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Duélale o no a Trump: 15 años de declarar irrevocable el socialismo en Cuba
Por Enrique Atiénzar Rivero

[26.06.2017]- Actualización  9:00 pm de Cuba

Los que soñaron desde fines del siglo XIX y mantienen en pleno siglo XXI la arcaica idea de anexarse a Cuba han visto desplomarse, ante sus ojos, aquella quimera fruto de la sólida sensatez del pueblo y la fortaleza de la Reforma Constitucional, aprobada el 26 de junio del 2002 por la Asamblea Nacional del Poder Popular que suscribió soberanamente el carácter irrevocable del socialismo en Cuba, expandido de una punta a otra del archipiélago.

A la vez que un honor resultó un privilegio para mi el hecho de estar en uno de los escaños del parlamento como diputado de la V Legislatura y aceptar la invitación de la dirección de la Asamblea para intervenir, en representación de los legisladores camagüeyanos, en el debate público, transmitido de manera directa por la televisión nacional, audiciones que se extendieron a los más recónditos parajes como una prolongación del poder legislativo.

Fidel, como siempre, brilló..…

Los minutos que tomé fue para reafirmar mi tesis: El parlamento cubano no es elitista. Tenía y tengo sobradas razones para demostrarlo. ¿Cómo podía ser legislador el hijo de una mujer que a los nueve años, antes del triunfo de la Revolución, trepada en una caja de refresco, fregaba como doméstica en la casa de una familia camagüeyana con solvencia económica, o de un padre que, en la infancia, vendió periódico, fue limpiabotas y se buscaba la vida de esa y otras maneras sudando la frente?

La democracia en Cuba no es fingida como la de Estados Unidos; aquí no prevalece los trueques y la impopularidad que rige en el proceso eleccionario norteamericano. La consulta a los ciudadanos es un derecho inalienable, visto, por ejemplo, en plebiscito durante los días 15, 16 y 17 de junio hace tres lustros.

En esa ocasión 8 198 237 millones de electores ratificaron en firma pública y voluntaria el contenido socialista de la constitución en respuesta a las manifestaciones injerencistas de George W Bush e imitada hoy por el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Recuerdo que como parte de los cambios aprobados por el: ¡Sí! de los 559 diputados presentes en la sesión, de 578 que integrábamos el parlamento, fue adicionado un párrafo final del artículo 3 que expresa:
“El Socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en esta Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo”.

La Declaración del Gobierno Revolucionario del pasado 16 de junio fue diáfana, en virtud de las fantasiosas palabras de Trump en la madriguera de la gusanera miamense y complacer a su hoy acólito Marco Rubio, después de los burlones desencuentros de ambos en el amañado proceso electoral estadounidense.

“Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretende lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso”.

Los cubanos hemos jurado ser fieles al legado de Fidel y vale traer a hoy tres párrafos del discurso pronunciado por él en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en el Palacio de Convenciones el 26 de Junio del 2002.

“Pero estamos dispuestos a prescindir de cualquier cosa, incluso la vida, menos la dignidad y la soberanía de nuestro país. No somos nosotros los que agredimos, hostilizamos o bloqueamos a Estados Unidos. No exigimos que su constitución y su sistema económico y político sean cambiados. Respetamos rigurosamente los derechos de los demás países. Los nuestros deben ser también respetados.

“Hemos dado sobradas pruebas de un sincero espíritu de cooperación en cuestiones de interés común. De nuestra parte surgieron tres proyectos de acuerdos bilaterales para la lucha contra el tráfico de drogas, el tráfico de personas y el terrorismo”.

Dirigiéndose al presidente Bush expresó y valdría recordárselo a Trump: “Se lo dice, sin agravio personal ni propósito de ofenderlo, quien sólo posee el modesto poder de meditar fríamente y ha perdido hace mucho rato, junto a todo un pueblo valiente y heroico, la noción del miedo.

Tomado de Cubadebate

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