Cuba reajusta economía y
prioriza combate a la
Covid-19
Por Orlando Oramas Leon
[30.03.2020]-
Actualización 5:30 pm de Cuba
La mayoría de los
hoteles cerraron sus
puertas, al aeropuerto
de esta capital arriba a
diario apenas un puñado
de aviones, es parte de
la realidad hoy de Cuba
en tiempos de la Covid-19.
Para una economía
abierta como la de la
isla, que tiene en el
turismo uno de sus
mayores ingresos, la
pandemia que azota al
mundo la pone casi en
situación de guerra.
Sobre todo porque para
este país el desafío es
aún mayor. Cuba enfrenta
el nuevo coronavirus en
condiciones de bloqueo
económico, comercial y
financiero reforzado por
Estados Unidos.
En el último año el
gobierno de Donald Trump
dictó más de 300 medidas
destinadas a asfixiar a
la isla caribeña,
cortarle el suministro
energético, sus fuentes
de financiamiento y la
inversión extranjera.
Washington llegó al
extremo de presionar a
terceros países para que
se abstengan de recibir
asistencia sanitaria de
la mayor de las
Antillas.
Ridículo mayor el de la
Casa Blanca pues crecen
las solicitudes de ayuda
cubana, que ya envió
brigadas médicas a más
de una decena de países,
no solo de Latinoamérica
y el Caribe, sino a
Europa, donde están
desplegados en Lombardía,
Italia, y el Principado
de Andorra.
Cuba, un país pequeño,
pobre y bloqueado,
destina importantes
recursos a la salud
pública, con pandemia o
sin ella.
Baste decir que la
nación caribeña tiene
una de las mayores tasas
de médicos y enfermeras
del mundo. Unos 100 mil
galenos y más de 85 mil
enfermeras.
Muchos de estos
especialistas trabajan
en la comunidad,
haciendo labores
preventivas y de
seguimiento a
enfermedades crónicas y
a la salud de los
adultos mayores.
Resulta un sistema que
ahora, en tiempo de
crisis sanitaria
mundial, da resultados
en la detección de casos
potenciales y sus
contactos como parte de
toda una red cuyo
propósito es prevenir
los contagios o
disminuirlos lo más
posible.
Más de seis millones de
cubanos han sido
pesquisados y el
propósito es llegar a
los 11 millones de
ciudadanos.
Para esto y más se
precisan de ingentes
recursos que el Estado
cubano no escatima pese
a las carencias y
dificultades impuestas
por el cerco financiero,
comercial y económico de
Estados Unidos.
En reciente
comparecencia radial y
televisiva, el primer
viceprimer ministro, y
titular de Economía y
Planificación, Alejandro
Gil, dijo que la
situación se avalúa a
diario y los planes se
ajustan en el tiempo.
No se trata de enfrentar
a un huracán que cuando
pasa se pueden hacer
estimados de daños y de
cuánto y cómo será la
recuperación. Con la
Covid-19 la situación
mundial es de gran
incertidumbre, subrayó
el alto funcionario.
Cuba, en tiempos
normales, importa más de
dos mil millones de
dólares para cubrir
parte de la canasta
básica. Es de prever que
algunos de los alimentos
que el país debe comprar
aumenten de precio;
también que su
disponibilidad se
complique.
Tenemos que encontrar en
la agricultura las
fuentes principales para
la alimentación del
pueblo, aseveró
Alejandro Gil.
Adelantó que con los
recursos disponibles se
priorizará la
agricultura urbana,
suburbana, familiar y,
en particular los
cultivos de ciclo corto.
Los mejores productores
de arroz, plàtano,
frijoles, maìz, huevo y
carne de cerdo serán
priorizados en la
asignación de
fertilizantes,
combustibles y otros
insumos. Lo propio
ocurrirà con la
industria alimentaria.
Será asegurada además la
zafra azucarera. El
azúcar vuelve a tener
valor, remarcó Gil.
Otro frente estará en la
producción y
distribución equitativa
de productos de aseo. Se
reorientará el comercio
para asegurar ese
reparto equitativo.
Resultan apenas atisbos
de cómo se reajusta la
isla en tiempos de
pandemia. Tenemos la
ventaja de tener una
economía planificada,
subrayó el primer
viceprimer ministro
cubano.
(Prensa
Latina)