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Raúl Castro, un Hombre en Revolución
Por Ernesto Molina Molina

[29.04.2016]- Actualización 9:20 pm de Cuba

El autor de esta biografía, Nikolai Serguéievich Leonov, nacido en Almazovo, Rusia, en 1928, es Teniente General en retiro, Doctor en Ciencias Históricas y profesor titular de la Cátedra de Trabajo Diplomático del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú. Era jefe de la Dirección de Análisis del Comité para la Seguridad del Estado de la URSS, cuando solicitó su jubilación al desaparecer la URSS en 1991. Fue diputado a la Duma Estatal de Rusia por el bloque "Patria", entre los años 2003 y 2007.

Ha escrito numerosos artículos en publicaciones seriadas y ocho libros, entre ellos una biografía política de Fidel Castro. Ostenta varias medallas y condecoraciones, incluida la orden Ernesto Che Guevara de primer grado, otorgada por el Consejo de Estado de Cuba.

En mayo de 1953 fue enviado a cursar estudios en la Facultad de Filología y Filosofía de la Universidad Autónoma de México. Durante al viaje hacia ese país, conoció al joven estudiante Raúl Castro Ruz. Sueños y propósitos comunes cimentaron entonces una amistad que se mantiene hasta nuestros días, al igual que la admiración del autor por la Revolución cubana.

Una buena biografía tiene algo de novela, porque los hechos descritos pueden resultar sorprendentes para el lector; y este libro tiene esta característica, porque la vida está llena de casualidades que permiten unir los destinos de dos personas, en este caso de dos personalidades y dos procesos revolucionarios.

En este caso, la casualidad llevó a que al regreso hacia Cuba, Raúl Castro tomara el barco Andrea Gritti el 5 de mayo de 1953, el mismo barco en que venía hacia México el autor. Y a pesar de todas las instrucciones recibidas sobre los peligros del contacto con extranjeros, al notar que el joven Raúl iba leyendo en español el Poema Pedagógico de Antón Makarenko, el autor se atrevió a iniciar la conversación con él.

La casualidad los volvió a reunir en México esta vez, cuando trabajando el autor en la embajada de México, en junio de 1956, se cruzó en una calle para su sorpresa con Raúl. Días después conoció a Ernesto Che Guevara a quien le entregó una tarjeta de presentación. Esta tarjeta fue encontrada en un registro en la casa donde se albergaban los revolucionarios cubanos que fueron presos en México cuando preparaban su expedición en el yate Gramma. La prensa de derecha escandalizó sobre los supuestos vínculos con Moscú de los cubanos, y el autor fue culpado en la embajada de negligente.

En fin, el libro está lleno de estas peripecias que van haciendo que este joven ruso llegue a desempeñar un puente entre el Estado soviético y el Estado cubano, una vez triunfante la Revolución cubana.

Pero lo más valioso del libro se relaciona con la caracterización que el autor realiza sobre la personalidad de Raúl Castro y con los acontecimientos de la Revolución cubana en sus vínculos con la Dirección del Estado Soviético.

El autor traza un paralelo entre las personalidades de Fidel y Raúl y casi lo hace humorísticamente:

Se sabe que el segundo nombre de Fidel es Alejandro, e incluso que lo usó como nombre de guerra. Con respecto a Raúl, pocos conocen que, ya sea por providencia del destino o como parte de una tradición, cuando nació le pusieron Raúl Modesto, nombre último que refleja muchos rasgos de su carácter.

Es una persona que no busca publicidad, más bien la evita. Solo ofrece entrevistas a la prensa en casos de necesidad política. Tampoco aparece a menudo en la televisión. Mientras sobre Fidel hay una amplia bibliografía, en el caso de Raúl solo existen artículos, capítulos en investigaciones históricas y algunas publicaciones propias.

En páginas posteriores el autor agrega ideas en que valora las cualidades personales de Raúl:

Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con toda naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana.

Más adelante, el autor hace una especial caracterización de la personalidad de Fidel Castro, a raíz de los acontecimientos en la Habana del 5 de agosto de 1994, sucesos dramáticos que casi desembocan en un motín.

Aprovechando el descontento en algunos sectores de la población por la situación del período especial, en Estados Unidos se orquestó una burda provocación. Emisoras de radio y televisión que trasmitían desde allí propagaron rumores de que ese día, desde ese país, iban a llegar a La Habana lanchas y yates para recoger a quienes deseaban emigrar.

Como era de esperar, muchas personas se agruparon en el malecón habanero. Pasado el tiempo, en el horizonte no aparecía flotilla alguna. Creció la agitación, se oyeron gritos provocadores acusando a las autoridades cubanas de haber impedido el acceso de las embarcaciones a las aguas territoriales de Cuba. Algunos grupos de delincuentes empezaron a saquear tiendas, incendiar automóviles, romper vidrieras y ventanas de viviendas.

(…) Fidel, al ser informado, ordenó no tomar medidas de fuerza, retirar la policía, y en un yipi, acompañado solo por su ayudante y su escolta, que tenía órdenes de no disparar, se dirigió al lugar de los acontecimientos.

Su aparición tuvo efecto de choque; parte de la multitud que antes había perdido los estribos, comenzó a corear su nombre. Además, se lanzaron a apoyar a Fidel los constructores que no lejos e allí levantaban el hotel Cohiba. Los antisociales pusieron pie en polvorosa. El embrión de motín se extinguió.

El relato de este acontecimiento le permite al autor hacer determinadas conclusiones para caracterizar a Fidel:

Es verdad, se trata de un ser humano normal pero de excepcional intelecto y una voluntad, valor personal y dotes de estadista extraordinarios. Estas cualidades personales, multiplicadas por la experiencia de la vida y la política, convirtieron a Fidel en un líder de revolución legendario, que infunde respeto e incluso temor a sus adversarios.

Con relación a los acontecimientos de la Revolución cubana en sus vínculos con la Dirección del Estado Soviético solo quiero destacar algo menos conocido que se expone en este libro. Si por una parte, en 1953 el PCUS no estaba preparado para apoyar una revolución triunfante en Cuba, ya en 1959 hubo condiciones favorables para esta posibilidad:

Fidel tuvo razón cuando expresó después que una victoria en 1953 habría sido prematura y de seguro hubiera estado condenada al fracaso, ya que la Unión Soviética no estaba preparada ni política ni materialmente para prestar apoyo en gran escala a una triunfante Revolución Cubana.

El pueblo cubano y su gobierno revolucionario no pueden olvidar toda la ayuda solidaria recibida por la URSS durante varias décadas, ayuda sin la cual la revolución no hubiera podido sobrevivir y desarrollarse. Y sin embargo, el autor deja constancia de los momentos difíciles en que esta situación cambió desfavorablemente.

En 1982, a Raúl Castro le tocó vivir en Moscú el amargo momento de escuchar de boca de Yuri Andropov, secretario general del PCUS, que la URSS no participaría en una guerra al lado de Cuba en caso de agresión. Después aparecieron los problemas. Surgieron dificultades con el cumplimiento de las obligaciones soviéticas en la esfera económico-comercial, seguidamente Moscú tomó la decisión de retirar de la Isla, sin avisarle a Cuba, la brigada mecanizada soviética que había permanecido allí como garantía de la hermandad combativa desde los tiempos de la Crisis de los Misiles. Este proceso de distanciamiento tendría continuidad en el 2002 al cerrarse, también sin previo aviso, el centro de exploración radioelectrónica instalado por la URSS y Cuba en las cercanías de la Habana.

Como quiera que se acaba de producir el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, vale la pena presentar esta breve reseña de este libro biográfico de Raúl Castro Ruz, para conocer no solo el papel muy destacado desempeñado por él en el proceso revolucionario cubano, sino que el libro también invita a estudiar y conocer la actualidad de los cambios en el Modelo Económico y Social Socialista cubano.
 

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