A pesar de la Covid-19,
Cuba se mueve
Por Vladia Rubio /
CubaSí
[20.04.2020]-
Actualización 3:00
pm de Cuba
El país, como el mundo
todo, vive una situación
nunca antes imaginada
que nos ha movido el
piso, pero los
habitantes de esta Isla
juntan hombros también
desde la empresa
estatal, y Cuba no se
detiene ni lo hará.
Hace unos días, en el
cotidiano chequeo
gubernamental al
cumplimiento del Plan de
Prevención y Control de
la Covid-19, el
Presidente cubano había
asegurado: «Que los
cubanos tengan la
seguridad de que vamos a
trabajar así, en función
de todos, para que las
afectaciones sean las
mínimas».
Su afirmación, en ese
caso, fue referida,
sobre todo, al
gigantesco esfuerzo que
hoy hace el personal de
la salud, pero se hace
extensiva al quehacer de
todos los que hoy
continúan trabajando en
sus empresas,
garantizando que el país
no se detenga y que
puedan tener respuesta
las necesidades vitales
de la población en el
orden alimentario, del
aseo y otras necesidades
básicas.
Y todo eso en
condiciones muy
adversas, porque a los
riesgos que entraña el
nuevo coronavirus y las
indisciplinas todavía de
no pocos ciudadanos, se
suma que esta Antilla
Mayor continúa asediada,
bloqueada, con sus
problemas financieros
recrudecidos.
No obstante, en
Camagüey, por ejemplo,
la tercera ciudad más
poblada del país, las
empresas Láctea, Cárnica
y la Confitera continúan
sus producciones, que la
venidera semana
empezarán a distribuirse
de manera normada para
evitar aglomeraciones de
personas.
En tierras avileñas, la
empresa agropecuaria
Arnaldo Ramírez se
concentra en las
campañas de papa y
frijoles. Esperan
terminar la cosecha
papera con más de 6 mil
toneladas, y al terminar
mayo, confían en
completar unas 400
toneladas de frijoles.
Mientras eso acontece en
el centro del país, en
occidente, la empresa
pesquera pinareña
aumenta su producción de
alimentos. Sus planes
iniciales eran de 13 y
casi 10 toneladas de
croquetas y medallones,
respectivamente. Pero en
la actualidad prevén
entregar unas 40
toneladas de cada una de
estas producciones.
Al otro extremo de la
Isla, en el oriente
cubano, igual se tensan
fuerzas en la producción
cañera y de alimentos.
Así lo evidencian en
Puerto Padre las
unidades agrícolas de
San Miguel y Mesa 3, así
como las UBPC Guabineyón
8 y 4.
En esta última, se
esmeran en la crianza de
cerdos y ovejos, a la
vez que intercalan ajíes
y tomates en sus
plantaciones de plátano,
y todo eso con el
personal diezmado porque
los mayores de 60
cumplen disposiciones
sanitarias permaneciendo
en casa.
Ello, mientras en
Santiago de Cuba el
polígono provincial de
producción de alimentos,
creado hace ocho meses a
propuesta de la
dirección del territorio
para afrontar complejas
contingencias con el
mínimo de recursos
importados y el ahorro
de portadores
energéticos, según
precisó la ACN, ahora
tensa potencialidades y
entregas ante la nueva
eventualidad.
Son ejemplos aislados,
pero ni remotamente los
únicos, porque la
producción nacional de
alimentos es una
prioridad para todo el
país, donde se fomenta
la agricultura urbana,
suburbana y familiar,
así como los cultivos de
ciclo corto. Asegurar el
autoabastecimiento de la
comunidad es el
objetivo.
En Mesa Redonda de final
de marzo, el ministro de
la Industria Alimentaria,
Manuel Santiago Sobrino
Martínez, había
subrayado que ese
ministerio garantizaría
la alimentación del
pueblo bajo cualquier
circunstancia,
asegurando el
cumplimiento de las
normas de calidad e
inocuidad de los
alimentos. Para ello,
cerca de 700 fábricas y
otros establecimientos
productivos multiplican
sus esfuerzos e
iniciativas.
Y en todo esto, los
consejos de defensa
provinciales y
municipales han jugado
un papel decisivo, como
el de la población en su
conjunto, que se sabe
protegida y dueña de su
destino.
No solo para la mesa
Pero no es solo en la
producción de alimentos
donde los cubanos ponen
lo mejor de sí,
convencidos de la
gravedad de la situación
y de lo trascendente que
puede ser su aporte,
aunque resulte anónimo.
También en la
fabricación de productos
de aseo y de medios para
la protección que evita
el contagio, abundan los
ejemplos.
La empresa Suchel
Camacho ha reorganizado
su proceso productivo
para responder a las
demandas de productos de
aseo, en tanto la
Empresa Electroquímica
de Sagua incrementa la
producción y
distribución de
hipoclorito de sodio,
mientras la Empresa
Química Revolución de
Octubre, en Nuevitas,
sostiene una producción
diaria de dos mil litros
de este hipoclorito al
1%.
En paralelo, la
Gasificadora de Las
Tunas igual junta
hombros y garantiza la
producción de oxígeno
medicinal, a la vez que
trabaja en crear
reservas de cilindros
para la transportación
de este gas salvador en
tiempos de Covid-19.
Talleres y empresas
estatales de
confecciones han dado un
giro a su timón
enrumbándose a la
confección de nasobucos,
junto a un ejército de
voluntarios que a estas
horas permanecen
inclinados sobre sus
máquinas de coser
ofreciendo su aporte a
esta misión que tenemos
los cubanos de
salvarnos, de derrotar a
ese enemigo minúsculo y
mortal manteniendo la
disciplina y juntando
voluntades, cada uno
desde su pedacito porque
todos somos Cuba.