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El Modelo Agrícola y los Lineamientos de la Política Económica y Social
Por Ernesto Molina Molina


[01.04.2016]-
Actualización 9:10 pm de Cuba
   

El autor de este libro, Armando Nova González, es Doctor en Ciencias Económicas, Investigador Titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana y profesor titular de esa misma universidad. Ha publicado varios libros, artículos y ensayos en temas agropecuarios. Es miembro de la Cátedra Azucarera "Álvaro Reynoso" de la Universidad de La Habana.

El libro que presentamos realiza una evaluación histórica, económica, social, técnica y política, (transdisciplinaria) del sector agropecuario cubano y la necesidad de su despegue en tanto sector clave para el desarrollo, atendiendo a su evolución y las tendencias internacionales. Llama la atención que en solo 198 páginas, 8 capítulos, un epílogo y lo que podemos considerar dos anexos, el autor cumplimente un objetivo tan ambicioso. Ello puede explicarse por los largos años de investigación que Nova ha dedicado a un tema tan necesario a nuestro pueblo: lograr la soberanía alimentaria.

La estructura por capítulos ofrece interés científico y periodístico. Los primeros cuatro capítulos abordan la "Historia Reciente", lo que pudiéramos llamar el planteamiento del problema a resolver: la dependencia alimentaria del pueblo de Cuba, un viejo problema que recorre toda la historia colonial, neocolonial y revolucionaria: Cuba a lo largo de toda su historia ha tenido que importar buena parte de sus alimentos.

En el primer capítulo se hace un bosquejo general histórico del problema de la dependencia alimentaria en las etapas colonial, neocolonial y revolucionaria (1959-2011); esto es, ¿que parte de la producción agropecuaria es nacional y que parte se tiene que importar para garantizar la alimentación del pueblo?.

Los tres capítulos siguientes se destinan a presentar la evolución de nuestra Historia Económica en el período revolucionario en lo que compete al sector agropecuario, Capítulo 2: los problemas de su comercialización, la formación y tendencias de los precios, los cambios en la estructura organizativa de las cadenas productivas y comerciales, bajo el impacto de situaciones complejas como el "Período Especial"; capítulo 3, las medidas implementadas en el período 2007-2010 para incrementar la producción de alimentos y el análisis de sus resultados y limitaciones, para finalmente, abordar en el capítulo 4, lo más actual: el período que se inicia en el 2011 con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Y es aquí, donde el autor deja bien claro su criterio científico sobre los logros no alcanzados y desafíos que quedan por resolver:

Se considera que existen al menos tres aspectos importantes no resueltos, que han contribuido de forma significativa, a que no se hayan podido alcanzar los resultados esperados, a partir de las medidas implementadas en el sector agropecuario hasta el presente. Estos aspectos son: el tema relacionado con la realización de la propiedad, el no reconocimiento de la existencia real y objetiva del papel del mercado y la ausencia del enfoque sistémico a lo largo de del ciclo producción, distribución-cambio-consumo, que necesariamente conlleva a la interrelación con la macro y la microeconomía. (Nova, 76)

Y más adelante, al referirse a dos de estos tres factores, el autor argumenta y nos vemos obligados a citarlo en extenso, porque consideramos que aquí se expone de lo más importante de este libro:

1. Se han identificado tres factores que han contribuido a que las medidas implementadas no hayan resuelto los principales problemas que limitan el desempeño del sector agropecuario. A la vez se han sugerido propuestas encaminadas a dar solución a las dificultades derivadas de los obstáculos que generan los tres factores identificados. La aplicación de los puntos comprendidos en los Lineamientos aprobados y detallados en la propuesta sobre la consolidación de un mercado de insumos y medios de producción, donde el productor pueda acudir, se encaminan hacia la constitución de dicho mercado y forman parte de los pasos que se requieren para lograr la realización de la propiedad. El tema relacionado con la propiedad y su realización determina la distribución de los resultados (renta), siendo un elemento externo o ajeno al mercado. No obstante, bajo el enfoque sistémico se encuentra interrelacionado.

2. El mercado existe, es una realidad objetiva y existirá mientras existan las relaciones monetario-mercantiles y el dinero. Al Estado le corresponde desempeñar un rol importante como promotor de la eficiencia, lograr la equidad social y la estabilidad, pero los mecanismos del mercado como herramientas ayudan a determinar los precios, la distribución y a lograr eficiencia productiva en muchas áreas económicas. Por otro lado, el Estado observa y regula el mercado de forma indirecta, a través de sus programas de impuestos, intereses bancarios, el gasto, incrementando la oferta a partir de reservas y otras regulaciones de carácter económico. (Nova, 90-91)

Y si bien Nova reconoce que los Lineamientos aprobados ofrecen un balance favorable y se encaminan en dirección correcta, no deja de señalar aquellas limitaciones que aun permanecen e impiden el libre desarrollo de las fuerzas productivas en el sector agropecuario:

Respecto a las transformaciones a realizar en el sector agropecuario, considero que al omitir o introducir limitaciones y restricciones en los Lineamientos aprobados (ver punto 23 Proyecto, punto 27 igual numeración tanto en el Proyecto como en los aprobados, punto 62 del Proyecto y 63, 66, 74, 180, y 189 de los Lineamientos aprobados) convierte el Proyecto (no obstante las mejoras que necesitaba) en un documento mucho más avanzado (encaminado hacia un mayor grado de descentralización y autonomía para los productores) que los Lineamientos aprobados.

Se reitera la necesidad de resolver en su interacción las medidas (variables) sugeridas:

    1. Consolidación de un mercado de insumos y bienes de producción.

    2. Que el productor pueda decidir de acuerdo al comportamiento del mercado y los requerimientos sociales, lo que va a producir, a quién y dónde vender.

    3. Diversificar las formas de comercialización como alternativa ante formas monopólicas u oligopólicas.

    4. Que pueda contratar libremente la fuerza laboral que necesite.

    5. Que aquellos productores que se inician en este proceso cuenten con el financiamiento necesario y la asistencia técnica periódica. (Nova, 93)

El capítulo 5 es quizás, el más teórico y necesario, porque penetra en la esencia del tema de la propiedad en la economía cubana a lo largo de la etapa colonial, neocolonial y revolucionaria en el sector agropecuario; y no lo hace principalmente desde una visión legal, sino económica: la realización efectiva de la propiedad. Por eso vale la pena citar al autor:

En el capítulo anterior se hace referencia a que la entrega de la tierra, bajo condiciones de usufructo a personas naturales, a través del Decret-ley 259 y su Reglamento 259 y su Reglamento 282 conduce hacia un nuevo escenario y da lugar al surgimiento de un modelo agrícola que consolida el predominio de los productores no estatales, basado en la mediana y pequeña propiedad, particularmente las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS), el productor privado y el nuevo usufructuario beneficiado por el Decreto-Ley 259.

La entrega de la tierra ha iniciado cambios en las relaciones de producción (condición necesaria, pero no suficiente) pero se requiere además, de un conjunto de medidas de carácter sistémico a lo largo del ciclo producción-distribución-cambio y consumo (señaladas en el capítulo IV) para resolver los tres aspectos que dificultan que las fuerzas productivas en el sector agrícola sean liberadas. (Nova, 131)

Entre las medidas que el autor plantea deben implementarse, enumeramos las siguientes:

  • Consolidación de un mercado de insumos y bienes de producción, donde el productor pueda adquirir lo que necesite, en el momento oportuno y a precios que se correspondan con los dividendos obtenidos con su trabajo.

  • Que el productor pueda decidir, de acuerdo con el comportamiento del mercado y los requerimientos sociales, lo que va a producir, a quien y a donde vender.

  • Diversificar las formas de comercialización, lo cual incluye cooperativas comercializadoras, propiciar la comercialización a título individual, que participe también la empresa estatal de acopio; y ampliar los puntos de venta minorista.

  • Que el productor pueda contratar libremente la fuerza laboral que necesite.

  • Quienes se inicien en la producción agropecuaria deben contar con el financiamiento necesario y asistencia técnica periódica.

Todas estas medidas hacen hincapié en la idea de que la propiedad se realiza cuando el productor puede cumplir cabalmente las decisiones que garantizan el funcionamiento empresarial.

Los siguientes capítulos 6, 7, se presentan las experiencias de la historia reciente de Vietnam y Brasil como alternativas a tener en cuenta por Cuba, en lo que respecta a los logros alcanzados en ambos casos.

En Vietnam, el autor hace énfasis en los cambios del modelo económico a partir de lo que han denominado Doi Moi, (renovación) que se expresa en la mentalidad, mayor descentralización y autonomía y desempeño amplio del mercado identificado como una economía socialista de mercado.

En el caso de Brasil, se analizan las ventajas logradas con la agroindustria sucroalcoholera: la producción de etanol a partir de la caña de azúcar, sobre la base de dos razones fundamentales: la necesidad de reducir o solucionar las sucesivas crisis del sector azucarero y disminuir la dependencia a la importación de combustible fósil, es decir, petróleo importado.

Es sabido que la producción de biocombustible ha sido objeto de críticas justas por competir con la producción de alimentos en aquellos países en que no se ha resuelto esta necesidad de primer orden. Brasil, con inmensos territorios para satisfacer ambas necesidades (etanol y alimentos) no es el caso.

El autor brinda los argumentos a favor de su producción en Cuba:

La agroindustria de la caña de azúcar puede y debe ayudar a enfrentar en un futuro inmediato tres importantes desafíos que hoy tiene la humanidad y por supuesto la economía cubana:

    1. la producción de alimentos,

    2. El déficit energético,

    3. La preservación del medio ambiente.

En síntesis la agroindustria cañera en Cuba puede producir:

    1. Azúcar.

    2. Alcohol o etanol (combustible y materia prima)

    3. Energía eléctrica

    4. Mieles finales (destino al consumo animal y otras producciones)

    5. Biogás.

    6. Múltiples derivados, con alto valor agregado. (Nova, 160)

El capítulo 8 se destina a analizar los resultados últimos de la implementación de los Lineamientos en el sector agropecuario, confirmando en criterio del autor sus señalamientos críticos.

Llama la atención como Alejandro de Humboldt había advertido -en 1829- la deformidad productora cubana:

...nos encontramos con una importación anual de comestibles de siete y medio millones de pesos" que "exige anualmente el comercio exterior una población de menos de un millón de hombres libres, colocada sobre el suelo más fértil, y el más capaz, por su extensión, de alimentar a una población por lo menos seis veces más considerable.

Nova es un continuador de tantos otros autores, cubanos como: Saco, Pozos Dulces, Ramiro Guerra y Comallonga y extranjeros como Ramón de La Sagra y Alejandro de Humboldt, todos ellos, promotores del anti-latifundismo y a favor de la diversificación de la producción agropecuaria mediante la pequeña y mediana propiedad (y ahora, en el período revolucionario, enfilada hacia el camino cooperativo como forma de auténtica propiedad socialista) de lograr lo que todavía no se llamaba como hoy: "soberanía alimentaria".
 

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