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El salario y la matemática compleja
Por José Armando Fernández Salazar
Las paradojas que ocurren en la economía de Rubén no resultan ajenas para muchos cubanos...

[19.07.2017]- Actualización  11:30 pm de Cuba

Rubén es profesor de Matemáticas. Su familia ha comenzado a crecer y ha tenido que combinar las tangentes y fórmulas con la crianza de cerdos y los fines de semana el servicio de camarero en una paladar.

En el sector de la Educación el salario ha crecido en los últimos años y actualmente se implementa un nuevo sistema de pago que bonifica a quienes pasan mayor cantidad de tiempo frente al aula o se superan; sin embargo, para Rubén ese crecimiento no ha significado un salto muy grande en su nivel de vida porque los precios también han mantenido una tendencia al alza.

“El salario crece aritméticamente y los precios de forma exponencial”, explica en sus términos el joven de 29 años, por esa causa, él es uno a los que habitualmente les sobra mes cuando llega el fin de salario.

Y no se trata solo de un incremento en los precios de los alimentos o productos de primera necesidad, sino de la aparición de nuevos servicios y prestaciones asociados a ellos, como por ejemplo el celular y la cuenta de internet. En un mundo en el que el desarrollo pasa por este tipo de tecnologías nadie se atrevería a juzgarlas como un lujo.

Las paradojas que ocurren en la economía de Rubén no resultan ajenas para muchos cubanos. Si bien, como refleja la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, en el último lustro el salario medio del país creció en alrededor de 300 pesos, al mismo tiempo hubo una depreciación de su capacidad de compra, que a la larga influye en la productividad y el crecimiento de empleos informales.

La aplicación de la Resolución 17, en un primer momento, y luego de la 6, ambas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explican en gran medida el importante salto en los dineros devengados por los trabajadores. En ello también tiene que ver la reforma laboral que benefició a los trabajadores de los sectores de la Salud y la Educación, así como también el crecimiento de la fuerza vinculada a la inversión extranjera.

No extraña entonces que las tendencias más destacadas se adviertan en actividades como la explotación de minas y canteras, la industria azucarera y servicios de la construcción. En menor medida, también acumulan mejores indicadores los sectores de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, así como el transporte, almacenamiento y comunicaciones.

De igual forma las provincias con los salarios medios más altos son Ciego de Ávila, Villa Clara y Matanzas, donde el país desarrolla importantes inversiones en el turismo y el desarrollo agrícola y ganadero.

Aunque no se recogen en las estadísticas gubernamentales otro sector de la Economía también ha mantenido una tendencia al incremento y es el privado o de trabajo por cuentapropia. Difícil de contabilizar por las irregularidades en el proceso de contratación de fuerza de trabajo (no siempre existe un contrato de por medio) o por los intentos de evasión fiscal, en este segmento del mercado de fuerza trabajo se emplea alrededor de 500 mil personas y genera dividendos que representan el seis por ciento del PIB del país.

Sin embargo, el crecimiento del salario en todos los ámbitos anteriormente descritos no siempre ha significado un aumento de la productividad o la generación de bienes y servicios. La propia aplicación de la Resolución 6 no ha estado exenta de traspiés por el pago sin respaldo productivo o la desviación de los indicadores contables para aparentar una eficiencia ficticia. Igualmente en el escenario privado las insuficiencias van desde la especulación hasta la indisciplina tributaria.

Estas distorsiones tienen su impacto en la capacidad de compra del peso cubano, el cual, por demás, tiene que moverse en un escenario económico sui generis, con una moneda convertible frente a la que tiene más de una tasa de cambio.

De esta forma la tendencia al aumento de los precios ha sido indetenible. Los alimentos, el transporte y determinados servicios han llegado a cuadruplicar sus valores en poco tiempo. Muchas veces detrás de ese exorbitante crecimiento no aparecía una causa económica, sino sencillamente la obra y gracia de la especulación y la tergiversación de la ley de oferta y demanda.

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas e Información la producción agropecuaria en el país, aun cuando no satisface la demanda ni cumple todos sus planes, se ha triplicado. Al mismo tiempo el Estado asumió una serie de medidas para topar los precios de los alimentos y el servicio de transportación; mientras que decretaba la rebaja a varias mercancías de primera necesidad.

Las acciones tuvieron un impacto en la capacidad de pago de los trabajadores y dejó en evidencia que el país necesita revisar a fondo su política de precios porque también es una manera de proteger los salarios.

La depreciación de los salarios tiene otro costo, quizás a más largo plazo o menos visible. Por un lado incide negativamente en los niveles de productividad de los trabajadores y por otro influye negativamente en la representación social del trabajo como fuente de riquezas. No es extraño que muchos prefieran un empleo informal y muchas veces asociados a los servicios o el comercio, a vincularse a actividades que impacten de una forma más directa en la economía nacional.

¿De qué otra forma se explica la falta de mano de obra en sectores como la construcción o la actividad agropecuaria?

Como declarara en febrero de 2014 Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, “sería irresponsable y con efectos contraproducentes disponer un aumento generalizado de los salarios en el sector estatal, ya que lo único que causaría es una espiral inflacionaria en los precios, de no estar debidamente respaldado por un incremento suficiente de la oferta de bienes y servicios”.

Aún cuando haya experimentado un crecimiento ostensible y aún los ciudadanos cubanos accedamos a varias prestaciones de forma subsidiada o gratuita, el salario todavía no cumple con las expectativas si se le compara con la tasa de cambio vigente o los altos precios; sin embargo su tendencia al alza es un viso de optimismo para la economía nacional.

Pero ganar más no debería significar únicamente recibir más dinero, sino que en el proceso de obtener ese sustento nos dignifiquemos como seremos humanos y contribuyamos de forma efectiva a que también prospere lo que nos rodea.

Tomado de Cubahora

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