Sitio Oficial - XII Encuentro Sobre Globalización
y Problemas del Desarrollo
La Habana del 1 al 5 de marzo de 2010

  

SEGUNDO  DÍA

JAMES GALBRAITH
"Yo no fuese economista, si no tuviese esperanza"

Por Julio César Mejías Cárdenas


[02.03.2010]- Actualización 7:30 am de Cuba
 

Para el economista estadounidense James Galbraith la comprensión de las interrogantes y las posibles respuestas que emanan de la actual crisis global, se facilita con la visión clara y real sobre el fenómeno que afecta a todo el planeta.

Economista estadounidense James GalbraithGalbraith, profesor emérito de la Universidad de Texas, indicó que algunos analistas la identifican inicialmente y casi en solitario con las desigualdades entre ricos y pobres; otros, apuntó, añaden los desequilibrios entre exportaciones e importaciones, las irregularidades financieras y la metáfora física de la burbuja que se infla y explota.

Insistió que lógicamente todas esas razones están presentes e influyen, que incluso el colapso o la caída es posible en mercados que se dirigen de forma honesta, pero ahí mismo introdujo un elemento muchas veces obviado: las sospechas de fraude.

"Es cierto que el sector financiero es intrínsecamente inestable, provocado por los ingresos que generan las actividades con finanzas especulativas, mas cuando caen las sospechas de fraude, o se develan los fraudes mismos, el colapso no es solo posible, sino inevitable", aseveró.

Galbraith comentó que durante el pasado decenio afloraron los primeros indicios sobre una posible recesión en la economía estadounidense. Dijo que se veía llegar la crisis, pues se violaron las normas y prueba de ello lo era la dispar proporción entre el precio de la vivienda y los alquileres.

¿Qué sucedió? El fraude fue el mecanismo que, en esencia, disparó las deudas y los precios. A partir de ahí se produjo la abrupta caída en la economía hacia agosto de 2007, que no cesó hasta finales de 2008.

Todo el restante engranaje de la economía mundial que depende de las transacciones con Estados Unidos, dijo, se vio afectado por la debacle inmobiliaria estadounidense, así se desmoronaron los mercados bursátiles de las demás potencias, y las consecuencias se hicieron sentir en todo el planeta ante la veloz disminución de los ahorros y la deflación de las deudas.

El académico estadounidense, hijo del afamado economista John Kenneth Galbraith, manifestó que no hay una perspectiva inmediata de recuperación para el crédito privado y por ende para la economía en su sentido más amplio. Todo, precisó, dependerá de cómo se solucionen las deudas.

Al respecto recordó la exitosa recuperación del "Nuevo Trato" de Franklin Roosevelt. Al igual que nuestros problemas actuales, abundó, la Gran Depresión vino de un desplome del sistema bancario y los valores de los activos: el Gran Crack. Ello eliminó la posibilidad de que la recuperación pudiera lograrse reviviendo al sistema financiero.

Apuntó que fueron la reactivación del seguro social y los empleos los elementos cruciales del éxito del Nuevo Trato, en tanto no se concibió como estímulo fiscal, sino más bien como programas para crear opciones laborales y para inversiones públicas.

En aquel momento, abundó el ponente, el gobierno de Roosevelt entendió muy bien que la Depresión se había originado en el Gran Crack de 1929 y el desplome del sistema bancario de 1930, y que, en el corazón mismo del problema, como lo reveló la Comisión Pecora, había una cultura de corrupción, especulación y arreglos entre ellos mismos en Wall Street.

¿Propuestas para la solución de la crisis actual? Galbraith insiste en aumentar los programas sociales, como lo ha venido exponiendo en varias de sus intervenciones o artículos que ha publicado en los últimos meses sobre este controvertido fenómeno.

Bajo el título "No Regreso a la Normalidad", publicado en el Washington Monthly de marzo-abril de 2009, el economista atacó la locura de hablar de recortes en el Seguro Social e hizo la siguiente propuesta:

"Los reformadores de los programas sociales están al revés: en vez de recortar las prestaciones del Seguro Social, debemos aumentarlas, especialmente para quienes se hallan en el fondo de la escala de prestaciones.

"En verdad, en esta crisis, precisamente porque es universal y eficiente, el Seguro Social es la carta ganadora de la recuperación económica. Aumentar las prestaciones constituye una forma simple, directa, progresiva y altamente eficiente de evitar la pobreza y mantener el poder de compra de esta población vulnerable."

Este lunes en La Habana, Galbraith reiteró que los programas económicos que se lancen para el rescate contra la crisis deben tener como objetivo las transformaciones cualitativas, no cuantitativas, de la economía, además de la instauración de regulaciones, infraestructuras e instituciones sociales que realmente se dirijan a mejorar los niveles de vida.

Insistió que este proceso es muy lento y complejo, y que los pronósticos de recuperación pudieran acelerarse con el enjuiciamiento veraz de los fraudes y con las reformas económicas, pero las perspectivas de que esto ocurra no son halagüeñas, son mínimas, sentenció.

Está claro que la crisis para nada ha acabado, que requerirá del talento y la paciencia para solucionarla, concluyó.

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