Otro tornado... pero de
mucho amor
Por Demetrio
Villaurrutia Zulueta
[15.02.2019]-
Actualización 2:30 pm de Cuba
El amor todo lo puede.
Muchas historias de amor
hoy pululan en La Habana,
quizás no como aquellas
de Romeo y Julieta que,
al jurarse eternamente
amor, prefirieron morir
en un lecho común para
perpetuar su memoria.
El amor del que les
hablo es diferente, pero
no muy diferente. Se
comenzó a escribir hace
más de dos semanas, y no
surgió como otros, de un
largo romance o de
flores o de lindas
palabras, surgió en
contingencia y ahí quedó
y se sedimentó.
Ganó espacio
aceleradamente y emergió
triunfante de un marasmo
complejo y difícil de
enfrentar. Siguió
creciendo, unió
voluntades, corazones,
muchas almas enamoradas,
y como fuerza de huracán,
paradójicamente, ha
logrado ser mil veces
más fuerte que el otro
tornado que lo engendró.
Ahh... amor verdadero,
sublime y universal, que
tiene alas que lo hacen
volar en dimensiones
inconmensurables; amor
limpio que se expande
con similar fuerza hacia
todas direcciones, y que
tiene como
característica que no se
reparte entre dos, sino
entre cientos, miles,
millones, y mientras más
lo hace mejor, gana
fuerza, solidez.
Va contra natura, porque
no nació de un día bello
o de frases bonitas,
pero nació. Y una vez
que lo hizo se convirtió
en Hércules de la vida,
arropando a su paso a
corazones rotos o a
personas que lloran por
dentro.
Ese amor es un muro que
detiene ahora todo lo
malo, simplemente lo
neutraliza, y a pesar de
que generalmente ha
tenido que transitar por
senderos muy oscuros y
escabrosos, la propia
fuerza interna de los
condimentos que lo
componen hace que nada
para él sea imposible;
de lo imposible logra
hacer lo posible; de
cada victoria emerge con
otra victoria; de cada
cosa que toca la
transforma en belleza,
mucho más bella de lo
que antes.
Ahh… amor del bueno,
transparente, limpio,
universal y generoso.
Bendito amor de humanos
que cuando entra en la
madurez de su desarrollo,
crece y crece hasta
llegar a lo infinito, y
tras de sí arrastra a
muchos sin distinguir
sexo, edad o lugar de
residencia.
Es simplemente la
esencia misma de la
existencia del ser
humano, lo que justifica
lo mejor de nosotros
mismos, lo que un poeta
dijo alguna vez que es
la fuerza que mueve la
Tierra, lo que ahora
mismo en La Habana en
medio de tanto dolor,
también logró desatar
otra fuerza telúrica que
ha sido y es mil veces
más fuerte que un
tornado…
Ahh… amor no fugaz,
naciste para curar
almas, y ahora en La
Habana te perpetúas como
amor del bueno, ese que
todo lo puede.
(Radio Rebelde)