Cuba-azúcar, fundamentos
del programa de
bioeléctricas
Por Roberto Salomón*
[28.10.2019]-
Actualización 9:00
am de Cuba
La obtención de energía
a partir de la caña de
azúcar es hoy una de las
prioridades de esta
agroindustria en muchas
partes del mundo,
incluida Cuba, donde
constituye un programa
estratégico.
En esta isla el cultivo
de esa planta contribuye
a la seguridad
alimentaria y a la
exportación de sacarosa,
alcohol y otros rubros
de corto ciclo de cobro,
así como a la
sustitución de
importaciones de
combustible fósil,
alimento animal y
bioproductos.
De acuerdo con la
directora de Generación
Eléctrica del Grupo
Azucarero Azcuba,
Bárbara Hernández, las
bases para el desarrollo
del programa la
representan 934 mil
hectáreas de fondo de
tierra para la caña y,
56 centrales
distribuidos de oriente
a occidente de la isla.
Estas fábricas tienen
capacidad de
autoabastecer de
electricidad el proceso
fabril a partir de la
cogeneración y vender
excedentes a la Unión
Eléctrica, así como su
capital humano de alta
experticia y
calificación.
En un reciente evento
sobre diversificación en
el sector, la ejecutiva
también significaba que
el encadenamiento de los
proyectos de fuentes
renovables de energía y
de eficiencia energética
con la industria
nacional aseguran su
reanimación.
CAÑA, BIOMASA FUERA
DE SERIE
Según Hernández, la caña
de azúcar, pivote de la
agroindustria, es una de
las plantas de mayor
índice de conversión de
la energía solar en
biomasa (siete veces
superior a cualquier
otro vegetal), lo cual
le ha valido calificarla
de 'pozo verde de
petróleo'.
Se trata de la materia
prima con la que se
produce azúcar y biomasa
para generar vapor y
electricidad.
La biomasa se presenta
como bagazo (residuo de
la molienda de caña en
la industria), y paja
(residuo de la cosecha).
Destacan entre las
líneas de desarrollo de
este ambicioso proyecto
-el cual comprende la
construcción de 17
bioeléctricas (plantas
de elevada capacidad de
generación de
electricidad mediante
cogeneración a alta
presión) y el aporte del
14 por ciento de la
energía renovable en
2030-, el fomento de
bosques energéticos por
el Grupo Agroforestal,
su cosecha y transporte.
También sobresalen la
modernización de las
fábricas de azúcar,
automatización e
informatización;
generación de
electricidad con biomasa
cañera y forestal y
asegurar calidad,
inocuidad y protección
del medio ambiente.
Según Hernández, un
aspecto primordial del
programa lo constituye
la tecnología evaluada
para el desarrollo de la
caña, su cosecha y
transporte en 150 días
de zafra con una
explotación de la
capacidad de molienda de
esa materia prima a
partir del 80 por
ciento.
La fuente para la
amortización del
financiamiento será la
venta del incremento de
la producción azucarera,
que dependerá del
desarrollo de la base
productiva, calidad de
la siembra, óptimas
variedades, riego y
drenaje, agua y suelo, y
el uso de la agricultura
de precisión.
APORTE FORESTAL
Hernández precisó a
Prensa Latina que el
programa prevé el
fomento de 89 mil 230
hectáreas con producción
de posturas en viveros
tecnificados, semillas
genéticamente
seleccionadas de huertos
semilleros y preparación
mecanizada de suelos.
Las especies que
utilizará el Grupo
Forestal tendrán como
características:
crecimiento rápido;
capacidad de rebrote y
de reproducirse por
semillas o de forma
asexual; alto
rendimiento de biomasa
por hectáreas y fácil
manejo silvicultural en
turnos cortos de
rotación.
Tales plantas son el
bambú, la Acasia,
Eucaliptus, Soplillo,
Piñón Florido e Ipil-iplil.
Según la especialista,
del programa de 19
Bioeléctricas aprobado
en 2014, se priorizan 17
(612 MW) con área para
bosques energéticos que
les permitirá generar
hasta 300 días anuales
(zafra + interzafra).
Igualmente, los
fundamentos del programa
tienen en cuenta su
impacto ambiental
positivo; en particular
posibilitar la
nivelación de los suelos
de mal drenaje para
evitar encharcamientos
que provocan
despoblación de los
campos de caña.
Hernández asegura en ese
sentido que la caña de
azúcar manejada de forma
sostenible, es un
sumidero de carbono, así
como que la cobertura de
paja resultante de la
cosecha, disminuye la
respiración del suelo y
la velocidad de
meteorización de la
materia orgánica, lo
cual favorece la
fijación de CO2 en el
terreno.
Al respecto ilustra que
una hectárea de ese
cultivo es capaz de
eliminar mediante
fotosíntesis 60
toneladas de carbono.
Se prevé que la
bioeléctrica aledaña al
complejo agroindustrial
Ciro Redondo (unos 450
kilómetros al Este de La
Habana), la más avanzada
en ejecución -el 70 por
ciento- comience a
aportar electricidad en
la venidera zafra.
Esta se levanta a un
costo de 187 millones de
dólares y estará
entregando 390 GWh/año.
(Prensa
Latina)