¿Cómo Cuba se propone
asegurar la alimentación
en medio del bloqueo y
del azote de la
pandemia?
Por Germán Veloz
Placencia, Juan Antonio
Borrego y Gladys Leidys
Ramos
[30.03.2020]-
Actualización 5:30 pm de Cuba
Reunión extraordinaria
con el Ministerio de la
Agricultura, presidido
por José Ramón Machado
Ventura, Segundo
secretario del CCPCC;
Salvador Valdez Mesa,
Vicepresidente de la
República; con la
participación de Jorge
Luis Tapia Fonseca,
Viceprimer Ministro;
Gustavo Rodríguez
Rollero, Ministro de la
Agricultura; Manuel
Sobrino Martínez,
Ministro de la Industria
Alimentaria y jefes y
dirigentes de la entidad
y del PCC; desarrollado
en el MINAGRI
Más de una respuesta
encontró esta
interrogante en el
contexto de las tres
reuniones territoriales
celebradas este fin de
semana en el oriente,
centro y occidente del
país, todas presididas
por José Ramón Machado
Ventura, Segundo
Secretario del Comité
Central del Partido, y
Salvador Valdés Mesa,
vicepresidente de la
República de Cuba.
Explotar al máximo la
tierra y los recursos
disponibles
Producir alimentos con
una visión en la que el
esfuerzo físico esté
acompañado por el
razonamiento para
establecer prioridades y
emplear toda alternativa
posible, fue uno de los
aspectos en los que el
Segundo Secretario del
Comité Central del
Partido insistió durante
el intercambio que
sostuvo, en composición
reducida, de acuerdo con
los protocolos
sanitarios vigentes, con
los principales
dirigentes políticos,
gobernadores,
autoridades de la
Agricultura y dirigentes
de los sindicatos
agropecuario y
azucarero, y de la ANAP
de las provincias de
Holguín, Las Tunas,
Granma, Santiago de Cuba
y Guantánamo.
Se trata, dijo, de
actuar en
correspondencia con la
organización y capacidad
de respuesta con que se
combate en Cuba la covid-19
y se enfrenta, a la vez,
la reducción de la
disponibilidad de
alimentos debido a la
caída de las
importaciones por el
impacto de la pandemia
en la economía mundial,
además de las pérfidas
intenciones del Gobierno
de Estados Unidos que,
en lugar de ocuparse de
la grave situación
interna provocada por la
enfermedad, intenta
aprovechar la
oportunidad para
provocar el colapso
definitivo de la
Revolución Cubana.
«Tenemos que darles el
máximo de explotación a
la tierra y a los
recursos a mano. Eso es
lo que debemos hacer
ahora», indicó, al
tiempo que llamó a
intensificar la
preparación de las áreas
y favorecer, con el
combustible disponible
para los tractores, el
proceso de rompimiento
de la tierra en los
espacios donde se hace
difícil hacerlo con
bueyes.
Orientó prepararse bien
para la campaña de
siembra de primavera y
las siguientes etapas.
Así, dijo, hay que
plantar yuca, boniato y
todo tipo de cultivo
posible para enfrentar
la situación temporal
del nuevo coronavirus, y
crear las condiciones
que lleven a la
sustitución de
importaciones de
alimentos para seres
humanos y animales.
«Hay que sembrar mucho
más maíz. Actualmente
gastamos más de 200
millones de dólares, y
ya llegó el momento de
resolver esto, no solo
por la situación actual,
sino para coger rumbo y
asumirlo como producción
nacional».
Hizo énfasis en la
utilización máxima de
materia orgánica, humus
de lombriz y
bioproductos de
producción nacional que
sirven como
fertilizantes, así como
de tabaquina, hidrato de
cal y derivados del Nim,
en sustitución de
plaguicidas que no
llegarán del exterior. Y
eso, puntualizó, debe
estar acompañado de la
generalización, que en
este caso debe hacerse
llevando grupos de
productores al contacto
directo con los que
mejores resultados
poseen.
En todo momento hay que
pensar en el incremento
de los rendimientos por
área, que también
depende de la calidad de
las semillas, incluido
el rejo de boniato, y de
las labores de
agrotecnia para
garantizar el número
correcto de plantas por
hectárea, valoró.
Asimismo, razonó acerca
del intercalado de
cultivos, ante el cual
aún hay rechazo en
algunos lugares. Por
eso, llamó a hacerlo en
plantaciones de frutales
y de plátano y en todo
lugar posible para
aprovechar al máximo las
tierras.
También, dijo, hay que
asegurar el alimento a
los animales, y
especificó que se debe
poner fin al
decrecimiento de la masa
vacuna, cuya causa
principal ha estado en
la falta de previsión
para contar con alimento
en las épocas de sequía,
lo que se abordará con
un enfoque más severo
con los responsables.
Salvador Valdés Mesa, al
referirse a las
paralizaciones de
actividades en algunos
sectores a causa del
nuevo coronavirus,
recalcó la importancia
de reorientar la fuerza
de trabajo hacia
actividades de siembra,
cultivo y cosecha, pero
hacerlo con
racionalidad. No se
trata de movilizar por
movilizar, sino que dé
productividad. «Ahora
hay que contratar todo y
evitar los desvíos. Eso
debe ser controlado por
los gobiernos locales».
Sobre el programa de
autoabastecimiento
municipal, Gustavo
Rodríguez Rollero,
ministro de la
Agricultura, explicó que
requiere de un esfuerzo
en la planificación y el
control de los
productores, para
ponerles nombre y
apellidos a los
responsables de las
áreas y los cultivos, de
manera que no se
extiendan los plazos
orientados para
garantizar mensualmente,
por persona, las 30
libras de viandas y los
cinco kilogramos de
proteína animal
previstos.
El ministro de la
Industria Alimentaria,
Manuel Santiago Sobrino
Martínez, expresó que
las empresas cárnicas se
dedicarán a incrementar
los niveles de carne en
conservas y se elevará
la industrialización de
los subproductos, al
tiempo que la harina de
trigo y de arroz serán
usadas como extensores.
De acuerdo con Julio
Andrés García Pérez,
presidente del Grupo
Azcuba, continúan las
acciones para cumplir el
plan de producción de
azúcar del país y
garantizar, a la vez, la
entrega de los derivados
que sirven de alimento
animal, entre ellos 90
000 toneladas de miel b
para la rama porcina.
Las entidades
agropecuarias de Azcuba
también entregarán al
Estado toda la carne de
cerdo y la leche vacuna
que produzcan,
incrementarán los
cultivos de viandas, y
elevarán la producción
de hidrato de cal para
el tratamiento sanitario
de las siembras.
Hacer más
Las potencialidades de
los territorios de la
zona central del país
–Cienfuegos, Villa
Clara, Sancti Spíritus,
Ciego de Ávila y
Camagüey– y su
experiencia productiva
en medio de
restricciones económicas
de todo tipo y variadas
contingencias naturales,
fueron expuestas en el
encuentro celebrado en
la capital espirituana.
«Hay que hacer más»,
aseguró el Segundo
Secretario del Comité
Central del Partido al
abordar la urgencia de
alcanzar resultados
concretos en el contexto
de una realidad en la
que se juntan los
impactos del
endurecimiento del
bloqueo y la persecución
financiera promovidos
por la administración de
Estados Unidos contra
Cuba, la expansión del
denominado sars-Cov-2,
la lógica escasez o
encarecimiento de las
materias primas
tradicionalmente
importadas y la segura
depresión de nuestros
mercados emisores de
turismo cuando podamos
recuperar esta
actividad.
En la reunión, a la que
asistieron las
principales autoridades
de estas provincias, los
respectivos
representantes de los
ministerios de la
Agricultura y la
Industria Alimentaria y
el Grupo Azcuba, así
como sus dirigentes
sindicales y anapistas,
Machado Ventura pidió
llegar, con argumentos,
no con consignas, hasta
cada base productiva,
hasta cada productor,
«desde la ubpc hasta el
usufructuario», porque
se trata –dijo– de un
proceso en el que todo
el mundo tiene que
participar.
«Tenemos que trabajar
con realismo, buscando
resultados, porque lo
que no hagamos aquí no
va a venir», dijo, en
alusión a la importancia
de alcanzar producciones
superiores en cultivos
como las viandas, las
hortalizas y muy
especialmente los granos
como el frijol y el
maíz.
La importancia de
estimular el uso de
bioplaguicidas y en tal
sentido de potenciar el
trabajo de los llamados
Centros Reproductores de
Entomófagos y
Entomopatógenos, de
impulsar la producción
de plantas medicinales,
de aprovechar las
siembras intercaladas en
aquellos cultivos que lo
permitan –el plátano,
los frutales, la caña–,
y de llegar con el
acopio «hasta donde
nunca hemos llegado»,
fueron igualmente
destacados por el
Segundo Secretario del
Comité Central.
En una región donde se
localizan las provincias
de mayor desarrollo
acuícola del país
(Camagüey y Sancti
Spíritus), el fomento de
especies de agua dulce,
incluida la experiencia
de acuicultores
particulares, estuvo
también en el orden del
día, en especial la
necesidad de asegurar
las cantidades
suficientes de alevines
para sembrar y resembrar
nuestros embalses, un
frente que viene siendo
prioridad para el
Ministerio de la
Industria Alimentaria,
según explicó su titular
Manuel Santiago Sobrino.
Sobre los resultados de
la actual zafra
azucarera, ya en su
etapa final, se conoció
la posibilidad de
algunos territorios de
cumplir sus planes, y se
ratificó el llamado a
lograr siembras de caña
que permitan reactivar
la producción de azúcar
en los próximos años.
Al evaluar lo
estratégico que resulta
el fomento de las
plantas proteicas para
la alimentación del
ganado vacuno, Machado
Ventura criticó
enfáticamente cómo el
sector, por años, no ha
sido capaz de garantizar
el alimento de la masa,
sobre todo en periodos
largos de sequía: «Le
damos vuelta –dijo–,
pero el problema de la
ganadería es la comida».
Tras escuchar una
exposición detallada de
cada territorio, el
vicepresidente de la
República, Salvador
Valdés, recordó que el
país, como estrategia,
ha paralizado el turismo
y desacelerado el
proceso inversionista en
muchos frentes, a la vez
que se ha propuesto
estimular la actividad
agropecuaria.
En tal sentido, llamó a
usar el combustible con
mucha racionalidad, a
incrementar las
siembras, perfeccionar
el proceso de
contratación y concretar
el programa de
autoabastecimiento
municipal, en el que
–argumentó– «tenemos que
ir a una etapa nueva»,
que no puede demorar un
quinquenio.
Luego de destacar la
fortaleza que representa
para los territorios la
autonomía que la
Constitución otorga a
los municipios, el
Vicepresidente de la
República recordó que la
administración no es
abstracta, es concreta.
«Al gobierno nos toca
hacer –dijo– y lo que no
se haga es
responsabilidad
nuestra».
Alimentación y economía:
soberanas aún en tiempos
de epidemia
El desafío
epidemiológico al que se
enfrenta Cuba, producto
de la rápida propagación
del sars-Cov-2, ha
llevado a la dirección
del país a velar no solo
por la vida de las
personas, sino también
por la vitalidad de la
economía y agricultura
nacionales, y su
repercusión en el
bienestar de los
cubanos.
Por esta razón, José
Ramón Machado Ventura
evaluó, de conjunto con
los principales
representantes de Pinar
del Río, Mayabeque,
Artemisa, La Habana y
Matanzas, las
dificultades
fundamentales de la
producción, así como las
alternativas para que,
aun en tiempos de covid-19,
la alimentación de la
familia cubana esté
garantizada.
Matanzas, como una de
las provincias que no
solo se abastece a lo
interno, sino también
que tributa a la
capital, es uno de los
territorios que más debe
redoblar la tarea, en
aras de asegurar el
alimento, a pesar de
encontrarnos en el
periodo más difícil de
la sequía y con el
constante asedio
económico por parte del
gobierno estadounidense.
Salvador Valdés Mesa
resaltó que el
compromiso de la
agricultura en esta
provincia es mayor y,
aun cuando siempre
destaca en el sector no
cañero, debe crecer en
la utilización de más
áreas de cultivo, además
de los polos productivos
que posee, de manera que
garantice los productos
internos y los que
tributan a otros
territorios.
En ello coincidió el
Segundo Secretario del
Comité Central del pcc,
quien alegó que explotar
los polos productivos es
una necesidad, pero no
significa que cada
campesino, cooperativa o
finca deje de producir.
«El polo es importante,
aunque no resuelve todos
los problemas. Sin
embargo, el
autoabastecimiento local
es imprescindible, sobre
todo porque existen
municipios en los que
nunca habrá un polo
productivo, y necesitan
los recursos
alimentarios
igualmente».
Además, expresó que,
debido a la situación
actual del turismo,
todos los productos con
ese destino deben ser
analizados para
incorporarlos al
comercio, y de esa
manera se asegura su
consumo y el
abastecimiento a la
población.
Específicamente sobre la
producción de papas, un
alimento muy demandado
por los cubanos, Carlos
Luis Naranjo Suárez,
delegado de la
Agricultura en Matanzas,
informó que se han
cosechado en su
territorio más de 600
hectáreas y se han
garantizado 2 100
toneladas de este
tubérculo para utilizar
en semillas.
El incremento de la
producción de carne y de
lácteos es una de las
prioridades en las que
actualmente trabaja la
industria alimentaria en
la Ciudad de los
Puentes. Para regular
que se cumpla con este
plan, una de las
proyecciones es el
recorrido para evaluar
las realidades de cada
productor contratado.
En Pinar del Río, por su
parte, el cultivo de
viandas constituye una
prioridad. El delegado
del sector en esta
provincia, Víctor Fidel
Hernández Pérez, señaló
que para la campaña de
primavera y de frío
tienen planificada la
cosecha de 850 hectáreas
de boniato y algunas
hortalizas. «En ese
sentido, consideramos
oportuno priorizar la
fertilización para los
cultivos de yuca,
calabaza y el propio
boniato», agregó.
Gustavo Rodríguez
Rollero, ministro de la
Agricultura, indicó que,
en Pinar del Río,
intercalar cultivos es
una necesidad. «Esa
bondad de los túneles de
tabaco no la tienen
otras provincias, por
tanto, hay que potenciar
las rotaciones como un
método permanente, puede
ser con calabaza o con
el boniato. También
pueden utilizar, ahora
en primavera, las
tierras de la arrocera».
En contraste, el trabajo
agrícola en la capital
no cuenta con todas
estas oportunidades, por
lo que las alternativas
son más necesarias.
Según se conoció en el
debate, en el que
también estaba presente
Jorge Luis Tapia
Fonseca, viceprimer
ministro cubano, para la
campaña de primavera La
Habana tiene listas 9
327 hectáreas, además de
las 50 hectáreas que se
deben preparar, sobre
todo en los
megaorganopónicos.
Salvador Valdés Mesa
insistió en la
importancia de la
contratación
agropecuaria en el país,
y específicamente en la
capital.
En el encuentro se hizo
referencia a las
vulnerabilidades de la
infraestructura de
algunos centrales, que
han frenado el
desarrollo total de la
campaña, pero también se
destacó el trabajo de
otros. En Mayabeque, el
central Boris Luis Santa
Coloma constituye uno de
esos ejemplos positivos,
pues se prevé que
garantice la producción
de abril y mayo
eficientemente. En esta
provincia se conoció,
además, que ya tienen 42
319 toneladas de azúcar
producidas hasta la
fecha.
Con respecto a las
dificultades de Artemisa
para cumplir con el plan
de azúcar refino, el
cual se encuentra a la
mitad de lo previsto,
Machado Ventura alertó
sobre la necesidad de
continuar y buscar otras
soluciones para llegar
al fin de temporada con
lo determinado.
«Esta pandemia no puede
ser el motivo para
detener el desarrollo
del país.Hay que hacer
llegar esta información
a los productores, que
cada uno tome conciencia
de lo imprescindible que
es su voluntad de
trabajar y sacar
adelante la economía
cubana», concluyó
Machado Ventura.
Algunas de las medidas a
fomentar por la
agricultura cubana
frente a la covid-19:
Llegar, con argumentos,
no con consignas, hasta
cada base productiva,
hasta cada productor,
para alcanzar
producciones superiores
en cultivos como las
viandas, las hortalizas
y muy especialmente los
granos como el frijol y
el maíz.
Establecer prioridades y
emplear toda alternativa
posible en la producción
agrícola.
Usar el combustible con
mucha racionalidad.
Favorecer, con el
combustible disponible
para los tractores, el
proceso de rompimiento
de la tierra en los
espacios donde se hace
difícil hacerlo con
bueyes.
Darles el máximo de
explotación a la tierra
y a los recursos
disponibles.
Intensificar la
preparación de las áreas
agrícolas.
Prepararse bien para la
campaña de siembra de
frío y las siguientes
etapas.
Plantar yuca, boniato y
todo tipo de cultivo
posible para enfrentar
la situación temporal
del nuevo coronavirus.
Crear las condiciones
que lleven a la
sustitución de
importaciones de
alimentos para seres
humanos y animales.
Sembrar mucho más maíz.
Utilización máxima de
materia orgánica, humus
de lombriz y
bioproductos de
fabricación nacional que
sirven como
fertilizantes, así como
de tabaquina, hidrato de
cal y derivados del Nim
en sustitución de
plaguicidas que no
llegarán del exterior.
Potenciar el trabajo de
los Centros
Reproductores de
Entomófagos y
Entomopatógenos.
Impulsar la producción
de plantas medicinales.
Fomentar el contacto
directo de grupos de
productores con los que
mejores resultados
poseen.
Trabajar en el
incremento de los
rendimientos por área.
Intercalar cultivos en
plantaciones de
frutales, plátano y todo
lugar posible para
aprovechar al máximo las
tierras.
Fomentar las plantas
proteicas para la
alimentación del ganado
vacuno, y asegurar el
alimento a los animales.
Reorientar racionalmente
la fuerza de trabajo
hacia actividades de
siembra, cultivo y
cosecha.
Continuar las acciones
para cumplir el plan de
producción de azúcar del
país y garantizar a la
vez la entrega de los
derivados que sirven de
alimento animal.
Asegurar las cantidades
suficientes de alevines
para sembrar y resembrar
nuestros embalses para
el desarrollo acuícola
del país.
Tomado de
Granma