Balance económico
preliminar del 2018 en
Cuba y algunas
perspectivas para el
2019 (Parte I hasta
Final)
Por José Luis Rodríguez
[04.11.2019]-
Actualización 8:00 am de Cuba
El año que concluyó ha
sido de una elevada
complejidad para la
economía cubana, lo cual
se expresa en la cifra
de crecimiento que se
alcanza en el 2018. En
efecto, el Ministro de
Economía y Planificación
informó en la Asamblea
Nacional que se había
logrado un crecimiento
en torno al 1,2%[1],
cifra inferior al 2%
planificado, a pesar de
los esfuerzos realizados
para mitigar la negativa
coyuntura.
La cifra de crecimiento
anunciada coincide con
la tasa de crecimiento
alcanzada por América
Latina y el Caribe en el
2018, según estimados de
CEPAL.
Dado el nivel de
apertura de la economía
nacional,[2] un balance
objetivo de lo ocurrido
necesariamente debe
partir de considerar
preliminarmente el
impacto de los factores
externos en el presente
año.
En primer lugar, la
situación económica
internacional ha
evolucionado
negativamente durante el
2018, lo cual ha estado
determinado
fundamentalmente por los
efectos de la guerra
económica desatada por
Estados Unidos contra
China a partir de la
fuerte elevación de los
aranceles a las
exportaciones de esta
última como una vía para
tratar de eliminar el
déficit comercial
norteamericano con el
país asiático. Por otro
lado, la administración
de Donald Trump ha
elevado las tasas de
interés en EEUU con el
objetivo de atraer
recursos financieros de
otros países, lo que
induce a una fuga de
capitales en estos
–especialmente en países
de bajo desarrollo-, con
las imprevisibles
consecuencias que esto
puede provocar,
especialmente al
encarecer los créditos
en la economía
norteamericana. Todo
esto se añade a una
coyuntura donde no se
han superado los efectos
de la crisis que estalló
hace 10 años atrás y no
ha desaparecido el
peligro de su
repetición.
Esta negativa coyuntura
genera incertidumbre y
efectos negativos en
todas partes, a lo que
no escapa nuestro país,
especialmente en
relación al
financiamiento externo y
la inversión extranjera.
Al respecto, el Ministro
de Economía y
Planificación también
expresó recientemente:
“La situación de la
economía ha estado
determinada por una
tensa situación
financiera, en la cual
ha influido el
incumplimiento de
ingresos por
exportaciones en un
grupo de actividades
como el turismo, la
producción azucarera y
los servicios médicos, a
lo que se unen las
afectaciones ocasionadas
en varios sectores por
diversos eventos
climatológicos.”[3]
En cuanto al comercio
exterior, la economía
cubana ya mostraba una
reducción del 24,5% en
las exportaciones de
bienes y servicios y una
contracción similar en
las importaciones entre
2012 y 2017, aun cuando
se mantuvo un saldo
positivo en el
intercambio total.
La caída de ingresos por
la vía de las
exportaciones ha estado
marcada –en primer
lugar- por el descenso
de la producción de
níquel, que pasó de 72
530 TM en el 2011 a un
plan de solo 50 000 este
año, el cual –si bien
parece cumplirse según
las últimas noticias
disponibles-[4]
resultaría inferior a la
producción lograda el
año precedente, según
estimados. Esta
situación se asocia a la
descapitalización de las
fábricas y a
dificultades con el
financiamiento
suficiente para frenar
esta tendencia, aunque
en el año que concluye
se han invertido 50
millones de pesos solo
en la planta Che
Guevara. Tampoco puede
obviarse la fluctuación
de los precios de este
mineral, que si bien en
el 2018 se estima que
alcance 13 344 USD por
TM para un incremento
del 28,5% sobre el año
anterior, en los últimos
5 años se registra un
descenso del 21% y los
crecimientos previstos
hasta el 2020 son solo
de un 5,1%.
No obstante, las
perspectivas mejoran si
se considera que los
precios del cobalto
-asociado al níquel en
los yacimientos cubanos-
se sitúan en estos
momentos en torno a los
55 000 dólares por
tonelada, con
perspectivas de
crecimiento superiores a
corto plazo. También el
contenido de las colas
que se acumulan a partir
del proceso industrial,
contienen una
significativa cantidad
de minerales
potencialmente valiosos
–se estima su valor en
miles de millones de
dólares- y se busca
inversión extranjera
para su explotación.
En el caso del azúcar[5]
la producción estimada
del presente año fue
solo de alrededor de un
millón de TM –una caída
calculada del 43,7% en
relación a la zafa
anterior-, muy afectada
por problemas climáticos
con la alternancia de
períodos de sequía y
lluvias a destiempo, a
lo que se sumó el
negativo impacto del
huracán Irma que en
septiembre del pasado
año arrasó con 380 000
hectáreas de caña y dañó
seriamente a 24
centrales. Por su parte,
el precio promedio de la
libra de azúcar se
estima en 12.27 centavos
este año, un 22,8%
inferior al logrado en
el 2017.
Por otro lado, las
exportaciones de
servicios también se han
visto afectadas.
En el caso del turismo,
de un plan original de
5,1 millones de
visitantes, este año se
prevé llegar a 4
millones 750 mil debido
a la reducción
registrada inicialmente
de turistas
norteamericanos –menos
6,8% hasta noviembre- y
su recuperación
posterior al cierre del
año –alrededor del 1% de
crecimiento-. Por otro
lado, se produjo una
reducción de turismo de
países europeos durante
el 2018. De tal modo, el
crecimiento del número
de visitantes estará en
el orden del 1,3%.
Igualmente vale señalar
que se incrementó el
número de visitantes por
la vía de los cruceros
un 92,8%, pero con un
gasto por turista día
inferior y una estancia
menor, todo lo cual
apunta a una caída en
los ingresos brutos en
relación al año
anterior.[6] Las
capacidades disponibles
en hoteles alcanzan ya
70 879 habitaciones, a
lo que se añaden más de
23 000 habitaciones de
arrendadores privados.
Los ingresos por
exportación de fuerza de
trabajo calificada se
estima disminuyan al
cierre del año debido a
la retirada de la
colaboración cubana del
personal de salud
ubicado en Brasil, a
partir de la inadmisible
posición asumida frente
a Cuba por el presidente
Jair Bolsonaro. A esto
se añaden dificultades
con los ingresos de la
colaboración cubana en
otros países.
En relación a las
importaciones, se estima
un incremento en el
precio[7] por tonelada
de una serie de
alimentos al compararlos
con el año anterior,
entre los que destacan
el arroz (5,3%); frijol
de soya (2,2%); trigo
(20,7%) y carne de pollo
(3,8%). La factura de
alimentos importados del
presente año se
encuentra en torno a 1
700 millones de dólares,
de los cuales pueden
sustituirse con
producciones nacionales
entre el 35 y el 47%,
según estimados.
También crece el precio
del barril de petróleo –WTI-
de 53 a 65,2 USD, para
un aumento del 23% y se
mantienen restricciones
con el suministro
tradicional registradas
desde el 2016, lo que se
ha tratado de compensar
con la compra a
suministradores de Rusia
y Argelia.
En síntesis, según
estimados
internacionales, se
calcula que el valor
total de las
exportaciones de bienes
descienda un 12,6% este
año mientras que las
importaciones se crezcan
un 2,9%. Por su parte,
el saldo externo de los
servicios debe descender
un 5,5%.[8]
Esta situación en el
comercio exterior es
necesario examinarla en
su relación con las
finanzas internacionales
del país. (Continuará)
Referencias
[1] En general la fuente
de los datos en el
presente trabajo se
encuentra en Granma
“Fragmentos de la
versión taquigráfica del
informe presentado a la
Asamblea Nacional por
Alejandro Gil Fernández,
ministro de Economía y
Planificación “Diciembre
22 de 2018 en
www.internet.granma
, salvo indicación
expresa de otra fuente.
Ver también Miguel Díaz
Canel: La batalla
fundamental de Cuba es
la económica”,
CUBADEBATE, diciembre 16
2018 en
www.cubadebate.cu
[2] Este indicador
muestra la relación
entre la suma de
exportaciones e
importaciones en
relación al PIB y en el
2017 fue de 37,8%.
[3] Ver “Consejo de
Ministros analiza Plan
de la Economía para 2019
y Presupuesto del
Estado”, periódico
Granma, noviembre 30,
2018.
[4] Ver “Cuba estima
producir unas 50 000
toneladas de níquel y
cobalto en 2018” en
www.cubayeconomia.blogspot.com
diciembre 13 2018.
5 Ver “Cuba necesita
elevar la eficiencia
industrial en su zafra
azucarera” en
www.rebelion.org
diciembre 6 2018.
[6] Ver “Cuba proyecta
para 2019 un aumento del
17 por ciento de sus
ingresos turísticos” en
www.cubayeconomía.blogspot.com
noviembre 26 2018.
[7] Ver “Commodities
Prices Forecast”
www.pubdocs.worldbank.org
[8] Estimados de EIU
“Country Report Cuba”
November 3 2018 en
www.eiu.com
(Parte II)
Revisando las cifras
previstas en el plan de
2018,[1] se esperaba un
crecimiento en las
exportaciones de bienes
y servicios, basadas en
la actividad de turismo
y producciones
seleccionadas de la
industria, el tabaco y
las bebidas. Igualmente
se preveía un incremento
en las importaciones.
También se informaba que
–a pesar de las
tensiones previstas- se
pronosticaba obtener un
saldo comercial positivo
de 54.8 millones de
dólares. Para tener una
idea de lo que esta
cifra significaba es
preciso tomar en
consideración que –de
acuerdo al Anuario
Estadístico de Cuba
2017- el saldo comercial
positivo había sido de 2
774 millones en ese año,
por lo que en la
proyección se suponía
una reducción de 2 719.2
millones para el 2018,
es decir un comercio
prácticamente balanceado
y sin margen de
flexibilidad para
operar.
Sin embargo, como ya se
mencionó anteriormente,
se estima que el valor
total de las
exportaciones de bienes
descendió un 12,6% este
año mientras que las
importaciones crecieron
un 2,9%. Por su parte,
el saldo externo de los
servicios se
pronosticaba que caería
un 5,5%.[2]
Tomando en consideración
lo anterior, puede
suponerse que el
estimado del impacto
financiero total del
comercio exterior
durante 2018 fue
negativo en 1 187
millones de dólares,
cálculo que se basa en
un saldo negativo en el
comercio de bienes
superior en 660 millones
–sobre todo por caída de
producciones de azúcar y
níquel- así como del
turismo –cuya reducción
en alrededor de un 6%
del número de visitantes
hasta mayo se estima
redujo ingresos en unos
400 millones de dólares
contra el plan-,[3] todo
lo cual se resume en un
saldo positivo menor en
servicios por 527
millones durante el año,
considerando –además-
afectaciones para el
cobro de la exportación
de fuerza de trabajo
calificada.
El enfrentamiento a esta
situación nos lleva a
analizar las
posibilidades de
financiamiento externo
en base a lo
planificado, más allá
del comercio exterior.
En primer lugar, la
inversión extranjera
directa registró
compromisos de inversión
por unos 6 000 millones
de dólares desde el 2014
–un promedio lineal de
unos 1 200 millones
comprometidos
anualmente- promedio que
fue mayor en el 2018
cuando se reportaron
intenciones
inversionistas por unos
1 500 millones de 40
negocios. De entre ellos
destaca la Zona Especial
de Desarrollo del Mariel
ZEDM, con una inversión
captada desde el 2013
por 2 130 millones en 43
proyectos, de ellos 17
ya en ejecución. [4]
No obstante, el ritmo de
inversión previsto, si
bien se ha acelerado, no
es aún suficiente ya que
en el plan 2018 se
calculaba que debía ser
del 5,8% del plan de
inversiones total,
aproximadamente 626
millones de dólares. De
esta cifra se reportó
como entrada efectiva de
capital extranjero por
un monto de 474 millones
el pasado año, o sea un
24,3% menos.
Por otro lado, el
financiamiento corriente
es sin dudas la variante
de acceso a recursos
externos que enfrenta
las mayores
dificultades.
La presión que ejerce el
bloqueo económico de
EEUU mediante multas
millonarias a aquellos
que se atreven a
“traficar” con activos
cubanos no es un dato
menor. En ese sentido se
destaca la multa por
valor de 1 340 millones
de dólares aplicada al
banco francés Societe
Generale por violar la
legislación
norteamericana contra
Cuba el pasado año, así
como la que se impuso al
banco BNP Paribas en el
2014 por casi 9 000
millones de dólares por
la misma causal.
Este ha sido un factor
fundamental para que se
clasifique la capacidad
de pago cubana como de
“alto riesgo” por
agencias como Moody’s,
que la califica como
Caa2.[5] Esto se traduce
en altas tasas de
interés por los
préstamos que el país
pueda recibir, siendo la
tasa actual de “riesgo
soberano” para Cuba de
9.23%, tasa que se cobra
superando el interés
normal de un crédito en
el mercado financiero
internacional.
También ha operado
negativamente para Cuba
el no tener un banco
fiador de última
instancia de primer
nivel. En tal sentido se
negoció hasta el 2016 el
posible ingreso de Cuba
a la Corporación Andina
de Fomento (CAF), que es
uno de los mayores
bancos de la región.
Posteriormente se logró
el ingreso en el Banco
Centroamericano de
Integración Económica en
agosto de 2017, lo que
ofrece –potencialmente-
nuevas fuentes de
financiamiento para el
país.
Sin embargo, el factor
de mayor importancia
para el acceso a nuevos
créditos, que resultan
indispensables para el
desarrollo y la
operatoria corriente de
la economía cubana, ha
sido el proceso de
renegociación y pago de
la deuda cubana vencida.
En este sentido se
estima que hasta el 2017
Cuba renegoció unos 54
372 millones de dólares,
obteniendo la
cancelación del 82% de
esa cifra, aunque hubo
que realizar un enorme
esfuerzo en los pagos,
que alcanzaron unos 23
000 millones de dólares
aproximadamente durante
más de 5 años para
lograr esos resultados.
Los pagos de la deuda
reestructurada se
comportaron
adecuadamente hasta el
2017, pero
–desafortunadamente- se
incumplieron con un
grupo de acreedores en
el 2018, lo que supone
un esfuerzo adicional
para retomar el programa
de liquidación de
adeudos pactado.
Adicionalmente, se ha
acumulado un volumen de
deudas de corto plazo no
pagadas, que al cierre
del 2018 se calculaba en
unos 1 500 millones de
dólares que deberán
liquidarse
prioritariamente, ya que
son –fundamentalmente-
los créditos comerciales
de corto plazo que
inciden directamente en
el nivel de
importaciones del país.
En estos momentos se
estima que la deuda
total de Cuba se
encuentra en torno a 29
820 millones de USD,
según estimados del EIU,
lo que representa un
30,4% del PIB, cifra que
proporcionalmente no es
alta de acuerdo a la
situación financiera
internacional, pero que
en el caso cubano tiene
una elevada
significación a partir
de las dificultades
presentes para el acceso
al financiamiento
internacional. En este
sentido diversos
análisis apuntan a que
la capacidad de
endeudamiento del país
puede llegar al 40% del
PIB, pero en condiciones
de crecimiento
superiores al 4%.
En medio de esta
compleja situación el
país aún cuenta con
potencialidades para
movilizar recursos
financieros en
condiciones aceptables,
lo que se examinará más
adelante en este
trabajo. (Continuará)
Referencias
[1] Ver Intervención del
Ministro de Economía y
Planificación en la ANPP,
periódico Granma, 22 de
diciembre de 2017 en
www.granma.cu
[2] Estimados de EIU
“Country Report Cuba”
November 3 2018 en
www.eiu.com
[3] En relación al
turismo se informó que
crecieron los ingresos
brutos, pero en una
cifra inferior a lo
planificado.
[4] Ver “Inversión
extranjera. De
complemento a sector
clave en el desarrollo
cubano” Cuba y la
Economía, diciembre 18
2018 en
www.cubayeconomia.blogspot.com
[5] La clasificación
tiene tres categorías:
letra A países que no
presentan riesgos, letra
B aquellos que muestran
algún riesgo y letra C
aquellos que se
consideran de alto
riesgo.
(III)
Las complejas
condiciones comerciales
y financieras externas
presentes en el 2018, se
reflejaron en los
resultados económicos
alcanzados en ese año y
en la proyección del
2019.
Como ya se planteó, el
crecimiento del PIB el
pasado año fue de 1,2%
frente a un plan del 2%.
Este crecimiento –visto
sectorialmente- ofrece
los siguientes
resultados, de acuerdo a
los datos publicados
hasta el momento.
Antes del análisis de
los diferentes sectores,
es preciso destacar el
crecimiento del 13,2%
logrado en las
inversiones, aunque
resulta muy inferior al
34% planificado, el cual
se evidenció como
excesivamente optimista
tomando en cuenta la
situación externa
existente ya el 2017 y
los negativos escenarios
que se preveían para el
pasado año.
En esta cifra destaca el
incremento de los
compromisos de inversión
extranjera que se
incrementaron en 2017 y
2018, pero con un bajo
nivel de concreción,
pues la misma se estima
que estuvo en torno a
500 millones cada año,
cifra que representa
solo el 25% de la meta
considerada como
necesaria.
En el caso de las
inversiones se
manifiesta la ausencia
de una logística de
abastecimientos seguros
y priorizados para los
recursos materiales y la
fuerza de trabajo, a lo
cual se unen estudios de
factibilidad cuyas
premisas no se cumplen
en el proceso
inversionista ni en la
recuperación de la
inversión. Una situación
excepcional en este
sentido –aunque no
exenta de dificultades-
se presenta en las obras
hoteleras del turismo,
donde se logra un mayor
nivel de cumplimiento de
los cronogramas
previstos y que se apoya
fuertemente en empresas
inversionistas foráneas
como la empresa francesa
Bouygues Batiment
International.
También merecería
evaluarse la experiencia
del proceso
inversionista de la
vivienda, donde se
obtuvo un salto
significativo en las
obras terminadas en el
2018.
En el desempeño de los
diferentes sectores
durante 2018 se observa
nuevamente un
decrecimiento en la
agricultura, impactada
especialmente por las
consecuencias climáticas
adversas producto de las
pérdidas por alrededor
de 4 000 millones de
pesos provocadas por el
huracán Irma de
septiembre del 2017.
Adicionalmente el
volumen de inversiones
en este sector se
mantiene por debajo de
sus necesidades de
recapitalización. No
obstante, se obtuvieron
buenos resultados en la
producción de arroz que
alcanzaron a cubrir el
40% del consumo con 283
000 TM y un rendimiento
de 4.19 toneladas por
hectárea. También se
reportó el cumplimiento
de los planes previstos
en la producción de
frijoles y en la carne
de cerdo, esta última
con 178 000 TM para el
encargo estatal.´
Las producciones de la
industria pesquera
correspondientes a la
langosta y el camarón
alcanzaron lo previsto
en el 2018.
Por su parte la
producción de la
industria manufacturera
se elevó un 3,7%,
recuperándose del
retroceso registrado el
año precedente. Entre
los esfuerzos más
importantes de este
sector resalta le
introducción en los
últimos cinco años de 25
613 equipos nuevos e
inversiones por 230
millones de dólares en
la industria
farmacéutica, que cubre
el 62% del cuadro básico
de estos sensibles
productos. No obstante y
aún cuando la situación
ha ido mejorando
gradualmente, todavía al
cierre de año se
registraba un faltante
del 40% en los
medicamentos disponibles
para la población.
También se reportaron
cumplimientos en las
producciones
industriales previstas
de envases y embalajes,
ron, tabaco y productos
para la higiene, aunque
en cifras aún por
precisar.
El sector de la
construcción mostró una
caída del valor agregado
de -2,2% en el 2018,
frente a un plan que
suponía un incremento
del 12% y en estos
momentos no se tiene el
detalle de todas las
producciones
incumplidas, aunque se
registraron
interrupciones en el
suministro de materiales
de construcción, tanto
del balance nacional
como local.
A pesar de lo anterior,
se terminaron alrededor
de 5 000 habitaciones
para el turismo
internacional y las
viviendas construidas
llegaron a 29 235, para
un incremento del 34%,
lo que contó con el
apoyo de 529
establecimientos de la
industria local de
materiales de
construcción y con 131
363 acciones financiadas
con subsidios entre el
2012 y el 2018, de las
cuales ha concluido el
57%.
Por su parte, las
construcciones en apoyo
al desarrollo hidráulico
del país tuvieron un
desempeño favorable, con
inversiones por casi 1
600 millones de pesos,
que respaldaron la
construcción o
rehabilitación de más de
2 000 kilómetros de
redes, conductoras y
colectores de
alcantarillado y
drenaje, las cuales
beneficiaron a más de un
millón de personas. En
las obras hidráulicas se
continuó avanzando en el
trasvase este-oeste,
inversión que demanda
800 millones de pesos y
que debe mejorar el
suministro de agua para
las provincias de
Holguín, Guantánamo, Las
Tunas y el norte de
Camagüey
fundamentalmente.
Otro sector afectado en
el 2018 fue el de la
minería, ya que la
producción de níquel más
cobalto llegó a unas 50
000 TM frente a 56 000
el año anterior, lo cual
puso de manifiesto que
la caída de la
producción a partir del
año 2014 no se ha
detenido aún.
Por su parte en el
sector energético se
logró un coeficiente de
intensidad de 89
toneladas por millón de
pesos de PIB, frente a
un plan de 91,2, pero se
incumplió la cifra de
electricidad generada
por fuentes renovables y
se mantuvo la producción
de petróleo equivalente
en torno a 3,5 millones
de toneladas en el 2018
por agotamiento de los
pozos.
El mayor crecimiento
sectorial de manifestó
en el sector de
transporte y
comunicaciones, con un
incremento del 5,7% en
el 2018, reflejado en
los avances portuarios
en Mariel y en la
terminal multipropósito
de Santiago de Cuba, así
como en la recuperación
gradual de los FFCC y en
la informatización de la
sociedad, donde la
cobertura de internet
alcanzó alrededor del
50% de la población.
En cuanto al turismo,
cabe añadir –en relación
a lo ya apuntado en otra
parte de este trabajo-
que se trata del sector
con mayores
potencialidades de
crecimiento y
encadenamiento con otros
sectores de la economía
nacional. Sin embargo,
todavía la actividad
turística ve afectada su
eficiencia por niveles
de ocupación lineal del
55,4% frente a un plan
del 66% y por costos de
67 centavos por peso de
ingreso bruto, cifras
que deben mejorar por su
impacto inmediato en la
economía.
El Presupuesto del
Estado por su parte,
registró un déficit del
9% del PIB de una cifra
de 11,4% prevista, pero
superior al 8,4% del
2017 cuando la economía
creció 1,8%. En el
pasado año se
sobrecumplieron los
ingresos un 1,2% y se
incumplieron los gastos
un 2,5%, esto último
debido al nivel de las
inversiones ejecutadas
inferior a lo
planificado.
A pesar de las
dificultades, se logró
el respaldo necesario a
las políticas sociales
básicas, así como a las
actividades relacionadas
con la recuperación de
los daños causados por
el huracán Irma y los
subsidios previstos,
incluyendo 3 600
millones de pesos para
la canasta familiar.
En medio de las
dificultades registradas
en el 2018 se lograron
cumplir un grupo de
indicadores sociales
básicos.
En el capítulo de empleo
y salarios, se registró
un bajo índice de
desempleo de 1,7%, con
un empleo en el sector
no estatal que se estima
ya en el 31% de los
ocupados, entre ellos
580 828 que son
trabajadores por cuenta
propia. Al mismo tiempo
la tasa de actividad
económica muestra un
descenso del 76,1 al
63,4% entre 2011 y 2017
tendencia a la que debe
prestarse atención dada
la estructura
demográfica del país.
Por su parte, el salario
medio estatal se
planificó que llegara a
779 pesos en el 2018,
pero en el segmento de
las empresas estatales
el mismo ya se elevaba a
851 pesos mensuales en
septiembre del pasado
año, aunque se estima
que el 62% de los
trabajadores cobra
todavía por debajo de
esa cifra.
Una situación compleja
que no presenta cambios
es la del salario del
sector presupuestado,
donde se registra una
erosión en las
plantillas de los
trabajadores de
educación y la ciencia
en particular, que no se
detuvo en el 2018 y
donde el bajo salario es
un factor desestimulante
a considerar,
especialmente por el
carácter estratégico de
estos dos sectores.
Por otra parte, un paso
en la dirección correcta
fue la elevación de la
pensión mínima de los
jubilados a 242 pesos y
el incremento en 70
pesos de las
prestaciones de la
asistencia social,
aunque se reconoce que
estas cifras resultan
insuficientes para las
necesidades de ese
segmento poblacional.
A pesar de los
incrementos registrados
en los ingresos de la
población, se percibe
-con la información
disponible en estos
momentos- que su
capacidad adquisitiva
como promedio no
aumentó, en tanto que
los precios
–especialmente en los
mercados agropecuarios
de oferta y demanda, de
productos liberados y de
venta en las tiendas de
recaudación de divisas,
así como en las tarifas
del transporte no
estatal- se mantuvieron
elevados.
Los servicios sociales
básicos en el terreno de
la salud se aseguraron,
lográndose una tasa de
mortalidad infantil por
mil nacidos vivos de
4,0, similar al año
anterior. En el terreno
de la educación se
alcanzaron tasas de
matriculación favorables
en todas las enseñanzas.
Finalmente se logró un
incremento de las
viviendas construidas
algo superior al 33%,
con 29 235 unidades
concluidas en el año.
Adicionalmente se dio a
conocer un plan de diez
años para enfrentar el
déficit habitacional de
929 695 viviendas, de
las que 402 000 deben
rehabilitarse y 527 000
serán viviendas nuevas.
Corresponde ahora
revisar las perspectivas
para el 2019 y
reflexionar sobre
algunas medidas a
implementar que pudieran
mejorar la coyuntura
económica a corto y
mediano plazos.
(Continuará)
Notas:
¹En el 2017 las
inversiones ejecutadas
en la agricultura fueron
solo de 423 millones de
pesos, lo que representa
el 5,2% del total.
²Ver Salud Pública:
equilibrar los esfuerzos
del Estado con la
satisfacción del pueblo,
periódico Granma,
diciembre 27 del 2018.
Fuentes: ONEI Anuario
Estadístico de Cuba
2017,
www.onei.cu ;
Intervención del
ministro de Economía y
Planificación en la
Asamblea Nacional del
Poder Popular el 21 de
diciembre del 2017,
periódico Juventud
Rebelde, 22 de diciembre
del 2017; Miguel Díaz
Canel: La batalla
fundamental de Cuba es
la economía, diciembre
16 del 2018,
www.cubadebate.cu;
Consejo de Estado
Fragmentos de la versión
taquigráfica del informe
presentado a la Asamblea
Nacional por Alejandro
Gil, ministro de
Economía y
Planificación, periódico
Granma, diciembre 22 del
2018
www.internet.granma
; The Economist
Intelligence Unit
Country Report Cuba,
January 19th 2019
www.eiu.com
V
A pesar de que el plan
diseñado para el
presente año resulta
objetivo y razonable,
con posibilidades de
cumplirlo en medio de
todas las dificultades,
se requiere adoptar
nuevas medidas que
permitan avanzar en la
solución urgente de los
problemas más acuciantes
que enfrenta el país, en
particular, lo referido
a la falta de liquidez
en moneda convertible.
Para alcanzar ese
objetivo, se pueden
implementar un conjunto
de medidas a corto plazo
que se resumen de la
forma siguiente:
Resulta indispensable
renegociar la deuda de
corto plazo en USD –que
se estimaba en 1 500
millones al cierre del
2018, tanto de adeudos
comerciales como de
dividendos retenidos-
hasta normalizar los
pagos a 360 días
mediante operaciones que
permitan su conversión
en CUC -a tasas de
cambio más favorables
que la tasa oficial
vigente- para
inversiones, pago de la
fuerza de trabajo u
otras obligaciones en el
país.
Pasar gradualmente a un
proceso de
titularización de la
deuda en moneda
convertible, mediante la
emisión de bonos y la
creación de un mercado
financiero, de manera
que la misma se pueda
descontar en el mismo,
brindando más opciones a
los acreedores. Existen
experiencias de
titularización de la
deuda llevadas a cabo
por el Banco Central de
Cuba en la Bolsa de
Londres, en tanto que en
el 2007 se hicieron dos
emisiones de bonos de
150 y 50 millones de
euros, con tasas de
interés entre 8,5 y 9,0%
a dos años vista, con
resultados a tomar en
consideración.
Crear un fondo conjunto
de inversiones a partir
de parte de las remesas
que se envían al país
asociando a los
remitentes, los
receptores y el gobierno
cubano en un
emprendimiento conjunto,
pudiendo dirigirse a
objetivos específicos
tales como construcción
de viviendas, o el
fomento de pequeños
negocios de propiedad
cooperativa o privada en
la esfera de la
producción. Existen
experiencias de este
tipo en países
latinoamericanos con
buenos resultados.
Desarrollar las
importaciones en
consignación –ante la
ausencia por el momento
de un mercado mayorista-
que permitan abastecer
de equipamiento y
materias primas los
negocios del sector
cooperativo y privado,
así como determinados
segmentos de propiedad
estatal como puede ser
el caso del turismo. En
esta variante las
compras se realizarían
directamente en moneda
libremente convertible
para asegurar la
retroalimentación de los
abastecimientos de la
consignación.
En relación a la
inversión extranjera, es
necesario impulsar la
captación de proyectos
mediante el apropiado
reconocimiento del
riesgo del inversor en
las negociaciones.
Adicionalmente se puede
incrementar la cartera
de oportunidad de
negocios con el capital
extranjero en sectores
como el turismo mediante
nuevos proyectos para
inversiones extra
hoteleras de no alto
costo y rápida
recuperación como
aquellos referidos a
parques de diversiones,
turismo de salud,
turismo de naturaleza,
turismo cultural y de
entretenimiento, entre
otros proyectos que
permitan elevar el gasto
del turista en Cuba a
precios competitivos
internacionalmente.
Adicionalmente es
preciso y posible
aplicar otras medidas
tendentes a lograr un
entorno más favorable en
la economía nacional.
Entre ellas pueden
examinarse:
La venta de bonos de
deuda pública con tasas
de interés estimulantes
en pesos cubanos y a
personas naturales,
asociados a objetivos
específicos o no y
descontables en el
mercado financiero. Esta
medida permite reducir
la presión inflacionaria
interna y proveer de
fondos adicionales al
presupuesto del Estado
en el corto plazo.
Crear asociaciones de
pequeñas empresas para
actividades productivas
entre el sector estatal
y el no estatal,
apoyadas por entidades
financieras como un
Banco de Fomento
Agrícola e Industrial
con prestaciones
específicas para este
tipo de negocios que
faciliten su
financiamiento.
Incrementar la política
de estimulación salarial
gradual en sectores que
presentan una fuerte
erosión y que resultan
claves para el
desarrollo, tales como
la educación y la
ciencia. Todo indica que
resulta indispensable
frenar el éxodo laboral
de estos sectores con
medidas que valoricen el
trabajo que se realiza
en los mismos, tomando
en cuenta el alto costo
de su reposición.
En esta valoración
preliminar de la
economía cubana para el
2019 puede destacarse
que se cuenta con un
plan mejor y más
realistamente diseñado
para enfrentar los
desequilibrios
macroeconómicos que se
agravaron en el pasado
año cuando se creció un
1,2% solamente. Las
medidas que se vienen
adoptando permiten
asumir los riesgos y
costos del ajuste con
diferentes alternativas
de solución para los
problemas más urgentes,
con vistas a elevar la
capacidad de captar
ingresos en moneda
libremente convertible a
corto plazo que sirvan
de base para elevar el
nivel de inversiones e
incrementar la
productividad del
trabajo.
Todo ello se viene
complementando con un
reforzamiento de la
gobernabilidad del país,
donde se aprecia un
aumento en el nivel de
atención del gobierno
central a los
territorios y a sectores
de producción y
servicios, con gestiones
más ágiles a problemas
urgentes –como se ha
apreciado en la
respuesta frente a los
daños del tornado que
azotó La Habana en
enero- y un nivel de
información y
participación que apunta
a mejorar el consenso
logrado en el país en
apoyo al proyecto
socialista, puesto de
relieve también en el
referendo que aprobó la
nueva Constitución
recientemente.
Finalmente, no debe
perderse de vista que
las medidas que deben
adoptarse en lo
inmediato imponen
costos, que deberán
mitigarse todo lo que se
pueda con medidas que
alivien en lo inmediato
las tensiones a que ha
estado sometida la
población desde el
Período especial,
poniendo en práctica
programas dirigidos a
solucionar
paulatinamente los
cuatro problemas que más
han preocupado al pueblo
en los últimos años:
insuficiencia de
ingresos, alimentación,
vivienda y transporte,
donde el peso de los
factores subjetivos y
las dificultades del
cambio de mentalidad
frente a la realidad
económica inmediata
imponen flexibilidad
táctica y firmeza
estratégica para el
avance en la solución de
los problemas.
Notas:
¹Ver IMF “World Economic
Outlook Update” January
2019 en
www.imf.org
²Ver Consejo de Estado
Fragmentos de la versión
taquigráfica del informe
presentado a la Asamblea
Nacional por Alejandro
Gil, ministro de
Economía y
Planificación, periódico
Granma, diciembre 22 del
2018
www.internet.granma
³Ver EIU “Country
Forecast Cuba” February
2019 en
www.eiu.com
(Final)
El año 2019 fue definido
en la Asamblea Nacional
del pasado mes de
diciembre como uno de
ordenamiento y ajuste,
para el que se ha
elaborado un plan
realista y cumplible.
En estas definiciones se
ha tomado en cuenta –en
primer lugar- la
coyuntura económica
internacional, donde se
observa que la economía
mundial debe crecer
3,5%, cifra inferior al
estimado del 2018, que
fue de 3,7%.
Adicionalmente, todos
los países capitalistas
desarrollados –excepto
Japón-, así como las
economías emergentes y
en desarrollo presentan
cifras de crecimiento
inferiores a las del
pasado año.
Igualmente se pronostica
que los precios del
petróleo desciendan un
14,1% y los de otras
materias primas un 2,7%.
En síntesis, todo indica
que este año la economía
mundial enfrentará una
situación más compleja
aún que la que estuvo
presente en el 2018.
En tal sentido y como se
ha explicado
anteriormente, esta
situación también
incidirá en el desempeño
económico de nuestro
país, a lo que se añade
el previsible incremento
del impacto negativo del
bloqueo de EEUU, tomando
en cuenta las nuevas
medidas adoptadas por el
gobierno de Donald Trump
ya en los primeros meses
de este año, incluyendo
la aplicación del Título
III de la Ley Helms
Burton.
Las líneas principales
de trabajo para el 2019
se han resumido en los
siguientes seis puntos,
dados a conocer también
al cierre del pasado
año.
1.- Incrementar y
diversificar las
exportaciones de bienes
y servicios.
2.- Elevar la eficiencia
de las inversiones y la
participación de la
inversión extranjera
directa.
3.- Analizar
integralmente la
ejecución de las
importaciones y los
créditos externos.
4.- Incrementar en lo
posible la sustitución
de importaciones.
5.- Potenciar la gestión
de cuentas por cobrar en
el exterior.
6.- Mejorar la gestión
de los inventarios.


Diseño: Edilberto
Carmona/
Cubadebate.
En cuanto a estas líneas
fundamentales de
trabajo, se prevé que
las exportaciones de
bienes crezcan un 6%,
mientras que los
ingresos turísticos
deben crecer un 17,6%;
las inversiones totales
se planifica que
aumenten un 20,1% (11
300 MMP), en tanto que
la inversión extranjera
directa se estima sea el
6,2% de ese total (700
MMP), aunque algunos
estimados extranjeros
calculan una cifra
superior; las
importaciones serán un
11,2% menores que lo
planificado para el 2018
y se ha orientado no
crecer en el
endeudamiento externo
del país, lo que
representa pagar los
créditos atrasados y no
contratar nuevos
créditos que resulten
impagables después; se
planifica un total de
160 millones de pesos en
sustitución de
importaciones y reducir
los inventarios ociosos
un 2%, lo que puede
inyectar 400 millones de
pesos a la producción
nacional.
Estos incrementos
estratégicos deben
lograrse partiendo de
cuatro encadenamientos
básicos con la IED
referidos al crecimiento
de la producción; al
turismo; las
exportaciones y con el
sector no estatal, que
se ha estimado aporta
alrededor del 20% del
PIB, aunque en sectores
de baja productividad,
pero que ya absorbe el
31% de la ocupación.
De tal modo, un plan que
contemplara
objetivamente la
coyuntura restrictiva
del presente año se
propuso un crecimiento
del PIB de solo 1,5% y
también tasas modestas
de incremento en el
resto de los indicadores
que se han dado a
conocer públicamente o
se han estimado, tal y
como se aprecia en la
siguiente tabla:
Notas: * Estimados del
Economist Intelligence
Unit “Country Report
Cuba” February 2019 en
www.eiu.com Fuentes:
Idem a tabla Nº 1.
En los datos que se
reflejan en la tabla
anterior, se aprecia
como los mayores
esfuerzos se concentran
en el crecimiento del
20,5% en las
inversiones, con un
estimado del 9% de
incremento en la
inversión extranjera
directa neta, que supera
ligeramente los mil
millones de dólares; la
recuperación de la
producción agrícola
luego del decrecimiento
registrado el pasado
año; el aumento de la
producción de azúcar,
que se sitúa a niveles
similares al 2017; y la
expansión del turismo
con unos 368 mil
visitantes más este año
y una cifra superior en
los ingresos brutos.
Un elemento clave que no
debe pasarse por alto en
la proyección del 2019
es la necesidad de
asegurar los recursos en
divisas indispensables
para garantizar los
niveles de actividad
previstos.
Para ello se ha diseñado
un proceso de ajuste
macroeconómico que
supone:
--Incrementar las
exportaciones un 6%
buscando la mayor
diversificación posible
en bienes y servicios,
así como en mercados.
--Reducir las
importaciones directas
de bienes en un estimado
que se calcula en torno
al 7%, en tanto que se
lleva a cabo la
sustitución de
importaciones por una
valor de 160 millones de
dólares.
--La gestión del
comercio exterior el
presente año debe
incrementar el saldo
positivo de la balanza
comercial discretamente.
--Reducir los
inventarios ociosos un
2%, lo que
potencialmente
representa 400 millones
de dólares para apoyar
la producción de bienes
y servicios.
--Reducir el déficit
presupuestario de un 9%
en relación al PIB en el
2018, a 6,1% este año,
lo que representa una
disminución de 3 060
millones de pesos, sin
afectar los servicios
sociales básicos de
salud pública,
educación, seguridad y
asistencia social.
Adicionalmente se prevé
financiar la
construcción de 32 000
viviendas, para un
crecimiento del 9,5% en
relación al 2018.
--Finalmente se estima
que este año se reducirá
un 2,8% el servicio de
la deuda externa y un
1,5% el monto de la
deuda total, según
cálculos del EIU