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Fidel, artífice de la derrota del ALCA
Por Bertha Mojena

[30.11.2017]- Actualización  8:00 pm de Cuba

Doce años han transcurrido desde aquel entierro simbólico del ALCA en Mar del Plata, de la mano de los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luis Inacio Lula da Silva. Sin embargo, miles de sindicalistas, líderes y luchadores sociales del continente, reunidos por estos días en Montevideo en un Encuentro Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, coincidieron en resaltar que fue el Comandante Fidel Castro, con su visión de futuro y sus alertas permanentes, el impulsor y guía principal, el artífice de la derrota del ALCA.

Así también lo define el investigador y profesor Faustino Cobarrubia Gómez, doctor en ciencias y Jefe del Departamento de Comercio e Integración del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana.

Cobarrubia, quien participó como parte de la delegación cubana en el Encuentro, y especialmente en el panel sobre libre comercio, nos recordó que eran los años bien difíciles de la voz solitaria de Fidel Castro en las Cumbres de Jefes de Estado criticando al capitalismo globalizado transnacional, desafiando lo que parecía ser el “sentido común de la época”, aceptado y repetido por todos; y aun así él multiplicaba sus estudios sobre la economía mundial y hacía referencia a esta temática con más frecuencia que antes en sus intervenciones en diversos escenarios.

¿EN QUÉ TEMAS PROFUNDIZABA?

Fidel convirtió los temas de economía mundial en armas de frecuente utilización polémica en los discursos, conversaciones, preguntas y respuestas; profundizó su manejo de las complicadas tramas del mercado financiero globalizado, del funcionamiento de las Bolsas de Valores, los fondos de cobertura, las técnicas y trampas de la especulación financiera, la manipulación de las tasas de cambio, los entresijos del funcionamiento del FMI, del Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos, los irritantes privilegios del dólar de ese país y la actuación de su economía como un extractor de capitales procedentes del resto del mundo.

Ahondó también en los problemas de la integración, sus peculiaridades en la Unión Europea y, en especial, en los Tratados de Libre Comercio que ocuparon lugar estelar en las propuestas de los países ricos como una forma de establecer dominio con apariencia de integración.

Entonces el discurso sobre el libre comercio como el único camino posible para el desarrollo fue sometido a aguda crítica, hizo énfasis en los contenidos de esos tratados en cuanto a la inversión de capital, que incluyen desde el trato igual al capital nacional y al extranjero hasta la obligación increíble de renunciar a los tribunales del país receptor y acudir a tribunales de arbitraje internacional dependientes del Banco Mundial para ventilar litigios ocasionados por la actuación del capital transnacional.

¿CUÁL ERA LA PRINCIPAL PREOCUPACIÓN DE FIDEL Y QUÉ ESCENARIOS ESCOGIÓ PARA SOCIALIZARLA?

Las falacias de las reglas iguales aplicadas a partes muy desiguales, que fueron estudiadas en detalle por Fidel y sometidas a la comprobación de su realidad mediante infinitas preguntas a sus interlocutores, que iban desde empresarios hasta economistas, funcionarios de organismos internacionales, periodistas y, con especial énfasis, a humildes miembros de movimientos sociales, que le daban información real y testimonial.

Sobresalieron entonces dos escenarios creados por el Comandante para el debate con auditorios diferentes: los eventos de Globalización y Problemas del Desarrollo, y los Encuentros Hemisféricos de Lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), efectuados todos en La Habana con su participación personal, desde la inauguración hasta la clausura.

Los eventos de Globalización… estuvieron dirigidos al debate con economistas y abiertos a todas las corrientes de pensamiento. En ellos participaron economistas, sociólogos e historiadores con posiciones críticas hacia la globalización neoliberal, varios premios Nobel de economía, funcionarios del FMI y del Banco Mundial, economistas de la CEPAL y de otros organismos internacionales e, incluso, algunos participantes que años después llegarían a la presidencia de sus países.
Mientras duró fue el único evento en que se encontraban cara a cara corrientes antagónicas de pensamiento en un marco de respeto, establecido por el compañero Fidel como norma, y en los que llegó a presentar una ponencia en la que mezclaba el humor y la fina percepción de las complejidades del debate.

Los Encuentros Hemisféricos de Lucha contra el ALCA estuvieron dirigidos a desarrollar la unidad de los movimientos sociales en el combate contra el proyecto económico imperialista más ambicioso y abarcador de todos: el intento de establecer un Tratado de Libre Comercio que comprendiera 34 países, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, esto es, todo el hemisferio con la única excepción de Cuba.

Frente a lo que se presentaba como un pujante proyecto ya en proceso de negociación, el compañero Fidel concibió efectuar esos Encuentros contra el ALCA, ofreciendo La Habana como sede y participando en todos como principal animador. De ellos nació la Campaña Continental de Lucha contra el ALCA, la que llegó a movilizar a millones de latinoamericanos en diversas formas de combate contra aquel Tratado.

Los discursos de clausura de estos eventos y las intervenciones del Comandante en Jefe en los debates de los paneles fueron insumos muy útiles, generadores de argumentos para desmontar aquel proyecto.

Por ejemplo, en el II Encuentro Hemisférico de lucha contra el ALCA, Fidel llamó a combatir ese proyecto porque a su juicio era promovido por Estados Unidos para devorar las economías nacionales de la región, apoderarse de todos los recursos y obtener mano de obra barata.

Reiteró también la necesaria unidad de todas las fuerzas para poder enfrentar la iniciativa norteamericana, aunque reconoció que “lograr ese objetivo no es fácil”, dijo: “Y si a ustedes se les dice 'hundid al ALCA' no lo hacen por una cuestión de orgullo nacional sino por una necesidad vital, porque es algo que no amenaza solo la dignidad, amenaza la vida de todos los latinoamericanos”.

Pero incluso, desde antes, luego de conocerse los nefastos resultados de la III Cumbre de las Américas que a mediados de abril del 2001 se había efectuado en Quebec, Canadá, en un discurso pronunciado el 1.º de Mayo de ese año en la Plaza de la Revolución, Fidel había reiterado que la asociación entre una gigantesca potencia industrial, tecnológica y financiera, con países que padecen un alto grado de pobreza, subdesarrollo y dependencia financiera —respecto a instituciones (internacionales) que están bajo la égida de Estados Unidos— impondría tales condiciones de desigualdad que solo implicaría la absorción de la economía de los demás países de América Latina y el Caribe por la economía de Estados Unidos.

MANTUVO SU FE EN LA VICTORIA

En todo momento, Fidel mantuvo su fe en la victoria. Recuerdo que en 2001 señaló que lo albergaba la más firme convicción de que América Latina y el Caribe podrían ser devorados, pero no digeridos por el decadente imperio, ya que los pueblos harían renacer las naciones de nuestro continente de sus propias cenizas para integrarse entre ellas; como debían integrarse y unirse en busca de un destino superior y más decoroso. Sería la única forma en que cientos de millones de latinoamericanos y caribeños se ahorrarían una durísima etapa de la posterior lucha por nuestra liberación, decía, mientras apelaba a la conciencia y a revivir la herencia de los padres fundadores, de la lucha por la independencia de nuestros pueblos.

El ALCA fue derrotado por la acción combinada de los movimientos sociales y el rechazo de algunos gobiernos, en especial el de la República Bolivariana de Venezuela encabezado por el presidente Hugo Chávez, y esa fue una victoria latinoamericana sentida por muchos como propia de Fidel, por su importante contribución a ella.

Como expresara el secretario general del Partido Comunista de Argentina, Patricio Echegaray, en noviembre de 2011, si bien Fidel no estuvo físicamente presente el día en que el ALCA fue enterrado en la contracumbre de Mar del Plata de 2005, su voluntad, pensamiento e inspiración fueron decisivos para el triunfo porque Fidel alentó, impulsó a superar las diferencias secundarias que habían dividido a los sectores populares y que fueran ellos protagonistas de una jornada patriótica, antiimperialista y unitaria.

(Cubahora)

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