Alejandro Gil: Contamos
con el esfuerzo de todos
en la búsqueda de
soluciones y no de
justificaciones
Por Yudy Castro Morales
Sobre la gestión
económica de 2019 y las
perspectivas de
desarrollo para este
año, dialogó Granma con
el Viceprimer ministro y
titular de Economía y
Planificación
[09.01.2020]-
Actualización 10:00
am de Cuba
Decir, una vez más, que
la economía cubana en
2019 debe crecer
alrededor del 0,5 % no
es una simple
reiteración. La vuelta
al número tiene, en este
caso, vocación de
reconocimiento, aunque
visto así, en solitario,
no diga mucho, ni
impacte de manera
apreciable en la calidad
de vida de los cubanos.
Pero en materia
económica, no haber
retrocedido, a pesar de
las fuertes
restricciones que nos
han acompañado, es la
definición más exacta de
2019. Año sumamente
tenso, al decir del
viceprimer ministro y
titular de Economía y
Planificación, Alejandro
Gil Fernández, quien
dialogó con Granma sobre
los resultados de los
últimos 12 meses, del
impacto del bloqueo
económico, comercial y
financiero
estadounidense y de
deficiencias propias en
la gestión del país y,
sobre todo, de las
perspectivas de
desarrollo para este
2020.
«La Comisión Económica
para América Latina y el
Caribe ha hecho una
estimación de
crecimiento económico
para la región en el
orden del 0,1 % en 2019.
A nosotros nos
pronostican un 0,5 %.
Estamos haciendo los
cálculos finales y
debemos estar por esos
niveles.
«En ese resultado
influyeron,
fundamentalmente, los
sectores sociales como
Salud y Educación, así
como las comunicaciones
y las construcciones,
con las obras en la Zona
Especial de Desarrollo
Mariel (ZEDM), las
reparaciones durante el
tornado, la fabricación
de 4 000 habitaciones
para el turismo y la
terminación de más de 40
000 viviendas.
«Estamos hablando de
crecimientos ligeros,
que todavía no marcan un
impacto en la calidad de
vida; pero reiteramos
que lo realmente
significativo es no
haber decrecido».
–Aunque el bloqueo
siempre ha sido la valla
más alta en la carrera
con obstáculos de la
economía cubana, el 2019
marcó un arreciamiento
notabilísimo...
–Como resultado de la
escalada agresiva del
Gobierno estadounidense,
a partir de abril
empezamos a enfrentar
recortes de
combustibles, lo que nos
obligó a hacer ajustes
en las estrategias de
corto plazo de la
economía y a un rediseño
de los recursos del
plan. Desde entonces,
las penalizaciones por
parte de la
administración Trump a
las navieras y a las
empresas de seguros se
han mantenido y se han
acrecentado.
«En 2019 se aplicaron,
además, los Títulos III
y IV de la Ley Helms-Burton,
con impacto en el
turismo y la inversión
extranjera; se
eliminaron los viajes de
cruceros, cuando
teníamos previsto
recibir unos 800 000
cruceristas en el año;
se suspendieron
recientemente los vuelos
directos a las
provincias del país,
excepto hacia La Habana.
«O sea, se trata de una
sumatoria de medidas
encaminadas a asfixiar
la economía y evitar el
desarrollo.
«El Gobierno de EE.UU.
insiste en decir que el
bloqueo no es contra el
pueblo. Pero, ¿a quién
afectan, sino al pueblo,
las limitaciones en el
transporte público, la
electricidad, la
producción de
alimentos...?
«No obstante, en medio
de ese contexto no
tuvimos apagones, por
ejemplo. Muchos
malintencionados dijeron
que íbamos,
inevitablemente, hacia
un segundo periodo
especial; sin embargo,
en aquella etapa
compleja, el Producto
Interno Bruto (PIB) cayó
más de un 30 % en un
corto tiempo. Eso no ha
pasado ahora, ni pasará,
porque nos hemos sabido
sobreponer.
«Hemos tenido
afectaciones en la
producción y los
servicios, el
transporte, la
distribución, las
fábricas; hemos tenido
que ralentizar
inversiones... Pero se
han podido proteger
niveles de actividad,
que son fundamentales
para la economía.
«Se lograron respaldar
las principales demandas
del verano y al cierre
del año. Hoy existe un
nivel razonable de
abastecimientos en la
red de tiendas del
comercio minorista,
mejor incluso que a
inicios de 2019, y el
pueblo está festejando
la llegada del nuevo año
en condiciones
relativamente normales,
cuando los enemigos
esperaban un retroceso.
«Consideramos que eso ha
sido posible por el
esfuerzo de todos en la
búsqueda de soluciones y
no de justificaciones,
por la voluntad política
y por nuestra historia
de resistencia».
–Ante un escenario de
mayor hostilidad,
¿cuáles son las
estrategias de Cuba para
seguir avanzando en la
economía?
–Hay que prepararse, sin
duda, para un escenario
de mayor bloqueo. Pero
independientemente de su
hoja de ruta para
asfixiarnos, seguiremos
con la actualización de
nuestro modelo
económico.
«En la Asamblea Nacional
se informaron las 12
prioridades de la
economía para este 2020
y en esa dirección
avanzaremos. Destacar,
en ese sentido, las
estrategias para
incrementar las
exportaciones, que
constituyen el camino
fundamental a transitar,
o sea, pasar a una
acción exportadora
profunda.
«En segundo orden de
relación, no de
prioridad, corregir las
deficiencias del proceso
inversionista, cuya
solución depende de
nosotros y nada tienen
que ver con el bloqueo.
«Y, en tercer lugar,
continuar el
fortalecimiento de la
empresa estatal y la
profundización de los
vínculos entre los
diferentes actores
económicos: el sector
estatal con el papel que
juega y el no estatal
con su dinámica de
crecimiento importante,
para lograr que todos
confluyan en el
desarrollo del país.
«Esa es nuestra
estrategia y no la vamos
a variar ni un milímetro
en función de la
agresividad del bloqueo.
Que 2020 marque una
transformación profunda
en la manera en que
hemos venido trabajando
en esas actividades».
–En correspondencia con
esas estrategias,
¿cuáles son las
perspectivas de
desarrollo para este
año?
–Para este 2020
aspiramos a un
crecimiento de la
economía en el orden del
1 %, cifra que
consideramos objetiva,
de acuerdo con las
presiones del contexto
nacional e
internacional. Y en ese
resultado nos hemos
propuesto dos
crecimientos
importantes: incrementar
la circulación mercantil
minorista, o sea, la
oferta de bienes y
servicios a la
población; y el aumento
del proceso
inversionista, asunto de
total relevancia, porque
ahí radica el desarrollo
económico.
«Para ello, es cierto,
hay que hacer muchas
cosas: fomentar los
encadenamientos
productivos de la
industria nacional con
los exportadores,
disminuir el componente
importado de la
actividad turística y
ampliar las relaciones
de la economía con la
ZEDM.
«También es preciso
alcanzar una asignación
de recursos de manera
más oportuna, sobre todo
en la agricultura y la
industria, buscar que
las empresas aprovechen
más las opciones
existentes para acceder
a las divisas y
potenciar el vínculo
entre la academia y el
sector empresarial.
«Objetivamente, estamos
enmarcados en la primera
etapa del Plan de
Desarrollo Económico y
Social hasta 2030, que
abarca de 2019 a 2021.
En ese periodo nos hemos
planteado tasas de
crecimiento moderadas,
como esta del 1 %. Pero
si logramos lo previsto
en las inversiones y en
la circulación mercantil
minorista pudiéramos
hablar, quizá, de un
crecimiento
cualitativamente
superior, que aporte más
al desarrollo y a la
calidad de vida de la
población».
–De las 28 medidas
aprobadas en 2019 para
flexibilizar el
desempeño de la empresa
estatal socialista, ¿en
cuáles se logró avanzar
más?
–De esas 28 medidas, no
todas se aplican a todas
las empresas. Hay
medidas, por ejemplo,
orientadas a los
exportadores, con el
propósito de que estos
puedan retener una parte
de las divisas, que
ingresan al país para
garantizar su
reaprovisionamiento.
«Otra medida pretende
acercar los esquemas
cerrados de
financiamiento –que hoy
están a nivel de
Organismo Superior de
Dirección Empresarial– a
las empresas, para que
estén más próximos al
lugar donde ocurre el
proceso productivo y así
ofrecer mayores
beneficios a los
productores.
«También destaca, entre
las estrategias de mayor
impacto, la posibilidad
de transferir las
divisas que hoy ingresa
el turismo a productores
nacionales, que puedan
cubrir las demandas de
esta actividad, y así
sustituir importaciones.
«Pero en este caso, hay
que tener una mirada
optimista y favorable
hacia la producción
nacional y no estar
mirándola siempre con un
ojo crítico, porque la
industria cubana solo se
va a desarrollar
trabajando.
«Hoy tenemos que lograr,
con los mismos dólares
que entran al país,
aumentar la utilidad
neta de la economía, sin
disminuir ofertas o
afectar la calidad de
los servicios. Se trata
de respaldar, cada vez
más, la demanda del
turismo con producciones
nacionales de manera
competitiva y con
calidad.
«Lamentablemente, las
medidas, algunas más que
otras, se han
aprovechado de manera
lenta. El empresariado
está acostumbrado a que
las divisas sean
asignadas, no
gestionadas, y cambiar
esa mentalidad lleva su
tiempo.
«No obstante, este año
se precisa de un mayor
aprovechamiento de todo
lo aprobado, porque de
lo contrario no se podrá
alcanzar el crecimiento
previsto del 1 %».
–Más allá de estas
medidas y de su limitada
implementación, también
se habla de seguir
flexibilizando la
gestión de la empresa
estatal. ¿Se evalúan
próximas medidas?
–Se estudian
alternativas que
incluyen, incluso, cómo
se relaciona el sector
empresarial con el plan
de la economía. Aún es
muy alta la dependencia
en cuanto a la
asignación de los
recursos y podemos dar
pasos en esa dirección.
«También se evalúa la
forma en que hoy se
estructura el sector
empresarial, la búsqueda
de incentivos para
estimular las
exportaciones y que
estos lleguen a los
productores, así como la
simplificación de
indicadores directivos,
con el propósito de
darles más amplitud a
las empresas para que
puedan decidir en
función de la demanda,
incluso territorial.
«Pero con todas las
medidas debemos tener
algo claro: en la
economía nada se puede
trabajar bajo el
concepto de riesgo cero.
En 2020 tenemos que
alcanzar una
transformación profunda
en el funcionamiento de
la empresa estatal,
hacia una mayor
autonomía de gestión, a
pesar de las
restricciones que aún
persisten en el orden
financiero y material».
–Luego de la apertura de
la red de comercio en
moneda libremente
convertible (MLC), se
cuestionó si la medida
implicaba una
dolarización de la
economía. ¿Por qué no
estamos ante un proceso
de esa naturaleza?
–Ante esa matriz de
opinión, hemos defendido
varias premisas. Que el
dólar no está circulando
en efectivo; que está
orientado hacia un
segmento muy específico
del mercado, con una
oferta de productos de
gama media y alta, que
hasta entonces no se
comercializaban, y la
política monetaria no
pretende sustituir
nuestra moneda (CUP y
CUC) por el dólar.
«Cuba tiene el derecho y
el deber de, ajustada a
sus condiciones, adoptar
las disposiciones que
resulten más favorables
para la población y el
desarrollo del país.
«La medida ha tenido una
buena acogida y ha
venido a resolver un
problema que teníamos en
cuanto a la captación de
divisas. Y como todas
las decisiones que
estamos adoptando en la
economía, va a favor de
la unificación monetaria
y cambiaria».
–Dicha medida también
tenía como objetivo
reorientar las divisas
hacia la industria
nacional para su
integración progresiva.
A poco más de dos meses
de puesta en vigor la
medida, ¿qué impactos se
han obtenido en ese
sentido?
–Sin duda, uno de los
objetivos más
importantes de esta
medida es la
canalización de las
divisas captadas hacia
la industria. Pero la
prioridad, en este
minuto, es el
abastecimiento y no
podemos disponer de una
cantidad apreciable de
esos recursos para
prefinanciar la
industria, porque se
afectarían los niveles
de ofertas.
«La estabilidad de los
suministros en la
arrancada tiene una alta
dependencia de la
importación. Pero
estamos creando las
bases para que la
industria nacional esté
en capacidad de producir
e ir, gradualmente,
ofertando más productos
sin afectar la
sostenibilidad de las
ofertas.
«Este es el segundo
paso. En este 2020
debemos tener mayor
presencia de surtidos,
con un nivel superior de
integración de la
industria nacional,
sobre todo de partes y
piezas de las familias
automotrices y de los
electrodomésticos».
–Entre las prioridades
de 2019 figuró potenciar
los encadenamientos
productivos con el
sector no estatal.
¿Cuánto se avanzó y
dónde están las
principales
dificultades?
–Falta avanzar en las
alianzas entre el sector
estatal y el privado.
Este año, por ejemplo,
se autorizó que las
empresas estatales les
pudieran pagar a los
privados en cuc, es
decir, se han dado
pasos, pero son
insuficientes.
«Cuba sigue apostando
por el sector no
estatal. De hecho, es el
que más dinámica de
crecimiento de empleo
tiene. En 2019, el
empleo en el sector
estatal creció en 12 500
empleados, y en el no
estatal en 20 000.
«O sea, el país sigue
fomentando ese sector,
donde sea más
conveniente para la
economía y, a la vez,
tenemos que avanzar en
el modelo de gestión
estatal, porque es
preciso buscar mayor
correspondencia entre
los modos de operar en
ambos sectores.
«Porque algo sí es
cierto, la eficiencia y
la calidad no es
exclusiva de un tipo de
propiedad u otra.
Próximamente, en el
perfeccionamiento de la
empresa estatal deben
implementarse
transformaciones en el
sector de la
gastronomía, en busca de
alcanzar una mayor
flexibilidad, y que esta
se ajuste más a la
demanda, con ofertas de
bienes y servicios de
calidad.
«No hay ninguna
intención de desacelerar
el sector no estatal. Y
se trabaja en una
estrategia que vaya
generando mayores
oportunidades, tanto
para el sector estatal
como no estatal, de modo
que ambos confluyan en
el crecimiento económico
del país».
–Con la aprobación de
los Lineamientos en
2011, Cuba emprendió el
proceso de actualización
de su modelo económico,
¿cuánto se ha avanzado?
–Los avances
fundamentales están en
la coordinación de las
políticas
macroeconómicas del
país, la fiscal y
monetaria, que nos
sitúan en un escenario
más favorable para la
planificación en el
mediano y largo plazos.
«A ello se suman todos
los trabajos emprendidos
respecto al Plan de
Desarrollo Económico y
Social hasta 2030, de
conjunto con las
transformaciones en el
corto plazo, que
incluyen lo hecho para
desatar las fuerzas
productivas, sobre todo
la empresa estatal».
–Mucho se habla en las
calles por estos días
sobre la unificación
monetaria. ¿En qué fase
está el proceso y cuáles
son, a partir de ahora,
las tareas más
complejas?
–Tal como dijo el
Presidente de la
República, el
ordenamiento monetario
se encuentra en fase
avanzada de estudio y
aprobación, y se
confirma la integralidad
del proceso y su
complejidad. Además,
ratificamos que se
garantizarán los
depósitos bancarios; así
como el efectivo en
manos de la población, y
todas las medidas serán
oportunamente informadas
al pueblo.
«Justamente por ello, no
se justifica que en
determinados lugares
comiencen a rechazar el
cuc o le impongan tasas
de cambio inferiores a
la establecida
oficialmente, porque
como se ha dicho, los
poseedores de cuc no van
a tener afectación».
–Otra de nuestras
prioridades es detener
la espiral de
endeudamiento del país.
¿Cómo se comportó 2019
en ese sentido?
–En términos prácticos,
detener la espiral de
endeudamiento del país
significa mantener una
adecuada correlación
entre la cantidad de
créditos y
financiamientos que la
economía toma y los que
puede pagar; y eso se ha
venido cumpliendo.
«O sea, durante 2019 se
mantuvo un control de
los nuevos
financiamientos, de modo
que el país no
incrementara su
endeudamiento externo.
«Pero ello no significa
que se tengan las deudas
al día con los
proveedores. Estamos
enfrentando atrasos en
los pagos, asociados a
la situación financiera
del país; pero
reiteramos nuestro
compromiso y agradecemos
la comprensión de los
acreedores que, a pesar
de esa situación, siguen
confiando en Cuba».
–Uno de los problemas
más serios de la
economía está asociado a
las deficiencias del
proceso inversionista.
¿En 2019, cómo marchó
esta variable?
–Lamentablemente no hay
muchos avances en este
tema y como hemos
reiterado: a la economía
en eso le va la vida.
Porque no solo se trata
de que las inversiones
no rinden lo consignado
en los estudios de
factibilidad, sino que
el problema parte desde
el propio estudio
realizado, muchas veces,
como un acto formal, sin
objetividad, como una
vía para aprobar la
inversión y, por tanto,
se diseñan indicadores
que solo se dan en los
papeles. Ello es un
problema grave.
«Cuando el crecimiento
del proceso
inversionista no logra
amortizarse con sus
rendimientos y alcanzar
los niveles previstos en
la factibilidad,
empobrece al país,
aunque pueda parecer
contradictorio.
«Uno de los aspectos que
más ilustra las
deficiencias del proceso
inversionista es que la
dinámica de crecimiento
de las inversiones en
los últimos años es
superior a la del PIB.
«Además, el control del
proceso inversionista se
ha visto asociado a las
etapas constructiva y de
montaje y no hacia sus
rendimientos. Al menos
en la modificación de
esos conceptos sí hemos
avanzado este año. Pero
necesitamos que también
los trabajadores se
involucren en esos
análisis.
«Y otro problema es que
muchas de las
inversiones que se han
llevado a cabo dependen
de la importación para
su sostenibilidad. Desde
la concepción de las
obras hay que analizar,
qué van a insumir y
quién lo garantiza.
Puede ser la empresa
estatal, no estatal, la
inversión extranjera,
pero debe ser un actor
nacional con un mínimo
de importaciones».
–Ante el
desabastecimiento de
combustible, Cuba
intentó movilizar todas
sus reservas de ahorro y
se obtuvieron varios
resultados. ¿Cómo lograr
entonces, desde la
planificación de la
economía, la
sistematicidad de estas
buenas prácticas?
–Hay que reiterar el
concepto de ahorro, a
veces distorsionado. No
se trata de disminuir
los niveles de
actividad, sino de
mantenerlos o
incrementarlos con menos
recursos, a partir de
una gestión más
eficiente. Eso es
ahorro.
«Bajo este concepto,
este año logramos
implementar un grupo de
medidas, que no son las
únicas, y deberán
mantenerse sin pensar
que salimos de la
“coyuntura”.
«De hecho, el plan está
emitido con niveles de
actividad, que respaldan
un crecimiento de un 1 %
del pib, con menos
consumo de combustible,
o sea, el plan se diseñó
concibiendo un ahorro.
«Las medidas aprobadas
nos ponen en condiciones
de asumir este 2020
seguros de que está en
nuestras manos cumplir
el plan, al margen de
las presiones del
Gobierno estadounidense.
«Pero hay un grupo de
problemas propios, que
tenemos que resolver:
las deficiencias del
proceso inversionista,
desatar las fuerzas
productivas, en
particular la empresa
estatal, e incrementar y
diversificar las
exportaciones. De ello
depende entrar en una
fase de crecimiento
económico más acelerado
como parte de la segunda
etapa del Plan de
Desarrollo Económico y
Social, a partir de 2022
en lo adelante».
(Tomado de
Granma)