El mercado del oro se
enfrenta a su mayor
prueba de resistencia en
plena pandemia
[27.03.2020]-
Actualización 1:00
pm de Cuba
La expansión de la
pandemia de coronavirus
se ha convertido en una
prueba de resistencia no
solo para el mercado del
petróleo, sino también
para el del oro. Ahora,
el metal tiene que
afrontar desafíos con
los que nunca se ha
topado antes.
Los cuatro retos son:
-el crecimiento de la
demanda;
-el cierre de las
refinerías y de los
productores;
-los problemas de
transporte;
-las preocupaciones por
la dispersión del oro.
Y parecen ser difíciles
de superar.
La demanda
El oro desde hace mucho
tiempo tiene la
reputación de ser una
herramienta de inversión
muy segura durante una
crisis. Esto significa
que la demanda no hará
más que crecer
bruscamente si en el
peor de los casos las
empresas, las
instituciones
financieras y los
Estados se declaran en
quiebra. De esta manera
el oro ofrece a los
inversores una buena
oportunidad de convertir
sus activos en lingotes
de alto valor.
"Desde la semana pasada
las mascarillas, los
desinfectantes de manos,
el papel higiénico y las
onzas de oro tienen algo
nuevo en común: se
acaban cuando todos
tratan de comprarlas",
señaló a Bloomberg el
director comercial
Vincent Tie, de la
empresa Silver Bullion
con sede en Singapur.
La mayor parte de las
reservas de oro se
almacena en bóvedas
situadas en Londres,
Suiza y Nueva York. El
depositario más grande
del mundo —donde se
guardan 497.000 lingotes
del oro— se encuentra en
el Banco de la Reserva
Federal de Nueva York.
El Banco de Inglaterra
cuenta con 400.000
lingotes. Otras bóvedas
son operadas por otros
bancos centrales y por
empresas logísticas.
La extracción y la
refinación
Estos tres centros
dorados mantienen
vínculos con las
refinerías y con los
mineros repartidos por
todo el mundo. Las
primeras compran la mina
de oro para producir
lingotes o joyería de
varios tamaños. Esta
semana las tres mayores
refinerías situadas en
el cantón suizo de
Ticino se vieron
obligadas a cerrar a
raíz de una orden
emitida por las
autoridades para luchar
contra la pandemia.
El trabajo en las minas
también se interrumpe
tras el cierre de toda
la industria en
Sudáfrica. Se trata de
un parón sin precedentes
en los últimos 150 años.
Además, se está
paralizando la
extracción de la mena
del oro en otras minas
desde Argentina hasta
Canadá.
El transporte
Cada vez se hace más
difícil transportar el
oro a quienes lo compran
porque usualmente los
vuelos comerciales se
utilizan con estos
fines.
La mayor parte de estos
vuelos ya ha sido
cancelada por las
aerolíneas, y las que
todavía siguen
operándolos no pueden
llevar a bordo de un
solo avión una cantidad
tan grande del metal
precioso. Esto ocurre no
por el peso de los
lingotes, sino por
razones relacionadas con
la imposibilidad de
obtener las pólizas de
seguro necesarias para
lidiar con una cantidad
que supera la que una
aeronave puede
transportar.
Por ello, en lugar de
tardar un solo día,
ahora el oro ruso se
suministra a otros
países al cabo de una
semana, explicó a la
agencia uno de los
directivos del banco
ruso Otkritie, Alexéi
Záitsev.
La dispersión
Todos los factores
mencionados
anteriormente han
generado una escasez
histórica de futuros del
oro en la bolsa de Nueva
York.
Usualmente los
inversores compran sus
futuros para obtener
exposición a los mejores
precios del metal. Así
no tienen que
preocuparse de los
inconvenientes diarios
que implica poseer
lingotes físicos.
Si los inversores
mantienen los futuros de
oro hasta la fecha de su
vencimiento, pueden
recibir los lingotes de
una forma específica:
por unidades de 100
onzas o tres kilobarras.
Si el precio de los
futuros del oro sube
demasiado en la bolsa de
Nueva York respecto al
del mismo instrumento
financiero vendido en
otras partes del mundo,
los bancos pasan a
comprar kilobarras allí
y no en la metrópoli
estadounidense.
La interrupción en las
cadenas de suministro
ahora pone en duda estas
operaciones. El brusco
aumento del precio de
los futuros hace que el
metal vendido en Nueva
York sea más caro que el
que se adquiere en
Londres. Este incremento
de la diferencia de
precios, conocida en el
mundo como spread,
empieza a preocupar a
los comerciantes
veteranos.
(Sputnik)