La agricultura mundial
en un decenio
Por Silvia Martínez *
[20.07.2019]-
Actualización 5:30 pm de Cuba
Roma.- Un estudio de la
FAO y de la Organización
para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos
(OCDE) enfocado en el
decenio venidero, prevé
un aumento de la
producción agrícola
mundial y precios
similares o por debajo a
los actuales.
Esos buenos augurios,
aunque condicionados a
otros factores, están en
las 'Perspectivas
agrícolas 2019-2028' de
la OCDE y la
Organización de las
Naciones Unidas para la
Alimentación y la
Agricultura (FAO).
Documento que desde hace
15 años realizan ambos
organismos
internacionales, a
través del cual ofrecen
una evaluación a futuro
sobre los mercados de
productos básicos
agrícolas y pesqueros a
escalas nacional,
regional y mundial, en
esta ocasión con un
acápite dedicado a
América Latina y el
Caribe.
Las previsiones
vaticinan un 'aumento
del consumo alimentario
mundial, pero un
crecimiento económico
más lento', acompañadas
por conflictos y
catástrofes climáticas
extremas, adversos a los
propósitos de la
seguridad alimentaria y
la producción agrícola.
La innovación
tecnológica será
determinante en las
mejoras productivas
incluso con un menor uso
de tierras agrícolas a
nivel global,
perspectivas que, dicho
de otro modo, estarán
sujetas a factores
adversos y no
necesariamente
tributarán directamente
en mejoras de la
seguridad alimentaria en
términos globales.
También refiere como
factor de mayor
incertidumbre una
escalada de las
tensiones comerciales
que reduzcan y redirijan
el comercio, con
repercusiones para los
mercados internacionales
y nacionales.
Preocupa de igual modo a
ambas entidades la
propagación de
enfermedades en cultivos
y animales, como la
peste porcina africana;
la ascendente
resistencia a los
antimicrobianos, las
respuestas normativas a
las nuevas técnicas de
fitomejoramiento, además
de los cada vez más
frecuentes fenómenos
climáticos extremos.
En términos de consumo
en la próxima década
gran parte de la demanda
adicional de alimentos
provendrá de regiones
con un alto crecimiento
demográfico, en
particular África
subsahariana, India,
Medio Oriente y África
del Norte.
El texto alerta también
ante un estancamiento
del consumo per cápita
por la saturación de la
demanda para la mayor
parte de la población
mundial.
En América, por ejemplo,
el documento prevé un
aumento relativamente
fuerte de la demanda de
carne; por el contrario
en África subsahariana
los ingresos bajos
continuarán
restringiendo el consumo
de ese producto.
Las limitaciones en la
pesca de captura hará
que el crecimiento en la
oferta de pescado y
marisco esté sustentado
en la acuicultura, cuya
producción para 2028 se
prevé crezca 55 por
ciento.
También en términos
generales, los productos
lácteos frescos cubrirán
una buena parte de la
demanda de proteína en
Asia, en particular
India y Pakistán;
mientras el consumo per
cápita de azúcar y
aceite vegetal
experimentará un alza,
atribuible a la
urbanización y al cambio
a favor de alimentos más
procesados.
En tal sentido, los
expertos de la FAO y de
la OCDE llaman la
atención en cómo la
malnutrición, en
particular el sobrepeso
y obesidad en todas sus
formas crecerán en
varios países del mundo
ante un consumo excesivo
de calorías, dietas
desequilibradas y
menores niveles de
actividad física.
Ese problema alcanzará
dimensiones mayores, con
consecuencias
preocupantes para las
economías y los sistemas
de salud, señala el
documento y destaca que
en muchos países de
ingresos bajos y medios,
la obesidad y el
sobrepeso coexisten con
la subalimentación y las
deficiencias de
micronutrientes, que
traduce en la llamada
'triple carga' de
malnutrición.
Por otra parte, la
demanda creciente de
productos alimentarios
de origen animal
impulsará al sector
ganadero, con una mayor
cantidad de áreas
dedicadas al cultivo de
forraje, como maíz y
soya; incluso se prevé
que en los próximos 10
años el uso de cereales
para forraje excederá el
incremento con destino
alimentario.
Todo ello hará que las
emisiones de gases de
efecto invernadero en la
agricultura en una
década, según la propia
fuente, crecerán 0,5 por
ciento anual, contra el
0,7 registrado durante
los dos lustros previos,
sobre todo por la
ganadería, arrozales y
los fertilizantes
sintéticos.
Para los expertos esa
cifra es menor al
aumento de la producción
agrícola, que crecerá 15
por ciento en el
decenio, lo cual indica
un descenso en la
intensidad de carbono a
medida que aumenta la
productividad.
AMÉRICA LATINA Y EL
CARIBE
Como región 'rica en
tierra y agua' califica
el informe a América
Latina y el Caribe, la
cual, señala, representa
el 14 y el 23 por
ciento, respectivamente,
de la producción y las
exportaciones mundiales
de productos básicos
agrícolas y pesqueros.
En esa parte del mundo
la FAO y la OCDE prevén
un aumento de 22 por
ciento en los cultivos y
16 por ciento en la
ganadería, niveles de
producción que superarán
en siete y dos por
ciento, respectivamente,
la media mundial en el
decenio.
Para 2028, vaticinan, la
región está llamada a
generar más del 25 por
ciento de las
exportaciones agrícolas
y pesqueras globales;
subrayan la importancia
de la apertura comercial
a nivel mundial y
advierten que el aumento
sostenible de la
productividad agrícola
requerirá inversiones
estratégicas que
beneficien el medio
ambiente.
El informe reconoce,
asimismo, que las
fuertes oportunidades de
crecimiento en cultivos
de frutas y hortalizas
de alto valor, brindan
oportunidades a los
pequeños agricultores,
pero las políticas
deberán diferenciarse de
acuerdo con las
disponibilidades de
recursos y el potencial
del mercado.
Una mayor presencia
femenina en la
agricultura en la
región, sostiene,
demanda acciones para
mejorar el acceso de las
mujeres a la educación,
créditos y servicios de
extensión, en tanto la
seguridad alimentaria
sigue siendo una
preocupación pues muchas
familias carecen de
recursos para pagar los
alimentos necesarios.
Al referirse al
estancamiento de la
pobreza extrema desde
2015 en esa parte del
mundo (luego de
sostenidos avances
contra ese flagelo), el
informe considera
primordial 'garantizar
el crecimiento de los
ingresos entre las
comunidades más pobres',
al igual que la
evaluación de las
políticas para enfrentar
el sobrepeso y la
obesidad, con vistas a
socializar las buenas
prácticas con otros
países.
OPINIONES DE EXPERTOS
Tanto José Graziano da
Silva, director general
saliente de la FAO, como
el secretario general de
la OCDE, Ángel Gurría,
en el prólogo del
informe destacan
aspectos esenciales a
tener en cuenta en las
proyecciones de la
agricultura hoy día.
Para Da Silva 'la
agricultura mundial se
ha convertido en un
sector muy
diversificado, con
actividades que van
desde pequeñas
explotaciones de
subsistencia hasta
grandes compañías
multinacionales', en
tanto a juicio de Gurría
los agricultores de hoy
'son importantes
custodios del entorno
natural y se han
convertido en
productores de energía
renovable'.
El primero, a través de
una videoconferencia
durante la presentación
del documento en la sede
de la FAO en esta
capital, dedicó especial
atención en su
intervención a América
Latina y el Caribe.
Dijo que la 'agricultura
ha sido un sector
importante en esa parte
del mundo y una fuente
importante de ingresos
por exportaciones',
tendencia que agregó, el
documento prevé continúe
en el futuro y la
'región refuerce su
papel como exportador
agrícola'.
El experto consideró,
además, que la mayor
parte del crecimiento
puede alcanzarse a
partir de una mayor
productividad sin tener
que utilizar más
recursos y más tierras.
Según Da Silva, 'ese
crecimiento sostenible
puede suponer un ejemplo
positivo para todo el
mundo'; argumentó que
muchos países en esa
región pueden 'servirnos
como ejemplos de
éxitos', y añadió que
algunos de ellos están
asociados para compartir
conocimientos y
experiencias.
'Es exactamente eso lo
que deseamos', que todos
los países y todos los
actores sumen sus
fuerzas en la lucha
contra el hambre y la
malnutrición', ponderó
el directivo.
Por su parte, Gurría
llamó la atención sobre
la importancia en el
próximo decenio de un
'comercio abierto,
transparente y
predecible (...) sobre
todo en América Latina'.
De manera general,
también válido para esa
región, alertó que las
políticas agrícolas
deberán concentrarse
ante retos como
alimentar a una
población mundial
creciente, asegurar
medios de subsistencia a
los agricultores y
reducir el impacto
medioambiental del
sector.
De igual modo valoró que
los gobiernos 'tienen
que invertir más en las
gentes, en la
investigación, la
innovación, en la
sostenibilidad y en la
infraestructura'.
(Prensa
Latina)
*Corresponsal de Prensa
Latina en Italia.