¿A quién beneficia el
apurado acuerdo entre el
Mercosur y la Unión
Europea?
Por Julio C Gambina
[13.07.2019]-
Actualización 9:30 pm de Cuba
Son seis páginas de
buenos deseos, aprobadas
de apuro bajo la
denominación de “acuerdo
estratégico”. Habrá que
considerar a fondo los
textos completos de la
negociación cerrada en
Japón en el marco de la
Cumbre del G20.
¿Porqué de apuro si se
inició el proceso en
1995, interrumpido
varios años y retomado
en 2016 y en cámara
lenta?
La respuesta está en la
situación mundial de
lento crecimiento
económico y un relativo
fuera de juego de los
actores que suscriben el
compromiso.
Ni la Unión Europea
(UE), ni el Mercosur
(MS) son protagonistas
de las principales ligas
contemporáneas de la
economía mundial. El
juego determinante está
entre EEUU y China,
ejemplificado por la
guerra comercial y
monetaria, parte de la
disputa por la hegemonía
económica entre ambas
potencias.
Europa está condenada
desde hace años a ser un
parque temático, aun
cuando intenta sostener
algunas posiciones en la
dominación productiva y
financiera.
Solo basta transitar por
sus principales
capitales e identificar
que el movimiento de
turistas explica la
especificidad europea,
contra el desarrollo
fabril y tecnológico de
China y la carrera de
Trump para evitar quedar
atrás en esa disputa.
Ni hablar del Mercosur a
la espera de
inversiones, las que
están más tentadas por
la seguridad ofrecida,
aún con bajas tasas de
interés, en los
principales mercados de
capitales del mundo
desarrollado.
Corren desde atrás los
suscriptores del
acuerdo, la UE y el MS,
con formulaciones
propagandísticas de
soluciones mágicas desde
el libre comercio, que
más que comercio
sustenta el libre
movimiento de capitales
internacionales.
Esta cuestión central de
las inversiones define a
los beneficiarios
principales del acuerdo
político. Se trata de la
búsqueda de rentabilidad
del gran capital
transnacional, bajo el
paraguas ilusorio del
empleo y el cuidado del
medio ambiente.
Esas ilusorias
inversiones sustentan el
apuro de los gobernantes
del Mercosur, que
tratarán de generar las
condiciones de
posibilidad en sus
territorios para la
disputa de esas
inversiones externas, lo
que supone reaccionarias
reformas laborales,
previsionales o
tributarias favorables a
mejorar el costo de
producción de los
grandes inversores
externos.
Se trata de profundizar
el perfil primario
exportador de nuestros
países, agudizando el
rumbo del agro negocio
de la soja transgénica
con la incorporación de
la producción de agro
energía, derivada de los
combustibles no
convencionales.
Integración subordinada
versus alternativa
Este acuerdo entre la UE
y el MS resulta de una
larga historia de
negociaciones.
Desde los noventa se
despliega con fuerza la
estrategia aperturista
de la liberalización,
resultando una
competencia entre EEUU y
Europa para disputar el
mercado latinoamericano
y caribeño. Son los
tiempos de las Cumbres
presidenciales de las
Américas, por un lado, y
las Iberoamericanas por
el otro.
El cambio del siglo
modifica la situación en
la región, especialmente
por la situación
generada desde el
movimiento popular
contra los tratados de
libre comercio, la
globalización neoliberal
y capitalista, creando
las condiciones de
posibilidad para unas
relaciones
internacionales de
contenido alternativo,
con la pretensión de
superar la subordinación
de la lógica
capitalista.
Remitimos al proceso de
cambio político en
Nuestramérica, con las
modificaciones de
gobiernos y una
experiencia por una
integración alternativa
desplegada con mucha
fuerza en la década
transitada desde la
creación del ALBA (2004)
a la presidencia cubana
de la CELAC (2013).
Con el nuevo clima
político en la región,
muy especialmente con el
ascenso a la presidencia
de la Argentina de
Mauricio Macri en 2016
se retoman las
negociaciones, las que
se aceleran con los
gobiernos Temer y
Bolsonaro en Brasil.
La agenda por el libre
comercio retoma un lugar
estratégico en la
ideología de los
gobiernos en buena parte
de Sudamérica,
intentando desmontar los
consensos sociales para
rumbos de inserción
internacional no
dependientes ensayados
en el escaso tiempo
mencionado.
Se destaca en esta
Cumbre del G20 el papel
desplegado por el
mandatario argentino
para acercar posiciones
del gobierno de Brasil
con otros europeos, para
privilegiar una
institucionalidad
asociada al orden
liberalizador del
capitalismo
contemporáneo, como
forma de atraer
inversiones a la región.
Al tiempo que se buscó
consensos
internacionales para
posicionar a la
Argentina como promotor
del camino único del
orden liberalizador, se
pretende trascender en
la política local con
mensajes del tipo:
Argentina abierta al
mundo.
Vale insistir que más
que abierta al mundo, lo
que se induce es una
apertura a los negocios
de transnacionales que
no encuentran
rentabilidad adecuada en
los tiempos que corren.
Los pueblos nada pueden
esperar del libre
comercio, la libre
competencia o el
librecambio, todos
mecanismos de las
economías
monetario-mercantiles
desde el origen del
capitalismo, que solo
sirven para un
desarrollo que asegura
la lógica de las
ganancias acumuladas
para la dominación y
reproducción del orden
capitalista.
Claro que el acuerdo
suscripto en Japón, aún
tiene que respaldarse en
los cuerpos legislativos
de los países que
suscribieron el
compromiso, lo que
supone la habilitación
para campañas populares
de rechazo a la
institucionalidad
liberalizadora en el
ámbito mundial.
¿Es posible transitar
otro rumbo?
Sí, pero supone la
confrontación con el
poder económico, que
como vemos en la
historia no se las hace
fácil a los procesos
socio políticos que
intentan un desarrollo
no capitalista.
Cuba es un ejemplo por
seis décadas. Venezuela
está en el centro del
acoso imperialista y en
cuanto puedan, la mirada
será sobre Bolivia. No
importa el éxito o
fracaso de la
macroeconomía de cada
país, sino que los
territorios y sus
poblaciones sean parte
de la lógica
reproductiva del
capital. Es una historia
con antecedentes desde
1917 en Rusia, y si se
quiere desde 1871 con la
Comuna de París.
El anticapitalismo tiene
historia en la crítica a
la Economía Política y
al orden económico del
modelo productivo y de
desarrollo capitalista,
con la insuficiente
cultura masiva por la
transformación social y
una decisión de
transitar un rumbo
contra el sentido común
instalado del
capitalismo.
Nuestramérica, mejor
aún, los pueblos de la
región, necesitan
discutir el rumbo
liberalizador que empuja
la hegemonía política de
las derechas en los
gobiernos y retomar una
senda de amplio consenso
para el cambio del
modelo productivo y de
desarrollo en contra y
más allá del orden del
capital.
Si los gobernantes del
MS, especialmente de
Argentina y de Brasil,
definieron como
estratégico el acuerdo
con la UE, el desafío
ideológico y político
supone instalar una
lógica por otra
estrategia económica,
política y cultural, la
que debe enfrentar a la
hegemonía construida en
estos años desde la
derecha en nuestros
países. Lo que
planteamos trasciende el
proceso electoral y se
inscribe en una
estrategia de largo
aliento.
Si los pueblos crearon
las condiciones de
posibilidad de los
gobiernos del cambio
político hace pocos
años, más allá de las
diferencias entre ellos,
serán los propios
pueblos en sus luchas
actuales contra la
hegemonía
liberalizadora, los que
definan nuevas
situaciones para la
transición hacia un
orden no capitalista.
Buenos Aires, 29 de
junio de 2019
Resumen Latinoamericano