Cuba ante la amenaza de
activación del Título
III de la Helms-Burton
[28.02.2019]-
Actualización 11:30 pm de Cuba
La decisión de Estados
Unidos, hecha pública en
enero, de la activación
o no en 45 días del
Título III de la Ley
Helms-Burton afecta a
Cuba desde el propio
anuncio, afirmó hoy la
investigadora Olga Rosa
González.
En entrevista concedida
a Prensa Latina, la
subdirectora del Centro
de Estudios Hemisféricos
y sobre Estados Unidos (Cehseu)
explicó que puede
influir en lo que se
denomina percepción de
riesgo sobre la isla en
compañías o personas de
otros países con interés
de invertir.
Según el Título III de
la Ley Helms-Burton, el
cual puede hacerse
efectivo en marzo,
Washington autoriza a
cualquier ciudadano o
empresa estadounidense a
presentar demandas ante
tribunales del país
norteño para reclamar
compensación por
propiedades
nacionalizadas tras el
triunfo de la Revolución,
el 1 de enero de 1959.
De acuerdo con la
especialista, solo el
anuncio de esta medida
provoca incertidumbre y
como resultado los
interesados en invertir
en la mayor de las
Antillas esperen hasta
la decisión final de
Washington.
En su página web, el
Consejo Económico y
Comercial Estados Unidos-Cuba
(U.S.-Cuba Trade and
Economic Council),
divulgó que la agencia
federal encargada de las
reclamaciones certificó
cinco mil 913 casos de
más de ocho mil
presentados hasta el
momento.
Sus cálculos sugieren
que lo anterior tiene un
valor de alrededor de
nueve mil millones de
dólares, teniendo en
cuenta los intereses
devengados por años,
dijo.
'La reclamación más
grande que ha reconocido
esta comisión es la de
la compañía de
electricidad cubana y la
segunda la de AT&T, la
antigua International
Telephone and Telegraph
Company; y así hay otras
más, relacionadas con la
hotelería, etcétera',
acotó.
González aseguró que la
justificación esgrimida
son las pérdidas que
atribuyen como resultado
del proceso de
nacionalización ocurrido
en Cuba en 1960.
La investigadora apuntó
que las autoridades
cubanas lo efectuaron
bajo las normas
internacionales, pero la
Casa Blanca no tuvo la
voluntad política de
negociar con la isla
como hicieron otros
países, entre ellos
Canadá y España, los
cuales recibieron
compensación.
Para expertos, la
activación de esa medida
podría ralentizar el
desarrollo económico de
la nación caribeña, ya
golpeada por un bloqueo
de más de 55 años
impuesto por Estados
Unidos, pues
repercutiría
significativamente en el
programa de inversiones
proyectado hasta el
2030.
'Cuba está en un proceso
de estimulación a la
inversión extranjera y
los inversores, por
supuesto, hacen estudios
de riesgo, y ahora
deciden esperar a ver si
Cuba va a cambiar o no',
indicó González.
Sin embargo, afirmó que
Cuba sigue su propio
ritmo e intereses, y
tiene una cartera de
oportunidades en materia
de inversión extranjera
que responde a ellos y
no a los de Estados
Unidos.
Asimismo, rememoró que
desde la entrada en
vigor de la Ley Helms
Burton, en 1996, las
administraciones
estadounidenses no se
atrevieron a darle luz -suspendiéndola
por seis meses- verde a
la aplicación al Título
III por los daños que
podría conllevar su
efectividad a otras
naciones, entre ellas
aliadas, e incluso al
propio país norteño.
'Sin embargo, el actual
gobierno encabezado por
el presidente Donald
Trump decidió reducir el
período de tiempo para
el análisis de su
activación o no, lo que
expertos ven como una
medida para recrudecer
el bloqueo económico,
comercial y financiero
que desde hace más de 55
años impone Washington a
Cuba', reiteró.
La subdirectora del
Cehseu señaló que el
título III apuntala la
pretensión de Estados
Unidos de intentar lo
que llaman la transición
en Cuba, incluida
expresamente en la
legislación redactada
por los senadores Jesses
Helms y Dan Burton que
entró en vigor el 12 de
marzo de 1996 durante el
mandato del entonces
presidente William
Clinton.
Ello lo señala también
su antecesora la Ley
Torricelli, aprobada en
1992 y cuyo objetivo
principal y declarado es
hacer lo posible para
lograr un cambio de
gobierno en la mayor de
las Antillas.
Además de la
autorización a juicios
contra inversionistas de
propiedades
nacionalizadas, la
Helms-Burton establece
el apoyo a los llamados
grupos prodemocracia en
Cuba; entiéndase (...)
la ayuda a los
contrarrevolucionarios
en el país caribeño,
destacó.
De igual modo, agregó,
decreta sistemas de
sanciones para de manera
abierta tratar de forzar
a la comunidad
internacional a sumarse
en su cruzada contra la
isla.
'Plantea, incluso, el
tipo de gobierno que
reconocería Estados
Unidos, el cual
cumpliría requisitos
como la no inclusión de
las máximas figuras del
país en aquel entonces,
Fidel Castro y Raúl
Castro, en la dirección
del país', detalló.
Precisó que establece la
eliminación de los
Comité de Defensa de la
Revolución y del
Ministerio del Interior;
y la suspensión de la
interferencia a las
transmisiones ilegales
de radio y televisión
hacia la nación caribeña
desde Estados Unidos.
Otras de las exigencias
contenidas en dicha
legislación es
establecer un sistema
judicial independiente y
hacer elecciones 'libres'
al estilo de Estados
Unidos, subrayó.
Tras su unilateral
aprobación por
Washington, las
autoridades de la mayor
de las Antillas
reaccionaron con la Ley
por la dignidad y la
soberanía cubanas, del
Parlamento, en la que se
declara ilícita la
Helms-Burton,
inaplicable y sin valor
ni efecto jurídico
alguno.
El gobierno cubano ha
advertido sobre el serio
impacto de la aplicación
del Título III en las ya
golpeadas relaciones
bilaterales.
En ese sentido, el
canciller Bruno
Rodríguez rechazó la
decisión de reducir a 45
días -los presidentes
estadounidenses lo
venían haciendo por seis
meses- calificándola de
Chantaje político y
hostilidad
irresponsables para
endurecer el bloqueo a
Cuba.
Asimismo, denunció la
política de la Casa
Blanca expresada en la
Ley por tratarse de un
ataque al Derecho
Internacional y a
terceros países.