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La economía cubana 2016-2017. Valoración preliminar (I)
Por José Luis Rodríguez

[28.02.2017]- Actualización  11:00 pm de Cuba

El año que concluyó ha sido muy duro para nuestro país.
Sufrimos la irreparable pérdida de nuestro Comandante en Jefe, el líder histórico de la Revolución cubana, sin lugar a dudas el discípulo más brillante de José Martí y cuya obra sentó las bases para continuar la lucha por la independencia y el desarrollo en todos nosotros.

En medio de esa dolorosa situación, el país debió enfrentar en el 2016 enormes desafíos para evitar que circunstancias externas, ajenas a nuestros esfuerzos, terminaran imponiéndose, haciéndonos retroceder en el camino de la creación de condiciones para un desarrollo sostenible.
No se trata –y es indispensable que lo aclaremos- de que ahora vayamos a retornar a los días más duros del Período especial.

Aunque nuestros enemigos se deleitan hoy ensañándose con nuestras dificultades, Cuba en estos momentos está en mejores condiciones de enfrentar los retos, sobreponerse a los obstáculos y vencerlos.

Nadie puede afirmar que ha sido fácil, ni que se valoraron en toda su magnitud la complejidad de las tareas a enfrentar, ni que no se cometieran errores. Pero tampoco nadie puede honestamente desconocer el tremendo esfuerzo que ha realizado nuestro pueblo –con su gobierno y el Partido al frente- para avanzar –paso a paso- en la actualización del modelo económico socialista cubano.

Tal vez no se han explicado en la medida adecuada las increíblemente complicadas tareas que supone el proceso de desarrollo para Cuba, que no son iguales a las de otros países, ni enfrentan las mismas circunstancias. Fue recientemente un amigo –el presidente de Ecuador-, en la difícil coyuntura de la desaparición física de Fidel, el que nos recordaba que: “Evaluar el éxito o el fracaso del modelo económico cubano, haciendo abstracción de un bloqueo criminal de más de 50 años, es pura hipocresía (…) Cualquier país capitalista de América Latina colapsaría a los pocos meses de un bloqueo similar”.[1]

Desde luego, que no es ese nuestro único problema, pero no es posible que se haga un análisis serio de nuestras dificultades y se ignore el bloqueo, cuyo costo acumulado hasta este año se ubicaba en 125 873 millones de dólares y que permanece sin cambios esenciales hasta el presente.[2]

Sin embargo, hubo más. En octubre del 2016 nos azotó el huracán Matthew, que causó destrozos enormes en la provincia de Guantánamo y que –aunque no existe aún una cifra oficial que cuantifique el total de los daños-, un reporte parcial situaba los mismos en 1 484 millones de pesos, con unas 38 000 viviendas afectadas, serios daños en la infraestructura vial, eléctrica y de comunicaciones y graves afectaciones en la producción de coco y cacao, entre otras negativas consecuencias.[3]

Finalmente, Cuba tuvo que enfrentar serias dificultades con sus ingresos en divisas y con el suministro de combustible, a partir –especialmente- de los problemas que ha enfrentado la economía venezolana, que se ubica como nuestro principal socio comercial externo.

Pasemos ahora a examinar con más detalle la evolución económica del país a partir del entorno exterior al que hemos debido enfrentarnos.

II

La información disponible en estos momentos tiene un carácter preliminar y resultó limitada –especialmente en lo relativo al año 2016- en las palabras del Ministro de Economía y Planificación a la Asamblea Nacional del Poder Popular del pasado 27 de diciembre.[4] Considerando esto, se utilizaran otros estimados de CEPAL[5] y de la consultora británica Economist Intelligence Unit (EIU)[6] para dar una idea de lo acontecido este año, en espera de poder disponer de informaciones oficiales definitivas.

Tomando en cuenta el nivel de apertura de la economía cubana –estimado en torno al 46% del PIB- y el peso que tiene el sector externo en la economía nacional, podemos calcular su desempeño a partir de las siguientes valoraciones.

En cuanto a las exportaciones de bienes y servicios, ya desde el pasado año se registró una disminución del 30,6% en el total de los bienes, afectados por la caída en los precios y también por la reducción de los volúmenes exportados de un grupo de productos.[7] Para el 2016 se estima nuevamente una disminución en las exportaciones de bienes y también de servicios, estimada en 16,3%.[8]

En el caso del níquel –primer producto de exportación del país- los precios promedio del año mostraron una recaída a nivel del mercado mundial, que totalizó con un decrecimiento del -14,4% durante este año. Tampoco se han modificado las tendencias a notables fluctuaciones a mediano y largo plazo. En efecto, según el Banco Mundial, el precio promedio de la TM de níquel será de 10 679 USD entre 2017 y 2021, un 10,6% por encima del promedio previsto para este año, pero muy por debajo del precio logrado entre 2013 y 2015, que fue 14 596 USD.[9]

Adicionalmente estos ingresos se han visto afectados por una producción estimada de solo 56 000 toneladas este año por dificultades en una de las plantas productoras.[10]

El azúcar presenta un panorama similar. El precio promedio anual ha aumentado este año coyunturalmente un 40,2%, alcanzando 18,20 centavos por libra en 2016 frente a 12,98 en 2015, pero el mismo tiende a estabilizarse en el período 2017-2021 en torno a 15,79 centavos.[11] También cabe apuntar que la zafra del 2016 ha sido mala, con una producción que solo cumplió el plan al 80% con fuertes afectaciones por el bajo rendimiento agroindustrial producto de la combinación de lluvia y sequía que ha estado presente en el país. De este modo, de una zafra estimada en 1 millón 924 mil TM en el 2015, la actual puede estimarse que estuvo en el entorno de 1,5 millones solamente.

En lo referido a las exportaciones de derivados del petróleo el precio del marcador WTI del 2016 promedió 43,26 USD por barril y solo se pronostica que aumente a 55,18 entre el 2017 y el 2021, para un incremento de un 27,6%. Al respecto vale la pena recordar que en el plan del 2016 se planeó exportar 558 mil TM de derivados por valor de 228 millones de dólares, mientras que en el 2014 se vendieron 532 mil TM por valor de 734 millones, es decir, en dos años los ingresos por la exportación de derivados descendió un 68,9% para volúmenes aproximadamente similares.[12]

En cuanto a la exportación de servicios en lo referido al turismo, el número de visitantes creció un 13% durante el 2016, cifra superior al 5% planificado y estableciendo un record de más de 4 millones de turistas. Este incremento resulta positivo en términos de ingresos brutos, cuyo crecimiento se estimó en un 15% durante el primer semestre del año[13] y que puede estar en torno a los tres mil millones de dólares en el 2016. El turismo se destaca así como el sector de mejor desempeño y de mayor impacto positivo durante el presente año.

En cuanto al valor total de la exportación de servicios –incluyendo el turismo y la exportación de servicios de fuerza de trabajo calificada- estimados de EIU pronostican un descenso en el saldo neto de las mismas en torno al 11,1% en relación al pasado año y del 23,3% en comparación con el año 2013, considerado el de mayores ingresos netos.

Este descenso representa en términos absolutos 1 170 millones menos en 2015/16 y 2 845 millones menos entre 2013 y 2016.[14] En esta reducción estimada se calcula que esté presente una contracción en los ingresos por servicios que se brindan a Venezuela, producto de la situación económica del país. Igualmente se perfila la reducción prevista de los contratos que existen con el gobierno de Brasil, dada la política del gobierno de Temer en el gigante suramericano.

En lo referido a la importación de bienes, se estima que las mismas decrecieron -10,4% en el 2015 y el plan de 2016 suponía un incremento de 6,9%. Sin embargo, a partir de los ajustes aprobados por la ANPP del 8 de julio de este año, se pronosticó una disminución de -3,3%[15] y otros estimados del EIU calculan una caída del 9%.

La importación de alimentos –ya al cierre del primer semestre- se benefició por una ganancia a partir de la disminución de los precios en 218,7 millones de pesos, lo que permitió incluso cubrir un incremento en importación de alimentos dejados de producir en el país por 111,6 millones. Finalmente la importación de alimentos del 2016 fue de 1 668 millones de pesos,[16] cifra que se estima un 14% inferior a la prevista originalmente.

En lo relativo a la importación de combustibles, si bien los precios de compra resultaron inferiores al año anterior, hubo una disminución en la entrega por parte de PDVSA, motivada por las difíciles condiciones que atraviesa la economía venezolana.[17] En este sentido sobre un plan de consumo de combustibles de 8 221 600 TM para este año, se acordó en la ANPP del 8 de julio reducirlo a 7 862 070 TM, lo cual representa una disminución de 369 530 TM equivalente al 4,4% del total. Por su parte la generación de electricidad se redujo de un plan de 15 310 GWH a 14 523, para una rebaja de 786,68 GWH, equivalente al 6% del consumo previsto.[18]

A lo anterior se suma que la producción petrolera nacional continuó su tendencia a la reducción alcanzando solo 3 millones 690 mil TM en el 2016 a partir del agotamiento de un grupo de pozos. Al respecto se logró firmar un acuerdo con la firma rusa Rosneft para incrementar la recuperación de los campos de petróleo de Varadero.[19]

De igual modo, analistas internacionales señalaron que el país gestiona la compra de combustible en otros países para compensar parcialmente el déficit de suministro venezolano.

El ajuste implementado en el mes de julio supuso la rebaja de los gastos en divisas del país, la no ejecución de nuevos créditos para cubrir totalmente el desbalance y el ajuste en la asignación de portadores energéticos. Como premisas para reducir el impacto de la rebaja se decidió no afectar el consumo de electricidad de la población –que representa alrededor del 56-58% del total- y garantizar los servicios vitales a la misma, así como asegurar el equilibrio financiero interno.

Otro aspecto de importancia estratégica que logró cumplirse en el 2016 fue el pago de la deuda externa que -según lo planificado- alcanzaría 5 299 millones de dólares.[20] Este esfuerzo resulta vital, por cuanto deviene requisito indispensable para la obtención de nuevos créditos en mejores condiciones y facilita la inversión extranjera directa (IED).

Por su parte, la IED mostró solo discretos avances en el año que concluye.[21] En efecto, desde la aprobación de la nueva Ley de Inversión Extranjera en marzo del 2014 hasta noviembre del 2016, se firmaron 83 nuevos acuerdos; de ellos 14 son reinversiones, 15 se ubicaron en la Zona Especial de Desarrollo el Mariel (ZEDM) –que ya cuenta con 19 usuarios de 9 países, con una inversión total de 923,3 millones de dólares- y 54 se distribuyeron por el resto del país. El monto de las inversiones más recientes alcanzó unos 1 300 millones de dólares, lo que representa unos 488 millones cada 12 meses, de una necesidad registrada entre 2 000 y 2 500 millones cada año.

También en la Feria Internacional de La Habana se presentó la tercera Cartera de Oportunidad de Negocios contentiva de 395 proyectos de inversión -120 de ellos nuevos- por un valor estimado de 9 500 millones de dólares.

Sobre este resultado, el presidente Raúl Castro manifestó “Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea.”[22]

Por último cabe apuntar que estimados de diversos autores apuntan a un incremento de las remesas que entraron al país en el 2016, las que se ubican en un entorno de entre 2 000 y 2 500 millones de dólares en el año. También debe tomarse en cuenta que alrededor del 50% de esa cifra se calcula que constituye capital de trabajo del sector privado y cooperativo en nuestras condiciones.[23]

Corresponde ahora examinar el impacto del entorno exterior en el desempeño económico de Cuba durante el 2016.

Notas
[1] Ver el discurso del presidente del Ecuador, Rafael Correa, en las honras fúnebres del Comandante Fidel Castro, La Habana, 29 de noviembre de 2016 en www.granma.cu
[2] Ver Informe de Cuba Sobre la Resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, La Habana , junio de 2016 en www.cubavsbloqueo.cu
[3] Ver PNUD Respuesta al huracán Matthew Cuba. Reporte de situación Nº 18 de la Oficina de la Coordinadora Residente, noviembre 4 de 2016 en www.onu.org.cu
[4] Ver Intervención de Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación ante la ANPP, periódico Granma, diciembre 28 de 2016. Toda la información económica oficial de este trabajo se encuentra en este material, salvo que se indique otra cosa.
[5] Ver CEPAL (2016) “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2016” Santiago de Chile, diciembre de 2016 en www.repositorio.cepal.org
[6] Ver Economist Intelligence Unit (EIU) (2016) “Country Report Cuba December 23th 2016” en www.eiu.com
[7] Ver ONEI (2016) “Anuario Estadístico de Cuba 2015” en www.onei.cu
[8] Ver EIU (2016).
[9] Ver World Bank (2016) “Commodities Price Forecast” October 2016 en www.pubdocs.worldbank.org . La fluctuación de los precios del níquel han sido enormes en los últimos 20 años, de un mínimo de 3 723 USD/TM en 1998 a 54 150 USD en mayo de 2007.
[10] Ver Reuters (2016) “Cuba sees nickel output steady at 56 000 tons; low prices bite-Reuters” June 14 2016 en www.reuters.com
[11] Ver World Bank (2016).
[12] Ver Murillo (2015) “Intervención de Marino Murillo en la ANPP el 29 de diciembre de 2015” Transmisión por el canal de TV Cubavisión el 30 de diciembre de 2015.
[13] Ver CEPAL 2016.
[14] Ver EIU (2016).
[15] Se pasaría de un plan original de 14 416 millones de pesos a 13 038 millones. Cálculos basados en ONEI (2016) “Anuario Estadístico de Cuba 2015” en www.onei.cu y Murillo (2015) y (2016) “Intervención de Marino Murillo J. en el VII Período Ordinario de Sesiones de la ANPP el 8 de julio del 2016” Transmisión por el canal de TV Cubavisión el 9 de julio de 2016.
[16] Ver Cabrisas (2016).
[17] Una información de la agencia REUTERS, plantea que –según fuentes de PDVSA- la reducción en la entrega a Cuba de portadores energéticos –incluyendo crudo y derivados- durante el primer semestre del 2016 se calcula en un 19,5%. Ver REUTERS (2016a) “Venezuela reduce un 40% el envío de barriles de petróleo a Cuba” Caracas, julio 8 de 2016 en www.reuters.com
[18] Ver Murillo (2016).
[19]Ver Cubasi (2016) “Rosneft y la cubana CUPET aumentarán la producción de crudo en Varadero” diciembre 21 del 2016 en www.cubasi.cu
[20] Ver Murillo (2015).
[21] Ver Cubasi (2016a) “Inversiones en Cuba expanden sus proyecciones”, noviembre 14 del 2016 en www.cubasi.cu
[22] Ver Raúl Castro “Fidel se marchó invicto, pero su espíritu de lucha permanecerá en la conciencia de todos los revolucionarios” Discurso pronunciado en la ANPP el 27 de diciembre de 2016 en periódico Granma, 28 de diciembre de 2016.
[23] Sobre el tema puede verse el estudio de Manuel Orozco y Katrin Hansing “Remittance Recipients and the Present and Future of Micro-Entrepreneurship Activities in Cuba” en Cuba in Transition 21, ASCE, Washington DC, 2011.

La economía cubana 2016-2017. Valoración preliminar (II)

Al definirse las perspectivas de crecimiento de la economía cubana para el 2016, el presidente Raúl Castro expresó en la Asamblea Nacional de diciembre del 2015: “El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.” A esto se añadía que “…se han generado desde este propio año 2015 afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas existentes con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela, sometida a una guerra económica para revertir el apoyo popular a su Revolución.” [1]

De tal modo, si bien los resultados económicos de 2015 resultaron muy favorables, se previó que los mismos no podrían sostenerse al mismo nivel en el 2016 debido a nuevas dificultades financieras externas vinculadas a los ingresos de un grupo de exportaciones y a la situación de la economía venezolana.

Tabla Nº 1 Evolución de la economía cubana 2015-2016 (%)
2015 2016 (Plan)
PIB 4,4 2,0
AGRICULTURA 2,5 5,9
INDUSTRIA 5,8 -0,4
IND. AZUCARERA 17,8 2,2
MINERIA -2,2 -8,7
CONSTRUCCIONES 17,0 13,4
INVERSIONES 24,9 13,5
SALARIO MEDIO 17,6 2,0
PRODUCTIVIDAD 6,7 2,2
DEFICIT FISCAL -5,8 -7,1

Fuentes: Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) (2016) “Anuario Estadístico de Cuba 2015” en www.onei.cu; Economist Intelligence Unit (EIU) (2016) “Country Report Cuba December 23th 2016” in www.eiu.com y Marino Murillo (2015) “Intervención de Marino Murillo en la ANPP el 29 de diciembre de 2015” Transmisión por el canal de TV Cubavisión el 30 de diciembre de 2015.

No obstante, al cierre del primer semestre se constataba que la economía había crecido solo un 1% debido esencialmente a un incremento de las dificultades externas, que previsiblemente podrían aumentar durante el segundo semestre del año.

Para hacer frente a la situación se anunció un programa de restricciones que comprendían: la reducción del consumo de combustibles en un 28% y de la electricidad un 6%, pero con impactos diferenciados tratando –en primer término- de no afectar la población ni los sectores priorizados; una reducción del plan de inversiones del 17%, disminuyendo las mismas de 7 841 a 6 510 millones de pesos en el año; una caída de las importaciones del 3,3% y una disminución del salario medio del 7% en el sector empresarial estatal.[2]

Según diversas opiniones, de haberse podido contener las afectaciones a los niveles estimados a mediados de año, la economía podía haber crecido modestamente. Así la CEPAL pronosticó un incremento para el 2016 del 0,4%, el Economist Intelligence Unit 0,5% y otras encuestas un 0,18%.

Sin embargo, los resultados oficiales anunciados en la ANPP revelaron un decrecimiento del -0,9%, lo cual cabe suponer que se debió a un empeoramiento del desempeño económico del país en el segundo semestre del 2016 más allá de lo previsto.

Los factores que motivaron este desempeño se sintetizaron en la ANPP por parte del Ministro de Economía y Planificación en decrecimiento de los ingresos por exportaciones, las dificultades económicas de algunos de los principales socios de nuestro país debido a la caída de los precios del petróleo y la contracción de los suministros de combustibles procedentes del exterior.

Sobre las causales apuntadas, al menos dos aspectos resultan esenciales para comprender las razones directas de la contracción económica del 2016.

En primer lugar, todo parece indicar que se produjo una importante reducción en el suministro de petróleo venezolano en los últimos 6 meses del año. En efecto, ya al cierre del primer semestre se había calculado un descenso de alrededor del 20%, con una entrega de 80 000 barriles de petróleo por día. Pero durante el segundo semestre los estimados disponibles revelan una reducción en los suministros hasta alcanzar únicamente 55 000 barriles diarios.[3]

No obstante, también según informaciones internacionales, Cuba logró compensar en alguna medida la reducción de los suministros energéticos mediante compras en otros mercados, pero en condiciones financieras diferentes a las que ofrece Venezuela. En tal sentido se conocía en septiembre la compra en Argelia de 515 000 barriles de petróleo crudo.[4]

En segundo lugar, se incrementaron las restricciones financieras debido a la reducción de los ingresos y al aumento de las erogaciones a lo largo del pasado año.

Este ha sido un elemento de mucha importancia, si se tiene en cuenta que hubo afectaciones de producción y precios (níquel), producción (azúcar) y precios (derivados del petróleo), pero sobre todo que –a partir de los procesos de renegociación de nuestra deuda externa- se acordaron esquemas que superarían –en lo fundamental- el atraso en los pagos calculado en un 27% del total adeudado, generándose nuevas erogaciones.

Sobre este tema no puede olvidarse que para lograr volúmenes importantes de inversión extranjera y nuevos créditos en condiciones más favorables, el pasado año se planificó pagar alrededor de 5 299 millones de dólares, cifra –que según la información brindada en la ANPP- se cumplió, aunque no se pudieron pagar en tiempo una parte de los créditos comerciales de corto plazo. Al respecto, el presidente Raúl Castro señaló “…en medio de este desfavorable escenario se mantuvo el cumplimiento estricto de las obligaciones contraídas como resultado del reordenamiento de la deuda externa cubana. Sin embargo, no ha sido posible superar la situación transitoria que atravesamos en los atrasos de los pagos corrientes a los proveedores, con cuyo fin se ejecutaron y realizan un conjunto de gestiones que permitirán aliviar el panorama descrito.”[5]

Los impactos de estas desfavorables circunstancias no se hicieron esperar.

En primer término, los pronósticos del EIU[6]–aun considerando muy modestos crecimientos-, suponían que creciera la agricultura un 1,5%, la industria debía decrecer un -1,4% y los servicios se incrementarían un 1,1% solamente.

En segundo lugar, según estimados de CEPAL,[7] en el 2016 crecieron el sector de hoteles y restaurantes –asociados al turismo internacional-, comunicaciones y comercio. También se reportó un modesto incremento de la producción agropecuaria inferior al plan. Sobre esto último, ya durante el primer semestre se registró un crecimiento de las producciones de viandas y hortalizas, frijoles, y maíz; mientras que decrecían la producción de arroz –un 26,8%- afectada por la sequía, la producción de tomate y la de frutales, entre los cultivos más importantes.[8] Estos resultados no propiciaron un descenso en los precios durante el año.

Por otra parte, cabe suponer que decrecieron la minería y la industria manufacturera más allá de lo planificado. También se redujo la producción azucarera, con una producción estimada en 1,5 millones de toneladas; la producción petrolera alcanzó un estimado de 3 millones 690 mil toneladas de petróleo y gas equivalente, cifra que se viene reduciendo desde el tope de 4 millones alcanzado hace algunos años producto del agotamiento de un grupo de pozos.

El déficit del presupuesto público se enmarcó de acuerdo a lo previsto y se continuó financiando mayoritariamente con bonos de deuda pública emitidos por el Ministerio de Finanzas y Precios para cubrir los préstamos del Banco Central de Cuba.

A pesar de las adversas condiciones económicas enfrentadas en el 2016, no puede desconocerse el esfuerzo realizado por el país para preservar los servicios básicos a la población. En tal sentido se mantuvo una tasa de mortalidad infantil de 4,3 por 1 000 nacidos vivos, cifra similar a la lograda en el 2015 e igual comportamiento tuvo la tasa de mortalidad materna situada en torno a 41 por 100 000 nacidos vivos. También en el sistema de educación se logró una cobertura del 95,2% de los maestros necesarios en el curso 2015-2016, frente a un 93% en el curso precedente. En otro orden de cosas, aumentó la transportación de pasajeros un 3%. Finalmente, se llevó a cabo una rebaja promedio del 20% en el precio en CUC o CUP de 70 productos básicos de venta a la población en el primer semestre del 2016.

Por otra parte, se registraron afectaciones en la disponibilidad de medicamentos y en agosto se reportaba la falta de 68, lo que representaba aproximadamente el 7,7% del Cuadro Básico de Medicamentos del país. Igualmente del plan de viviendas a construir por el Estado se estima que se cumplió solo al 86%.

En síntesis, la evolución de la economía cubana en el pasado año no resultó favorable, ni se ajustó a las previsiones contenidas en el plan. Tal y como se apuntó por el Ministro de Economía y Planificación en la ANPP, la situación “…nos sitúa en un escenario que no podrá revertirse en el corto plazo, caracterizado por fuertes restricciones que obliga a un profundo análisis y atención priorizada a los asuntos de la economía nacional.”

Para ello será necesario examinar las perspectivas de la economía para el 2017 y qué factores pueden mejorar nuestra gestión a corto y mediano plazos.
Enero 5 del 2016.

Notas:
[1] Ver “Raúl Castro: Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía de la patria” diciembre 29 del 2015 en www.cubadebate.cu
[2] Ver “Marino Murillo: Vienen ajustes en la economía sin afectar los servicios fundamentales a la población” julio 8 del 2016 en www.cubadebate.cu
[3] Ver “Cuba and Venezuela’s Ties of Solidarity Fray” The Wall Street Journal, December 13, 2016, en www.wsj.com . Varios analistas apuntaron que el envío de crudo venezolano descendió en unos 40 000 barriles diarios, mientras que aumentó en 15 000 el envío de derivados, lo que representa una disminución neta de 25 000 en el número de barriles diarios suministrados.
[4] Ver Reuters “Argelia enviará petróleo a Cuba para ayudar a paliar la caída en suministros desde Venezuela” septiembre 7 de 2016 en www.lta.reuters.com
[5] Ver “Raúl Castro: El mejor monumento a Fidel es hacer realidad el concepto de Revolución” diciembre 27 de 2016 en www.cubadebate.cu
[6] Ver EIU (2016).
[7] Ver CEPAL (2016) ““Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2016” Santiago de Chile, diciembre de 2016 en www.repositorio.cepal.org
[8] Ver ONEI “Sector agropecuario. Indicadores seleccionados Enero-Junio del 2016” en www.onei.cu
(Continuará)


La economía cubana 2016-2017: Valoración preliminar (III)

Un primer elemento al examinar los pronósticos de la economía cubana para el 2017, son algunas previsiones acerca del comportamiento del mercado internacional que contribuirán a enmarcar el desempeño esperado durante el presente año.

Para alcanzar ese objetivo se revisará el crecimiento pronosticado en el caso de los cinco principales socios comerciales de Cuba, así como los precios de nuestros principales rubros exportables.[1]

En este sentido se estima que la economía venezolana se contrajo un 9,7% en el 2016 y decrecerá un 4,7% este año, a pesar de los grandes esfuerzos que realiza el gobierno de Maduro para lograr una reanimación a corto plazo; China reduce su crecimiento del 6,7 a 6,5%; España también baja de 3,2 a 2,3%; Canadá incrementa ligeramente su PIB de 1,3 a 1,9% y Brasil evoluciona de un decrecimiento de -3,5% a un crecimiento de solo 0,2%.

En relación a los precios de nuestros principales productos de exportación, el níquel debe reportar un incremento del 8,9%, mientras que el azúcar mantendrá precios de 18,17 centavos por libra, nivel similar al 2016.

A lo anterior se añade el efecto que puede tener la política de la administración de Donald Trump con respecto a Cuba, la que presenta un elevado nivel de incertidumbre.

Sin embargo, a pesar del contexto internacional no favorable, se estima por diferentes especialistas que la meta de crecimiento planteada de un 2% es tensa, pero no imposible de alcanzar si se enfrentan adecuadamente los desafíos de la economía cubana actual.

El objetivo más importante en el 2017 es retomar la senda del crecimiento, para lo cual se han fijado cuatro premisas fundamentales en el balance de divisas: Garantizar las exportaciones y los cobros en el año; intensificar la producción nacional; explorar la sustitución de importaciones; y reducir al mínimo los gastos no imprescindibles. Por otra parte, se han identificado como factores decisivos para crecer las inversiones, las exportaciones y la sustitución de importaciones.
El desempeño previsto –según el informe del Ministro de Economía y Planificación en la ANPP de diciembre pasado[2]– supone un crecimiento del 8% en el sector de hoteles y restaurantes –con un incremento del 4% en el número de turistas-; se elevará significativamente el valor agregado de la industria azucarera, con un crecimiento del 12% en la producción de azúcar; se prevé un incremento de entre 2 y 5% del valor agregado en la agricultura; la industria; el transporte y las comunicaciones; la generación eléctrica, gas y agua; las construcciones; el comercio, incluido un aumento del 3,3% en la circulación mercantil minorista; mientras que otras actividades crecerán 2,7% y el salario medio lo hará un 3,5%, en tanto que la productividad se espera crezca un 6,6%.

De otra parte, se perfilan limitaciones significativas en tanto que la producción de petróleo y gas equivalente desciende un 4,3%, ubicándose en tres millones 538 mil TM[3] y la inversión extranjera directa será solo un 6,5% del total de las inversiones del país, lo cual se estima que representa unos 425 millones de dólares, cifra aún muy alejada de los 2 000 a 2 500 millones anuales a que se aspira. Tampoco será posible incrementar los servicios sociales básicos, ni la construcción de viviendas por parte del Estado, indicadores que permanecerán a los niveles alcanzados en el 2016.

No obstante, un factor de mucha importancia para impulsar la recuperación a corto plazo –como medida para contrarrestar la recesión- se encuentra en las previsiones de incremento del gasto del gobierno en el presupuesto del Estado. En efecto, se aprecia un aumento de un 49% de los fondos para apoyar las inversiones y de un 26% para impulsar la sustitución de importaciones. Si bien esto genera un crecimiento del déficit fiscal que se remonta al 12% del PIB –frente a un 7,1% previsto en el 2016-, este déficit será posible financiarlo emitiendo bonos de deuda pública, solución válida a corto y mediano plazos, lo que permite acumular fuerzas para impulsar el crecimiento ulteriormente y que genera empleo e ingresos en lo inmediato.[4]

Realizando un análisis más detallado de los datos disponibles para evaluar los factores que más inciden en el financiamiento en divisas del país, pueden identificarse obstáculos, pero también oportunidades.
En el caso de la inversión extranjera directa existen obstáculos claramente identificados:

–El bloqueo económico de EEUU y el elevado riesgo país que las agencias calificadoras otorgan a Cuba.[5]

La existencia aún de una calificación de riesgo significativa para el inversionista extranjero, supone que –aun aquel que lo acepta y quiera invertir en Cuba- reclame en las negociaciones con nuestro país la compensación financiera por ese costo asumido. Esto tiende a reducir –inevitablemente- los beneficios para la parte cubana en los negocios conjuntos.

–Existen discrepancias por parte de los inversionistas extranjeros, especialmente en relación a dos aspectos que aparecen en la Ley de la Inversión Extranjera del 2014.[6] El primero se refiere a los derechos de propiedad en relación a la posibilidad de expropiación[7] y en segundo lugar, existen discrepancias sobre la contratación de la fuerza de trabajo que –por ley- se realiza mediante agencias empleadoras estatales.[8]
Si bien los mencionados aspectos introducen factores diferenciales en relación a leyes de inversión extranjera existentes en otros países, la experiencia muestra que los mismos pueden ser objeto de negociación, que no hace de estos temas obstáculos infranqueables para los negocios con el capital extranjero.

–En relación a los adeudos con los acreedores, aun cuando se ha avanzado en la reestructuración y pago de la deuda oficial, lo cual mejora la posición financiera del país, se mantienen pagos pendientes en la deuda comercial con proveedores y en la liquidación de dividendos, que afectan a inversores ya presentes en Cuba, o inciden en la valoración de posibles nuevos negocios.
Al referirse a este tema en lo relativo a la industria alimentaria, el ministro de Economía y Planificación señaló la necesidad de elaborar un programa para dar solución al problema.[9]

–Finalmente, tal y como se reconoció en la pasada Asamblea Nacional, en el tratamiento de los proyectos de inversión extranjera directa se enfrentan demoras en la tramitación y prejuicios que impiden el avance. Al respecto en su discurso de clausura, el presidente Raúl Castro señaló: “Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea.”[10]

Otro elemento prioritario a atender en el 2017 es la sustitución de importaciones. En ese sentido cabe recordar que lo estimado como sustituible en la factura de importación de alimentos se mueve entre el 30 y el 40% de la misma, lo que representa entre 560 y 750 millones de dólares anualmente, tomando en cuenta el valor promedio de las importaciones entre 2013 y 2017. También debe considerarse que para sustituir un USD de importaciones, se requiere gastar aproximadamente 0,16/0,17 centavos por USD previamente.

A pesar de las dificultades, no debe olvidarse que durante los duros años del Período especial los esquemas de financiamiento existentes –como FINATUR en el turismo- permitieron adelantar la divisa indispensable para impulsar las producciones nacionales, las que lograron un nivel de penetración muy significativo en productos como la cerveza y los artículos de higiene en lo referido a la sustitución de importaciones.

Finalmente, la promoción de nuevas exportaciones –especialmente aquellas de alto valor agregado, que actualmente representan solo alrededor del 15% del total- requiere la adopción de un grupo de decisiones encaminadas a recapitalizar y ampliar el procesamiento de producciones, entre las que se encuentran los derivados del azúcar, la producción de aceros especiales a partir del níquel+cobalto, el procesamiento de alimentos –tema abordado expresamente en la última Asamblea Nacional-, y el impulso a un grupo de producciones de alta calidad en el ámbito de las confecciones y el calzado de la industria ligera, así como de las llamadas industrias creativas, que abarcan la producción artística y en las que Cuba posee una alta competitividad.
En lo referido a la exportación de servicios, el impulso al crecimiento del turismo debe basarse en la elevación de la calidad, no solo del alojamiento hotelero, sino brindando una gama de opciones extrahoteleras que permitan incrementar los atractivos para los visitantes. En tal sentido puede mencionarse el turismo de salud, la construcción de parques de diversiones, centros nocturnos –cabarets y salas de baile- teatros, la instalación de campos de golf, marinas y otras alternativas de entretenimiento sano para el turista en el ámbito del turismo cultural y de naturaleza.
(Continuará)

La economía cubana 2016-2017. Valoración preliminar (IV)

Después de examinar la información preliminar sobre los resultados económicos del 2016 y las perspectivas para el 2017, resulta interesante resumir aquellos factores -externos e internos- que tendrán una incidencia mayor a corto plazo en la evolución de la economía nacional para retomar la senda del crecimiento.

En estas consideraciones se incluyen algunas valoraciones sobre determinadas medidas que -de adoptarse-, pudieran mejorar las perspectivas a corto plazo.

Como se apuntó con anterioridad en estos trabajos, los factores externos tienen una influencia de mucho peso en nuestro desempeño, tomando en cuenta que el nivel de apertura de la economía cubana alcanza más de un 46%[1]. Sobre ellos solo caben acciones puntuales para mitigar o potenciar su impacto a corto plazo, ya que transformaciones estructurales que pueden modificar esta situación tomarán tiempo para su materialización. Entre los factores externos de mayor peso se encuentran los siguientes.

–El bloqueo económico de Estados Unidos.

El impacto directo e indirecto de esta agresión ha costado acumulativamente 125 873 millones de dólares hasta el 2016, con una tendencia creciente del costo, que se elevó a 4 680 millones solo entre el 2015 y el 2016. Este es el principal factor que las agencias evaluadoras de riesgos consideran en el caso de Cuba,[2] elemento que tiene una influencia de mucho peso para cualquier negocio con el capital extranjero.

Por otra parte, la decisión de levantar el bloqueo no se concretó con la administración de Barack Obama, que no avanzó sustancialmente en esa dirección y cuya solución final se encuentra en manos del Congreso de EEUU. Las perspectivas con la nueva administración de Donald Trump colocan la posible eliminación del bloqueo en un proceso más incierto y a mediano plazo.

Al respecto la posición de EEUU hasta el presente ha planteado como premisa para la discusión del tema, la respuesta a la reclamación por las nacionalizaciones de propiedades norteamericanas en Cuba en 1960, la que se fija actualmente en unos 7 000 millones de dólares. Por su parte, Cuba estableció una demanda por daños al gobierno norteamericano por 121 000 millones en el año 2000, la que fue precedida por otra demanda de 181 100 millones en 1999 por daños humanos. Lógicamente estas cifras habría que actualizarlas hasta el presente, pero en cualquier caso una solución al tema de las compensaciones -que se ubica como precedente para el análisis del bloqueo por parte de EEUU- no puede ser unilateral y sólo a favor de la parte norteamericana.

Finalmente, para tener una idea del peso del bloqueo sobre nuestra economía, baste decir que se ha estimado que su levantamiento total añadiría dos puntos porcentuales al crecimiento del PIB cubano cada año.

–Evolución previsible de la economía mundial y su impacto sobre Cuba.
Comenzando por las principales exportaciones de bienes, las perspectivas de precios son favorables. En el caso del níquel para los próximos años –según datos del Banco Mundial-los pronósticos muestran un crecimiento del 40,5% de los precios entre el 2017 y el 2021; los del azúcar decrecen ligeramente -2,5%; y en el caso del petróleo aumentarán un 24,3%, incidiendo favorablemente en los derivados.

Entre las exportaciones de mayor valor agregado –que representan alrededor del 15% del total exportado- se continúan destacando los productos farmacéuticos –incluyendo los productos de la biotecnología- cuyo nivel de exportaciones se reportaba en torno a los 600 millones de dólares ya en el 2013. La evolución de esta industria continúa siendo favorable en el mercado internacional.

Al respecto en el 2016 se destacaba que en EEUU el índice PER[3] -que representa la relación entre la capitalización bursátil del valor y los beneficios netos-, era en la biotecnología un 73% superior al del resto de los sectores.[4] Tomando en cuenta lo anterior, cabe esperar un crecimiento favorable de la producción farmacéutica cubana, no solo para la exportación, sino también para la sustitución de importaciones, cuyo impacto total se calculó recientemente en 1 744 millones de dólares.[5]

El mercado de exportación de fuerza de trabajo calificada se ha mantenido en los últimos años como la base de los mayores ingresos en divisas del país, aportando un estimado de 11 543 millones de dólares como promedio anual entre el 2011 y el 2015. En la perspectiva debe tenerse presente que la exportación de estos servicios se ha basado hasta el momento en convenios intergubernamentales, lo cual –si bien brinda un mercado asegurado a las exportaciones- está sometido a fuertes variaciones ante un cambio de política de los gobiernos que pagan por esos servicios, o incluso a su cancelación ante un cambio de gobierno.[6]

Esta coyuntura indica la conveniencia de estudiar otras fórmulas de negociación, incluyendo la variante de ampliar la prestación de servicios médicos en Cuba para los clientes extranjeros que lo soliciten.[7]
–Incremento de los niveles de la inversión extranjera directa y su eficiencia.

Como se apuntó anteriormente en este trabajo, uno de los elementos de mayor importancia para estimular el crecimiento en el 2017 consiste en elevar el gasto de gobierno para aumentar el nivel de las inversiones, para lo cual se destinarán 4 768 millones de pesos en el Presupuesto del Estado de 2017 con el objetivo de apoyarlas.

En esa dirección, será preciso incrementar la eficiencia del proceso inversionista, eliminando las deficiencias que impiden su adecuada recuperación. Al respecto un factor muy significativo será lograr una mayor calificación y estabilización de la fuerza de trabajo en la construcción mediante un adecuado sistema de estimulación que impida la alta movilidad que la misma.[8] Medidas urgentes deberán adoptarse en este ámbito tomando en cuenta que se estima que entre 2009 y 2014 abandonaron el sector de la construcción 25 000 operarios calificados –según informó el Ministro de la Construcción en la Asamblea Nacional-, mientras que por otra parte, en un estudio realizado entre el 2002 y el 2012, se comprobó la pérdida de 13 pesos por cada peso invertido producto de demoras, sobregiros en los costos y falta de financiamiento para completar la recuperación de la inversión, entre otras causas.[9]

Además de los temas relativos a lograr una mayor agilidad en la aprobación de los proyectos de inversión asociados al capital extranjero y la liquidación de dividendos atrasados, debe prestarse mayor atención al estímulo a las empresas estatales para que elaboren propuestas que permitan incrementar la Cartera de Oportunidad de Proyectos de Inversión mediante una retención de utilidades para los fondos de estimulación y desarrollo; es preciso también explorar la creación de fondos de inversión conjunta entre el Estado, los emisores y receptores de remesas para aumentar la capacidad inversionista del país;[10] finalmente, deben buscarse alternativas que permitan métodos más flexibles para la contratación de fuerza de trabajo, conjugando fórmulas que contemplen una mejor combinación de ingresos del Estado, costos del operador extranjero y estímulos para el trabajador cubano.
Además de los factores externos referidos, es posible aplicar medidas internas que favorezcan la recuperación y el impulso al crecimiento económico del país. Entre ellas cabría destacar las siguientes.

–Aplicación de la ciencia y la técnica en la producción y los servicios.
Debe reconsiderarse la elevación de los gastos para el desarrollo científico del país y revertir el descenso que ha llevado a los gastos en I+D a solo el 0,4% del PIB, cuando a inicios de los años 90 se lograba un 1%.

La positiva experiencia de los centros del anteriormente denominado Polo Científico del Oeste de La Habana –que concentra las instituciones más avanzadas en el campo de la biotecnología-, supuso una inversión que algunos autores han estimado en una cifra superior a 3 500 millones de dólares durante más de 30 años. Para llegar a los resultados que hoy exhiben como empresas de alta tecnología, fue preciso garantizar la investigación mediante el financiamiento del presupuesto del Estado. Esta experiencia nos muestra que no es posible el desarrollo científico solo con un esquema empresarial, si no se complementa con el financiamiento a riesgo que toda investigación requiere.[11]

Ese mismo criterio también aplica para la introducción de los adelantos científicos en la producción y los servicios, para lo que se requiere cubrir costos indispensables antes de obtener los resultados financieros a que se aspira.

Finalmente, no debe perderse de vista la necesaria corrección de los sistemas de estimulación y retribución de los trabajadores de los sectores de la ciencia y educación para preservar la fuerza de trabajo de alta calificación, que constituye el principal activo para el desarrollo del país. Esta es una decisión política que resulta indispensable para garantizar la continuidad del desarrollo y cuyo costo a corto plazo puede compensarse en el Presupuesto Estatal por otras vías.

–Promoción de exportaciones de mayor valor agregado y sustitución de importaciones.

En relación a las exportaciones el camino más expedito consiste en la agregación de valor a los productos ya existentes, antes de iniciar nuevas líneas de exportación. Sería el caso de la producción de níquel refinado y la de aceros especiales; la producción de conservas de alimentos; la refinación de derivados del petróleo de mayor calidad; la producción de derivados de la caña de azúcar, como el azúcar ecológica, el ron, alimento animal y el papel entre otros renglones a considerar, que ya cuentan con una base productiva en el país.

En lo referido a la sustitución de importaciones, es necesario tomar en cuenta que para cada peso que se deje de comprar en el exterior, se requiere una inversión previa de entre 16 y 17 centavos. Un sector de primera prioridad en este contexto sería la sustitución de la importación de alimentos.

Un elemento común y de gran importancia es asegurar una logística adecuada para la fluidez, tanto de las exportaciones, como de la producción nacional que sustituya importaciones. En este sentido, es imprescindible garantizar los flujos de materias primas y materiales, los envases, el transporte, el aseguramiento energético y el financiamiento indispensable, creando para todo ello el tratamiento diferenciado que se requiere a fin de asegurar las producciones y servicios correspondientes, en una ruta crítica que garantice los resultados previstos.

Según las proyecciones del EIU ya citado, se pudiera alcanzar un crecimiento del 35,5% de las exportaciones de bienes entre el 2016 y 2021, superando el ritmo de incremento de las importaciones que sería del 34,6% en ese período.[12]

–Potencial de desarrollo de las empresas estatales.

La empresa estatal seguirá desempeñando un rol fundamental en el desarrollo del país.

No obstante, será preciso acelerar los procesos que permitan una gestión descentralizada y eficiente de estas empresas, que hoy no cuentan con un entorno regulatorio que facilite su gestión. Conceptos tales como la planificación flexible y participativa, la gestión del riesgo, sistemas de control económico cuyo costo no sea superior a sus beneficios, así como mayor autonomía para la gestión financiera, se convierten en requisitos indispensables para elevar la eficiencia empresarial y competir en igualdad de condiciones con el sector no estatal.

–Potencial de desarrollo y el papel del sector privado y el cooperativo.
Además del espacio que ya ocupan en servicios como la gastronomía, o el arrendamiento de viviendas, resulta muy importante incorporar tanto al sector cooperativo como al privado, en áreas urbanas y rurales, al impulso de la producción material del país.

En tal sentido, el desarrollo de las cooperativas de la construcción y las de transporte, así como las Pymes privadas, en sectores tales como las confecciones y la fabricación de calzado, deben estimularse para que se integren a los procesos de expansión de las producciones de bienes y servicios, individualmente o en asociación con la propiedad estatal, contando con los aseguramientos indispensables para ello.

El tratamiento inclusivo y la estimulación de la producción agrícola –especialmente de alimentos- de campesinos, arrendatarios y cooperativistas debe tener también un trato preferencial en términos de aseguramiento logístico de insumos productivos y dotación –siquiera mínima- de herramientas y equipos, que permitan elevar su productividad.

La regulación de estos sectores en la economía no estatal deberá lograrse mediante instrumentos económicos, dejando atrás el peso que hoy tienen las regulaciones administrativas sobre el mercado, que han demostrado históricamente su ineficiencia.

Resumiendo, como ha dicho recientemente la economista británica Emily Morris, Cuba enfrenta un desafío no una crisis.[13]

La lógica de desempeño de la economía cubana en los últimos cinco años sigue siendo sólida. Primero hay que restaurar la confianza financiera en el país, lo que se ha ido logrando mediante el proceso de renegociación y pago de la deuda externa vencida. Esto es un requisito indispensable para que ingrese la inversión extranjera directa, necesidad incuestionable dada la baja capacidad de ahorro interno que la economía cubana ha presentado durante años. A partir de un mayor nivel de inversión –hasta llegar a entre 20-25% del PIB- el país asegurará ritmos de crecimiento mayores del orden del 5 al 7% y habremos entrado en la senda del desarrollo establemente.
Por el momento, es preciso volver a crecer en el 2017 y es posible hacerlo.
Febrero 17 del 2017.

Notas
[1] El nivel de apertura se mide sumando las exportaciones y las importaciones y dividiendo esa suma entre el PIB.
[2] En el 2015 la agencia Moody’s le otorgó a Cuba una calificación Caa2, que significa una economía con riesgo manejable, pasando de estable a positiva. Ver EFE “Mejora la calificación internacional de Cuba” diciembre 11 de 2015 en www.efe.com . No obstante, el Economist Ilelligence Unit ubicó el riesgo nuevamente en CCC, lo que representa un empeoramiento, tal y como se señala en su último reporte. Ver Economist Intelligence Unit “Country Report Cuba. February 9th 2017” en www.eiu.com
[3] PER = Price to Earnings Ratio.
[4] Ver “¿Hay oportunidades en el sector de la biotecnología de Estados Unidos?, marzo 24 del 2016 en www.estrategiasdeinversion.com
[5] Ver “BioCubaFarma a la vanguardia de la biotecnología cubana” periódico Granma, julio 6 del 2016 en www.granma.cu
[6] Este parece ser el caso del gobierno de Temer en Brasil, que ha planteado reducir la presencia de médicos cubanos en los próximos años.
[7] Existen experiencias positivas en este sentido para los casos de la India y Costa Rica en años recientes.
[8] En fechas recientes se han producido incrementos salariales para los constructores que laboran en obras del turismo y también se benefician con otras medidas aquellos que trabajan en empresas mixtas y en la Zona Económica Especial del Mariel. No obstante, el diferencial existente entre estos pagos y los ingresos de los constructores del sector privado y cooperativo es todavía notable.
[9] Ver “Proceso inversionista. Camino empedrado de buenas intenciones” Economía. Separata del periódico Trabajadores, 29 de agosto del 2016, p. 3.
[10] Ya antes de los años 80 existían experiencias favorables en este sentido en países como Yugoeslavia. El capital de trabajo que entra a Cuba via remesas se puede estimar entre 1 000 y 1 250 MM de dólares en estos momentos. Ver de Cheney Wells (2011) “The Role of Remittances in Cuba’s Non State Sector” en www.thecubaneconomy.com
[11] Sobre el tema puede verse el trabajo de Carlos Rodríguez “El financiamiento de la ciencia” Cubadebate, 15 de enero de 2017 en www.cubadebate.cu
[12] Ver EIU Op. Cit., p.9.
[13] Ver “La Habana se enfrenta a un desafío, no a una crisis” enero 9 de 2017 en www.lapupilainsomne.wordpress.com

Tomado de Cubadebate

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