Contribuye la Unión
Europea a la política
energética cubana
[14.03.2019]-
Actualización 11:30
am de Cuba
En su carrera por
alcanzar la meta del 24
% de participación de
las fuentes renovables
en la generación de
electricidad para el año
2030, la Mayor de las
Antillas cuenta con
acciones de cooperación
como las de la Unión
Europea (UE) que recién
presentó en La Habana su
Programa de apoyo a la
política de energía de
Cuba.
Con el propósito de
contribuir al cambio de
matriz energética en la
Isla, reducir su consumo
de combustibles fósiles
y sustituirlos por
fuentes renovables (FRE),
esa iniciativa forma
parte del Programa
Indicativo Multianual
2014-2020 de
colaboración con esta
nación caribeña a partir
de un financiamiento de
18 millones de euros
para apoyar la
implementación de la
estrategia para el
desarrollo perspectivo
de las FRE.
En presencia de
invitados cubanos y de
agencias de la
Organización de Naciones
Unidas (ONU), durante un
encuentro en la sede del
Ministerio de Energía y
Minas (Minem) para
fortalecer las
capacidades de
negociación y promoción
de inversiones, se
examinaron múltiples
propuestas y decisiones.
Se instó a mejorar los
espacios para aprovechar
las oportunidades de
financiamiento, evaluar
necesidades de
capacitación y equipos,
elaborar proyectos,
identificar acceso en
comunidades rurales y
buscar soluciones
técnicas encaminadas a
incrementar la calidad
de vida de los
pobladores.
Alberto Navarro
González, embajador de
la UE en Cuba, señaló
que las perspectivas en
esta esfera constituyen
una nueva contribución a
las medidas para
contrarrestar el impacto
del cambio climático y
sugirió la posibilidad
de avanzar mucho más
rápido en la
implementación de los
objetivos trazados,
considerando los
nefastos efectos de ese
fenómeno asociado al
calentamiento global.
Raúl García Barreiro,
titular del Minem,
calificó de tarea de
gran envergadura la meta
de alcanzar el 24 % de
participación de fuentes
limpias en la generación
de electricidad para
2030, lo cual forma
parte de la Política
para el desarrollo
perspectivo de las FRE y
el uso eficiente de la
energía, aprobada en
2014 por la Asamblea
Nacional del Poder
Popular.
Instó a aplicar en forma
adecuada el marco
regulatorio del programa
de la UE, preparar a
directivos y
funcionarios, promover
la inversión extranjera
en el sector, contar con
universidades y centros
de investigación para la
formación profesional,
fortalecer la eficiencia
energética en la
industria e incentivar
el uso de las fuentes
renovables.
El Ministerio de Energía
y Minas asume la
responsabilidad de
coordinar la ejecución
de este Programa, que
tiene como objetivos
fundamentales ayudar a
fortalecer
institucionalmente a las
entidades públicas
relacionadas con la
aplicación de las FRE y
el incremento de la
eficiencia energética;
brindar servicios
científico-técnicos e
impulsar la
investigación aplicada y
la innovación, así como
estimular el desarrollo
local de las comunidades
rurales, al facilitar el
acceso a las fuentes
renovables y el consumo
racional de la energía.
Las emisiones del astro
rey sobre el
archipiélago cubano
pueden convertirlo en
una potencia energética
a partir de su empleo,
el auge del conocimiento
y la tecnología, si se
tiene en cuenta que el
país recibe un promedio
de radiación solar de
más de 1 800 Kw/h/ por
metro cuadrado al año,
según sostienen expertos
del Minem.
No obstante, en el
alcance y éxito de esa
política nacional es
decisiva la eficiencia
energética que abarca la
instalación de lámparas
led (como ocurre hoy con
el alumbrado público en
La Habana), calentadores
solares, cocinas de
inducción, bombeos,
parques solares
fotovoltaicos, plantas
industriales de biogás y
biodigestores en el
sector residencial,
entre otras acciones.
En Cuba se trata de
promover la
diversificación de una
matriz energética, hoy
solo apoyada en
combustibles fósiles,
para optar por la
sustentabilidad tanto
económica como
medioambiental.
Por ejemplo, la solar
fotovoltaica es una
fuente de energía que
produce electricidad de
origen renovable,
obtenida directamente de
la radiación del Sol
mediante un dispositivo
semiconductor célula
fotovoltaica o bien
mediante una deposición
de metales sobre un
sustrato denominado
célula solar de película
fina.
En el mundo, este tipo
de energía se usa
principalmente para
producir electricidad a
gran escala a través de
redes de distribución,
aunque también permite
alimentar innumerables
aplicaciones y aparatos
autónomos, así como
abastecer refugios de
montaña o viviendas
alejadas de la red
eléctrica.
Debido a la creciente
demanda de energías
renovables la
fabricación de células
solares e instalaciones
fotovoltaicas ha
avanzado
considerablemente en los
últimos años en el
planeta.
Estas comenzaron a
producirse en masa a
partir del año 2000,
cuando
medioambientalistas
alemanes y la
organización Eurosolar
obtuvieron financiación
para la creación de 10
millones de tejados
solares, según publica
la enciclopedia digital
Wikipedia.
La energía fotovoltaica
no emite ningún tipo de
polución durante su
funcionamiento,
contribuyendo a evitar
la emisión de gases de
efecto de invernadero.
Fue el físico francés
Alexandre-Edmond
Becquerel el descubridor
del efecto fotovoltaico
en 1839, lo cual resultó
fundamental para el
desarrollo de las
células fotoeléctricas.
(Tomado de la
Revista Opciones)