Agencia internacional de
Energía vaticina un
desplome histórico de
demanda de petróleo en
2020
[20.04.2020]-
Actualización 3:00
pm de Cuba
La Agencia internacional
de Energía (AIE) calcula
que las medidas de
confinamiento por el
coronavirus (COVID-19)
están provocando un
desplome histórico de la
demanda de petróleo en
el mundo, que llegará a
rondar el 30 % durante
el máximo previsto en
abril, y que se
prolongará hasta finales
de año.
En su informe mensual
sobre el mercado
petrolero publicado este
miércoles, la AIE estima
que después de un
descenso de 10.8
millones de barriles
diarios en marzo
respecto al mismo mes de
2019, que ya constituyó
un “récord”, la caída
será todavía mayor, de
29 millones en abril, lo
que significará volver
al nivel de consumo
(70.4 millones de
barriles diarios) de
1995.
En mayo, el retroceso
interanual seguirá
siendo de 25.8 millones
de barriles y de 14.6
millones en junio, con
lo que globalmente en el
segundo trimestre el
bajón será de 23.1
millones de barriles.
La recuperación a partir
de ahí será “gradual” y,
en cualquier caso, en el
resto de los meses hasta
que termine 2020 la
demanda será inferior a
la del pasado año, con
2,7 millones de barriles
diarios menos en
diciembre.
Eso significa que para
todo 2020, la demanda
media será de 90,5
millones de barriles
diarios, un 9,3 % menos
que el ejercicio
precedente.
La agencia se felicita
por las “decisiones
históricas” tomadas la
semana pasada por los
grandes productores en
el marco de la OPEP
(Organización de los
Países Exportadores de
Petróleo) y sus socios y
del G20, que en conjunto
deberían disminuir en 12
millones de barriles
diarios el volumen de
crudo que saldrá al
mercado en mayo.
Constata que eso no
permitirá reequilibrar
la situación
inmediatamente, pero
considera que es “un
comienzo sólido” para
que en el segundo
semestre la situación de
exceso de producción se
pueda revertir.
Sobre los bajos precios
del barril, la AIE avisa
de que amenazan la
estabilidad de un sector
petrolero que “seguirá
siendo central para el
funcionamiento de la
economía global”.
Y manifiesta inquietud
por las consecuencias de
largo plazo que puede
tener el esperado
descenso del 32 % este
año (hasta 335 000
millones de dólares) de
las inversiones en
exploración y
producción.