Economía argentina,
laberinto sin salida
Por Guillermo Alvarado
[11.05.2019]-
Actualización 8:30 am de Cuba
Una misión del Fondo
Monetario Internacional,
FMI, arribó a Argentina
con el propósito de
revisar la marcha del
programa económico del
presidente Mauricio
Macri y, de ser
necesario, imponer
nuevos ajustes que
afectarán a una
población que ya está
con el agua al cuello.
La inspección a las
cuentas argentinas tiene
como único propósito
determinar si puede, o
no, pagar el préstamo de
56 mil 300 millones de
dólares que el FMI le
hizo el año pasado y que
está siendo entregado en
cuotas.
Ese crédito, del tipo
“stand by”, el más
riguroso que ofrece la
entidad, permitió
mantener a flote un
tiempo al gobierno de
Macri, pero no resolvió
los problemas de fondo
en una economía en
crisis, cuyos
principales indicadores
están en rojo.
La tasa de inflación
acumulada en 12 meses
está en 54,7 por ciento;
la moneda nacional, el
peso, perdió 50,5 puntos
en 2018 y en lo que va
de este año ya cayó otro
15 por ciento.
El incremento constante
de los precios, así como
el crecimiento del
desempleo por las
políticas de ajuste
neoliberal provocaron
que la pobreza afecte ya
al 32 por ciento de la
población y el
descontento se hace
sentir en las calles,
donde las protestas
contra el rumbo de la
actual administración
son casi cotidianas.
La producción industrial
volvió a contraerse en
el primer trimestre de
2019, por lo que el país
se mantiene sumido en la
recesión.
Todo esto ha provocado
la huida de los
capitales foráneos, que
llegaron con entusiasmo
cuando Macri tomó el
poder, pero tres años
después perdieron la
confianza y ahora buscan
lugares más seguros para
instalarse.
Entre más inversionistas
salgan, peor va a
funcionar la economía,
por lo que la crisis se
vuelve un círculo
vicioso y para romperlo
hace falta una buena
sacudida, sea por la
movilización social como
ocurrió a principios de
centuria contra Fernando
de la Rúa, o, como
muchos esperan, por un
desastre electoral para
la derecha en los
comicios generales de
octubre.
El problema es quién
puede sustituir al
actual gobernante, que
es el favorito de los
mercados financieros.
Una figura con muchas
posibilidades es la
expresidenta Cristina
Fernández de Kirchner,
pero contra ella el
Estado va a lanzar toda
su maquinaria mediática
y judicial con el
propósito de impedir su
eventual candidatura.
Quienquiera que gane
recibirá un país
destrozado, que debe
enfrentar en el corto
plazo obligaciones de
deuda por casi 20 mil
millones de dólares, o
caer en una situación de
impagos que sería el
último acto del
desastre.
Esto es lo que
encontrarán los
inspectores del FMI, si
es que quieren ver la
realidad tan cruda como
es, sin intentar
maquillarla para,
quizás, favorecer las
intenciones
reelectorales de Macri.
Ya veremos.
(RHC)