Sitio Oficial - XII Encuentro Sobre Globalización
y Problemas del Desarrollo
La Habana del 1 al 5 de marzo de 2010

  

PRIMER DÍA

SUCRE, la moneda de la esperanza
Por José Bodes Gómez

[01.03.2010]- Actualización 10:00 am de Cuba 

Cierta vez, alguien dijo que "América Latina ya tiene una moneda común, el dólar".

Quien se expresó de ese modo, aunque no era su propósito, reconoció una malsana realidad que existe en nuestra región: la dependencia económica respecto a la divisa estadounidense.

La debilidad del dólar en los últimos años hizo más nefasta su influencia hegemónica, ante lo cual el presidente venezolano Hugo Chávez propuso en 2007 que los gobiernos latinoamericanos iniciaran conversaciones a fin de crear una divisa propia en la región.

Al año siguiente, los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), acordaron organizar comisiones técnicas para estudiar la implementación de un mecanismo financiero de integración regional con vistas a reducir su dependencia del dólar.

En octubre de 2009, la Cumbre del ALBA celebrada en la ciudad boliviana de Cochabamba, aprobó el tratado constitutivo del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos, denominado SUCRE en homenaje a la memoria del que fuera Mariscal de América en las guerras de independencia de principios del siglo XIX, Antonio José de Sucre.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, respaldó la decisión argumentando que cuando el dólar es usado en las transacciones entre países, Estados Unidos "está captando parte de la producción nuestra", sobre la base de lo que se conoce en términos económicos como "ingreso por señoriaje".

El nombre por sí solo permite identificar lo que en la práctica significa una ominosa cláusula de lucro, típica del trato que la metrópoli impone a sus colonias.

El primer paso para el futuro funcionamiento del Sucre consistió en aprobar el reglamento que determina cómo se deben efectuar las transacciones comerciales y financieras entre los países miembros.

A continuación fue adoptado el método de trabajo electrónico para las operaciones basadas en el SUCRE, lo cual permite un trámite rápido y seguro para la compra y pago de las mercancías que se adquieran, lo mismo que para eventuales negociaciones de crédito comercial.

Los críticos del SUCRE, que existen, como era lógico esperar, alegan que es una moneda artificial inventada con el único objetivo de hostilizar a Estados Unidos, pero maliciosamente silencian que en América Latina y otras regiones del mundo se emprendieron antes otros proyectos de integración comercial y financiera.

La experiencia más desarrollada hasta ahora se ha realizado en Europa, donde los sucesivos gobiernos tardaron varias décadas en recorrer el camino que los condujo finalmente a la puesta en circulación del Euro como moneda única en una amplia zona de los estados comunitarios.

Por su parte, los países fundadores del SUCRE están concientes de que en este tipo de iniciativas se avanza "poco a poco", como dijo un experto financiero del círculo del ALBA, aunque evidentemente también se han preparado para afrontar las complejas condiciones que existen, agudizadas en los últimos años por la crisis económica global.

Uno de los mayores retos que tienen ante ellos son los bajos niveles del comercio intrarregional.

En los años noventa del siglo pasado, el monto del intercambio realizado dentro de la región se multiplicó más de tres veces, mientras que con el resto del mundo aumentó dos veces.

Sin embargo, ese monto representó apenas el 16,2 % del comercio total de los países de América Latina y el Caribe.

En el período 2004-2007, el valor del flujo intrarregional creció una vez y media más, para elevarse a 116 mil millones de dólares en el último de los años mencionados.

En 2008 subió a 134 mil millones de dólares y significó el 17,2 % del total.

Si se compara con otras regiones, el intercambio con la Unión Europea y los estados asiáticos, mayormente China, supera en varias veces el valor del tráfico comercial efectuado entre los países latinoamericanos y caribeños.

Los principales mercados para el comercio dentro de esta área son Brasil y Argentina, países que actualmente sostienen conversaciones para fijar bandas de fluctuación entre el real y el peso, como paso previo a una negociación con Uruguay y Paraguay donde discutan la factibilidad de crear una divisa común para las operaciones del Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

En un escenario más amplio, los representantes de los Ministerios de Economía y Finanzas de los 12 países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) se reunieron en Quito el pasado mes de enero, para analizar los temas relacionados con la integración monetaria en la subregión, la construcción del Banco del Sur y un fondo de reserva común.

Previamente, en agosto de 2009, los jefes de estado de UNASUR encargaron a los representantes ministeriales darle continuidad a los debates iniciados por un grupo de trabajo, para definir las acciones que orienten hacia una integración financiera suramericana.

Además debe señalarse que uno de los avales de mayor importancia que ha recibido el comercio intrarregional en los últimos meses provino de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), luego de reconocer que el comercio es el sector más afectado en la región por el embate de la crisis global.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, señaló que el comportamiento pro-cíclico de los flujos de intercambio regional, especialmente en América del Sur, es uno de los factores que han determinado el desplome comercial en esta área del mundo.

El informe publicado por el organismo de las Naciones Unidas reveló que, prácticamente, todos los países latinoamericanos sufrieron caídas en las relaciones con sus principales socios (Estados Unidos, la Unión Europea, Asia y la propia región) y solo China mantiene una demanda sostenida de productos básicos.

En el primer semestre de 2009, apuntó el estudio, las exportaciones a otros países de la misma región se redujeron en un 33 % como tasa interanual.

Entre las proposiciones que finalmente formuló la CEPAL, figuran estimular el comercio intrarregional, fomentar la cooperación y competitividad y reducir las asimetrías en los niveles económicos de los países latinoamericanos y caribeños.

Precisamente, el Fondo de Reservas y Convergencia Comercial constituido dentro de la estructura orgánica del SUCRE está diseñado como una vía para reducir o eliminar las desigualdades económicas entre los países miembros.

Al Fondo se le asignó la misión de solventar los sobregiros o déficit temporales que se produzcan y para ello contará con capital de reserva para otorgar préstamos en esos casos.

En el Consejo Monetario Regional cada estado, independientemente del monto aportado, tiene derecho a un voto.

Al comenzar las operaciones, las aportaciones se efectúan en moneda local y en divisas.

La cotización inicial del SUCRE como unidad de cuenta común se fijó en US$1.25, a partir de una canasta formada por las monedas locales de cada país y también de un conjunto de divisas extranjeras.

En la primera etapa de funcionamiento del sistema servirá exclusivamente como medio de pago entre los bancos centrales de los estados respectivos. En una fase posterior podrá utilizarse con el mismo fin para los agentes comerciales, tanto exportadores como importadores.

Para los escépticos deber haber resultado una sorpresa la noticia de que ya en enero se realizó la primera operación comercial con la moneda electrónica. Venezuela y Cuba fueron los pioneros con la venta de 360 toneladas de arroz producidas por el país bolivariano.

Uno de los detractores del SUCRE, el director del Departamento del Hemisferio Digital del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, transmitió el malestar que causa a los ejecutivos del FMI cuando declaró en una conferencia de prensa celebrada en Asunción que la puesta en marcha de este tipo de iniciativas "aún no es conveniente".

Efectivamente, no es conveniente para el Fondo.

Pero para los latinoamericanos es, sin duda, una esperanza.

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