Ministro de Economía:
2020 será un año duro y
tenso, pero de grandes
transformaciones
Por Oscar Figueredo
Reinaldo, Lissett
Izquierdo Ferrer
[13.01.2020]-
Actualización 8:00 am de Cuba
El análisis del
comportamiento de la
economía cubana en 2019
tienen que tener en
cuenta, sin dudas, el
contexto en el que el
país se desenvolvió,
caracterizado por el
arreciamiento del
bloqueo impuesto por
Estados Unidos contra
Cuba, enfatizó Alejandro
Gil Fernández, ministro
de Economía y
Planificación (MEP), al
iniciar su intervención
este jueves en el
espacio televisivo Mesa
Redonda.
Recordó las medidas
impulsadas por el
Gobierno norteamericano,
sobre todo para impedir
la llegada de
combustibles, ante lo
cual “tuvimos que
sobreponernos”. La
posición de la
administración
estadounidense se
convirtió en una
persecución, sancionando
las compañías de seguro
y las navieras, con el
objetivo de que la
economía cubana no
tuviera combustible para
operar, ejemplificó.
Esta compleja situación
con el combustible
comenzó desde el mes de
abril y luego se
arreció. A ello se añade
otras adversidades —que
no estaban planificadas—
como el paso del tornado
por La Habana, a inicios
de año, que ocasionó
considerables pérdidas
en el sector de la
vivienda. Por eso “el
plan de la economía no
puede ser una camisa de
fuerza”, sino un proceso
que se va ajustando,
explicó.
Sin precisar el
crecimiento
experimentado por la
economía durante el
pasado calendario, pues
todavía falta la
información final de los
principales indicadores,
el titular del MEP
consideró que no
decrecer significa un
resultado meritorio.
No obstante, reconoció
que se podía haber
crecido más. “Tenemos
muchas cuestiones
internas y en eso
estamos empeñados”.
Aunque, “el costo del
bloqueo es innegable”, y
afecta al pueblo,
insistió.
De acuerdo con Gil
Fernández, hay quienes
piensan que esta
política unilateral va
dirigida solo a impactar
al Gobierno, cuando
realmente afecta al
pueblo. Por ejemplo, las
situación con el
combustible incidió en
la producción de
alimentos, en el
transporte, en las
actividades del sector
no estatal y de la
inversión extranjera.
Pese a los desafíos, se
evidencian resultados
positivos:
Se hicieron más de 40
mil viviendas y se
crearon condiciones para
avanzar.
Llegaron más de 4
millones de visitantes
internacionales.
Se creció en las
telecomunicaciones con
seis millones de líneas
celulares.
El ministro añadió que
aunque existió escasez
de determinados
surtidos, se logró
estabilizar la oferta a
partir del segundo
semestre del año. “Se
vivió el verano y el fin
de año con un nivel de
oferta”, puntualizó.
“No tuvimos que acudir a
los apagones, para
aquellos que decían que
íbamos a un segundo
Periodo Especial”, dijo
el titular, al tiempo
que aplaudió la
fortaleza del pueblo
para resistir, que dio
una respuesta meritoria.
“No renunciamos al
crecimiento, no nos
dejamos vencer”.
Un Plan de la Economía
flexible: No se trata de
una camisa de fuerza
El Plan de la Economía
no es una camisa de
fuerza sino un escenario
donde moverse, reiteró
el ministro, al
referirse a la nueva
concepción implementada
para este año que abrió
la posibilidad de
concebir la
planificación sin
directivas específicas
ni límites, mediante una
construcción colectiva
con los trabajadores en
cada empresa.
Dijo que este sistema
—iniciado en junio
último cuando la
discusión del plan— dio
resultados, aunque no
todos. “Se dieron los
primeros pasos y poco a
poco se debe avanzar en
este proceso”.
Ahora, una vez emitido
los principales niveles
de actividad del Plan de
la Economía, cuyo PIB se
estima crezca en el
entorno del 1%, hay que
discutir cómo lograrlo
con los trabajadores, no
es solo ver cuál fue la
asignación, sino cómo
producir y hacer más con
lo que tenemos.
En este sentido, es
fundamental el concepto
del ahorro, que no
significa renunciar a
los niveles de
actividad, sino hacerlo
de manera más efectiva.
“Si se paraliza una
fábrica no se ahorra”,
acotó el ministro.
Para ese proceso de
análisis, argumentó, es
importante la
preparación de la
administración,
responsable de ofrecer
los elementos necesarios
para encontrar las
soluciones a los
problemas. “Hay que
buscar alternativas y
potencialidades en cada
lugar, no se trata de
mirar para arriba”.
Gil Fernández hizo
referencia a las
palabras del presidente
cubano, quien ha
insistido en que “en la
coyuntura actual se
necesita gente que tenga
sensibilidad y capacidad
para dirigir, buscar
soluciones; no gente que
pida más”.
“Hay que identificar que
más se puede hacer, y
correr riesgos, pues la
economía no se trabaja
en riesgo cero, sobre
todo en el sector
empresarial. Por eso es
necesario eliminar la
verticalidad y buscar
conciliación horizontal,
y soluciones a nivel
territorial. El
resultado de 2019 es una
muestra de que se puede
y que aún podemos más”,
manifestó.
Exportar más,
prioridad para el año
2020
Crecer y diversificar
las exportaciones es la
única fuente genuina de
ingreso en divisas, la
otra son los
financiamientos, pero
eso crea deudas que
luego hay que pagar,
explicó en la Mesa
Redonda el ministro del
MEP.
Además de los
crecimientos en las
ventas de productos
tradicionales como el
ron, tabaco y azúcar, en
Cuba se han consolidado
otros rubros (la miel y
el carbón, por ejemplo),
pero todavía prima una
mentalidad importadora.
“La primera alternativa
siempre es la
importación y no le
dedicamos tiempo a
evaluar las
posibilidades para
exportar”.
Para el presente año,
cuando se espera que las
exportaciones crezcan
3.7%, se crearon nuevas
posibilidades como la de
potenciar en
determinadas empresas
esquemas de
financiamiento que le
permitan retener parte
de las divisas para
poder garantizar sus
necesidades:
La empresa de productos
varios de Sancti
Spíritus, que produce
colchones y sábanas, ya
tiene estimados de
exportación de 1 millón
517 mil dólares.
Las industrias varias de
Pinar del Río, unos 150
mil dólares.
Un proyecto de
desarrollo local para
jugos de frutas en Ciego
de Ávila, más de 2
millones de dólares.
El Grupo Empresarial
GARDI, de Matanzas, 1
millón 60 mil dólares
“Todas esas
potencialidades le hemos
montado un esquemas de
financiamiento que
permite su expansión y
crecimiento, lo cual
queremos que también
impacte en la comunidad.
Los problemas de las
comunidades no se pueden
seguir resolviendo a
nivel central”.
El titular del MEP
expresó la necesidad de
darle prioridad a la
exportación, aunque haya
demanda interna. “No se
exportan los excedentes,
porque aunque haya
demanda, con esos
ingresos provenientes de
las ventas en el
exterior se importa
trigo que hace falta
para hacer pan, es
decir, se compran los
productos que hacen
falta en el país”.
Con el propósito de
aumentar esas ventas, el
ministro comentó sobre
los análisis en los
territorios por el
Ministerio de Comercio
Exterior y la Inversión
Extranjera para
constatar cuáles son los
fondos exportables de
las localidades.
“Cuando decimos que hay
que ir a una
planificación más
horizontal a eso nos
referimos”. Porque,
“necesitamos incrementar
poco a poco las
exportaciones, nada es
despreciable y todo pasa
por la mentalidad, por
el sentido de la
urgencia”.
Gil Fernández recordó
que para el año 2020 se
prevé un crecimiento de
las exportaciones del
3.7 %. “Esto está en
papeles, hay que
concretarlo. Y aunque el
plan es objetivo y
cumplible, no cae del
cielo”.
Impulsar el turismo
en alianza con la
producción nacional
Disminuir las
importaciones destinadas
al sector del turismo y
elevar las producciones
nacionales, es una
prioridad para el año
2020, teniendo en cuenta
los altos niveles de
productos adquiridos en
el exterior con los que
trabaja la industria del
ocio.
“Uno de los problemas
existentes es que el
turismo tiene una
demanda que no puede
esperar a que el
productor nacional tenga
la capacidad de producir
y no se le puede
prohibir la
importación”, abundó.
Ante esta realidad, la
clave es cómo hacerle
llegar oportunamente el
financiamiento al
productor nacional, pues
en ocasiones se tienen
los dineros y no llegan
a tiempo, reconoció.
Recordó que en 2019 se
reactivó Finatur, una
entidad financiera no
bancaria que puede
entregar ese
financiamiento a los
productores. El objetivo
es que produzcan con
esos mismos dólares que
estaban planificados
para importar.
Finatur otorgó 12,9
millones de dólares para
financiamiento, de ellos
la empresa Bravo recibió
5.6 millones dólares,
mientras a La Estancia
se le otorgó 3.2
millones de dólares.
El Plan de la Economía
para este año incluye
más de 40 millones de
dólares destinados a la
industria nacional. Y
“hay un amplio consenso
entre el sector del
turismo, la industria y
la agricultura”,
comentó.
“Hay muchas cuestiones
que debemos impulsar y
resolver, pero los
caminos para que el
sector empresarial tenga
acceso a la divisa lo
estamos creando”,
aseguró Gil Fernández,
quien informó que
Finatur debe entregar 20
millones de dólares para
el prefinanciamiento de
la industria nacional.
Porque se está ante una
urgencia: “Lo importante
es que el turismo
crezca, pero que no se
aumenten más los gastos
por importaciones, de lo
contrario la ganancia
neta es negativa”.
La estrategia del
turismo, resumió el
ministro, es mantener el
crecimiento de esa
actividad clave para la
economía cubana, pero
acompañada con una
disminución de las
importaciones, sobre
todo de la industria
agroalimentaria, ligera
y electrónica. A la par,
se plantea
imprescindible
incrementar la calidad
del producto turístico.
Encadenamiento de la
empresa estatal con la
inversión extranjera
Otro asunto tratado por
el ministro fue el de la
inversión extranjera,
como elemento
fundamental para lograr
el desarrollo de la
economía.
Se refirió a la
importancia de generar
mecanismos para que la
industria nacional se
encadene con este
sector. “No es lo mismo
que las empresas
radicadas en el
territorio importen los
insumos a que tengan
acceso a los
nacionales”. Para ello,
dijo, se requiere crear
mecanismos para que los
productores vendan en
mejores condiciones.
En el caso de la empresa
mixta Bravo, necesita 2
mil tonelada de carne de
cerdo de la industria
cárnica, lo cual obliga
a ser más competitivos.
También sucede en la
Zona Especial de
Desarrollo Mariel donde
un grupo de empresas
demandan bienes y
servicios.
Una de las medidas
aprobadas en 2019 por el
Gobierno para fortalecer
la empresa estatal
consistió en la
posibilidad de que las
entidades que venden a
la ZEDM retengan el 50%
de las ganancias en
divisas
“Esto es expresión del
deseo de un manejo más
financiero de la
economía y menos
administrativo. Si
exportas te quedas con
una parte del ingreso,
si le vendes al turismo
o a la Zona Especial te
quedas con una parte de
los ingresos en divisas,
al margen de la
dependencia de la cuenta
central”.
Profundas
transformaciones en la
empresa estatal
socialista
El ministro de Economía
y Planificación anunció
que el 2020 debe ser un
año de profundas
transformaciones en la
empresa estatal.
“No podemos decir que
mientras la asignación
de divisas esté
centralmente no podrá
existir autonomía, no
podemos esperar a que
todo se descentralice,
siempre habrá que
mantener prioridades,
como la salud y la
educación”, valoró.
No obstante, reconoció
la persistencia de
trabas, además de la
necesidad de evaluar el
vínculo de la empresa
estatal con el plan,
proceso en el cual
“necesitamos mayor
flexibilidad, debemos
ser menos detallistas y
asignativos”.
Entre las medidas
aprobadas en los últimos
años, el titular
puntualizó en la
disminución de los
elementos del encargo
estatal y de los
indicadores directivos.
“Necesitamos
empresarios, pero
debemos crear
condiciones para que los
empresarios actúen como
tal y hay espacio para
encontrar posibilidades
que permitan que el
sector estatal se
gestiona de otra
manera”.
Dijo que se precisa
revisarlo todo, no hay
una sola causa, pues es
un asunto que pasa
también por la captación
y preparación de los
cuadros.
Hizo referencia a las 28
medidas aprobadas a
fines de 2019, las
cuales reclaman
autonomía y autogestión.
Al respecto, cuestionó
que las facilidades se
usan poco. “Hay que
tomar decisiones y no
seguir consultando las
cosas autorizadas”.
Al finalizar su
intervención el ministro
habló sobre prioridades
para el presente año,
durante el cual se
mantiene el diseño de
los trabajos del Plan de
Desarrollo hasta 2030,
con los sectores y ejes
estratégicos.
Un tema tiene que ver
con el ordenamiento
monetario del país, que
está en una fase
avanzada de estudio.
Este paso permitirá un
contexto financiero más
favorable para
desarrollar los cambios
que estamos proyectando,
sostuvo.
Gil Fernández afirmó que
seguirán las presiones
por parte de la
administración
estadounidense.
“Proseguiremos
imponiéndonos nosotros,
buscaremos alternativas
y alcanzaremos en 2020
las metas que nos hemos
propuesto. Para ello es
necesario el trabajo
unido, el vínculo entre
universidad-empresa, las
transformaciones del
sector estatal, e
incentivos en el sector
no estatal”.
“Será un año duro y
tenso pero de grandes
transformaciones. No
podrá el imperio con
nosotros”, concluyó.
(Cubadebate)