Fernández de Cossío: “La
Ley Helms-Burton no es
aplicable en Cuba”
[21.03.2019]-
Actualización 11:30
pm de Cuba
Carlos Fernández de
Cossío, director general
para Estados Unidos del
Ministerio de Relaciones
Exteriores de Cuba,
respondió este jueves
preguntas de los
usuarios de Facebook y
Twitter sobre el anuncio
de la activación parcial
de la Ley Helms-Burton,
por el gobierno de
Donald Trump.
A continuación
reproducimos las
declaraciones del
diplomático cubano:
¿La Ley Helms-Burton es
aplicable en Cuba?
La Ley Helms-Burton no
es aplicable en Cuba, en
primer lugar, porque es
una ley de Estados
Unidos y por tanto su
jurisdicción, su espacio
de aplicación, es en los
Estados Unidos. Ningún
país soberano que se
respete permitiría la
aplicación
extraterritorial de una
ley de los Estados
Unidos o de otro país en
su territorio.
Además, en nuestro caso,
Cuba tiene una ley
aprobada en el año 1996,
que declara nula y sin
valor alguno a la Ley
Helms-Burton. Por tanto,
su aplicación en Cuba es
nula.
¿Cuáles son las
principales
disposiciones de la Ley
Helms-Burton?
La Ley Helms-Burton es
una ley muy amplia y muy
compleja. Es bastante
singular en ese sentido.
Porque es una ley como
probablemente existan
pocas en Estados Unidos,
si es que existe alguna,
que pretende definir con
categoría de ley cuál
puede ser el
comportamiento del
gobierno de los Estados
Unidos en un tema
específico de política
exterior, en este caso
Cuba.
La ley persigue varios
propósitos, en primer
lugar, internacionalizar
el bloqueo económico,
tratar de que la
comunidad internacional,
lejos de repudiar el
bloqueo económico como
hace año tras año, se
incorpore al sistema de
sanciones contra Cuba.
Tal es así, que la ley
tiene incluso
establecido que el
Departamento de Estado
debe reportar al
Congreso cada año sobre
cómo se viene aplicando
a nivel internacional,
por otros países, las
sanciones contra Cuba.
La ley también persigue
perpetuar el bloqueo. Lo
codifica. El bloqueo
existía con antelación
sobre la base
fundamentalmente de
prerrogativas que tenía
el Presidente de los
Estados Unidos y lo que
se hizo en el año 96 con
la Ley Helms-Burton fue
lo que se llamó “codificarla”.
Fue establecer que todas
las medidas del bloqueo
existentes hasta
entonces, más las que se
incorporan con la ley,
se convierten en un acto
legislativo que no se
puede modificar sin un
acto del Congreso. Lo
que buscaba era tratar
de perpetuar la
hostilidad entre Cuba y
los Estados Unidos y
maniatar cualquier
perspectiva de que un
futuro gobierno
estadounidense optara,
prefiriera o considerara
que esta ley respondía
solo a los intereses de
los Estados Unidos y por
tanto, buscara un
acomodo distinto con
Cuba.
La ley también perseguía
disuadir, inhibir, la
posibilidad de que
capital extranjero
llegara a Cuba en la
modalidad de inversión
extranjera, tratando de
espantar al posible
inversionista en nuestro
país. Y por eso algunos
aspectos de la ley
buscan castigar al
inversionista extranjero
si este invierte en
alguna de las
propiedades que fueron
nacionalizadas en Cuba
al triunfo de la
Revolución. Para eso se
basa en la falsedad de
que las
nacionalizaciones
llevadas a cabo por Cuba
en los años 60 eran
ilegítimas o eran
indebidas.
Y finalmente la ley, de
lograr cumplirse los
propósitos de derrocar
la Revolución, con los
objetivos anteriores, la
ley lo que busca es
establecer una especie
de programa sobre cómo
sería el futuro de Cuba
carente totalmente de
soberanía si llegara a
ocurrir el derrocamiento
del poder revolucionario
en nuestro país.
Establece un período de
transición, en el que
habría un administrador,
un estadounidense por
supuesto, designado por
el gobierno de los
Estados Unidos que se
encargaría de garantizar
que se fuera desmontando
todo lo que hoy
significa el poder
revolucionario, el
sistema de justicia
social, el sistema
socialista en nuestro
país.
Pero que además tendría
como tarea iniciar una
de las ambiciones más
importantes de la Ley
Helms-Burton: que los
antiguos reclamantes
estadounidenses -o
quienes no eran
estadounidenses en ese
momento- dueños de
propiedades que en Cuba
fueron nacionalizadas o
que fueron abandonadas
por personas que se
marcharon de Cuba, sean
devueltas a esos
reclamantes o que el
pago por el valor que
ellos decidan por esas
propiedades sea dado. Lo
cual quiere decir que
prácticamente todo
cubano, si se cumpliera
ese propósito, vería que
la casa donde vive, la
comunidad donde está su
edificio, la escuela a
las que van sus hijos,
los centros de trabajo,
el lugar donde tiene su
negocio privado, el
terreno donde cultiva,
si es un agricultor
pequeño, todo eso podía
ser reclamado
materialmente o se
reclamaría una
indemnización.
Hasta que no se produzca,
según dice la ley, la
totalidad de la
devolución o la
totalidad de la
indemnización, quiere
decir pago por esas
propiedades y bienes, no
podría levantarse el
bloqueo económico en la
manera en que lo concibe
la ley. Esos son los
propósitos de la Ley
Helms Burton.
¿Está el gobierno de
Cuba dispuesto a pagar
indemnizaciones a los
estadounidenses cuyas
propiedades fueron
confiscadas después de
1959?
Lo que Cuba está
dispuesta a hacer, lo
planteó en los años 60,
cuando se hicieron las
nacionalizaciones, y lo
ratificó cuando se
adoptó la Ley de
reafirmación de la
dignidad y la soberanía
cubanas, en diciembre de
1996, es entrar en un
proceso de negociación
con el gobierno de los
Estados Unidos en la
búsqueda de un acuerdo
de suma total para que
puedan ser compensados
los antiguos reclamantes.
Y me estoy refiriendo a
los reclamantes que
fueron reconocidos por
la Comisión de
reclamaciones
extranjeras de los
Estados Unidos. Son unas
5903. Pero la Ley
también dice que esa
negociación se haría
conjuntamente con un
proceso de discusión
sobre la indemnización a
la que tiene derecho el
Estado y el pueblo
cubanos por los daños
materiales,
sentimentales, y
personales ocasionados
por los años de agresión
militar, el terrorismo,
las sanciones económicas
y privaciones de
diversos tipos
provocadas por el
gobierno de los Estados
Unidos. En un proceso
como ese, Cuba está
dispuesta a llegar con
el gobierno de los
Estados Unidos a un
acomodo de
compensaciones mutuas.
¿Se puede decir que el
bloqueo de Estados
Unidos comenzaría de
verdad cuando se aplique
la Helms-Burton?
Hay una presunción de
que el bloqueo económico
comenzó con la
aplicación de la Ley
Helms Burton en el año
1996, que no es correcta.
El bloqueo comenzó a
inicios del triunfo de
la Revolución.
Oficialmente con una
orden ejecutiva del
presidente Kennedy que
se basó en una ley de
1917, emitida en la
época de la Primera
Guerra Mundial y con
órdenes ejecutivas de
ese momento, es que el
presidente, con
sucesivas órdenes
ejecutivas, estableció
la prohibición de
comercio con Cuba, la
prohibición de que
barcos estadounidenses
vinieran a Cuba, la
prohibición de
transacciones
financieras etc., que se
fueron incrementando a
lo largo de los años
antes de llegar a la Ley
Helms Burton. Incluso
puede decirse que el
bloqueo comenzó, que las
sanciones comenzaron,
antes de eso. Porque el
gobierno de los Estados
Unidos lo primero que
hizo fue reducir la
cuota azucarera en el
mercado de los Estados
Unidos de la que
dependía la economía
cubana. Ese fue el
primer acto de agresión
y de sanción y se
concibió desde entonces
como acto dirigido a
generar escasez,
privaciones, hambre,
penuria en Cuba, con el
objetivo de doblegar la
voluntad política del
pueblo cubano y que eso
diera pie a un
derrocamiento del
gobierno revolucionario.
¿Qué desafíos impone la
aplicación de la
Helms-Burton a las
relaciones entre Cuba y
Estados Unidos?
El desafío para las
relaciones entre Cuba y
los Estados Unidos
históricamente ha sido
la incapacidad del
gobierno de los Estados
Unidos de aceptar que
Cuba, es un país
soberano y que tiene
derecho a ser un país
soberano y de aceptar
que el pueblo cubano
tiene una voluntad firme,
sostenida, de defender
ese derecho soberano a
construir su propio
futuro. Eso es un
desafío puesto que la
asimetría entre los dos
países hace pensar a
muchos políticos de los
Estados Unidos que
tienen la capacidad y el
poder de someter al
pueblo cubano y,
mediante sanciones,
mediante presiones,
tratar de doblegar la
voluntad de los cubanos.
La Historia ha
demostrado que no es así.
La Ley Helms-Burton se
propuso eso en 1996. Hay
que escuchar los
discursos que se
hicieron en esa época,
los argumentos que
presentaron varios
políticos de los Estados
Unidos del porqué hacía
falta esta ley. Si
cualquier persona
desinformada hubiera
estado escuchando esos
debates hubiera pensado
que le faltaban meses, o
semanas, a la
supervivencia de la
Revolución Cubana. La
historia demostró que no
es así y nuevamente
ahora, cuando se tratan
de instrumentar algunos
atributos adicionales de
la Ley, el resultado va
a ser el mismo que en
1996.
El desafío para Cuba va
a ser continuar
resistiendo como hemos
hecho hasta ahora,
siendo creativos, como
en nuestro pueblo,
procurando seguir
desarrollando nuestro
país, progresando,
tratando de mejorar el
bienestar de la
población, con un claro
sentido de justicia
social y dándole las
garantías a nuestros
socios extranjeros, a
los países de otras
partes del mundo, de que
sus inversiones en Cuba
cuentan con la garantía
de las leyes cubanas,
del derecho
internacional, de las
leyes de su país, y que
es totalmente legítimo
interactuar con Cuba y
desarrollar negocios con
nuestro país.
El pueblo cubano ha
demostrado que está
comprometido con el
proceso revolucionario y
ha demostrado también
históricamente que tiene
una firme conducta de
rechazo a cualquier
pretensión de
sometimiento por parte
de una potencia
extranjera, como es el
caso de los Estados
Unidos. Nuestro país
lleva 60 años de
Revolución sin haber
tenido un día de
descanso en cuanto a la
agresividad de Estados
Unidos. Con
independencia de que en
algunos momentos ha sido
más agresivo y en otros
ha sido menos agresivo,
nuestro pueblo está
preparado, tiene
experiencia, tiene la
experiencia de haber
vivido los duros
momentos del Período
Especial y hoy nosotros
no estamos ni siquiera
en las condiciones tan
difíciles que pasamos en
aquellos momentos. Hemos
logrado vencer
dificultades y períodos
duros del pasado y
seremos capaces de
hacerlo en estos
momentos.
Este es un tema
importante, un tema
sobre el que todos los
cubanos debemos estar
informados y que debemos
comprender, como deben
estar informados los
latinoamericanos. Es muy
importante que
compartamos información,
que nos unamos y que
denunciemos a la Ley
Helms-Burton como un
acto del imperialismo
contra toda nuestra
América.
(Tomado de Cubaminrex)