Cómo la guerra comercial
entre EEUU y China puede
destruir la OMC
[06.09.2019]-
Actualización 1:00
pm de Cuba
China presentó ante
Organización Mundial de
Comercio (OMC) una
demanda contra EEUU. En
Pekín aseguran que la
introducción de los
últimos aranceles a las
importaciones chinas por
un valor de 300.000
millones de dólares
viola las normas
internacionales.
Pekín tiene una buena
oportunidad de ganar
este expediente, afirmó
a Sputnik el profesor Li
Siji del Centro de
Investigaciones de la
OMC en la Universidad de
Economía Internacional y
Comercio. Según el
experto, si la OMC apoya
a EEUU a la hora de
considerar esta queja,
creará un precedente que
justificará el uso del
proteccionismo como
medio para cuidar el
interés público. De esta
manera la organización
dejará de ejercer sus
funciones relacionadas
con la liberalización de
comercio.
"¿Si China gana esta
disputa, cumplirá EEUU
el veredicto de la
organización? El
mecanismo de regulación
en la OMC no implica el
uso de medidas
coercitivas. Por ello,
Washington podría
simplemente ignorar la
decisión del ente.
Pienso que el
cumplimiento de las
normas internacionales
por parte del país
norteamericano depende
probablemente del
resultado de
negociaciones
bilaterales", enfatizó.
La esencia de la
disputa
Esta es la tercera queja
relacionada con las
restricciones
comerciales que China
presenta contra EEUU en
la OMC, donde cada país
puede demandar al Estado
—su socio comercial— que
menoscaba sus intereses.
La introducción
unilateral de barreras
comerciales es una
violación directa de las
normas básicas del ente,
consideran en Pekín.
EEUU, a su vez, insiste
en que no infringe las
reglas de la OMC.
Washington acusa a Pekín
de transferir
forzosamente las
tecnologías
estadounidenses y
subsidiar activamente a
sus empresas. Como
resultado de esta
política, China se
asegura artificialmente
ventajas competitivas
para los bienes chinos.
Además, el uso de
tecnologías
estadounidenses por
parte de China
supuestamente amenaza la
seguridad nacional del
país norteamericano. Por
ello, la introducción de
nuevas restricciones es
una medida para proteger
el interés público,
opinan en la
Administración Trump.
Efectivamente, las
normas internacionales
permiten introducir
barreras en casos
excepcionales. Sin
embargo, esta situación
en la que el intercambio
de mercancías entre
ambos países se grava
con aranceles bajo
pretexto de la llamada
protección del interés
público es un caso sin
precedentes.
La principal arma de
Washington en la OMC
China no espera que su
demanda presentada a la
OMC ayude a extinguir el
fuego de la guerra
comercial. EEUU es capaz
de sabotear fácilmente
cualquier veredicto del
ente. Por ejemplo,
Washington puede
entregar una apelación
en el órgano especial de
la organización que
cuenta con tan solo tres
árbitros (jueces) de los
siete que debería
incluir.
Hasta ahora no se ha
podido elegir a los
nuevos árbitros porque
EEUU ha bloqueado las
candidaturas propuestas
por otros países. Tres
árbitros es el número
mínimo de jueces
necesario para
considerar apelaciones
en la OMC. Además, el
trabajo de todo el
departamento corre
peligro de paralizarse
si alguno de ellos
dimite. El plazo del
mandato de uno de los
árbitros expira en
diciembre de este año.
De esta manera EEUU
puede aplazar la
consideración de la
demanda china.
Esta situación ilustra
la actual incapacidad de
la OMC para arreglar las
disputas comerciales
entre los países. Los
líderes mundiales
anunciaron en la cumbre
del G20 en Osaka la
necesidad de reformar al
ente. Li Siji considera
que las principales
metas de la comunidad
internacional son:
• introducir algunos
cambios en las normas
del ente;
• adjudicar el carácter
obligatorio para el
cumplimiento de las
nuevas reglas;
• corregir la conducta
de EEUU.
"En caso contrario EEUU
será capaz de actuar
como quiera mientras que
otros países podrán
seguir su ejemplo. A
raíz de la ausencia de
normas restrictivas, el
uso de los métodos de
EEUU no conlleva serias
consecuencias y por ello
tal práctica podrá
utilizarse en todas
partes en futuro",
concluyó.
En mayo China presentó
sus propuestas para
reformar la Organización
Mundial de Comercio. En
particular, el gigante
asiático señaló que el
mundo debería resistir
el unilateralismo y el
proteccionismo, y
elaborar nuevas reglas y
mecanismos que
permitirían obstaculizar
las prácticas aplicadas
por varios países.
Ahora, según las reglas
de la OMC, EEUU tiene 60
días para regular la
actual disputa con
China. Si ambos países
no logran arreglar sus
discrepancias, el
proceso de su resolución
de la demanda podría
tardar años. Así ocurrió
en el 2012, cuando Pekín
demandó a Washington por
haber introducido
impuestos compensatorios
a las importaciones de
una serie de bienes
chinos. La decisión
resolutiva fue aprobada
por el ente tan solo
siete años después de su
entrega. En su
veredicto, el ente
reconoció el derecho de
China de imponer
aranceles en respuesta.
(Sputnik)