Balance preliminar de la
economía cubana en 2018
y algunas perspectivas
para el 2019 (Final)
Por José Luis Rodríguez
[28.03.2019]-
Actualización 7:30 pm de Cuba
El año 2019 fue definido
en la Asamblea Nacional
del pasado mes de
diciembre como uno de
ordenamiento y ajuste,
para el que se ha
elaborado un plan
realista y cumplible.
En estas definiciones se
ha tomado en cuenta –en
primer lugar- la
coyuntura económica
internacional, donde se
observa que la economía
mundial debe crecer
3,5%, cifra inferior al
estimado del 2018, que
fue de 3,7%.
Adicionalmente, todos
los países capitalistas
desarrollados –excepto
Japón-, así como las
economías emergentes y
en desarrollo presentan
cifras de crecimiento
inferiores a las del
pasado año.
Igualmente se pronostica
que los precios del
petróleo desciendan un
14,1% y los de otras
materias primas un 2,7%.
En síntesis, todo indica
que este año la economía
mundial enfrentará una
situación más compleja
aún que la que estuvo
presente en el 2018.
En tal sentido y como se
ha explicado
anteriormente, esta
situación también
incidirá en el desempeño
económico de nuestro
país, a lo que se añade
el previsible incremento
del impacto negativo del
bloqueo de EEUU, tomando
en cuenta las nuevas
medidas adoptadas por el
gobierno de Donald Trump
ya en los primeros meses
de este año, incluyendo
la aplicación del Título
III de la Ley Helms
Burton.
Las líneas principales
de trabajo para el 2019
se han resumido en los
siguientes seis puntos,
dados a conocer también
al cierre del pasado año.
1.- Incrementar y
diversificar las
exportaciones de bienes
y servicios.
2.- Elevar la eficiencia
de las inversiones y la
participación de la
inversión extranjera
directa.
3.- Analizar
integralmente la
ejecución de las
importaciones y los
créditos externos.
4.- Incrementar en lo
posible la sustitución
de importaciones.
5.- Potenciar la gestión
de cuentas por cobrar en
el exterior.
6.- Mejorar la gestión
de los inventarios.
En cuanto a estas líneas
fundamentales de trabajo,
se prevé que las
exportaciones de bienes
crezcan un 6%, mientras
que los ingresos
turísticos deben crecer
un 17,6%; las
inversiones totales se
planifica que aumenten
un 20,1% (11 300 MMP),
en tanto que la
inversión extranjera
directa se estima sea el
6,2% de ese total (700
MMP), aunque algunos
estimados extranjeros
calculan una cifra
superior; las
importaciones serán un
11,2% menores que lo
planificado para el 2018
y se ha orientado no
crecer en el
endeudamiento externo
del país, lo que
representa pagar los
créditos atrasados y no
contratar nuevos
créditos que resulten
impagables después; se
planifica un total de
160 millones de pesos en
sustitución de
importaciones y reducir
los inventarios ociosos
un 2%, lo que puede
inyectar 400 millones de
pesos a la producción
nacional.
Estos incrementos
estratégicos deben
lograrse partiendo de
cuatro encadenamientos
básicos con la IED
referidos al crecimiento
de la producción; al
turismo; las
exportaciones y con el
sector no estatal, que
se ha estimado aporta
alrededor del 20% del
PIB, aunque en sectores
de baja productividad,
pero que ya absorbe el
31% de la ocupación.
De tal modo, un plan que
contemplara
objetivamente la
coyuntura restrictiva
del presente año se
propuso un crecimiento
del PIB de solo 1,5% y
también tasas modestas
de incremento en el
resto de los indicadores
que se han dado a
conocer públicamente o
se han estimado, tal y
como se aprecia en la
siguiente tabla:
Notas: * Estimados del
Economist Intelligence
Unit “Country Report
Cuba” February 2019 en
www.eiu.com
Fuentes: Idem a tabla Nº
1.
En los datos que se
reflejan en la tabla
anterior, se aprecia
como los mayores
esfuerzos se concentran
en el crecimiento del
20,5% en las inversiones,
con un estimado del 9%
de incremento en la
inversión extranjera
directa neta, que supera
ligeramente los mil
millones de dólares; la
recuperación de la
producción agrícola
luego del decrecimiento
registrado el pasado año;
el aumento de la
producción de azúcar,
que se sitúa a niveles
similares al 2017; y la
expansión del turismo
con unos 368 mil
visitantes más este año
y una cifra superior en
los ingresos brutos.
Un elemento clave que no
debe pasarse por alto en
la proyección del 2019
es la necesidad de
asegurar los recursos en
divisas indispensables
para garantizar los
niveles de actividad
previstos.
Para ello se ha diseñado
un proceso de ajuste
macroeconómico que
supone:
–Incrementar las
exportaciones un 6%
buscando la mayor
diversificación posible
en bienes y servicios,
así como en mercados.
–Reducir las
importaciones directas
de bienes en un estimado
que se calcula en torno
al 7%, en tanto que se
lleva a cabo la
sustitución de
importaciones por una
valor de 160 millones de
dólares.
–La gestión del comercio
exterior el presente año
debe incrementar el
saldo positivo de la
balanza comercial
discretamente.
–Reducir los inventarios
ociosos un 2%, lo que
potencialmente
representa 400 millones
de dólares para apoyar
la producción de bienes
y servicios.
–Reducir el déficit
presupuestario de un 9%
en relación al PIB en el
2018, a 6,1% este año,
lo que representa una
disminución de 3 060
millones de pesos, sin
afectar los servicios
sociales básicos de
salud pública,
educación, seguridad y
asistencia social.
Adicionalmente se prevé
financiar la
construcción de 32 000
viviendas, para un
crecimiento del 9,5% en
relación al 2018.
–Finalmente se estima
que este año se reducirá
un 2,8% el servicio de
la deuda externa y un
1,5% el monto de la
deuda total, según
cálculos del EIU.
V
A pesar de que el plan
diseñado para el
presente año resulta
objetivo y razonable,
con posibilidades de
cumplirlo en medio de
todas las dificultades,
se requiere adoptar
nuevas medidas que
permitan avanzar en la
solución urgente de los
problemas más acuciantes
que enfrenta el país, en
particular, lo referido
a la falta de liquidez
en moneda convertible.
Para alcanzar ese
objetivo, se pueden
implementar un conjunto
de medidas a corto plazo
que se resumen de la
forma siguiente:
Resulta indispensable
renegociar la deuda de
corto plazo en USD –que
se estimaba en 1 500
millones al cierre del
2018, tanto de adeudos
comerciales como de
dividendos retenidos-
hasta normalizar los
pagos a 360 días
mediante operaciones que
permitan su conversión
en CUC -a tasas de
cambio más favorables
que la tasa oficial
vigente- para
inversiones, pago de la
fuerza de trabajo u
otras obligaciones en el
país.
Pasar gradualmente a un
proceso de
titularización de la
deuda en moneda
convertible, mediante la
emisión de bonos y la
creación de un mercado
financiero, de manera
que la misma se pueda
descontar en el mismo,
brindando más opciones a
los acreedores. Existen
experiencias de
titularización de la
deuda llevada a cabo por
el Banco Central de Cuba
en la Bolsa de Londres,
en tanto que en el 2007
se hicieron dos
emisiones de bonos de
150 y 50 millones de
euros, con tasas de
interés entre 8,5 y 9,0%
a dos años vista, con
resultados a tomar en
consideración.
Crear un fondo conjunto
de inversiones a partir
de parte de las remesas
que se envían al país
asociando a los
remitentes, los
receptores y el gobierno
cubano en un
emprendimiento conjunto,
pudiendo dirigirse a
objetivos específicos
tales como construcción
de viviendas, o el
fomento de pequeños
negocios de propiedad
cooperativa o privada en
la esfera de la
producción. Existen
experiencias de este
tipo en países
latinoamericanos con
buenos resultados.
Desarrollar las
importaciones en
consignación –ante la
ausencia por el momento
de un mercado mayorista-
que permitan abastecer
de equipamiento y
materias primas los
negocios del sector
cooperativo y privado,
así como determinados
segmentos de propiedad
estatal como puede ser
el caso del turismo. En
esta variante las
compras se realizarían
directamente en moneda
libremente convertible
para asegurar la
retroalimentación de los
abastecimientos de la
consignación.
En relación a la
inversión extranjera, es
necesario impulsar la
captación de proyectos
mediante el apropiado
reconocimiento del
riesgo del inversor en
las negociaciones.
Adicionalmente se puede
incrementar la cartera
de oportunidad de
negocios con el capital
extranjero en sectores
como el turismo mediante
nuevos proyectos para
inversiones extra
hoteleras de no alto
costo y rápida
recuperación como
aquellos referidos a
parques de diversiones,
turismo de salud,
turismo de naturaleza,
turismo cultural y de
entretenimiento, entre
otros proyectos que
permitan elevar el gasto
del turista en Cuba a
precios competitivos
internacionalmente.
Adicionalmente es
preciso y posible
aplicar otras medidas
tendentes a lograr un
entorno más favorable en
la economía nacional.
Entre ellas pueden
examinarse:
La venta de bonos de
deuda pública con tasas
de interés estimulantes
en pesos cubanos y a
personas naturales,
asociados a objetivos
específicos o no y
descontables en el
mercado financiero. Esta
medida permite reducir
la presión inflacionaria
interna y proveer de
fondos adicionales al
presupuesto del Estado
en el corto plazo.
Crear asociaciones de
pequeñas empresas para
actividades productivas
entre el sector estatal
y el no estatal,
apoyadas por entidades
financieras como un
Banco de Fomento
Agrícola e Industrial
con prestaciones
específicas para este
tipo de negocios que
faciliten su
financiamiento.
Incrementar la política
de estimulación salarial
gradual en sectores que
presentan una fuerte
erosión y que resultan
claves para el
desarrollo, tales como
la educación y la
ciencia. Todo indica que
resulta indispensable
frenar el éxodo laboral
de estos sectores con
medidas que valoricen el
trabajo que se realiza
en los mismos, tomando
en cuenta el alto costo
de su reposición.
En esta valoración
preliminar de la
economía cubana para el
2019 puede destacarse
que se cuenta con un
plan mejor y más
realistamente diseñado
para enfrentar los
desequilibrios
macroeconómicos que se
agravaron en el pasado
año cuando se creció un
1,2% solamente. Las
medidas que se vienen
adoptando permiten
asumir los riesgos y
costos del ajuste con
diferentes alternativas
de solución para los
problemas más urgentes,
con vistas a elevar la
capacidad de captar
ingresos en moneda
libremente convertible a
corto plazo que sirvan
de base para elevar el
nivel de inversiones e
incrementar la
productividad del
trabajo.
Todo ello se viene
complementando con un
reforzamiento de la
gobernabilidad del país,
donde se aprecia un
aumento en el nivel de
atención del gobierno
central a los
territorios y a sectores
de producción y
servicios, con gestiones
más ágiles a problemas
urgentes –como se ha
apreciado en la
respuesta frente a los
daños del tornado que
azotó La Habana en
enero- y un nivel de
información y
participación que apunta
a mejorar el consenso
logrado en el país en
apoyo al proyecto
socialista, puesto de
relieve también en el
referendo que aprobó la
nueva Constitución
recientemente.
Finalmente, no debe
perderse de vista que
las medidas que deben
adoptarse en lo
inmediato imponen
costos, que deberán
mitigarse todo lo que se
pueda con medidas que
alivien en lo inmediato
las tensiones a que ha
estado sometida la
población desde el
Período especial,
poniendo en práctica
programas dirigidos a
solucionar
paulatinamente los
cuatro problemas que más
han preocupado al pueblo
en los últimos años:
insuficiencia de
ingresos, alimentación,
vivienda y transporte,
donde el peso de los
factores subjetivos y
las dificultades del
cambio de mentalidad
frente a la realidad
económica inmediata
imponen flexibilidad
táctica y firmeza
estratégica para el
avance en la solución de
los problemas.
Notas:
¹Ver IMF “World Economic
Outlook Update” January
2019 en
www.imf.org
²Ver Consejo de Estado
Fragmentos de la versión
taquigráfica del informe
presentado a la Asamblea
Nacional por Alejandro
Gil, ministro de
Economía y
Planificación, periódico
Granma, diciembre 22 del
2018 www.internet.granma
³Ver EIU “Country
Forecast Cuba” February
2019 en
www.eiu.com
(Cubadebate)