de
1960 en Estados Unidos y en
las principales economías
capitalistas avanzadas.
Alrededor de 1987 esa
tendencia se ve
contrarrestada y la tasa de
ganancia comienza a
incrementarse, pero con la
recesión de 2001 regresa la
tendencia a la reducción.
Los
agentes del capital
industrial buscan diferentes
canales y mecanismos para
mantener su tasa de
acumulación y de
rentabilidad. Por un lado
recortaron los costos
salariales (el salario real
deja de crecer en 1973).
Pero esto condujo a una
debilidad crónica en la
demanda, a niveles
crecientes de desigualdad y
endeudamiento de familias y
empresas y a niveles
exagerados de capacidad
ociosa (las empresas buscan
evitar la sobreproducción).
En el fondo, el problema de
la acumulación de capital
consistente en reciclar los
excedentes quedó sin
resolverse y su resolución
se fue posponiendo.
Mientras
las empresas capitalistas
exploraban de manera activa
la forma de mantener niveles
de rentabilidad en el mundo
de las finanzas y la
especulación, se les abrió
una nueva oportunidad con el
colapso del sistema de
Bretton Woods. El desplome
del sistema de tipos de
cambio fijos y controles
sobre los flujos de capital
abrió nuevos espacios de
rentabilidad en los mercados
de divisas. Para
aprovecharlos era necesario
desregular la cuenta de
capital para permitir la
realización de arbitrajes
entre paridades y poder
transitar sin obstáculos
entre los diferentes
espacios nacionales. Ese
proceso dejó en estado de
vulnerabilidad a las
economías nacionales del
mundo entero frente a los
vaivenes de los flujos de
capital.
Hoy
persiste una pregunta
fundamental: la
inestabilidad y las
presiones que conducen a la
crisis ¿Son impuestos por la
supremacía del sector
financiero o son rasgos que
provienen de las
contradicciones del proceso
de acumulación presentes en
el capitalismo real (no
financiero)? El libro de Jan
Toporowski muestra cómo en
un mundo en el que la
financiarización alimenta a
las finanzas estas dos
fuentes de inestabilidad se
funden en una peligrosa
mezcla que conduce a la
profundización de los
problemas fundamentales del
capitalismo contemporáneo.
Tomado de
La Jornada
*Economista mexicano,
doctor en Economía por la
Universidad de París X,
actualmente es profesor e
investigador de economía en
el Centro de Estudios
Económicos del Colegio de
México. Publica
habitualmente en los
periódicos La Jornada de
México y la revista Sin
Permiso.