Sistema de pensiones en
Chile hace aguas en
medio de crisis
sanitaria
[11.04.2020]-
Actualización 9:00
am de Cuba
Santiago de Chile.- El
sistema de pensiones en
Chile hace aguas en
medio de la crisis
sanitaria provocada por
el SARS-Cov-2 y pone en
peligro las ya exiguas
jubilaciones de miles de
ciudadanos.
Las alarmas se
prendieron al conocerse
que en medio de la
crisis económica
desatada por la pandemia
de Covid-19, las
empresas aseguradoras de
fondos de pensiones
(AFP), que entre sus
prácticas invierten los
dineros de todos los
chilenos en
transacciones
financieras, perdieron
en los últimos meses
alrededor de 25 mil
millones de dólares.
Como las personas
reciben sus pensiones en
función de las ganancias
obtenidas por las AFP,
quienes lo hagan
próximamente recibirán
cuantías mucho más
cortas de lo que
esperaban, según alerto
la Fundación Sol ante
esa situación.
Según reveló a Radio
Universidad la académica
Claudia Sanhueza,
especialista en temas de
pensiones, quien se
jubile ahora tendrá un
efecto negativo
importante en sus
entradas, y para los
demás la mejoría
dependerá de cuanto
demoré la crisis
financiera y lo que les
quede por cotizar.
Si bien desde el
gobierno y algunos
especialistas llaman a
la cautela e incluso
pretenden estarle
importancia al tema, el
problema de las AFP
-ejemplo del modelo
neoliberal que La Moneda
defiende a capa y
espada-, no parece ser
solo las pérdidas
multimillonarias de los
últimos meses sino
también la trampa en que
caen los afiliados por
el propio funcionamiento
de esas entidades.
Como se trata de un
sistema de
capitalización
individual, en caso de
tormentas en los
mercados financieros el
riesgo principal lo
corren los afiliados, no
la aseguradora, lo que
para el especialista en
Seguridad Social de la
Organización
Internacional del
Trabajo (OIT), Guillermo
Montt, lo conveniente
sería un sistema mixto
con un componente
importante de seguro
social.
Indicó que otros
sistemas de pensiones en
el mundo funcionan así,
por lo que las personas
están de cierta forma
protegidas contra
eventualidades de ese
tipo.
También en otros países
se han tomado medidas
contra la crisis por la
pandemia, como entregar
a los afiliados de las
AFP parte de los fondos
o suspender el pago de
cotizaciones, pero en
Chile una sola empresa
propuso devolver el
cinco por ciento de los
fondos a sus afiliados,
y la superintendencia de
pensiones casi puso el
grito en el cielo.
Además, aunque el dinero
supuestamente es de las
personas afiliadas a las
AFP, estas no solo
disponen de él con total
libertad, sino que no lo
devuelven, como ya ha
ocurrido en casos de
fuerza mayor, que han
ido a parar a los
tribunales y las AFP
salieron vencedoras.
Durante mucho tiempo y
con redoblada fuerza
desde el estallido
social del 18 de
octubre, el movimiento
No más AFP y partidos de
oposición han exigido
constantemente el cambio
de las aseguradoras por
un sistema de
jubilaciones
verdaderamente solidario
y totalmente público.
Pero la respuesta del
gobierno del presidente
Sebastián Piñera no ha
pasado de medidas que
maquillan el sistema
imperante sin tocar en
lo más mínimo la
estructura y
financiamiento de las
AFP, detrás de las
cuales, como han
advertido muchos, se
encuentran los grupos
económicos más
acaudalados del país.
Incluso algunos
especialistas han
señalado que si en medio
de la actual crisis, los
fondos que recaudan las
AFP fueran administrados
directamente por el
Estado, sería una
entrada de más de diez
mil millones de dólares
anuales con los que se
pagarían mejores
pensiones y se
reforzarían notablemente
las arcas públicas.
Y en cuanto a las AFP,
que manejan cifras
astronómicas de dinero,
no han abierto la boca
para presentar
propuestas que ayuden a
paliar el duro golpe que
se le viene encima a la
economía del país con
decenas de miles de
desempleados y pérdida
de salarios, lo que
confirma opiniones desde
la izquierda y los
sindicatos de que la
crisis la pagan a la
larga los más
vulnerables.
Pero para el ejecutivo,
las AFP parecen
intocables, aun cuando
la actual situación de
crisis saca a la luz
todas las limitaciones
de ese modelo y cada vez
son más quienes dicen
que no sirven reformas,
sino un cambio total
hacia un sistema que
beneficie de forma
equitativa a todos los
chilenos con la
retribución que
realmente merecen luego
de una vida entera de
trabajo.
Prensa Latina