Estados Unidos aprieta
el cerco económico
contra Venezuela
Por María Josefina Arce
[09.08.2019]-
Actualización 5:00
pm de Cuba
El asedio a Venezuela se
ha ido reforzando en los
últimos días, con la
adopción por Estados
Unidos de nuevas medidas
económicas que buscan
asfixiar a la Revolución
Bolivariana y crear
descontento e
inestabilidad para
provocar el
derrocamiento del
legítimo gobierno del
presidente Nicolás
Maduro.
La administración
norteamericana ha ido
subiendo de tono sus
amenazas y agresiones
contra Caracas y por
último, de manera
unilateral decidió
congelar los activos
venezolanos en
territorio
estadounidense.
No es nueva la política
hostil de Washington
contra el país
sudamericano, desde que
Hugo Chávez llegara a la
presidencia en 1999 y
pusiera en marcha la
revolución bolivariana,
Venezuela se convirtió
en un elemento molesto
en América Latina y el
Caribe para las ansías
hegemonistas
norteamericanas.
Libre y soberana, la voz
del país sudamericano se
comenzó a escuchar en
los distintos foros
internacionales para
denunciar las
injusticias del actual
modelo económico
internacional y condenar
las agresiones
estadounidenses contra
otros pueblos.
Con Nicolás Maduro en la
presidencia, la nación
siguió su camino
independiente y
reforzando los programas
sociales a favor de los
sectores más
vulnerables, al tiempo
que en el ámbito
internacional
consolidaba otro tipo de
relaciones, basadas en
la solidaridad y
cooperación
desinteresada.
Se le escapaba el
petróleo venezolano a
Estados Unidos que ha
recurrido a diversas
acciones para promover
la caída de la
Revolución Bolivariana,
desde incrementar su
presencia militar en la
zona con nuevas bases,
hasta financiar y apoyar
a una oposición que no
le interesa vender el
país al mejor postor, si
con ello logra volver al
poder.
Ya desde la presidencia
de Barack Obama tendría
Estados Unidos, con
menos sutileza,
enfilados los cañones
contra Venezuela. En
2015 fue firmado un
decreto presidencial que
calificaba a esa nación
como una amenaza para la
seguridad nacional y que
ha sido extendido por el
actual inquilino de la
Casa Blanca, Donald
Trump.
En ese camino se han
adoptado toda una serie
de medidas que han
llevado al robo de
activos como los de la
empresa petrolera CITGO,
de la cual la estatal
petrolera venezolana
PDVSA es la mayor
accionista y cortado
cadenas de importación
de alimentos, entre
otras acciones
unilaterales.
El presidente
estadounidense, Donald
Trump, ha situado a
Venezuela en el centro
de su política hacia
América Latina y no ha
dejado desde su llegada
a la Oficina Oval en
enero de 2017 de imponer
sanciones económicas,
incentivar un golpe de
estado, apoyar al
autoproclamado
presidente, Juan Guaidó,
cada vez más
desprestigiado, e
intentado minimizar los
esfuerzos del gobierno
de Maduro por mantener
un diálogo abierto y
franco con la oposición
para juntos solucionar
los problemas del país.
No ha dejado Washington
de buscar
infructuosamente desde
la OEA, Organización de
Estados Americanos, una
condena a Caracas y de
promover encuentros
internacionales para
analizar lo que denomina
la caótica situación
venezolana.
Ese es el caso de la
reunión en Perú a la que
no ha sido invitada
Venezuela y sin embargo,
se aborda a sus espaldas
los problemas del país,
pero no se menciona para
nada la fuerte
incidencia que en los
mismos ha tenido la
política hostil
estadounidense, con sus
sanciones y apoyo a la
derecha en su guerra
económica contra el
gobierno escogido en las
urnas por la mayoría de
los venezolanos.
Caracas ha denunciado
las distintas acciones
hostiles norteamericanas
y calificó la orden
ejecutiva de Trump para
el congelamiento de los
activos venezolanos de
“nueva y grave
agresión”, que viola
completamente el derecho
internacional y pone en
peligro la vida de los
venezolanos”.
(RHC)