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E L    E C O N O M I S T A    D E    C U B A                             -- edición online --

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Balance económico preliminar del 2018 en Cuba y algunas perspectivas para el 2019 (Parte I hasta Final)
Por José Luis Rodríguez

[04.11.2019]- Actualización 8:00 am de Cuba

El año que concluyó ha sido de una elevada complejidad para la economía cubana, lo cual se expresa en la cifra de crecimiento que se alcanza en el 2018. En efecto, el Ministro de Economía y Planificación informó en la Asamblea Nacional que se había logrado un crecimiento en torno al 1,2%[1], cifra inferior al 2% planificado, a pesar de los esfuerzos realizados para mitigar la negativa coyuntura.

La cifra de crecimiento anunciada coincide con la tasa de crecimiento alcanzada por América Latina y el Caribe en el 2018, según estimados de CEPAL.

Dado el nivel de apertura de la economía nacional,[2] un balance objetivo de lo ocurrido necesariamente debe partir de considerar preliminarmente el impacto de los factores externos en el presente año.

En primer lugar, la situación económica internacional ha evolucionado negativamente durante el 2018, lo cual ha estado determinado fundamentalmente por los efectos de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra China a partir de la fuerte elevación de los aranceles a las exportaciones de esta última como una vía para tratar de eliminar el déficit comercial norteamericano con el país asiático. Por otro lado, la administración de Donald Trump ha elevado las tasas de interés en EEUU con el objetivo de atraer recursos financieros de otros países, lo que induce a una fuga de capitales en estos –especialmente en países de bajo desarrollo-, con las imprevisibles consecuencias que esto puede provocar, especialmente al encarecer los créditos en la economía norteamericana. Todo esto se añade a una coyuntura donde no se han superado los efectos de la crisis que estalló hace 10 años atrás y no ha desaparecido el peligro de su repetición.

Esta negativa coyuntura genera incertidumbre y efectos negativos en todas partes, a lo que no escapa nuestro país, especialmente en relación al financiamiento externo y la inversión extranjera. Al respecto, el Ministro de Economía y Planificación también expresó recientemente: “La situación de la economía ha estado determinada por una tensa situación financiera, en la cual ha influido el incumplimiento de ingresos por exportaciones en un grupo de actividades como el turismo, la producción azucarera y los servicios médicos, a lo que se unen las afectaciones ocasionadas en varios sectores por diversos eventos climatológicos.”[3]
En cuanto al comercio exterior, la economía cubana ya mostraba una reducción del 24,5% en las exportaciones de bienes y servicios y una contracción similar en las importaciones entre 2012 y 2017, aun cuando se mantuvo un saldo positivo en el intercambio total.

La caída de ingresos por la vía de las exportaciones ha estado marcada –en primer lugar- por el descenso de la producción de níquel, que pasó de 72 530 TM en el 2011 a un plan de solo 50 000 este año, el cual –si bien parece cumplirse según las últimas noticias disponibles-[4] resultaría inferior a la producción lograda el año precedente, según estimados. Esta situación se asocia a la descapitalización de las fábricas y a dificultades con el financiamiento suficiente para frenar esta tendencia, aunque en el año que concluye se han invertido 50 millones de pesos solo en la planta Che Guevara. Tampoco puede obviarse la fluctuación de los precios de este mineral, que si bien en el 2018 se estima que alcance 13 344 USD por TM para un incremento del 28,5% sobre el año anterior, en los últimos 5 años se registra un descenso del 21% y los crecimientos previstos hasta el 2020 son solo de un 5,1%.

No obstante, las perspectivas mejoran si se considera que los precios del cobalto -asociado al níquel en los yacimientos cubanos- se sitúan en estos momentos en torno a los 55 000 dólares por tonelada, con perspectivas de crecimiento superiores a corto plazo. También el contenido de las colas que se acumulan a partir del proceso industrial, contienen una significativa cantidad de minerales potencialmente valiosos –se estima su valor en miles de millones de dólares- y se busca inversión extranjera para su explotación.

En el caso del azúcar[5] la producción estimada del presente año fue solo de alrededor de un millón de TM –una caída calculada del 43,7% en relación a la zafa anterior-, muy afectada por problemas climáticos con la alternancia de períodos de sequía y lluvias a destiempo, a lo que se sumó el negativo impacto del huracán Irma que en septiembre del pasado año arrasó con 380 000 hectáreas de caña y dañó seriamente a 24 centrales. Por su parte, el precio promedio de la libra de azúcar se estima en 12.27 centavos este año, un 22,8% inferior al logrado en el 2017.

Por otro lado, las exportaciones de servicios también se han visto afectadas.
En el caso del turismo, de un plan original de 5,1 millones de visitantes, este año se prevé llegar a 4 millones 750 mil debido a la reducción registrada inicialmente de turistas norteamericanos –menos 6,8% hasta noviembre- y su recuperación posterior al cierre del año –alrededor del 1% de crecimiento-. Por otro lado, se produjo una reducción de turismo de países europeos durante el 2018. De tal modo, el crecimiento del número de visitantes estará en el orden del 1,3%. Igualmente vale señalar que se incrementó el número de visitantes por la vía de los cruceros un 92,8%, pero con un gasto por turista día inferior y una estancia menor, todo lo cual apunta a una caída en los ingresos brutos en relación al año anterior.[6] Las capacidades disponibles en hoteles alcanzan ya 70 879 habitaciones, a lo que se añaden más de 23 000 habitaciones de arrendadores privados.

Los ingresos por exportación de fuerza de trabajo calificada se estima disminuyan al cierre del año debido a la retirada de la colaboración cubana del personal de salud ubicado en Brasil, a partir de la inadmisible posición asumida frente a Cuba por el presidente Jair Bolsonaro. A esto se añaden dificultades con los ingresos de la colaboración cubana en otros países.

En relación a las importaciones, se estima un incremento en el precio[7] por tonelada de una serie de alimentos al compararlos con el año anterior, entre los que destacan el arroz (5,3%); frijol de soya (2,2%); trigo (20,7%) y carne de pollo (3,8%). La factura de alimentos importados del presente año se encuentra en torno a 1 700 millones de dólares, de los cuales pueden sustituirse con producciones nacionales entre el 35 y el 47%, según estimados.

También crece el precio del barril de petróleo –WTI- de 53 a 65,2 USD, para un aumento del 23% y se mantienen restricciones con el suministro tradicional registradas desde el 2016, lo que se ha tratado de compensar con la compra a suministradores de Rusia y Argelia.

En síntesis, según estimados internacionales, se calcula que el valor total de las exportaciones de bienes descienda un 12,6% este año mientras que las importaciones se crezcan un 2,9%. Por su parte, el saldo externo de los servicios debe descender un 5,5%.[8]

Esta situación en el comercio exterior es necesario examinarla en su relación con las finanzas internacionales del país. (Continuará)

Referencias
[1] En general la fuente de los datos en el presente trabajo se encuentra en Granma “Fragmentos de la versión taquigráfica del informe presentado a la Asamblea Nacional por Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación “Diciembre 22 de 2018 en www.internet.granma , salvo indicación expresa de otra fuente. Ver también Miguel Díaz Canel: La batalla fundamental de Cuba es la económica”, CUBADEBATE, diciembre 16 2018 en www.cubadebate.cu
[2] Este indicador muestra la relación entre la suma de exportaciones e importaciones en relación al PIB y en el 2017 fue de 37,8%.
[3] Ver “Consejo de Ministros analiza Plan de la Economía para 2019 y Presupuesto del Estado”, periódico Granma, noviembre 30, 2018.
[4] Ver “Cuba estima producir unas 50 000 toneladas de níquel y cobalto en 2018” en www.cubayeconomia.blogspot.com  diciembre 13 2018.
5 Ver “Cuba necesita elevar la eficiencia industrial en su zafra azucarera” en www.rebelion.org  diciembre 6 2018.
[6] Ver “Cuba proyecta para 2019 un aumento del 17 por ciento de sus ingresos turísticos” en www.cubayeconomía.blogspot.com  noviembre 26 2018.
[7] Ver “Commodities Prices Forecast” www.pubdocs.worldbank.org
[8] Estimados de EIU “Country Report Cuba” November 3 2018 en www.eiu.com


(Parte II)

Revisando las cifras previstas en el plan de 2018,[1] se esperaba un crecimiento en las exportaciones de bienes y servicios, basadas en la actividad de turismo y producciones seleccionadas de la industria, el tabaco y las bebidas. Igualmente se preveía un incremento en las importaciones.

También se informaba que –a pesar de las tensiones previstas- se pronosticaba obtener un saldo comercial positivo de 54.8 millones de dólares. Para tener una idea de lo que esta cifra significaba es preciso tomar en consideración que –de acuerdo al Anuario Estadístico de Cuba 2017- el saldo comercial positivo había sido de 2 774 millones en ese año, por lo que en la proyección se suponía una reducción de 2 719.2 millones para el 2018, es decir un comercio prácticamente balanceado y sin margen de flexibilidad para operar.

Sin embargo, como ya se mencionó anteriormente, se estima que el valor total de las exportaciones de bienes descendió un 12,6% este año mientras que las importaciones crecieron un 2,9%. Por su parte, el saldo externo de los servicios se pronosticaba que caería un 5,5%.[2]

Tomando en consideración lo anterior, puede suponerse que el estimado del impacto financiero total del comercio exterior durante 2018 fue negativo en 1 187 millones de dólares, cálculo que se basa en un saldo negativo en el comercio de bienes superior en 660 millones –sobre todo por caída de producciones de azúcar y níquel- así como del turismo –cuya reducción en alrededor de un 6% del número de visitantes hasta mayo se estima redujo ingresos en unos 400 millones de dólares contra el plan-,[3] todo lo cual se resume en un saldo positivo menor en servicios por 527 millones durante el año, considerando –además- afectaciones para el cobro de la exportación de fuerza de trabajo calificada.

El enfrentamiento a esta situación nos lleva a analizar las posibilidades de financiamiento externo en base a lo planificado, más allá del comercio exterior.

En primer lugar, la inversión extranjera directa registró compromisos de inversión por unos 6 000 millones de dólares desde el 2014 –un promedio lineal de unos 1 200 millones comprometidos anualmente- promedio que fue mayor en el 2018 cuando se reportaron intenciones inversionistas por unos 1 500 millones de 40 negocios. De entre ellos destaca la Zona Especial de Desarrollo del Mariel ZEDM, con una inversión captada desde el 2013 por 2 130 millones en 43 proyectos, de ellos 17 ya en ejecución. [4]

No obstante, el ritmo de inversión previsto, si bien se ha acelerado, no es aún suficiente ya que en el plan 2018 se calculaba que debía ser del 5,8% del plan de inversiones total, aproximadamente 626 millones de dólares. De esta cifra se reportó como entrada efectiva de capital extranjero por un monto de 474 millones el pasado año, o sea un 24,3% menos.
Por otro lado, el financiamiento corriente es sin dudas la variante de acceso a recursos externos que enfrenta las mayores dificultades.

La presión que ejerce el bloqueo económico de EEUU mediante multas millonarias a aquellos que se atreven a “traficar” con activos cubanos no es un dato menor. En ese sentido se destaca la multa por valor de 1 340 millones de dólares aplicada al banco francés Societe Generale por violar la legislación norteamericana contra Cuba el pasado año, así como la que se impuso al banco BNP Paribas en el 2014 por casi 9 000 millones de dólares por la misma causal.

Este ha sido un factor fundamental para que se clasifique la capacidad de pago cubana como de “alto riesgo” por agencias como Moody’s, que la califica como Caa2.[5] Esto se traduce en altas tasas de interés por los préstamos que el país pueda recibir, siendo la tasa actual de “riesgo soberano” para Cuba de 9.23%, tasa que se cobra superando el interés normal de un crédito en el mercado financiero internacional.

También ha operado negativamente para Cuba el no tener un banco fiador de última instancia de primer nivel. En tal sentido se negoció hasta el 2016 el posible ingreso de Cuba a la Corporación Andina de Fomento (CAF), que es uno de los mayores bancos de la región. Posteriormente se logró el ingreso en el Banco Centroamericano de Integración Económica en agosto de 2017, lo que ofrece –potencialmente- nuevas fuentes de financiamiento para el país.

Sin embargo, el factor de mayor importancia para el acceso a nuevos créditos, que resultan indispensables para el desarrollo y la operatoria corriente de la economía cubana, ha sido el proceso de renegociación y pago de la deuda cubana vencida. En este sentido se estima que hasta el 2017 Cuba renegoció unos 54 372 millones de dólares, obteniendo la cancelación del 82% de esa cifra, aunque hubo que realizar un enorme esfuerzo en los pagos, que alcanzaron unos 23 000 millones de dólares aproximadamente durante más de 5 años para lograr esos resultados.

Los pagos de la deuda reestructurada se comportaron adecuadamente hasta el 2017, pero –desafortunadamente- se incumplieron con un grupo de acreedores en el 2018, lo que supone un esfuerzo adicional para retomar el programa de liquidación de adeudos pactado. Adicionalmente, se ha acumulado un volumen de deudas de corto plazo no pagadas, que al cierre del 2018 se calculaba en unos 1 500 millones de dólares que deberán liquidarse prioritariamente, ya que son –fundamentalmente- los créditos comerciales de corto plazo que inciden directamente en el nivel de importaciones del país.

En estos momentos se estima que la deuda total de Cuba se encuentra en torno a 29 820 millones de USD, según estimados del EIU, lo que representa un 30,4% del PIB, cifra que proporcionalmente no es alta de acuerdo a la situación financiera internacional, pero que en el caso cubano tiene una elevada significación a partir de las dificultades presentes para el acceso al financiamiento internacional. En este sentido diversos análisis apuntan a que la capacidad de endeudamiento del país puede llegar al 40% del PIB, pero en condiciones de crecimiento superiores al 4%.

En medio de esta compleja situación el país aún cuenta con potencialidades para movilizar recursos financieros en condiciones aceptables, lo que se examinará más adelante en este trabajo. (Continuará)

Referencias
[1] Ver Intervención del Ministro de Economía y Planificación en la ANPP, periódico Granma, 22 de diciembre de 2017 en www.granma.cu
[2] Estimados de EIU “Country Report Cuba” November 3 2018 en www.eiu.com
[3] En relación al turismo se informó que crecieron los ingresos brutos, pero en una cifra inferior a lo planificado.
[4] Ver “Inversión extranjera. De complemento a sector clave en el desarrollo cubano” Cuba y la Economía, diciembre 18 2018 en www.cubayeconomia.blogspot.com
[5] La clasificación tiene tres categorías: letra A países que no presentan riesgos, letra B aquellos que muestran algún riesgo y letra C aquellos que se consideran de alto riesgo.


(III)

Las complejas condiciones comerciales y financieras externas presentes en el 2018, se reflejaron en los resultados económicos alcanzados en ese año y en la proyección del 2019.
Como ya se planteó, el crecimiento del PIB el pasado año fue de 1,2% frente a un plan del 2%. Este crecimiento –visto sectorialmente- ofrece los siguientes resultados, de acuerdo a los datos publicados hasta el momento.

Antes del análisis de los diferentes sectores, es preciso destacar el crecimiento del 13,2% logrado en las inversiones, aunque resulta muy inferior al 34% planificado, el cual se evidenció como excesivamente optimista tomando en cuenta la situación externa existente ya el 2017 y los negativos escenarios que se preveían para el pasado año.

En esta cifra destaca el incremento de los compromisos de inversión extranjera que se incrementaron en 2017 y 2018, pero con un bajo nivel de concreción, pues la misma se estima que estuvo en torno a 500 millones cada año, cifra que representa solo el 25% de la meta considerada como necesaria.

En el caso de las inversiones se manifiesta la ausencia de una logística de abastecimientos seguros y priorizados para los recursos materiales y la fuerza de trabajo, a lo cual se unen estudios de factibilidad cuyas premisas no se cumplen en el proceso inversionista ni en la recuperación de la inversión. Una situación excepcional en este sentido –aunque no exenta de dificultades- se presenta en las obras hoteleras del turismo, donde se logra un mayor nivel de cumplimiento de los cronogramas previstos y que se apoya fuertemente en empresas inversionistas foráneas como la empresa francesa Bouygues Batiment International.
También merecería evaluarse la experiencia del proceso inversionista de la vivienda, donde se obtuvo un salto significativo en las obras terminadas en el 2018.

En el desempeño de los diferentes sectores durante 2018 se observa nuevamente un decrecimiento en la agricultura, impactada especialmente por las consecuencias climáticas adversas producto de las pérdidas por alrededor de 4 000 millones de pesos provocadas por el huracán Irma de septiembre del 2017.

Adicionalmente el volumen de inversiones en este sector se mantiene por debajo de sus necesidades de recapitalización. No obstante, se obtuvieron buenos resultados en la producción de arroz que alcanzaron a cubrir el 40% del consumo con 283 000 TM y un rendimiento de 4.19 toneladas por hectárea. También se reportó el cumplimiento de los planes previstos en la producción de frijoles y en la carne de cerdo, esta última con 178 000 TM para el encargo estatal.´

Las producciones de la industria pesquera correspondientes a la langosta y el camarón alcanzaron lo previsto en el 2018.

Por su parte la producción de la industria manufacturera se elevó un 3,7%, recuperándose del retroceso registrado el año precedente. Entre los esfuerzos más importantes de este sector resalta le introducción en los últimos cinco años de 25 613 equipos nuevos e inversiones por 230 millones de dólares en la industria farmacéutica, que cubre el 62% del cuadro básico de estos sensibles productos. No obstante y aún cuando la situación ha ido mejorando gradualmente, todavía al cierre de año se registraba un faltante del 40% en los medicamentos disponibles para la población.

También se reportaron cumplimientos en las producciones industriales previstas de envases y embalajes, ron, tabaco y productos para la higiene, aunque en cifras aún por precisar.
El sector de la construcción mostró una caída del valor agregado de -2,2% en el 2018, frente a un plan que suponía un incremento del 12% y en estos momentos no se tiene el detalle de todas las producciones incumplidas, aunque se registraron interrupciones en el suministro de materiales de construcción, tanto del balance nacional como local.

A pesar de lo anterior, se terminaron alrededor de 5 000 habitaciones para el turismo internacional y las viviendas construidas llegaron a 29 235, para un incremento del 34%, lo que contó con el apoyo de 529 establecimientos de la industria local de materiales de construcción y con 131 363 acciones financiadas con subsidios entre el 2012 y el 2018, de las cuales ha concluido el 57%.

Por su parte, las construcciones en apoyo al desarrollo hidráulico del país tuvieron un desempeño favorable, con inversiones por casi 1 600 millones de pesos, que respaldaron la construcción o rehabilitación de más de 2 000 kilómetros de redes, conductoras y colectores de alcantarillado y drenaje, las cuales beneficiaron a más de un millón de personas. En las obras hidráulicas se continuó avanzando en el trasvase este-oeste, inversión que demanda 800 millones de pesos y que debe mejorar el suministro de agua para las provincias de Holguín, Guantánamo, Las Tunas y el norte de Camagüey fundamentalmente.

Otro sector afectado en el 2018 fue el de la minería, ya que la producción de níquel más cobalto llegó a unas 50 000 TM frente a 56 000 el año anterior, lo cual puso de manifiesto que la caída de la producción a partir del año 2014 no se ha detenido aún.

Por su parte en el sector energético se logró un coeficiente de intensidad de 89 toneladas por millón de pesos de PIB, frente a un plan de 91,2, pero se incumplió la cifra de electricidad generada por fuentes renovables y se mantuvo la producción de petróleo equivalente en torno a 3,5 millones de toneladas en el 2018 por agotamiento de los pozos.

El mayor crecimiento sectorial de manifestó en el sector de transporte y comunicaciones, con un incremento del 5,7% en el 2018, reflejado en los avances portuarios en Mariel y en la terminal multipropósito de Santiago de Cuba, así como en la recuperación gradual de los FFCC y en la informatización de la sociedad, donde la cobertura de internet alcanzó alrededor del 50% de la población.

En cuanto al turismo, cabe añadir –en relación a lo ya apuntado en otra parte de este trabajo- que se trata del sector con mayores potencialidades de crecimiento y encadenamiento con otros sectores de la economía nacional. Sin embargo, todavía la actividad turística ve afectada su eficiencia por niveles de ocupación lineal del 55,4% frente a un plan del 66% y por costos de 67 centavos por peso de ingreso bruto, cifras que deben mejorar por su impacto inmediato en la economía.

El Presupuesto del Estado por su parte, registró un déficit del 9% del PIB de una cifra de 11,4% prevista, pero superior al 8,4% del 2017 cuando la economía creció 1,8%. En el pasado año se sobrecumplieron los ingresos un 1,2% y se incumplieron los gastos un 2,5%, esto último debido al nivel de las inversiones ejecutadas inferior a lo planificado.

A pesar de las dificultades, se logró el respaldo necesario a las políticas sociales básicas, así como a las actividades relacionadas con la recuperación de los daños causados por el huracán Irma y los subsidios previstos, incluyendo 3 600 millones de pesos para la canasta familiar.
En medio de las dificultades registradas en el 2018 se lograron cumplir un grupo de indicadores sociales básicos.

En el capítulo de empleo y salarios, se registró un bajo índice de desempleo de 1,7%, con un empleo en el sector no estatal que se estima ya en el 31% de los ocupados, entre ellos 580 828 que son trabajadores por cuenta propia. Al mismo tiempo la tasa de actividad económica muestra un descenso del 76,1 al 63,4% entre 2011 y 2017 tendencia a la que debe prestarse atención dada la estructura demográfica del país.

Por su parte, el salario medio estatal se planificó que llegara a 779 pesos en el 2018, pero en el segmento de las empresas estatales el mismo ya se elevaba a 851 pesos mensuales en septiembre del pasado año, aunque se estima que el 62% de los trabajadores cobra todavía por debajo de esa cifra.

Una situación compleja que no presenta cambios es la del salario del sector presupuestado, donde se registra una erosión en las plantillas de los trabajadores de educación y la ciencia en particular, que no se detuvo en el 2018 y donde el bajo salario es un factor desestimulante a considerar, especialmente por el carácter estratégico de estos dos sectores.

Por otra parte, un paso en la dirección correcta fue la elevación de la pensión mínima de los jubilados a 242 pesos y el incremento en 70 pesos de las prestaciones de la asistencia social, aunque se reconoce que estas cifras resultan insuficientes para las necesidades de ese segmento poblacional.

A pesar de los incrementos registrados en los ingresos de la población, se percibe -con la información disponible en estos momentos- que su capacidad adquisitiva como promedio no aumentó, en tanto que los precios –especialmente en los mercados agropecuarios de oferta y demanda, de productos liberados y de venta en las tiendas de recaudación de divisas, así como en las tarifas del transporte no estatal- se mantuvieron elevados.

Los servicios sociales básicos en el terreno de la salud se aseguraron, lográndose una tasa de mortalidad infantil por mil nacidos vivos de 4,0, similar al año anterior. En el terreno de la educación se alcanzaron tasas de matriculación favorables en todas las enseñanzas.
Finalmente se logró un incremento de las viviendas construidas algo superior al 33%, con 29 235 unidades concluidas en el año.

Adicionalmente se dio a conocer un plan de diez años para enfrentar el déficit habitacional de 929 695 viviendas, de las que 402 000 deben rehabilitarse y 527 000 serán viviendas nuevas.
Corresponde ahora revisar las perspectivas para el 2019 y reflexionar sobre algunas medidas a implementar que pudieran mejorar la coyuntura económica a corto y mediano plazos. (Continuará)

Notas:
¹En el 2017 las inversiones ejecutadas en la agricultura fueron solo de 423 millones de pesos, lo que representa el 5,2% del total.
²Ver Salud Pública: equilibrar los esfuerzos del Estado con la satisfacción del pueblo, periódico Granma, diciembre 27 del 2018.
Fuentes: ONEI Anuario Estadístico de Cuba 2017, www.onei.cu ; Intervención del ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 21 de diciembre del 2017, periódico Juventud Rebelde, 22 de diciembre del 2017; Miguel Díaz Canel: La batalla fundamental de Cuba es la economía, diciembre 16 del 2018, www.cubadebate.cu; Consejo de Estado Fragmentos de la versión taquigráfica del informe presentado a la Asamblea Nacional por Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación, periódico Granma, diciembre 22 del 2018 www.internet.granma ; The Economist Intelligence Unit Country Report Cuba, January 19th 2019 www.eiu.com

V

A pesar de que el plan diseñado para el presente año resulta objetivo y razonable, con posibilidades de cumplirlo en medio de todas las dificultades, se requiere adoptar nuevas medidas que permitan avanzar en la solución urgente de los problemas más acuciantes que enfrenta el país, en particular, lo referido a la falta de liquidez en moneda convertible.

Para alcanzar ese objetivo, se pueden implementar un conjunto de medidas a corto plazo que se resumen de la forma siguiente:
Resulta indispensable renegociar la deuda de corto plazo en USD –que se estimaba en 1 500 millones al cierre del 2018, tanto de adeudos comerciales como de dividendos retenidos- hasta normalizar los pagos a 360 días mediante operaciones que permitan su conversión en CUC -a tasas de cambio más favorables que la tasa oficial vigente- para inversiones, pago de la fuerza de trabajo u otras obligaciones en el país.

Pasar gradualmente a un proceso de titularización de la deuda en moneda convertible, mediante la emisión de bonos y la creación de un mercado financiero, de manera que la misma se pueda descontar en el mismo, brindando más opciones a los acreedores. Existen experiencias de titularización de la deuda llevadas a cabo por el Banco Central de Cuba en la Bolsa de Londres, en tanto que en el 2007 se hicieron dos emisiones de bonos de 150 y 50 millones de euros, con tasas de interés entre 8,5 y 9,0% a dos años vista, con resultados a tomar en consideración.

Crear un fondo conjunto de inversiones a partir de parte de las remesas que se envían al país asociando a los remitentes, los receptores y el gobierno cubano en un emprendimiento conjunto, pudiendo dirigirse a objetivos específicos tales como construcción de viviendas, o el fomento de pequeños negocios de propiedad cooperativa o privada en la esfera de la producción. Existen experiencias de este tipo en países latinoamericanos con buenos resultados.

Desarrollar las importaciones en consignación –ante la ausencia por el momento de un mercado mayorista- que permitan abastecer de equipamiento y materias primas los negocios del sector cooperativo y privado, así como determinados segmentos de propiedad estatal como puede ser el caso del turismo. En esta variante las compras se realizarían directamente en moneda libremente convertible para asegurar la retroalimentación de los abastecimientos de la consignación.

En relación a la inversión extranjera, es necesario impulsar la captación de proyectos mediante el apropiado reconocimiento del riesgo del inversor en las negociaciones. Adicionalmente se puede incrementar la cartera de oportunidad de negocios con el capital extranjero en sectores como el turismo mediante nuevos proyectos para inversiones extra hoteleras de no alto costo y rápida recuperación como aquellos referidos a parques de diversiones, turismo de salud, turismo de naturaleza, turismo cultural y de entretenimiento, entre otros proyectos que permitan elevar el gasto del turista en Cuba a precios competitivos internacionalmente.

Adicionalmente es preciso y posible aplicar otras medidas tendentes a lograr un entorno más favorable en la economía nacional. Entre ellas pueden examinarse:

La venta de bonos de deuda pública con tasas de interés estimulantes en pesos cubanos y a personas naturales, asociados a objetivos específicos o no y descontables en el mercado financiero. Esta medida permite reducir la presión inflacionaria interna y proveer de fondos adicionales al presupuesto del Estado en el corto plazo.

Crear asociaciones de pequeñas empresas para actividades productivas entre el sector estatal y el no estatal, apoyadas por entidades financieras como un Banco de Fomento Agrícola e Industrial con prestaciones específicas para este tipo de negocios que faciliten su financiamiento.

Incrementar la política de estimulación salarial gradual en sectores que presentan una fuerte erosión y que resultan claves para el desarrollo, tales como la educación y la ciencia. Todo indica que resulta indispensable frenar el éxodo laboral de estos sectores con medidas que valoricen el trabajo que se realiza en los mismos, tomando en cuenta el alto costo de su reposición.

En esta valoración preliminar de la economía cubana para el 2019 puede destacarse que se cuenta con un plan mejor y más realistamente diseñado para enfrentar los desequilibrios macroeconómicos que se agravaron en el pasado año cuando se creció un 1,2% solamente. Las medidas que se vienen adoptando permiten asumir los riesgos y costos del ajuste con diferentes alternativas de solución para los problemas más urgentes, con vistas a elevar la capacidad de captar ingresos en moneda libremente convertible a corto plazo que sirvan de base para elevar el nivel de inversiones e incrementar la productividad del trabajo.

Todo ello se viene complementando con un reforzamiento de la gobernabilidad del país, donde se aprecia un aumento en el nivel de atención del gobierno central a los territorios y a sectores de producción y servicios, con gestiones más ágiles a problemas urgentes –como se ha apreciado en la respuesta frente a los daños del tornado que azotó La Habana en enero- y un nivel de información y participación que apunta a mejorar el consenso logrado en el país en apoyo al proyecto socialista, puesto de relieve también en el referendo que aprobó la nueva Constitución recientemente.

Finalmente, no debe perderse de vista que las medidas que deben adoptarse en lo inmediato imponen costos, que deberán mitigarse todo lo que se pueda con medidas que alivien en lo inmediato las tensiones a que ha estado sometida la población desde el Período especial, poniendo en práctica programas dirigidos a solucionar paulatinamente los cuatro problemas que más han preocupado al pueblo en los últimos años: insuficiencia de ingresos, alimentación, vivienda y transporte, donde el peso de los factores subjetivos y las dificultades del cambio de mentalidad frente a la realidad económica inmediata imponen flexibilidad táctica y firmeza estratégica para el avance en la solución de los problemas.

Notas:
¹Ver IMF “World Economic Outlook Update” January 2019 en www.imf.org
²Ver Consejo de Estado Fragmentos de la versión taquigráfica del informe presentado a la Asamblea Nacional por Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación, periódico Granma, diciembre 22 del 2018 www.internet.granma
³Ver EIU “Country Forecast Cuba” February 2019 en www.eiu.com

(Final)

El año 2019 fue definido en la Asamblea Nacional del pasado mes de diciembre como uno de ordenamiento y ajuste, para el que se ha elaborado un plan realista y cumplible.
En estas definiciones se ha tomado en cuenta –en primer lugar- la coyuntura económica internacional, donde se observa que la economía mundial debe crecer 3,5%, cifra inferior al estimado del 2018, que fue de 3,7%. Adicionalmente, todos los países capitalistas desarrollados –excepto Japón-, así como las economías emergentes y en desarrollo presentan cifras de crecimiento inferiores a las del pasado año.

Igualmente se pronostica que los precios del petróleo desciendan un 14,1% y los de otras materias primas un 2,7%. En síntesis, todo indica que este año la economía mundial enfrentará una situación más compleja aún que la que estuvo presente en el 2018.

En tal sentido y como se ha explicado anteriormente, esta situación también incidirá en el desempeño económico de nuestro país, a lo que se añade el previsible incremento del impacto negativo del bloqueo de EEUU, tomando en cuenta las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Donald Trump ya en los primeros meses de este año, incluyendo la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton.

Las líneas principales de trabajo para el 2019 se han resumido en los siguientes seis puntos, dados a conocer también al cierre del pasado año.

1.- Incrementar y diversificar las exportaciones de bienes y servicios.
2.- Elevar la eficiencia de las inversiones y la participación de la inversión extranjera directa.
3.- Analizar integralmente la ejecución de las importaciones y los créditos externos.
4.- Incrementar en lo posible la sustitución de importaciones.
5.- Potenciar la gestión de cuentas por cobrar en el exterior.
6.- Mejorar la gestión de los inventarios.




Diseño: Edilberto Carmona/ Cubadebate.

En cuanto a estas líneas fundamentales de trabajo, se prevé que las exportaciones de bienes crezcan un 6%, mientras que los ingresos turísticos deben crecer un 17,6%; las inversiones totales se planifica que aumenten un 20,1% (11 300 MMP), en tanto que la inversión extranjera directa se estima sea el 6,2% de ese total (700 MMP), aunque algunos estimados extranjeros calculan una cifra superior; las importaciones serán un 11,2% menores que lo planificado para el 2018 y se ha orientado no crecer en el endeudamiento externo del país, lo que representa pagar los créditos atrasados y no contratar nuevos créditos que resulten impagables después; se planifica un total de 160 millones de pesos en sustitución de importaciones y reducir los inventarios ociosos un 2%, lo que puede inyectar 400 millones de pesos a la producción nacional.

Estos incrementos estratégicos deben lograrse partiendo de cuatro encadenamientos básicos con la IED referidos al crecimiento de la producción; al turismo; las exportaciones y con el sector no estatal, que se ha estimado aporta alrededor del 20% del PIB, aunque en sectores de baja productividad, pero que ya absorbe el 31% de la ocupación.
De tal modo, un plan que contemplara objetivamente la coyuntura restrictiva del presente año se propuso un crecimiento del PIB de solo 1,5% y también tasas modestas de incremento en el resto de los indicadores que se han dado a conocer públicamente o se han estimado, tal y como se aprecia en la siguiente tabla:

Notas: * Estimados del Economist Intelligence Unit “Country Report Cuba” February 2019 en www.eiu.com Fuentes: Idem a tabla Nº 1.
En los datos que se reflejan en la tabla anterior, se aprecia como los mayores esfuerzos se concentran en el crecimiento del 20,5% en las inversiones, con un estimado del 9% de incremento en la inversión extranjera directa neta, que supera ligeramente los mil millones de dólares; la recuperación de la producción agrícola luego del decrecimiento registrado el pasado año; el aumento de la producción de azúcar, que se sitúa a niveles similares al 2017; y la expansión del turismo con unos 368 mil visitantes más este año y una cifra superior en los ingresos brutos.

Un elemento clave que no debe pasarse por alto en la proyección del 2019 es la necesidad de asegurar los recursos en divisas indispensables para garantizar los niveles de actividad previstos.

Para ello se ha diseñado un proceso de ajuste macroeconómico que supone:

--Incrementar las exportaciones un 6% buscando la mayor diversificación posible en bienes y servicios, así como en mercados.

--Reducir las importaciones directas de bienes en un estimado que se calcula en torno al 7%, en tanto que se lleva a cabo la sustitución de importaciones por una valor de 160 millones de dólares.

--La gestión del comercio exterior el presente año debe incrementar el saldo positivo de la balanza comercial discretamente.

--Reducir los inventarios ociosos un 2%, lo que potencialmente representa 400 millones de dólares para apoyar la producción de bienes y servicios.

--Reducir el déficit presupuestario de un 9% en relación al PIB en el 2018, a 6,1% este año, lo que representa una disminución de 3 060 millones de pesos, sin afectar los servicios sociales básicos de salud pública, educación, seguridad y asistencia social. Adicionalmente se prevé financiar la construcción de 32 000 viviendas, para un crecimiento del 9,5% en relación al 2018.

--Finalmente se estima que este año se reducirá un 2,8% el servicio de la deuda externa y un 1,5% el monto de la deuda total, según cálculos del EIU

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