Banco venezolano potenciará
el emprendimiento en el 2017
[26.12.2016]-
Actualización 7:30 pm de Cuba
El presidente del Banco
Bicentenario, Miguel Pérez
Abad, informó que para 2017
el organismo concretará
acciones que favorezcan a
los emprendedores
venezolanos y sus proyectos.
Según el funcionario, la
entidad tiene como meta
financiar 30 mil proyectos
socioproductivos para
fortalecer este tipo de
negocios en el país y las
nuevas fuentes de empleo.
Por otra parte, reconoció
las acciones del presidente
Nicolás Maduro contra las
mafias que sustraían el
papel moneda y afectaban a
la economía nacional.
Fue una medida audaz para
recuperar una cantidad
billetes que se encontraban
'extraviados' en manos de
las mafias, pero detuvo el
colapso en el sistema
financiero, resaltó.
'De no tomar el Ejecutivo
esa medida hubiese
significado que la población
venezolana se quedara sin
efectivo, en momento de alto
consumo', explicó.
Según Pérez, se recuperaron
más de 450 mil millones en
billetes de 100, lo que
representa el 80 por ciento
del papel moneda que permite
el funcionamiento de la
economía.
El Banco Bicentenario nació
el 21 de diciembre de 2009,
por iniciativa del fallecido
líder de la Revolución
Bolivariana, Hugo Chávez, en
homenaje a los 200 años de
la independencia de
Venezuela, y para dar una
mayor dimensión al sistema
financiero público del país.
En esa oportunidad, en su
programa Aló Presidente 345,
el entonces jefe de Estado
comentó que la banca debe
existir para impulsar el
desarrollo nacional y el
proyecto socialista.
La entidad se creó con la
fusión del Banco Cofederado,
Central Banco Universal y
Banco Real, así como el
Banco de Fomento Regional
Los Andes (Banfoandes),
cuyos dueños habían cometido
fraude contra las personas
que confiaron su dinero a
esas instituciones.
Chávez insistió en que
dichas empresas deben
garantizar la sana
administración de los
ahorros del pueblo, bien
sean privados (individuales,
familiares) o ahorros del
Estado.
La economía mundial en el
Trienio 2017-2020
La Cumbre del G20 que se
celebró en la localidad
china de Hangzhou tuvo como
eje central de sus debates
la reactivación del comercio
mundial pues la economía
global estaría amenazada por
el riesgo de retorno a
escenarios de recesión
agravado por la aparición de
medidas neo-proteccionistas
en los países del Primer
Mundo, especialmente tras la
llegada al Poder en EEUU de
Donald Trump .
Asistiremos al finiquito de
los Tratados Comerciales
transnacionales (TTIP, NAFTA
y TTP) y a la implementación
por las economías del Primer
Mundo de medidas
proteccionistas frente a los
países emergentes.
¿RETORNO A ESCENARIOS DE
RECESIÓN?
China estaría inmersa en una
crisis económica identitaria
al tener que implementar una
amplia batería de reformas
estructurales.
Así, entre las fragilidades
de su economía se encuentran
la todavía limitada
integración financiera
internacional, su
aislamiento y control del
aparato estatal en el ámbito
interno, así como una
asignación de recursos
económicos poco eficiente
provocada por el
paternalismo público y un
insuficiente nivel de
desarrollo de las redes de
distribución, marketing y
venta.
Los desafíos están centrados
en vencer la alta
dependencia de China
respecto de la demanda de
las economías desarrolladas
y la incierta capacidad de
la demanda privada para
tomar el relevo una vez que
se agoten los estímulos
públicos. Respecto a América
Latina y el Caribe, la
contracción de la demanda
mundial de materias estaría
ya provocando el
estrangulamiento de sus
exportaciones y la
depreciación generalizada de
sus monedas debido a la
fortaleza del dólar, lo que
se traducirá en aumentos de
los costes de producción,
pérdida de competitividad,
tasas de inflación
desbocadas e incrementos
espectaculares de la Deuda
Exterior.
Así, según la Directora
Gerente del FMI, Lagarde,
“la fortaleza del dólar
junto con la debilidad de
los precios de los productos
crea riesgos para los
balances y financiación de
los países deudores en
dólares”, de lo que se
deduce que las economías de
América Latina y Caribe
estarán más expuestas a una
posible apreciación del
dólar y la reversión de los
flujos de capital asociados,
fenómeno que podría reeditar
la “Década perdida de
América Latina” (Década de
los 80), agravado por un
notable incremento de la
inestabilidad social, el
aumento de las tasas de
pobreza y un severo
retroceso de las libertades
democráticas.
Por otra parte, la entrada
en escenarios de recesión de
países como Argentina,
Venezuela, Brasil, Rusia,
Grecia y países
subsaharianos debido al
desplome de las commodities
y ciertos indicadores
macroeconómicos recientes de
países como China o EEUU han
alertado del riesgo de que
el estancamiento económico
se adueñe de la economía
mundial en el Trienio
2017-2020. Ello, aunado con
el drástico repunte del
precio del crudo hasta los
70 $/barril debido a los
recortes de producción de la
OPEP y Rusia y a factores
geopolíticos
desestabilizadores (Ucrania,
Libia, Siria e Irak), podría
producir un nuevo crash
bursátil pues el nivel suelo
de las Bolsas mundiales,
(nivel en el que confluyen
beneficios y multiplicadores
mínimos), se movería en la
horquilla de los
15.000-16.000 en Mercados
Bursátiles como el Dow Jones,
a años luz de los
estratosféricos techos
actuales que recuerdan a
escenarios previos al crack
del 29.
Así, las próximas subidas de
tipos de interés del dólar
en el 2017, harán que los
inversionistas se distancien
de los activos de renta
variable y que los bajistas
se alcen con el timón de la
nave bursátil mundial,
derivando en una psicosis
vendedora que terminará por
desencadenar el estallido de
la actual burbuja bursátil.
Dicho estallido provocará la
consiguiente inanición
financiera de las empresas y
subsiguiente devaluación de
sus monedas para incrementar
sus exportaciones y tendrá
como efectos benéficos el
obligar a las compañías a
redefinir estrategias,
ajustar estructuras,
restaurar sus finanzas y
restablecer su crédito ante
el mercado (como ocurrió en
la crisis bursátil del
2000-2002) y como daños
colaterales la ruina de
millones de pequeños
inversores todavía
deslumbrados por las luces
de la estratosfera, la
inanición financiera de las
empresas y el consecuente
efecto dominó en la
declaración de quiebras.
¿FINIQUITO A LOS TRATADOS
COMERCIALES TRANSNACIONALES?
La obsesión paranoica de las
multinacionales apátridas o
corporaciones
transnacionales por
maximizar los beneficios,
(debido al apetito
insaciable de sus
accionistas, al exigir
incrementos constantes en
los dividendos), les habría
inducido a endeudarse
peligrosamente en aras del
gigantismo mediante OPAS
hostiles y a la
intensificación de la
política de deslocalización
de empresas a países
emergentes en aras de
reducir los costes de
producción (dado el enorme
diferencial en salarios y la
ausencia de derechos
laborales de los
trabajadores).
Así, el Tratado de Libre
Comercio entre EEUU, Canadá
y México (NAFTA o TLCAN),
firmado por el Presidente
Clinton en 1964 habría
provocado que adultos
blancos de más de 45 años
sin estudios universitarios
y con empleos de bajo valor
añadido tras quedar
enrolados en las filas del
paro, habrían terminado
sumido en un círculo
explosivo de depresión,
alcoholismo, drogadición y
suicidio tras ver esfumarse
el mirlo del “sueño
americano”, lo que habría
tenido como efecto colateral
la desafección de dichos
segmentos de población
blanca respecto del
establishment tradicional
demócrata y republicano, por
lo que el candidato
republicano Trump se propone
renegociarlo. Igualmente, la
Asociación Transpacífico (TPP
por sus siglas en inglés)
sería la pieza central de
Obama en su política de
reafirmación del poder
económico y militar en la
región del Pacífico para
hacer frente a la Unión
EuroAsiática que inició su
singladura el 1 de enero del
2015, pero el Presidente
electo de EEUU, Donald Trump
incluyó en su programa
electoral la salida de EEUU
de dicha asociación.
Asimismo, tenemos el TTIP
(Tratado Transatlántico de
Comercio e Inversión entre
EEUU y la UE) cuyas
negociaciones deberían
finalizar para principios
del 2017 pues en teoría tan
sólo implican la eliminación
de aranceles, la normativa
innecesaria y las barreras
burocráticas pero que en la
práctica estarían plagada de
escollos, como la normativa
alimentaria y fitosanitaria.
Francia y Alemania ya
expresaron serias reservas a
la Comisión ante algunos
precedentes en los que las
multinacionales han impuesto
sus criterios frente a los
legisladores gracias a estos
sistemas de resolución de
conflicto inversor-Estado
(en inglés, ISDS) y dado que
el euro-Parlamento tiene
potestad para tumbar todo el
TTIP una vez hayan concluido
las negociaciones, no sería
descartable en el 2017 el
rechazo de la mayoría
europarlamentaria a la
aprobación de dicho Tratado
debido a una tardía
reafirmación de la soberanía
europeísta por parte
franco-alemana coadyuvada
por los efectos colaterales
de la imposición de
sanciones a Rusia.
¿HACIA EL
NEO-PROTECCIONISMO?
Por otra parte, el retorno
al endemismo recurrente de
la Guerra Fría entre EEUU-Rusia
tras la crisis de Ucrania y
la mutua imposición de
sanciones entre UE-Japón-EEUU
por un lado y Rusia por el
otro, marcarían el inicio
del ocaso de la economía
global y del libre comercio,
máxime al haberse demostrado
inoperante la Ronda Doha
(organismo que tenía como
objetivo principal de
liberalizar el comercio
mundial por medio de una
gran negociación entre los
153 países miembros de la
Organización Mundial de
Comercio (OMC) y haber
fracasado en todos sus
intentos desde su creación
en el 2011.
Así, asistiremos al
finiquito de los Tratados
Comerciales transnacionales
(TTIP, NAFTA y TTP) y a la
implementación por las
economías del Primer Mundo
de medidas proteccionistas
frente a los países
emergentes cuyo paradigma
sería el establecimiento por
la UE y EEUU de medidas
antidumping contra el acero
Chino con aranceles que
oscilarán del 20% europeo al
500% estadounidense y que
significarán el retorno al
Neo-Proteccionismo
económico.
Finalmente, tanto la UE como
EEUU implementarán la
Doctrina del Fomento del
Consumo de Productos
nacionales en forma de
ayudas para evitar la
deslocalización de empresas,
subvenciones a la industria
agroalimentaria para la
Instauración de la etiqueta
BIO a todos sus productos
manufacturados, Elevación de
los Parámetros de calidad
exigidos a los productos
manufacturados del exterior
y la imposición de medidas
fitosanitarias adicionales a
los productos de países
emergentes.
Ello obligará a China,
México, Sudáfrica, Brasil e
India a realizar
costosísimas inversiones
para reducir sus niveles de
contaminación y mejorar los
parámetros de calidad,
dibujándose un escenario a
cinco años en el que se
pasaría de las guerras
comerciales al
proteccionismo económico,
con la subsiguiente
contracción del comercio
mundial, posterior finiquito
a la globalización económica
y ulterior regreso a los
compartimentos estancos en
la economía mundial.