El FMI presta 3.483
millones de dólares a 11
países de América
Latina, pero con las
temidas 'recetas' de
ajuste pospandemia
Por Cecilia González/RT
[14.05.2020]-
Actualización 1:30 pm de Cuba
El organismo aumenta su
influencia en la región
gracias a créditos de
emergencia solicitados
por los países para
enfrentar la crisis
sanitaria.
El Fondo Monetario
Internacional (FMI)
otorgó préstamos por
3.483 millones de
dólares a 11 de los 17
países de América Latina
y el Caribe que le han
solicitado créditos para
enfrentar la crisis
sanitaria provocada por
la pandemia de
coronavirus.
De acuerdo con el
reporte más reciente del
organismo, entre el 15
de abril y el 1 de Mayo
fueron aprobados
préstamos a Bolivia,
Costa Rica, Dominica,
Ecuador, El Salvador,
Granada, Haití, Panamá,
Paraguay, República
Dominicana y Santa
Lucía.
El menor monto
correspondió a Dominica,
con 14 millones de
dólares, mientras que el
más alto, de 650
millones de dólares, fue
para República
Dominicana, pero las
líneas de crédito
permanecen abiertas
porque hay otros países
que las han solicitado.
En el caso de Jamaica,
su petición se evaluará
en la reunión que la
Junta Ejecutiva del FMI
sostendrá el próximo
viernes, mientras que
están pendientes los
trámites de Colombia,
que solicitó 11.000
millones de dólares,
mismo monto que pide
Perú. Honduras, en
tanto, solicitó 340
millones de dólares.
Hasta ahora, el
organismo solo les ha
negado financiamiento de
emergencia a Venezuela y
Nicaragua.
El presidente de
Venezuela, Nicolás
Maduro, pidió un crédito
de 5.000 millones de
dólares, pero el
organismo no se lo
otorgó con el argumento
de que hay una
"confusión" sobre quién
encabeza el gobierno, ya
que algunos países
reconocen al
autoproclamado Juan
Guaidó. El presidente de
Nicaragua, Daniel
Ortega, por su parte,
solicitó 470 millones de
dólares, pero las
autoridades del FMI lo
rechazaron al considerar
que estaba haciendo un
"mal manejo" de la
crisis.
¿Cuáles son las
condiciones?
Con el resto de los
países, el Fondo ha
recurrido a dos
herramientas de
emergencia. Una es el
Mecanismo de Crédito
Rápido, conocido como
RFC por sus siglas en
inglés, y que presta
asistencia inmediata con
condiciones limitadas a
Estados de bajos
ingresos que tienen
necesidades urgentes de
equilibrar su balanza de
pagos. La segunda es el
Instrumento de
Financiamiento Rápido (RFI),
que tiene los mismos
objetivos, pero para
todos los países
miembros del organismo.
En ambos casos se
flexibilizan los
créditos sin que ello
implique revisiones de
las políticas económicas
de los beneficiarios,
que sí se aplican en
otros tipos de deuda.
En América Latina
obtuvieron los préstamos
a través del RFC
Dominica, Granada, Haití
y Santa Lucía, mientras
que a Bolivia, Costa
Rica, República
Dominicana, Ecuador, El
Salvador, Panamá y
Paraguay se les
adjudicaron a través del
RFI. En todos los casos,
el FMI autorizó los
desembolsos para paliar
la emergencia sanitaria
y reconoció las
políticas sociales
aplicadas hasta ahora
por los gobiernos, pero
advirtió que, en la
etapa pospandemia, se
deberán repetir las
añejas recetas de ajuste
del gasto público.
Exigencias para
cuando pase la crisis
El primer país
beneficiado con un
préstamo del FMI debido
a la pandemia fue El
Salvador, ya que el 14
de abril se autorizó un
crédito de 389 millones
de dólares. Al anunciar
la medida, Mitsuhiro
Furusawa, subdirector
gerente del organismo,
reconoció que la
necesidad de incrementar
el déficit
presupuestario para
preservar la salud
pública y contener el
impacto económico del
coronavirus, pero solo
de manera eventual.
"La estabilidad
macroeconómica debe
preservarse permitiendo
que estas medidas
temporales caduquen el
próximo año, una vez que
termine la pandemia, y
comprometiéndose con un
ajuste fiscal gradual a
partir de 2021. Dicha
estrategia debería
apuntar a un saldo
fiscal primario del 3,5
% del PIB para fines de
2024 y poner la deuda
pública en una senda
firmemente decreciente
para alcanzar el 60 %
del PIB para 2030",
dijo.
El 16 de abril, Panamá
recibió un crédito por
515 millones. El
organismo reconoció que
las perspectivas
macroeconómicas de este
país habían cambiado
debido a la pandemia
hasta abrir una brecha
en la balanza de pagos
estimada en 3.700
millones de dólares. En
ese momento, Furusawa
reiteró que cuando
termine la emergencia
habrá que modificar el
gasto público.
"Volver a un ajuste
gradual una vez que la
pandemia retroceda
aseguraría que la
relación deuda pública /
PIB se mantenga en un
camino sostenible (…)
Las respuestas políticas
y las medidas
macroprudenciales
tendrían que
recalibrarse a medida
que evoluciona la
situación", señaló.
Bolivia recibió el 17 de
abril un préstamo por
320 millones de dólares
que había solicitado el
gobierno de la
autoproclamada
presidenta Janine Añez.
El crédito avanzó sin
comentario alguno por
parte del FMI a la
anómala situación que
hay en un país en donde
el año pasado hubo un
golpe de Estado que
terminó con el gobierno
de Evo Morales, el
expresidente que jamás
quiso solicitar deuda al
organismo. Las
elecciones para
recuperar el sistema
democrático estaban
previstas para el 3 de
mayo, pero se
postergaron al 20 de
junio debido a la
pandemia.
Al avalar el
financiamiento, Furusawa
aseguró que la respuesta
de Bolivia a la crisis
sanitaria ha sido
"oportuna, bien
focalizada y apropiada"
y confió en la
determinación del
gobierno para
"garantizar la
estabilidad
macroeconómica y la
sostenibilidad de la
deuda" una vez que haya
pasado la emergencia.
Ese mismo día se
autorizó un préstamo de
111,6 millones de
dólares para Haití, el
país más pobre de la
región, que padece una
caída brusca de sus
remesas y una reducción
de sus exportaciones
textiles a raíz de la
pandemia. Este es el
único caso en el que el
FMI anunció de manera
explícita que auditará
los recursos y aludió de
manera directa a la
corrupción del gobierno
de Jovenel Moïse.
"Para garantizar el uso
apropiado del
financiamiento de
emergencia, las
autoridades deben
preparar informes
mensuales de ejecución
del presupuesto sobre
los gastos de Covid-19 y
llevar a cabo una
auditoría financiera y
operativa (…) el FMI
tiene la intención de
seguir apoyando a Haití
a través de un programa
supervisado por el
personal para ayudar a
comenzar el proceso de
restaurar la estabilidad
y la sostenibilidad
macroeconómicas,
construir una mejor red
de seguridad social y
abordar las debilidades
y la corrupción de la
gobernanza", expresó Tao
Zhang, director general
adjunto del organismo.
El 21 de abril, Paraguay
recibió un crédito por
274 millones de dólares.
El FMI lamentó que la
pandemia haya
interrumpido la
recuperación económica
que se preveía este año
en ese país. Ahora, en
cambio, la recesión
proyectada es del 1,0 %
y el déficit fiscal, del
4,5 % del PIB.
"Una vez que la crisis
disminuya, será
necesario reducir el
déficit presupuestario y
Paraguay debería
restablecer su regla
fiscal, que ha anclado
con éxito la estabilidad
macroeconómica en los
últimos cinco años",
advirtió Furusawa.
Una semana después, el
28 de abril, el FMI
avaló el préstamo de
65,6 millones de dólares
para Dominica, Granada y
Santa Lucía, países
caribeños que, por sus
dimensiones, son
vulnerables a las crisis
y cuyas economías
dependen del turismo que
quedó paralizado con la
pandemia. Al otorgar el
financiamiento, el
organismo advirtió que
estas naciones se habían
comprometido a cumplir
con el objetivo de que
la deuda regional
represente el 60 % del
PIB para 2030, por lo
que tendrán que aplicar
las políticas de ajuste
una vez que pase la
crisis.
Costa Rica obtuvo
financiamiento por 504
millones de dólares el
29 de abril. El FMI
destacó en un comunicado
la relajación temporal
de los límites de gasto
bajo la Ley de
Fortalecimiento de las
Finanzas Públicas, la
política monetaria y el
tipo de cambio flexible
aplicados por el
gobierno de Carlos
Álvaro Quesada. Furusawa
admitió, de nuevo, que
las necesidades médicas,
sociales y económicas
importantes e inmediatas
provocadas por la crisis
requieren ahora un mayor
gasto fiscal, pero
reiteró que habrá que
revertirlas en cuanto se
disipe la crisis de
salud.
En esa misma fecha se
confirmó el préstamo por
650 millones de dólares
para República
Dominicana, país que a
raíz de esta emergencia
debilitó sus
perspectivas
macroeconómicas. Zhang
precisó entonces que,
una vez que la pandemia
retroceda, "será
importante volver a una
consolidación fiscal
gradual, incluido el
establecimiento de un
marco fiscal a mediano
plazo, para garantizar
que la relación entre la
deuda pública y el PIB
se mantenga sostenible y
en una senda en
declive".
El 1 de mayo fue el
turno de Ecuador, país
que recibió asistencia
por 469,7 millones de
dólares. Al anunciar el
préstamo, la directora
del FMI, Kristalina
Georgieva, señaló que la
pandemia y la fuerte
caída de los precios del
petróleo plantearon un
gran desafío para la
economía ecuatoriana y
generaron importantes
restricciones
financieras, ya que es
uno de los mayores
exportadores de crudo de
América Latina.
"Las autoridades se
comprometen a abordar
los riesgos para la
sostenibilidad fiscal y
de la deuda. Con este
fin, han tomado algunas
medidas iniciales
sustanciales, incluida
la participación con
acreedores del sector
privado en una operación
de deuda", destacó el
FMI, al explicar el
compromiso del
presidente Lenín Moreno
para garantizar la
sostenibilidad de la
deuda global del país y
buscar una
reestructuración en el
mediano plazo.