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Hacia un “nuevo” equilibrio después de la pandemia
Por Ernesto Molina Molina

[02.05.2020]- Actualización 11:00 am de Cuba

La pandemia del Covid 19 ha puesto al mundo a prueba. Unos gobiernos se han mostrado incapaces e incompetentes para enfrentarla. Otros lo han hecho con mejor acierto. Pero la pandemia está allí. Los infectados, las muertes y las curvas siguen creciendo a nivel mundial. Y aunque China ha anunciado que en septiembre del 2020 contará con una vacuna, eso está por ver.

El covid-19 no ha destruido ni un solo medio de producción o instalación de materias primas o centro comercial u hotel, ni derribado un avión, pero sí ha interrumpido o frenado el ciclo económico global, solo que el sistema financiero está “diseñado” al servicio de los poderosos bancos y corporaciones; no para defender a los pequeños y medianos empresarios, que son los que otorgan más oportunidades de empleo: el agravamiento de la crisis crónica del sistema del capital está asociado a la pandemia de covid 19, pero su causa más profunda hay que buscarla en las mismas razones que explican por qué no se pone la ciencia al servicio de todos los problemas globales actuales y evitar con eficacia el cambio climático, proteger la naturaleza y la sociedad, sin distinción de razas, credos, culturas y nivel de desarrollo.

Y es que la ciencia y la tecnología pueden seguir el curso que les dicta el devenir del sistema social dominante; o, por el contrario, el devenir puede ser conducido al progreso cuando surge una determinada voluntad colectiva organizada "racionalmente", con planes bien concebidos para la solución de dichos problemas globales. La crisis crónica del sistema del capital, evidentemente exige contar con una voluntad colectiva organizada hacia una transformación revolucionaria.

En América Latina, los estallidos sociales se desencadenaron con fuerza poco antes de la pandemia (Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia). Pero los movimientos sociales no pudieron transformarse en proyectos políticos concretos.

¿Abrirá el impacto de esta pandemia nuevos escenarios de cambios revolucionarios o reformistas en el mundo?

Desde distintos intereses y enfoques se puede percibir que el mundo será distinto después que pase la pandemia del Covid 19. Pero no todo será distinto, el sistema del capital frente a otras crisis ha sido capaz de reagrupar sus fuerzas y ha persistido en utilizar sus instrumentos “democráticos” a su servicio.

Las grandes Transnacionales continuarán donando millones de dólares a los candidatos del Congreso en los Estados Unidos y a los candidatos presidenciales; y así también a los partidos republicanos y demócratas. En general, en el mundo capitalista se mantendrá el maridaje económico y político entre Estado y transnacionales. La competencia global, en todo caso, será más fuerte que nunca y contará forzosamente con el apoyo de las políticas económicas por parte de los Estados. Cada transnacional competirá por estar mejor representada en cada Estado frente a otras Transnacionales; o por formar alianzas hasta crear un Poder Transnacional de mayor envergadura. Los bancos que hayan resistido la crisis, ahora serán más poderosos y continuarán ocultando y mezclando a lo interno de su capital ficticio, sus actividades ilícitas.

El nuevo equilibrio de fuerzas conducirá a una secuencia de crisis, resultado de la fragmentación del mecanismo de gestión global, con sus agentes económicos en pugna por obtener la mejor parte del excedente económico global (un nuevo reparto entre los Estados Nacionales, las Empresas Transnacionales y las Instituciones del capital global (FMI, BM, OMC)) enfrascados en una competencia especulativa disfuncional para la reproducción del capital social global y con consecuencias depredadoras para la fuerza laboral a escala global.

La retórica de la Agenda 2030 seguirá priorizando la pobreza. Pero la mayoría de los productores periféricos, en tanto no hayan creado su sujeto Sur para el desarrollo, seguirán subordinados al capital transnacional; y la pobreza seguirá siendo motivo de preocupación para quienes quieren conservar la gobernabilidad, no para resolverla definitivamente.

Con la Cuarta Revolución Científico Técnica, los eslabones productivos estarán mucho más globalizados. No se renunciará a los avances alcanzados con las tecnologías de la información para tomar decisiones rápidas a cada eslabón productivo dentro de una empresa transnacional. Las bolsas de valores continuarán conectadas globalmente las 24 horas del día; para comprar y vender acciones a escala global por Internet.

¿Habrá podido detener la pandemia la trayectoria de China como potencia impulsora del multilateralismo?

Ya desde antes de la pandemia se pudo percibir el avance de relaciones cada vez más estrechas entre China y el Sur (el Sudeste asiático, África, América latina y el Caribe). Pero también con el Norte, especialmente, con Estados Unidos y la Unión Europea. La relación de China con Rusia debe avanzar al nivel de alianza económica, política y militar. Ya China ha demostrado su flexibilidad política: “Una nación, dos sistemas”.

China, como verdadero actor político importante en la región de Asia, continuará impulsando el multilateralismo en las relaciones políticas internacionales. Y si acaso sobrevive la Unión Europea después de la pandemia, tendrá que conciliar con China como actores principales de la multipolaridad, junto a Rusia — dejando atrás la “América primero” de la unipolaridad.

Ya desde antes, China se había convertido en el segundo mayor socio comercial de la Unión Europea, mientras que esta última era el socio comercial más grande de China. Al mismo tiempo, existían ciertos entendimientos sobre las oportunidades futuras entre ambos polos de poder mundial. China se había propuesto el reto de establecer una Ruta de la Seda Terrestre y una Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI, mientras el objetivo estratégico de la UE era establecer una zona de libre comercio desde Lisboa hasta Vladivostok, que estaría en armonía con las pretensiones de China. Nada de esto respondía a complacer a “América Primero”.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea fue una manifestación de esa confrontación de fuerzas globales. El Reino Unido siempre fue un caballo de Troya al servicio de Estados Unidos en el seno de la Unión Europea. La periferia de la Unión Europea, integrada por los PIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, España) y por las Nuevas Naciones del Este incorporadas, hicieron patente la fragmentación de intereses en medio de la pandemia, un “sálvese quien pueda”: ése será un nuevo punto de partida para esa periferia, como un despertar para construir su sujeto Sur para el desarrollo.

Sin pretender presentar a Cuba como un modelo social a seguir por el resto del mundo, hay que preguntarse por qué el pueblo cubano ha podido crear una cultura ética de resistencia, disciplina y solidaridad, a lo largo de más de 6 décadas, que le han permitido afrontar el combate a la pandemia con un enfoque político integral en sus dimensiones económicas y sociales. Todo parece indicar que sin la actividad política no es posible transformar y dirigir conscientemente a un pueblo ante una situación de tanto peligro para la vida de todos. Cuba pertenece al Sur político; y solo por eso, tiene derecho a hablar desde el Sur.

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